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Todos los textos son propiedad de sus autores, quienes tienen todos los derechos sobre ellos (¿o será al revés?) y han decidido libremente publicarlos aquí para la difusión pública sin fines de lucro. *Este proyecto está basado, en sus orígenes, en la idea de Dulce Chiang y Alicia Quiñones



miércoles, 1 de febrero de 2012

LOS PRESOS (CUENTO PREMIADO)


Por Marcos García Caballero

A Joaquín Castro.


Para estar boca arriba en el camastro de la celda, Martín giró la espalda y tomó su plato del suelo. Había dormido durante todo el medio día y la tarde a pierna suelta, soñando que manejaba su Ford por la recta de una carretera junto a su guapa ex mujer, y que habían especulado con interés y todavía con gran pasión entre los dos, sobre cuál sería la causa de que las montañas a lo lejos tomaran un pigmento azuloso o francamente gris, incluso un poco más gris que el patio de la cárcel que, solamente por algo ambiguo que podríamos llamar “suerte”, hoy no había tenido el infortunio ni la rutina odiosa de contemplar.

El día anterior, del que ahora sólo se asomaba el cansancio aún a pesar del sueño, había trabajado sus ocho horas obligatorias en los talleres del presidio haciendo tornillos y sus compañeros, la mayoría desconocidos de los que no le importaba ni sus nombres ni sus motivos de reclusión, al saber la noticia, se habían despedido de él mostrándole una solidaridad sobre la que no deseaba cuestionarse si era efectivamente sincera o sólo un modo de mostrarla solemnemente en ocasiones como ésta; tal vez él hubiera actuado de la misma manera y no le habría importado nada, de hecho la noticia lo había hecho verse a sí mismo como si fuera otra persona, con una suerte menos irrevocable, menos inmediata, cuestión muy difícil de imaginar en otras circunstancias, pero que era el comienzo de lo que no había asimilado totalmente, pues verse como otro, soñar que otro es el que correrá con esa suerte, es lo que indudablemente al principio, elabora en soledad el condenado a la silla eléctrica.

Si no hubiera sido por el hambre, no se hubiera despertado del camastro y habría dejado pasar el tiempo hasta que se apagara la luz de las celdas y vinieran a buscarlo, pero recapacitó y se dijo que comer un plato de frijoles alumbrado por luz eléctrica era mejor a aceptar llanamente la muerte y seguir durmiendo tan tranquilo como si nada fuera a ocurrirle. Se sentó sobre el catre, notando inmediatamente el cambio de temperatura de su cuerpo y recordó la dulzura de su madre, a la que imaginó bajo la luz que se estampaba sobre la pared que lo dividía de la celda contigua. La imagen estaba ahí y se esforzó por no olvidarla, aunque por momentos se convertía en la del sueño, la de su ex esposa mirando a lo lejos las montañas azules y hablándole con el tono que suelen hablar los recuerdos felices de hace muchos años, en caso de que los haya.

Al escuchar el sonido de la cuchara raspando el plato, Saúl entendió que su vecino de celda había despertado y, a pesar de que el tema había sido motivo de muchas pláticas anteriores, sintió deseos de hablar con su amigo por última vez y, mediante un susurro que en realidad deseaba gritar, preguntó con vergüenza:

—¿Martín?

Aquél seguía comiendo y contemplando la imagen de su madre y su ex esposa subida en el Ford alejándose por la carretera, hasta que en sus muelas empapadas de caldo frío descubrió con dolor una piedra insignificante. Con una sonrisa miró al vacío y dijo:

—¿Qué quieres?

A Saúl se le iluminó el rostro al escuchar las palabras de Martín. Se arrastró por el piso hasta la pared que separaba las celdas y pegó su cara en los barrotes. Abrió la boca pero se dio cuenta que francamente, no tenía nada que decir y trató de disculparse diciendo después de aquél silencio:

—Martín, oye, mira amigo, lo siento, de verdad...

Martín oyó ese farfullar de palabras de poco peso mirando su plato de frijoles y con cierto hartazgo, sólo atinó a decir:

—A ver, ¿qué cosa?

—Bueno, ya sabes, este... sólo quería decirte... ¡sólo quería decirte lo que ya sabes! No sé qué decir a parte de todo lo que ya hemos hablado.

Saúl sacó la mano por entre los barrotes y dijo en ese mismo balbuceante tono:

—Dame la mano, amigo.

Martín vio la mano, se bajó de la cama y se acercó a gatas a la pared que los dividía donde podía tomar la mano temblorosa que se le ofrecía, estuvo a punto de soltar el plato de frijoles pero dijo:

—Mira, ¡qué bueno que me das la mano! ¡En este momento necesito una mano, alguien a quien darle algo como recuerdo de mi vida, algo que haga que nadie en este pinche mundo me olvide! Déjame darte este regalo...

Del otro lado de la celda, Saúl puso cara de extrañamiento, se le arrugó la piel en medio de las cejas, dobló las piernas cruzándolas una sobre la otra y tomó el regalo que le daba Martín. Regresó su mano y adentro de su celda abrió el puño, donde descubrió la piedra que Martín había encontrado en el plato de frijoles. Escuchó que éste soltaba una risita y dijo:

—Pinche Martín...

—Bueno —aseguró Martín—, es la hora de la verdad ¿no?

Del otro lado de la pared no se escuchó voz alguna y Martín de pronto se sumió en la tristeza, porque de verdad era triste el silencio antes de la muerte, era como un estúpido presagio que no trae ya nada más que la pesadez y el fracaso de la ilusión humana. Se puso el plato de frijoles entre las piernas y dijo:

—Saúl, hermano del alma, mi único amigo desde mi llegada a este asqueroso lugar, antes de que vengan por mí y me veas partir tenemos que rematar... (se arrepintió de esta palabra y dijo riendo): bueno, olvídalo, tenemos que jugar la última partida, la partida definitiva... y si quieres mientras tanto platicamos de lo que quieras.

Saúl sabía perfectamente a lo que se refería Martín y se emocionó mientras corría por su descuidado lápiz con el que algunas veces se entretenía haciendo dibujos. Puso la punta sobre el suelo y dijo con orgullo:

—Mira Martín, no tengo que decírtelo, escoge tú.

Del otro lado de la celda, Martín dijo con la boca llena de frijoles:

—Pues por esta vez creo que me tocan las negras ¿no? —Y se echó a reír de nuevo.

Saúl garabateó con su lápiz en el piso un bosquejo de tablero y dijo entusiasmado:

—Me parece buena idea: Peón cuatro Dama.

—Bueno... pues Caballo tres Alfil Rey— contestó Martín, dejando el plato a un lado y se golpeó con la cuchara en la cabeza recordando aquella imagen de su tierna madre y la de su ex esposa.

Saúl dibujó en su tablero el próximo movimiento suyo y dijo:

—Alfil Dama cuatro Rey.

—Tu acostumbrada salida ¿eh? —dijo Martín, golpeándose de nuevo la cabeza al recordar el viento fresco y tonificante de la carretera soñada—, Peón cuatro Dama.

—Peón tres Alfil Dama —contestó Saúl.

—Peón tres Rey.

—Caballo tres Torre Dama.

—Pues ante tan suculenta oferta me lo como: Alfil por Caballo.

Saúl trataba de dibujar lo más rápido posible para que Martín no se diera cuenta que hacía trampa y dijo al fin:

—Peón por Alfil.

—Esto se pone interesante —dijo Martín—, enroque corto.

—Peón tres Rey —contestó Saúl inmediatamente.

—Dama dos Rey— dijo Martín chupando la cuchara de nuevo.

—¿Qué traes contra mi pobre Peón? —dijo Saúl con un chillido para que Martín no escuchara las rayaduras de su lápiz en el piso—, Dama tres Dama.

—Así es el Ajedrez —dijo Martín cerrando los ojos para concentrarse—, Caballo cuatro Torre Rey.

—Caballo tres Alfil Rey.

—Pues Caballo por Alfil.

—Peón por Caballo —dijo Saúl perdiéndose cada vez más, hasta que preguntó donde había dejado su Dama.

—Tu Dama no sé donde esté, pero te aseguro que muy lejos de aquí... y la que estás buscando está todavía más lejos: en el fondo de tu pinche imaginación —dijo Martín antes de recordarle que estaba en la tercera casilla de su propia columna y agregando:

—Dama por Peón.

—Caballo cinco Caballo Rey —dijo Saúl, imaginando que era una gran jugada.

—Peón tres Caballo Rey —Escuchó Saúl del otro lado de la pared, observando en el suelo cómo su gran ataque se iba desmoronando.

—Alfil dos Rey —dijo.

—Peón tres Caballo Dama —volvió a escuchar.

—Alfil cinco Torre Rey —dijo con desesperación y escuchó de nuevo la cuchara raspando el plato y la voz de Martín que decía:

—Dama siete Caballo Dama.

—Enroque corto —dijo Saúl conteniendo las ganas de gritar al garabatear su jugada, camuflando el ruido del lápiz con un chiflido.

De inmediato escuchó la voz exaltada de Martín que decía: —¡No huyas maldito cobarde! ¡Alfil tres Torre Dama! Y la consecuente risita que con el silencio de Saúl, Martín disfrutó aún más.

Humillado, Saúl dijo: —Torre Rey uno Caballo Dama.

Del otro lado de la celda, Martín tomó de nuevo el plato de frijoles para inspirarse en la próxima jugada, ya que, por lo menos, él pensaba que era la jugada que valía la partida. Dejó pasar un rato, volvió a comer y entre sus quijadas descubrió otra piedra en los frijoles, entonces maldijo en silencio a los cocineros de la prisión y aventó la piedra a la pared donde veía aparecer y desaparecer a las únicas mujeres de su vida, que nosotros sabemos ya bien quienes son. Las protestas de Saúl no se hicieron esperar, pero Martín respondió que era una jugada importante y que lo dejara meditar.

—A propósito —dijo— ¿Cómo van tus dibujos? Hace tiempo que no me cuentas nada sobre ellos.

Del otro lado, la voz de Saúl reclamó que volvieran al juego.

—Tú lo has dicho —dijo Martín observando ahora hacia la luz eléctrica del techo— Alfil por Dama.

—Torre por Dama—, escuchó que decía la voz de Saúl.

—Peón por Alfil —dijo Martín rápidamente.

—Torre uno Dama —Dijo Saúl.

—Alfil cuatro Alfil Rey.

—Peón tres Alfil Rey.

—Rey dos Caballo.

—Caballo tres Torre Rey.

—Rey tres Alfil.

—Caballo cinco Caballo Rey —dijo la voz de Saúl cada vez más angustiada.

—Pues Peón tres Torre Rey, gracias a tu insistencia —dijo Martín con serenidad.

—Pues ya qué —dijo Saúl—, Caballo tres Torre Rey.

—Ya ves como soy —dijo Martín—, me lo como: Alfil por Caballo. Supongo que irás a Peón por Alfil ¿no es así?

—Pues yo creo sí —dijo Saúl con desánimo.

—Entonces para agilizar las cosas ahí te va: Rey cuatro Alfil.

Saúl se equivocó y quiso hacer una jugada con la Dama que ya no tenía. Martín le contestó que le hacía una sugerencia: Rey uno Torre para evitar el jaque. Saúl estaba tan perdido a esas alturas que no le quedó más remedio que aceptar, ya que el peón era insalvable.

—Pues Rey por Peón —dijo Martín metiéndose un frijol seco a la boca imaginando que no era un simple frijol sino otra cosa, un manjar más apetitoso como una fruta, una uva tal vez... ¡pero él cómo lo podía imaginar! Estaba condenado a muerte y esas cosas no se piensan en la víspera, tenía la oportunidad de imaginar una rica y suculenta uva jugosa morada, imaginar que la apachurraba y veía salir el jugo; tenía esas y muchas otras opciones, pero mientras le caía por la garganta el frijol previamente masticado, siguió pensando que era un frijol seco y nada más.

Del otro lado de la celda, Saúl hacía enormes esfuerzos por no perder el hilo de la partida, aunque sabía que a estas alturas iba perdiendo posición. Le quedaba un dejo de malicia lo suficientemente fuerte para vencer a su amigo aún en el día que iba a ser ejecutado. En el fondo no quería, por supuesto, la muerte de su amigo, pero sabía que el hecho daría mucho de qué hablar en el patio con los demás presos y eso, en verdad, era demasiado importante en esas circunstancias.

—Torre tres Dama —dijo—, pensando en proteger al Peón que iba detrás del otro recién perdido.

—Torre uno Caballo Rey —contestó Martín.

—Torre cuatro Caballo Dama.

—Caballo dos Dama.

—Peón cuatro Alfil Dama.

—Me extraña que siendo araña te subas por el elevador —dijo Martín—, Peón cuatro Torre Dama.

Tratando de abrirse paso, Saúl contestó: —Torre cinco Caballo Dama.

—Sabes —dijo Martín— por eso es que me gusta la frase: ¡No pasarán! ¡Ni ahora ni nunca esas pinches torres! Pero ahí te va otro regalito para que te rompas la cabeza: Peón tres Alfil Dama.

Con las manos en la frente primero, y luego tapándose la boca, Saúl exclamó:

—No me queda de otra mas que Torre dos Caballo Dama.

—Ya vas comprendiendo compadre —dijo Martín contando los frijoles que le quedaban en el plato: eran veinte aproximadamente y dijo en el mismo tono: —Peón por Peón.

—Torre tres Alfil Dama —exclamó Saúl sintiendo de nuevo la angustia.

—Eso entonces: Peón cuatro Caballo Dama y... ¡ahí te voy! —gritó Martín.

—Torre dos Caballo Rey —dijo Saúl cerrando un ojo. Ya sabía cual era la respuesta antes de hacer la jugada y ahora su angustia fue un poco convirtiéndose en furia cuando escuchó:

—Pues me la como: Torre por Torre y tu vas a Rey por Torre por fuerza, así que ahí voy de nuevo:

—Peón cuatro Rey.

No le quedaba mas que el humillante Peón por Peón y eso hizo.

Martín continuó bajando el número de frijoles del plato y Saúl escuchaba el maldito ruido de la cuchara cada vez con más odio y empezó a cuestionarse si en verdad le importaba o no la muerte de su amigo, que más pronto que nada dijo:

—Pues me lo como: Caballo por Peón.

—Rey dos Alfil.

—Torre uno Rey.

—¿Ya qué hago maldita sea! —chilló Saúl—, Peón tres Torre Rey.

—Tienes muchas cosas que hacer, sólo piensa amigo —dijo Martín pegándose de nuevo con la cuchara en la cabeza y riendo—, no creas que todo está perdido, déjame ayudarte: Caballo seis Dama y jaque.

—Rey dos Caballo —dijo Saúl sintiendo la derrota.

—Torre siete Rey y jaque, —balbuceó Martín y probó una cucharada más de frijoles aunque, por supuesto, no le supieron precisamente a gloria.

Del otro lado, Saúl no quería admitir la derrota y no pensaba rendirse con facilidad. Mientras pensaba con su lápiz cuál sería la mejor jugada para escaparse de aquella emboscada, comenzaron a sonar varias pisadas aproximándose sobre el corredor de la cárcel y al escucharlas, Martín apresuró las cucharadas de frijoles fríos y se quedó con ganas de comer más, de aferrarse a la vida por el alimento, tal vez sin imaginar, o mejor dicho, sin poder imaginar que esa sería la última comida que habría de tocarle. Con algo de histeria y desesperación que pensó que jamás le afloraría desde que supo la noticia, le gritó a Saúl:

—Apúrate mi hermano, que ya me voy, me voy...

A esas alturas, Saúl ya estaba pensando lo bien que se lo pasarían mañana a la hora de salir al patio él y los demás presos al comentar la muerte de Martín y por eso dejó que se acercaran más aquellas pisadas, pero luego volvió a pensar en su amigo y le dio rabia, rabia por su muerte y rabia por su derrota en éste que era el único deporte que esporádicamente compartían. Abatido, nervioso, dijo casi al azar:

—Rey uno Alfil.

—¡Rey por Peón! —gritó histéricamente Martín sintiendo que le abrían el telón de la muerte y que, aunque estaba perdiendo la calma evidentemente, no quería dejar escapar la visión que tenía del tablero y la imagen de las dos mujeres de su vida, que ahora las imaginaba juntas manejando su Ford y despidiéndose de él por la recta de la carretera. Aunque era el momento ideal para pensar en qué había hecho durante toda su vida, reflexionar o recordar un momento alegre y feliz, como las discusiones sobre por qué las montañas eran azules a lo lejos junto a su ex esposa, le dio rabia sentir que las dos se fueran en su viejo Ford y lo dejaran varado en medio de la nada. Pensando en todo esto volvió a decir:

—Saúl, Saúl, te lo ruego, tira por favor... ¡por favor...!

Cuando Saúl dijo su tirada, que era una jugada imposible (Peón cuatro Torre Rey porque ya estaba otro Peón en esa posición), los tres oficiales y un cura estaban ya frente a la celda de Martín y Saúl comenzó a llorar. Lloraba porque se sentía confundido, porque había perdido, en efecto, y porque iba a despedirse de su amigo de esta forma tan amarga, y también lloró porque el día de mañana, cuando la celda de al lado estuviera vacía después de llegar al patio, lo único que le quedaría en realidad sería un mal sabor de boca, un mal sabor en la boca, precisamente, como cuando se muerde una piedra en medio de un plato de frijoles y esa piedra era, lo único que su mejor amigo había querido regalarle.

Los oficiales sacaron a Martín de la celda y lo esposaron, el cura le susurró un par de palabras al oído y antes de que se lo llevaran a la silla eléctrica, Martín pidió que le dejaran ver el rostro de su amigo. Se paró encorvado frente a los barrotes de la celda de Saúl, lo vio llorando y le dijo:

—Bueno, camarada, aquí termina esta triste historia: Torre ocho Rey y jaque mate —dijo ensombrecido, casi abatido por su propio orgullo que poco a poco lo iba abandonando.

Saúl lo miró unos segundos y después bajó la cabeza, en un gesto de sumisión y superioridad a la vez, casi metiéndola entre sus piernas cruzadas sobre el piso. Rompió el lápiz a la mitad y después tomó la piedrita que Martín acababa de regalarle y se la mostró:

—Por fin...—dijo—, por fin has hecho una metáfora en tu vida, esta piedrita lo atestigua...

Martín sonrió amargamente diciendo con las manos esposadas tras la espalda y encogiéndose de hombros:

—Pues sí, tal vez tengas razón, por cierto, ¿no sabes por qué a la distancia las montañas se ven azules?

—Es sólo una ilusión óptica, estúpido —dijo Saúl bebiéndose sus lágrimas.

—Creí que era otra cosa —dijo Martín con calculada inocencia y mirando hacia el pasillo por donde ya salían algunas manos que empezaban a aplaudir en señal de solidaridad.

—Tal vez querías hacer una metáfora —dijo Saúl.

—Quizá tienes razón pero bueno, tú eres la única persona que he matado y que sigue con vida con esto del ajedrez mental ¿a poco no? Mi madre y mi ex esposa no corrieron con la misma suerte —dijo Martín mientras se lo llevaban los oficiales por el pasillo y las palmadas de las otras celdas comenzaban a sonar cada vez más fuerte.

lunes, 30 de enero de 2012

LA BOMBA POLÍTICA DE TIEMPO

De cada 100 adolescentes internados en un centro para menores infractores, 14 ingresan, en más de una ocasión al año, por reincidir en alguna conducta delictiva.


La Encuesta Nacional de Gobierno 2010 Poder Ejecutivo Estatal (ENGPEE 10), del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), revela que del 1 de enero al 31 de diciembre de 2009 fueron recluidos 12 mil 404 adolescentes en alguna institución para menores infractores del país. De ellos, mil 681 fueron internados más de una vez en el mismo año.

En 2005 se reformó el artículo 18 constitucional, para implementar un sistema integral de justicia penal para quienes cometieran un delito y tuvieran entre 12 años y menos de 18 años de edad.

De acuerdo con el texto constitucional, el internamiento de los menores sólo debe utilizarse “como medida extrema y por el tiempo más breve que proceda (…) únicamente a los adolescentes mayores de 14 años, por la comisión de conductas antisociales calificadas como graves”.

Con ello se buscó, entre otras cosas, un sistema que procurara la recuperación y reinserción de los menores en la sociedad pero, a pesar de todo, un número importante vuelve a cometer otro delito.

Los casos de reincidencia más preocupantes se ubican en Baja California, Sonora, Nuevo León y el Distrito Federal. En Baja California, 24 de cada 100 menores infractores son reincidentes; en Sonora, 22 de cada 100; en Nuevo León, 19 de cada 100, y en el Distrito Federal, 16 de cada 100.

Por otra parte, 17% de los adolescentes internados por delitos patrimoniales —daño en propiedad ajena, fraude, abuso de confianza, despojo, entre otros— ya había estado en un centro de reclusión por cometer la misma falta u otras distintas.

En la misma situación está 15% de los internados por delitos del fuero federal; 13% de quienes robaron algún bien; 9% de quienes atentaron contra la integridad de una persona, y 7% de quienes cometieron un homicidio.

Los jóvenes que privaron de la libertad a alguna persona o que cometieron un delito de tipo sexual presentan los casos de reincidencia más bajos: 6% y 4%, respectivamente.

Lo más preocupante es que para muchos menores significa el inicio de una carrera delictiva. Una encuesta, realizada en 2009 por el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) a la población adulta reclusa en el Distrito Federal y el Estado de México, reportó que 7.4% de los sentenciados ya había estado internado en alguna institución para jóvenes infractores.

Robo, el principal delito

La principal falta que cometen los menores infractores es el robo: casi cuatro de cada 10 adolescentes que ingresan a un centro de internamiento lo hacen por esta conducta. Le siguen delitos contra el patrimonio, con 28.1%, y delitos del fuero federal, con 20%.

De acuerdo con la ENGPEE 10, en 2009 fueron internados 2 mil 476 adolescentes por delitos del fuero federal, aunque no se especifica el tipo de falta que cometieron.

Sin embargo, los anuarios estadísticos estatales de esta encuesta indican que mil 59 adolescentes fueron remitidos a centros en ese año por cometer algún delito contra la salud, de los cuáles 735 fueron internados.

Al cruzar esta información en la ENGPEE 10, se deduce que aproximadamente uno de cada tres adolescentes internados por un delito federal tuvo que ver con posesión, consumo o comercio de drogas.

El resto de los menores están recluidos por homicidio (5.3%), delitos sexuales (5%), lesiones (3.3%) y privación ilegal de la libertad (1.1%).


Encuentran la muerte

El futuro de muchos menores, sobre todo aquellos relacionados con las bandas del crimen organizado, es aún más aterrador. Algunos son cooptados y adiestrados por organizaciones criminales para cometer las peores atrocidades contra integrantes de los grupos contrarios. Tal es el caso de Édgar, un muchacho de 14 años identificado por las autoridades como El Ponchis, quien fue reclutado por el cártel del Pacífico Sur para torturar y asesinar brutalmente a sus rivales.

Pero otros más forman parte de las estadísticas de los asesinados por estas rivalidades. La Base de Datos de Presuntos Homicidios Relacionados con la Delincuencia Organizada indica que entre 2007 y 2010 fueron ejecutadas 30 mil 858 personas, de las cuales 7.3% tenía menos de 20 años.

En cuatro años han sido ejecutados 312 menores de 15 años, y mil 953 jóvenes de 16 a 20 años, cifra que puede ser superior, ya que no se determina la edad de 43.6% de las víctimas.

Los estados que reportan el mayor número de ejecuciones de menores de 20 años por presunta rivalidad delincuencial son Chihuahua, con 911 asesinados; Sinaloa, con 333; Guerrero, con 141; Durango, con 140; Michoacán, con 94, y Baja California, con 81.

Las ejecuciones reportadas en esta base de datos son aquellas que, por sus características, se presume que víctima, victimario o ambos pertenecen a una organización criminal.

A simple vista se les ve cansados, permanecen sentados en su lugar durante largas jornadas de trabajo y con la mirada intranquila, se notan nerviosos e inseguros, son retraídos y prefieren la soledad durante el horario laboral; se irritan y distraen fácilmente o quizá se muestren violentos ante la menor alteración, presentan sudoración constante en manos, cara y cuerpo, así como dolores frecuentes; ellos son víctimas de Burnout o desgaste ocupacional, es decir, estrés laboral.

En la ciudad de México los niveles de estrés laboral a los que se someten principalmente las personas entre 25 y 40 años de edad son un factor de riesgo que se ha convertido en un problema de salud pública.

Deterioro físico y emocional del trabajador, pérdidas económicas para las empresas y un posible colapso para las instituciones de salud son los riesgos ante este tipo de estrés.

De acuerdo con el estudio de Desarrollo de la Escala Mexicana de Desgaste Ocupacional (Emedo) para medir Burnout o desgaste ocupacional, realizado por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) a 510 personas de entre 24 a 33 años de edad, los resultados muestran que 100% de quienes se sometieron a la prueba presentan algún nivel de estrés, aunque 60% ya presentaba niveles altos y trastornos físicos.

De la muestra, 45% laboran en la iniciativa privada, 36% en el sector público y 20% de manera independiente.

Jesús Felipe Uribe Prado, investigador y académico de la Facultad de Psicología de la UNAM, explicó que los trastornos o síntomas del estrés pueden afectar, con el tiempo, el ritmo de vida de la gente, la disminución de desempeño laboral, el agotamiento emocional y los sentimientos de incapacidad, aunados a una serie de malestares físicos que desembocan en enfermedades como depresión, asma, hipertensión, dolores, impotencia sexual, infartos, diabetes e incluso algunas adicciones como alcoholismo y tabaquismo. “El estrés es uno de los principales detonantes de enfermedades”, dijo.

El Burnout o desgaste ocupacional se compone de tres elementos: agotamiento emocional y físico, baja productividad laboral y despersonalización, es decir, irritabilidad, actitudes negativas y frías a clientes, pacientes o alumnos, según sea el caso.

Los resultados negativos son para el sujeto que lo sufre y para la organización donde trabaja. Para el primero, las alteraciones son físicas y emocionales; para la empresa, el deterioro se manifiesta en la calidad del servicio que brinda el trabajador, ausentismo y desempeño que lo obliga a renunciar o a que lo liquiden.

Este problema no distingue el puesto que desempeña el trabajador, se da en todos los niveles, desde puestos operativos, medios y ejecutivos. “Los niveles de estrés que presentan los trabajadores que habitan en el DF son altos; muy similares a los de otros países y se presentan principalmente en gente joven. Es este grupo el que más se somete a estrés, pero el impacto o la factura será cobrada cuando la persona tenga más de 40 años”, aseguró el especialista.

Estrés, un círculo vicioso

María de la Soledad Escamilla, responsable del programa de Salud Mental de la Secretaría de Salud del DF, definió el estrés como un estado de tensión cuyas causas son: constantes exigencia del jefe y el compromiso que tiene el empleado con su labor, la percepción de que no hay recursos materiales suficientes, se percibe una amenaza de perder su empleo, horarios extendidos de más de ocho horas y no saber poner límites a las exigencias, es decir, comprometerse a algo que sale de sus posibilidades cumplir.

“El estrés laboral se va convirtiendo en un estado de intolerancia que impacta al área del conocimiento y provoca bajos niveles de atención, por lo tanto no hay concentración y se convierte en un círculo vicioso”.

La especialista explicó que existe un estrés positivo, aquel que nos mueve a hacer lo que nos gusta y se llama eustrés, mientras que el distrés es del tipo negativo; este último puede afectar la salud de quien lo padece, por ejemplo, a nivel físico ocasiona trastornos de sueño porque en el horario que deberían utilizar en dormir permanece despierto y al no tener un sueño reparador el organismo continúa trabajando.

“Si una persona no duerme lo suficiente al día siguiente se levanta cansado y de mal humor, se va a trabajar ya agotado y aunado a otros factores como la saturación del transporte público, el tiempo de traslado y el tráfico vehicular, el nivel de estrés va en aumento”, señala la funcionaria.

“Es común encontrar gente peleando en el Metro o autobús porque alguien más apenas lo rozó, no es que el acto haya provocado la ira de la personas, es el cúmulo de estrés que explota con esa acción. Igual, vemos a diario gente molesta tocando el claxon de su auto cuando no existe posibilidad de avanzar, esos son signos de estrés”.

Aunque cualquier persona puede padecerlo, las mujeres son más propensas que los hombres a sufrirlo, ya que además de trabajar, tienen por consenso social roles que cumplir como ser madre, esposa, ama de casa y todo lo que ello implica; además, interfiere el factor hormonal y con ello el incremento de tensión y los niveles de estrés.



Prevención

Entre las medidas para prevenir y disminuir los niveles de estrés laboral está la implementación de programas de interacción para que el empleado se relaje y tenga menos fatiga, más horas de esparcimiento y recreación, hacer ejercicio y alimentación adecuada.

“Recomiendo permanecer hasta 40 minutos sentado frente a la computadora o trabajando, luego de ese tiempo cambiar de actividad al menos durante 10 minutos. El empleado se puede poner de pie, cambiar de postura, despejarse y respirar profundamente, de esta forma el rendimiento es mayor, ya que después de 40 minutos de concentración en una actividad el cerebro deja de retener toda la información y es más probable que se olvide a corto plazo”.

En los centros de salud del DF se brinda atención a quienes tienen estrés y otros padecimientos de salud mental mediante contención de crisis, análisis, diagnóstico y canalización con médicos especialistas, si es necesario.

María de la Soledad Escamilla advierte que debido al ritmo de vida y los altos niveles de tensión a los que está sometida la gente, así como a los cada vez más recurrentes problemas de salud derivados de ello, el estrés se ha convertido en una amenaza para el sector salud, por lo que la prevención resulta un factor fundamental para evitar complicaciones médicas de las personas y un colapso en las instituciones.

En febrero pasado entró en vigor la Ley de Salud Mental del Distrito Federal, con ella por primera vez se establece un marco legal para abordar asuntos como la integración a la comunidad de personas con trastornos mentales, prestación de atención de calidad, accesibilidad a dichos cuidados y protección de los derechos civiles, explicó la diputada perredista Maricela Contreras, presidenta de la Comisión de Salud de la Asamblea Legislativa.

“Esta Ley tiene como base incorporar la atención de salud mental en los programas de salud pública con enfoque preventivo y al primer nivel de atención, garantizar la disponibilidad de recursos para la atención, establecer una organización de los servicios de salud mental para contar con psiquiatras, enfermeras, sicólogos y trabajadores sociales, así como ofrecer atención especializada, desarrollar una política desde una perspectiva de derechos humanos, donde se erradique la discriminación y violaciones a los derechos de las personas con algún trastorno", entre otros.

En la ley se estable la creación de una línea telefónica y una página electrónica para brindar orientación y canalizar a personas con algún trastorno y se etiquetó 5% del presupuesto en salud para la atención de estos problemas, pero a siete meses de que entró en vigor la norma, no existe teléfono ni portal ex profeso al respecto.

LA CAPITAL, APOTEOSIS JUVENIL...

Entrevista con Iván Ríos Gascón a propósito de su reciente novela Luz estéril, 2003.


Marcos García 1.-Iván, primero, gracias por conceder esta entrevista, de tu novela Luz estéril, ¿qué dirías como primer acercamiento a cualquiera sobre tu trabajo, cómo invitarías a la gente a leer la novela?

R: Básicamente, la invitación a la lectura de un libro, desciende de la propuesta narrativa. Luz estéril es una novela urbana, cuyos personajes poseen una dimensión muy peculiar: ellos son criaturas que, en apariencia, viven desaforadamente. Son hedonistas, son misántropos –a su manera–, son nihilistas, son perversos, son grotescos: en suma, aspiran a la condición del ser excepcional, aunque la verdad es que representan todo lo contrario, ya que, en realidad, sus existencias son vacías, frías, simples y aburridas, por más que intenten huir del lugar común. Entonces, a partir de estos elementos, la novela comienza a desentrañar sus naturalezas, y el relato cobra fuerza a través de las tentaciones, los complejos y las debilidades de sus personajes. En Luz estéril, los personajes brillan mucho más que el relato en sí, y eso me parece lo mejor del libro. Ahora bien, creo que si existe otra cualidad, si podemos llamarla así, para exhortar a su lectura, ésta sería la del lenguaje: en toda la novela existe una búsqueda constante de la poesía de lo cotidiano, de lo aparentemente efímero o convulso.



Marcos García 2.- Cuando nos conocimos allá por 1995, tú trabajabas en el suplemento cultural el búho de Excélsior, ¿cómo resumirías esa iniciática experiencia de cerca de 10 años en el periodismo cultural al lado de gente como René Avilés Fabila?



R: Lo mejor de los años en Excélsior, fue la experiencia que adquirí en el periodismo cultural, tanto como editor como articulista. Mi carrera como escritor tiene poco o nada qué ver con el suplemento, porque como narrador, podría decirte que soy autodidacta. Yo jamás he formado parte de talleres literarios, ni mucho menos de una escuela como la de Sogem, así que, bueno, pues digamos que lo mejor de Excélsior se concretó en forjarme como profesional en los medios de comunicación.



Marcos García 3.- Luz Estéril es una novela que tiene muchos tipos de referencias, el rock contemporáneo, por ejemplo, otras, los libros de autores consagrados y otra más, la pintura, ¿hay algo que sientas que faltó mencionar como elemento artístico o como parte de la ambientación de la novela o tus ambiciones quedaron satisfechas?



R: Bueno, todas esas referencias que mencionas, tienen qué ver únicamente como, digamos, viñetas del ser en la cultura. A lo largo de tu vida o, mejor dicho, de nuestras vidas, vamos recolectando referencias artísticas y culturales, que moldean nuestra personalidad. Todos tenemos un soundtrack de nuestra película existencial; todos hemos leído una obra que influye enormemente en nuestro sentido de la vida; todos amamos un cuadro o una foto, en la medida que nos remite a experiencias dolorosas, trágicas o intensas. Por lo tanto, en Luz estéril estos elementos son como el compás dramático de la historia.



Marcos García 4.- Tu imagen en el viento (Aldus 1995) es una novela que sacaste en aquél año y que se podría decir que es continuación de ésta, es decir, te lo pregunto porque la estructura narrativa y casi hasta el tratado del erotismo de los personajes es el mismo…



R: No. De ninguna manera Tu imagen en el viento es la primera parte o la antesala de Luz estéril. Todo lo contrario. Ambas novelas son diametralmente distintas, comenzando por la prosa. Quizá tú encuentras analogías en la estructura narrativa y, tal vez, halles resonancias con el tratamiento erótico de ambas novelas, pero yo te diría que esto sólo se debe a mi estilo, mis búsquedas literarias, mi forma de abordar a la ficción. Todo escritor se distingue por la forma de explorar a sus personajes y, por qué no decirlo, de exorcizar a sus demonios.



Marcos García 5.- Tú Iván, naciste en 1968, según la novela de Copland ya no eres estrictamente parte de la generación x pero los sigues describiendo, recuerdo que en alguno de tus programas de radio en la extinta Rock 101 hablabas mucho con Jairo Calixto de la Generación X, ¿qué opciones les das? ¿La vacuidad y la pretensión es todo lo que cabe esperar de ellos en el futuro?



R: La generación X ya no existe. La generación X nunca existió en México. Cuando Jairo y yo hablábamos de ella, se debía a que era el tema literario de moda. Pero tienes razón: la vacuidad y la pretensión siguen siendo muy actuales y, quizá por ello se da esta coincidencia… Mmm, no. Luz estéril sólo es un retrato de las virtudes y defectos del México contemporáneo, de las generaciones cuyo destino –por nuestra historia, nuestra política y cultura–, es francamente incierto.



Marcos García 6.- Por último Iván, ¿cuáles son tus compromisos como escritor?



R: Para esto sólo hay una respuesta: escribir bien, crear un relato lo suficientemente divertido, irónico, provocador, lúdico o hasta repulsivo, pero que atrape al lector hasta el fondo de sus más temibles recovecos y, fundamentalmente, que lo haga reflexionar. Lo mejor que le puede pasar a un escritor es que cuando alguien termine de leer su obra, este hipotético lector se quede pensando, molesto o sonriendo tal vez, pero con la sensación de no haber perdido el tiempo…

FUEGO LUNAR

Esta noche sabes


cuál es el paradero de estos ojos,

de estas manos que oprimen

tus mejillas y tus muslos,

sabes de una tercera mirada,

más torva y merodeante,

de mi piel que regresa como un jaguar

después de su peregrinaje.

Reconoces que ahora

mi boca sabe a los olores de la costa,

que mi cuerpo huele a la fruta

que bajan los camiones de la sierra.

Que tallé con barro las ampollas

y que tiré una botella al mar de los recuerdos.

Que me emborraché tal vez

con algún papá de Córdoba, y que en una sola tarde,

olvidé todos tus rostros con tu rostro.

Sabes que no vine para hablarte

de galeras españolas o piratas,

viejos lobos de mar o ninfómanas cubanas.

Mis miedos los perdí ya en el atisbo

de una noche clara,

mis ideas volaron como verdes alebrijes

enmedio de la selva;

buques fantasmas que se fueron

perdiendo cada vez más

en nieblas grises de dialéctica.

Sólo pues me queda,

una sombra de salitre y piedras,

un cadáver que con mi voz

arrastro entre la hierba.

Sinuosa espera,

que los niños hacen cada vez

que un apagón se expande sobre el puerto.

Ahora enciendo un cigarrillo,

y decirlo de otro modo no sabría,

sin embargo, el fuego lunar de mis ojos

por tu cuerpo,

podría expandirse como lenguaje vivo

bajo el pecho,

podría llegar a los tuétanos del alma,

como los besos que doy,

en las vértebras desnudas de tu espalda.

Me detengo,

antes de caer en el olvido

una pequeña barca flota en mi memoria,

llena de gaviotas que a la espera de buen clima

murieron calcinadas en el insomnio nuestro,

desnudo de los cuerpos.

POEMA INCLUÍDO EN EL POEMARIO INFINITOS DISPERSOS ediciones ALFORJA (2001)

DE poemas Para Mandar a la Guerra

SERGIO VICARIO

De vez en vez aparece un asesino


Lo sabemos, de vez en vez aparece un asesino,

uno en particular.

Cuyo nombre es el recuerdo lamentable de lo que llamamos vida



A la vuelta de los años, con paso firme,

manos endurecidas y gesto ambigüo se presenta.

El más alejado de los hombres, a los cuales,

sin embargo, seduce con palabras afiladas de venganza;

es al fin, la voz de un deseo oculto en la contienda.

El silencio abismal está hecho a la medida de sus ojos,

y de su boca, el aliento que corrompe la sustancia misma

de los sentidos.

No hay palabra suya que no se compare al gusto por el exterminio,

y su razón no es sino la mueca del desprecio y el olvido,

lo sabemos y presentimos que se mueve sin que nadie lo vea,

lo detenga.

Porque el miedo alienta la invisibilidad de su oscura fuerza,

que si bien sonríe, también corta con un gesto las miradas.

domingo, 29 de enero de 2012

ESCRITOS FECHADOS EN 1947-Elías Canetti

Escritos fechados en 1947.

***
Cualquier página de cualquier filosofía, da igual por donde abras el libro, nos
tranquiliza: la espesa trama de una malla que fue tejida de un modo tan declaradamente
al margen de la realidad; este apartar la vista del momento; este desprecio olímpico del
mundo sentimental - un mundo que tampoco en los filósofos deja de tener sus marcas -;
esta seguridad en una apariencia que adquiere su transparencia total en la apariencia
contraria y que no por ello deja de existir; esta incesante imbricación con todos los
pensamientos del pasado, de tal manera que uno que se mete en ello pensará: este tipo
de esteras - exactamente este tipo - se están tejiendo desde hace varios milenios, y lo
único que cambia es la muestra; ¿qué trabajo de artesanía hay que se haya conservado
mejor?, ¿qué clase de alfarería se ha practicado nunca de un modo tan ininterrumpido,
exactamente de la misma manera? Sea cual sea la filosofía con la que uno se ocupa; sea
ésta porque es mejor o aquélla porque uno no la conoce en absoluto, en el fondo
siempre es lo mismo: destacar unas pocas – contadas - palabras que se han empapado de
las savias de todas las demás, y el curso minucioso que han seguido estas palabras.

***
Una orden según la cual el avaro debería pagarlo todo al doble de su precio.
A la avaricia se la ve como una enfermedad moral; a los que están afectados por ella se
los declara oficialmente avaros y tienen que llevar un distintivo. En vez de distinguirlos
por su origen, a los hombres se les distingue por sus cualidades sociales. La estrella de
David de la avaricia hay que llevarla siempre puesta. Los avaros van por la calle con
ella; a esto se acostumbran, a lo que no se acostumbran es al trato que reciben en las
tiendas. Cuando entran el dueño debe conocer su avaricia de un modo inequívoco.
Tienen que ver cómo, por el mismo artículo, los clientes que están a su lado pagan sólo
la mitad de precio. No pueden refunfuñar; si lo hacen, por ley, deben pagar un
suplemento. Estas rigurosas medidas contra la avaricia tienen los más peregrinos
efectos. Muchos avaros se esfuerzan por convertirse en derrochadores y, sobre todo, por
demostrarlo. Sus esfuerzos adquieren un carácter atlético. Cuando tiran su dinero parece
como si levantasen grandes pesas de hierro que van a tirar a la cabeza de los demás. A
otros, el aumento de los precios les provoca tal desesperación, que su avaricia parece
estar cada vez más justificada y cada día compran menos. Estos acaban pronto
deambulando como almas en pena; están en lugar de los pobres, pero son unos pobres a
los que se desprecia con razón.

***

Una religión en la que el pecador tiene que fijar él mismo la penitencia, si no ésta no
tiene efecto.

miércoles, 25 de enero de 2012

CLARICE LISPECTOR (1920--1977)

Escritora brasileña, hija de judíos rusos, nació en Tchetchelnik (Ucrania), cuando sus padres ya habían decidido emigrar. Con dos meses llegó a Alagoas y jamás admitió otra patria que el Brasil. Poco tiempo después la familia se transladó a Recife y a partir de 1937 siguió estudiando en Río. En 1943, durante sus estudios de derecho, se casó con el diplomático Maury Gurgel Valente, tuvo dos hijos y se separó en 1959. Entre 1944 y 1960 vivió largas temporadas en el extranjero, Nápoles, Berna y E.E.U.U. Durante toda su vida mantuvo su contacto con la prensa iniciado en 1941 en la Agencia Nacional. Un cáncer terminó con su vida en 1977. © Elena Losada



Es allí a donde voy

" Más allá de la oreja existe un sonido, la extremidad de la mirada un aspecto, las puntas de los dedos un objeto: es allí a donde voy. La punta del lápiz el trazo. Donde expira un pensamiento hay una idea, en el último suspiro de alegría otra alegría, en la punta de la espalda magia: es allí a donde voy. En la punta del pie el salto. Parece historia de alguien que fue y no volvió: es allí a donde voy. ¿ O no voy? Voy, sí. Y vuelvo para ver cómo están las cosas. Si continúan mágicas. ¿Realidad? Te espero. Es allí a donde voy. En la punta de la palabra está la palabra. Quiero usar la palabra "tertulia", y no sé dónde ni cuándo. Al lado de la tertulia está la familia. Al lado de la familia estoy yo. Al lado de mí estoy yo. Es hacia mí a dónde voy. Y de mí salgo para ver. ¿Ver qué? Ver lo que existe. Después de muerta es hacia la realidad adonde voy. Mientras tanto, lo que hay es un sueño. Sueño fatídico. Pero después, después de todo es real. Y el alma libre busca un canto para acomodarse. Soy un yo que anuncia. No sé de qué estoy hablando. Estoy hablando de nada. Yo soy nada. Después de muerta me agrandaré y me esparciré, y alguien me dirá con amor mi nombre. Es hacia mi pobre nombre adonde voy. Y de allá vuelvo para llamar al nombre del ser amado y de los hijos. Ellos me responderán. Al fin tendré una respuesta. ¿Qué respuesta? La del amor. Amor: yo os amo tanto. Yo amo el amor. El amor es rojo. Los celos son verdes. Mis ojos son verdes tan oscuros que en las fotografías salen negros. Mi secreto es tener los ojos verdes y que nadie lo sepa. En la extremidad de mí estoy yo. Yo, implorante, yo, la que necesita, la que pide, la que llora, la que se lamenta . Pero la que canta. La que dice palabras. ¿Palabras al viento? Qué importa, los vientos las traen de nuevo y yo las poseo. Yo al lado del viento. La colina de los vientos aullantes me llama. Voy, bruja que soy. Y me transmuto. Oh, cachorro, ¿dónde esta tu alma? ¿Está cerca de tu cuerpo? Yo estoy cerca de mi cuerpo. Y muero lentamente. ¿Qué estoy diciendo? Estoy diciendo amor. Y cerca del amor estamos nosotros. "

MENSAJE EN UNA BOTELLA

El día del 6 de enero en todas las primarias del distrito federal, desde que nuestro Peje-presidente asumió su cargo, estableció y giró instrucciones precisas a su secretario de educación y el secretario de educación, en conjunto con el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (dirigido por Elena Poniatowska) para que en todas las dichas escuelas primarias que según datos recabados por el Peje-gobierno ascienden a 16,000 escuelitas, se recuerde que los Reyes, es decir, los verdaderos Reyes Magos, sean alabados por los niños y las niñas del defectuoso como un signo de que en la otrora ciudad de la esperanza, también hay futuro y cielo con esperanza.


El Peje-gobernante, desde Palacio Nacional, recibe ese día a las niñas más destacadas en los deberes del año anterior y es ahí cuando gracias a esta pluma podemos ver recorrer, fascinada, con los ojos atónitos ante los cuadros de Diego Rivera de Palacio Nacional, a Carlita, la niña que trajo desde Tlanepantla y desde sus 8 años, un globo y un vestido azul para mandarle su regalo a los reyes, que aunque parezca que están lejos, están realmente muy cerca, más que los Estados Unidos por lo menos.

Para dicho acto se trajo a Carlita con vestido azul porque como sus padres votaron en el sexenio pasado por el Presidente del empleo, al Peje-gobernante ni le va ni le viene el color, naturalmente, pero es un ejemplo para que la edición del Newsweek en inglés muestre en la portada una foto y un artículo de un gobierno cuyo propósito es… ¡ser incluyente! Por supuesto.

En este momento es Elena Poniatowska la que se acerca a Carlita, son las 8 de la mañana y el frío va bajando, pero a una señal que dice: “¡Vivan los Reyes!” por todo el super pejegabinete, la niña Carlita, ayudada de la autora de Tinísima y Leonora, suelta primero con el dedo índice y luego el pulgar el globo azul mientras los fotógrafos no se dan abasto y entonces Carlita, en el fondo de su corazón, sabe que su deseo es suyo y de nadie más.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

sin saberlo


Torpe que me creo eterno
Más que el sol ,
más que el tiempo.
la cara doblada por el viento
Está ya surcado mi  cuerpo.
Sordos del día
 Muertos de noche,
Caminamos inmutados
el dejavu de nuestras vidas.
Temiendo a la muerte
Aunque ya estamos muertos…

jueves, 8 de diciembre de 2011

DEL SOUNDS OF THE UNIVERSE DE THE DEPECHE MODE...

Fragile Tension


Hay una tensión frágil

Que nos mantiene unidos

Tal vez no durará por siempre

Pero qué bueno cuando fluye



Hay algo mágico en el aire

Algo muy trágico que tenemos que cuidar



Hay una obsesión extraña

Que nos está acercando más

No la entendemos

Nunca se esclarece



Hay algo místico en nuestros genes

Tan simple que patea y grita



Oh cuando estamos meciéndonos

En el borde del colapso

Nada puede reprimirnos



Hay un sentimiento vertiginoso

Que nos mantiene volando

En ámbitos resplandecientes

Incluso sin proponérnoslo

Hay algo radical en nuestras manos

Y nada lógico en nuestros planes



Little soul

Mi pequeña luz

Empieza a brillar

A brillar tan alto

E iluminar tu mente

Mi pequeña voz dejará una huella



Esta pequeña voz

Va a empezar a cantar

No tengo otra opción

Definitivamente sonará

Mi pequeña voz dejará una huella



Estoy desviando el universo

Que está centrándose

Adentro de mí

En una singularidad



Mis escasas palabras

Van a punzar

¿No has escuchado

la pena y la alegría que ellas traen?

Mi pequeña voz dejará una huella



Estoy desviando el universo

Que está centrándose

Adentro de mí

En una singularidad



Tus pequeños ojos

Van a observarlo

No puedo disimular

La belleza en mi interior

Mi pequeña voz dejará una huella



In sympathy


Casi están cayendo encima de ti

Porqué no te dan una tregua?

Lo que sea que están tratando de hacer

No les da resultado



Están intentando enredarte en cumplidos

Tratando de presentar pruebas

Y aunque hablan con gran elocuencia

Hay poca verdad en sus palabras



Eres brillante, eres fuerte

Sabes qué es lo correcto y lo erróneo

Al menos hasta cierto punto

Eres listo, eres fuerte,

Has escuchado suficientemente sus falsedades

Y sonríes en simpatía



Observo tu serenidad

La manera como tu espíritu trasciende

sus tediosas obscenidades

Tu paciencia no tiene límites



Y a medida que la noche empieza a desvanecerse

Te diriges hacia la puerta

Seguido de una triste procesión

Pero tú estás nuevamente en ti



Eres brillante, eres fuerte

Sabes qué es lo correcto y lo erróneo

Al menos hasta cierto punto

Eres listo, eres fuerte,

Has escuchado suficientemente sus falsedades

Y sonríes en simpatía

miércoles, 16 de noviembre de 2011

MI PRIMERA NOVELA (fragmento)

¡Villahermosa! Eso significa aún más calor todavía, significa polvo, tránsito de vehículos, choferes enfermos de mal humor, bebés que berrean a sus madres, tiendas de abarrotes y mercerías, un reguero de porquería por todos lados, más tiendas de pollos; cientos de camiones entrando a Villahermosa y gente preparada en las calles para abordarlos a los mismos, “así que esto es Villahermosa” me digo a mí mismo en voz baja por mi falta de compañía. Me bajo del camión en la central de camiones que está saturadísima de gente, gente por todos lados muriéndose de calor, no soy el único que lo padece, aunque sí el único que lo consigna ahora con esa misma furia. Me bajo del camión y voy primeramente a buscar un hotel barato para pasar la noche, con mi enorme mochila a mis espaldas, me siento como un Cristo cargando con su cruz- “nosotros somos más famosos que Jesucristo” es una frase que ya dijo alguien, alguien que ahora está muerto y que recientemente se ha subastado en 103 mil 500 dólares un pedazo de papel en el cual ese alguien escribió en 1967 la canción “For the benefit of Mister Kite” El recuerdo de Lennon se subasta ahora de esta manera, ¿pero qué es en realidad lo que se paga con esa cantidad? ¿El recuerdo? ¿El gran mito? ¿o simplemente el espectáculo de todo ello?


Cerca de la central camionera hay dos calles paralelas donde venden pollos y hay hoteles baratos, yo busco en particular un hotel de a diez pesos la noche que me recomendó en su momento el chavo que vendía uvas en la gasolinería de Palenque, pero tal parece que ya no existe o que me choreó simplemente, porque todos cuestan entre 30 y 35 pesos la noche, lo que para mí significaría quedarme sin dinero el día de mañana, pero de todas maneras entro a todos a preguntar cuanto es el precio; en la mayoría de los lugares están las putas adormiladas sobre los viejos sillones y echando la güeva: no, no hay un hotel que cueste diez pesos la noche: todas las putas me dicen lo mismo, creen que les estoy tomando el pelo, “y a cuanto cuesta?” (el acostón) les pregunto a un par que veo muy instaladas sobre un sofá color verde mirando el canal de las estrellas, ¿con todo y cuarto? me regresa la pregunta la puta, “no, mejor olvídalo” le digo y me salgo de nuevo a la calle, ya son cerca de las cinco de la tarde y las miradas de los niños pequeños que son arrastrados por sus madres me hace preguntarme ¿y ahora qué? porque con la sed que tengo sería capaz de beberme diecisiete caguamas, haaaa! la maldita sed. Voy a una plaza cercana que queda a la derecha del Grijalva y me aplico de nuevo el remedio de la Gestapo con el agua de una fuente, ahí me quedo un rato, mirando el paso de la gente, y es cuando conozco a Aidé. ¡Cámara! Aidé es una puta que me ofrece algo sensacional: dos mamadas al pito en un cuarto con regadera y servicio de cervezas incluido, “yo te invito las cervezas, tu nada más paga el cuarto corazón” bueno, digo entre risitas, no está tan mal, sobretodo porque tengo unas ganas endemoniadas de bañarme de nuevo, así que Aidé y yo nos vamos caminando abrazados por la calle mientras yo le voy mirando las tetas y ella va saludando a medio mundo que se encuentra y que le tiran de chiflidos y piropos y menciones de que ya se encontró a su novio ideal, ya la hizo, etcétera.

“¿Bueno y de donde eres corazón? Le pregunto, usando su misma palabrita de ‘corazón’

“Soy de Torreón corazón, pero ando viajando por todos lados guapito, acabo de estar en Los Ángeles, allí me eché un tirito con una puta y le di sus cocotazos porque yo soy una vieja very crazy, a mí no me paran.”

Aidé no es precisamente fea, pero está medio loca, tiene tumbado uno de los dientes de enfrente y me parece que está bajo los efectos de alguna droga, está tatuada también, precisamente en el hombro, lo que me hace morder el miedo y pensar: “¡No hay que confiar en una mujer que está tatuada del hombro!”

“Yo soy una vieja very crazy.” -dice, alzando el puño, que se le ve curtido, como si de veras se peleara a puñetazos.

Vamos abrazados por la calle y yo prácticamente la voy siguiendo, pero pensando con cierto nerviosismo en que a lo mejor es una puta que se dedica a transar a los que se dejen y como traigo mi mochila con la Minolta y mi ropa y todas mis cosas, trato de ser prudente y de ponerme a pensar en cómo va a estar de verdad el asunto, pero Aidé me distrae porque tiene la urgencia de causarme una impresión; “Zacatecas, Morelia, Nuevo León, El Paso, Los Ángeles, México D.F., Toluca, Cuernavaca, yo he estado en todos lados corazón.”

Después nos enfrascamos en una polémica de cómo está la situación actual del país y ella dice: “Pinche Zedillo, por su culpa está todo de la chingada, le hacen falta güevos al cabrón, yo por eso no creo en nada, nada de lo que dice el pinche gobierno, yo ya crecí, no tengo pelos en la lengua para decir las cosas, yo soy una vieja very crazy.”

“Bueno, sí, sí, pero tranquila mujer.”

“No me digas mujer corazón.”

“¿Mujer? ¿Porqué no quieres que te diga mujer si estás preciosa?”

“Porque yo soy una vieja very crazy, ya le he entrado a todo: pastas, coca, mariguana, de todo.”

“Bueno, bueno, -le digo- pero no me has probado a mí.”

“Hay si cierto corazón, tú se ve que eres bien lindo.”

Y otra vez:

“Yo soy very crazy.”

Después de bajar por la misma calle llegamos por fin al hotel, pero Aidé quiere hacerle transa al mozo que cobra los cuartos y me dice que la espere allá afuera: “pérate, pérate, es que ya traigo un boleto y haber si pasamos con el mismo.” La espero pues allá afuera como ella dice y me quedo pensando: “pinche Aidé también es cabrona, le gusta entrar de gorra a los hoteles.” Pero finalmente la transa no funciona porque el empleado del hotel no abandona su puesto, así que tengo que pagar en efectivo la cantidad del cuarto despidiéndome de la mitad del dinero que me queda. Subimos por unas anchas escaleras por las que se oyen ruidos y gritos misteriosos y entramos a un cuarto que se ve de quinta categoría pero que tiene una amplia regadera y una banca de mosaico, Aidé hace pedir las cervezas y nos las trae al cuarto un tipo cuadrado que me parece que es su conocido, y al que seguramente le estará cerrando el ojo a mis espaldas y después cuando yo esté desnudo y bien feliz como idiota, el entrará junto con otro tipo y los dos me robarán mis cosas, entonces me quedaré como un pobre pendejo que ha caído en la trampa, un cualquiera más, otro más, humillado y sufriendo la impotencia de no poder hacer nada para impedirlo pero ¡ho! ¡al diablo! eso solo me lo estoy imaginando...

Aidé me da mi cerveza y brindamos, “por este encuentro magnífico, salido de la nada” Mientras me voy quitando la ropa Aidé hace lo mismo sin parar de hablar y de auto aplaudirse su ser de very crazy; empieza a contarme trozos de su vida y yo la escucho sin mucho interés pero le hago preguntas como si de veras estuviera interesadísimo, pero sin hipocresía, claro, más bien con las ganas de hablar sencillamente, de cotorrear el punto.

Luego, después sí que me conmuevo cuando escucho una de sus historias: resulta que a un hijo suyo, que acababa de salir de la cárcel, lo han matado unos mafiosos por un asunto de drogas, y ahí sí se le sale toda su tristeza y se pone a llorar, “mi hijo, mataron a mi hijo, al Pablito me lo mataron.” Yo ya estoy desnudo y no sé que debo pensar, porque me deja de a seis encontrar tanta tristeza en la mujer, el escuchar su verdadero sufrimiento humano, su pena interna, es algo para lo que no estoy preparado pero después ella misma saca fuerzas y dice: “pero a mí no, chinguen a su madre, a mi me la pelan, yo me rajo la madre, tú eres muy lindo y solo por eso te lo cuento, pero yo no, yo soy very crazy, a mi me la pelan, me acabo de madrear una ruca así, por pendeja.” “bueno, bueno, mujer, pero no te parece que eres muy peleonera, no hay que ser así, hay que ser tranquilos, nada más no dejar que se metan con uno y ya stuvo no?” “¡pero al Pablito me lo mataron, chingue su madre, un hijo menos.” “ha, tienes más hijos?” “sí, otros dos, pero están chavitos todavía, al Pablito, a mi Pablito me lo mataron.” Tomo mi cerveza y me acabo la mitad de un solo trago, comienzo entonces a decir un largo y profundo rollo para tranquilizarla y parece que sí funciona porque repentinamente cambia su estado de ánimo y se pone contenta, me agarra del pito, que todavía no lo tengo erecto y me dice: “todavía le hace falta.” Al escuchar eso me echo a reír y le digo: “pues ayúdale un poquitín a Willy no?” Abro la llave de la regadera por la que empieza a salir una deliciosa agua fresca y me siento en la banca de mosaico, Aidé se pone de rodillas en el suelo y pone su cabeza en medio de mis piernas, comienza a trabajar y yo a disfrutar de la existencia, de la dicha, de la calidez humana. Ja, ja, ja.

Un par de minutos después me vengo encima de la boca de Aidé, que se retuerce buscándolos con la lengua y se para de nuevo; “ahí está papito, ahora vamos a pedir más cerveza no? Entonces nos echamos la segunda ronda y la tercera, bajo esa agua deliciosa que sale de la regadera y que me hace sentir como en un baño de Zeus en el Olimpo, Aidé sigue diciendo que ella es una very crazy y de repente en medio de la platica se saca de su bolsa una pasta y dice que se la va a echar, yo le advierto que no lo haga, que no tiene sentido drogarse, pero ella insiste y nos ponemos a discutir; “Aidé no seas pinche, no te tienes porqué seguir echando pastas.” Le digo, pero es inútil, porque la vieja tiene los oídos tapados para cualquier explicación razonable y se traga la maldita pastilla; “pinche Aidé,” le digo, “tú misma te arrojas a los problemas.” “bueno y después de todo a ti que chingaos? ¿tú quien eres para decirme ‘no te eches una pasta?’ ya papito, mejor tranquilo.” “ay, ay, sí no? Muy acá, a ver.” Y la reto a que nos demos de golpes, así que nos ponemos a boxear desnudos bajo la regadera, mitad en serio mitad en broma, pero yo nada mas la finto y marco los golpes, ella si me da de madrazos, “ay, ay, ya spérate ya.” le digo, porque de verdad da unos golpes recios que hacen que me duela el hombro y así seguimos gozándola de la vida, hasta que pedimos la cuarta ronda y nos ponemos cada vez más borrachos, yo procuro ya no tomar demasiado porque sino voy a perder el estilo y el control de la situación, lo que realmente me preocupa es donde me voy a dormir en Villahermosa, porque en verdad no pienso quedarme en este mugroso hotel que me produce terribles sospechas, Aidé está ya tan borracha y drogada que no me gusta lo que se viene en puerta así que comienzo a vestirme y le digo que ya me voy, como un canalla que una vez obtenido su goce sexual se esfuma a la chingada, sí, ¿pero es que qué más podría hacer? me pregunto a mí mismo, pero Aidé reniega porque no le parece mi decisión y me dice: “no Carlos —como le dije que era mi nombre— que te crees si bien chingón, ¡tú vas a pagar las cervezas como quedamos y aparte me vas a pagar a mí, o que te creías que de gratis te iba a mamar el pito? ¡paga tú cabrón!” Problemas, problemas, siempre se vienen los problemas encima...

“No Aidé, quedamos que yo pagaba el cuarto y tú pagabas lo demás, si por eso venimos, porque de otra forma no hubiera sucedido nada, ni nos habríamos conocido.” “¡Cabrón, tú dijiste que ibas a pagar las cervezas, ahora pagas o no te sales vivo de aquí!” (Ya sabía yo que esto iba a traer problemas pero soy un necio, parece que nunca escarmiento). “No Aidé —le digo serenamente, desapendejándome la borrachera— tú dijiste que ibas a pagar las cervezas, yo nada más voy a pagar la última ronda, acuérdate que te lo dije cuando nos trajeron las cervezas que yo nada más iba a pagar la última.” “¡No, no cabrón, paga tú miserable ojete.” Ya vestida, Aidé agarra mi mochila y dice: “o pagas tú todo o no te doy tus cosas.” (Ya parece increíblemente otra mujer en vez de la dulce Aidé que siempre decía “yo soy very crazy”) Pero no puede haber ningún cambio en el plan simplemente porque yo ya no traigo dinero, mas que una miseria, que no alcanzaría para pagar las ocho cervezas. Hago llamar al chavo que nos las había estado trayendo y le digo: “¿cuanto va a ser amigo?” (Aidé sigue gritando y está como loca aferrada a mi mochila), el chavo dice: “cada cerveza cuesta seis varos, serían cuarenta y ocho.” “ahí está pues.” Le pago doce pesos al chavo y le digo que ella le va a pagar los otros treinta y seis, pero Aidé sigue aferrada y tengo que pelearme con ella para que me dé mi mochila, ya después se la arranco, después de haber recibido dos tres de sus trancazos que da con esas manazas suyas. Se desploma en el suelo hundida en la miseria de la droga y dice: “maldito Carlos ojete, eres un ojete, dijiste que tú ibas a pagar todo.” El chavo nada más se queda expectante viendo la situación y le digo: “mírala ya como está, yo te estoy diciendo la verdad, ella iba a pagar el resto.” Saco los treinta y seis pesos de la bolsa de Aidé y se los doy al chavo, entonces me bajo casi corriendo las escaleras mientras oigo los desgarradores gritos de Aidé y ya en la calle me echo a correr, esperando que no me estén siguiendo treinta padrotes con sus macanas, me esfumo por una de las calles laterales y pienso de nuevo toda la situación, casi siento lástima por la pobre de Aidé y me acuerdo de sus ‘yo soy very crazy.’ Confirmo de nuevo mi teoría: No hay que confiar en una mujer que está tatuada en el hombro.


“¡Villahermosa, que hermoso recibimiento me das!” Grito al aire mientras voy por la calle taloneando monedas para conseguir pagar un cuarto, el cielo ya está obscureciendo, (se ve que viene una noche espléndida), y después de tanto mendigar consigo la suficiente lana para quedarme en un cuarto de treinta pesos..., “vaya, vaya”, me digo ya en la cama del cuarto, debajo de un ventilador que se mueve lentamente mientras pelo una naranja con mi navaja Victorinox Switzerland que me compré en el Sanborns de División del Norte. Ja, —me digo— estupendo recibimiento... vientos por ti... Villahermosa la hermosa, la muy primorosa, la muy candorosa —empiezo a jugar con las palabras— y después saco mi grabadora de la mochila y sintonizo el 96.5 de FM de radio de Villahermosa, la estación se llama “Music Light” y el locutor que está al aire se esfuerza mucho en hablar como un escuincle fresa de la colonia del Valle, luego sigue hablando y menciona según su lista, cuales son los discos más vendidos en la historia del Rock and Roll: el “Thriller” de Michael Jackson está en el primer lugar (aunque esa porquería no es Rock and Roll evidentemente), seguido inmediatamente después por “Exitos 75-85” luego, aproximándose en tercer lugar está el “Rumors” de Fleetwood Mac y después en la cuarta posición el “Born in the USA” de Bruce Springsteen.


Decido apagar el radio y poner un cassette de Dire Straits, me doy una vuelta por el cuarto y luego me asomo al balcón que tiene vista hacia el río Grijalva, las luces de los postes alumbran pequeñas rebanadas del agua que se mueve en la misma dirección que el viento y en la avenida que está en la paralela pasan varios camiones ya vacíos haciendo un escándalo que se confunde con la música de los Dire Straits, “Once upon a time in the west” es la canción que estoy escuchando, mientras mastico los gajos de la naranja, es un momento perfecto para pensar cómo está ahora la situación de mi vida y lamentar la soledad tan magnífica que me está envolviendo junto con la música, pienso en como solías ser conmigo, Guerda, y en cómo nos amábamos con tanta frescura, tanta cadencia, tantos fulgores de alegría que ahora están perdidos, o ranciándose en nuestra memoria de unos tiempos ya tan remotos y olvidados, y que me causa tanto pesar recordarlos aquí y ahora.

Me siento tan solo y triste que podría llorar, pero en vez de eso dejo que siga la siguiente canción de Dire Straits, “Romeo y Julieta” se llama la canción, grabada en vivo del disco Alchemy, y dejo que la guitarra de Mark Knopfler llore por mí en estos momentos. Así me quedo dormido, con las botas puestas. Al día siguiente me levanto con los pies hinchados; “puta madre, se me olvidó quitarme la ropa”, es lo único que alcanzo a mencionar, y después me voy a dar una ducha en la regadera compartida del hotel, un par de putillas me ven salir del cuarto y se sonríen, yo me sonrío también y entro a la regadera, de la que sale una agua bastante fría que me hace soltar exclamaciones: “¡BRRR; PUTA MADRE CON EL AGUA; HAY CABRÓN, ESTÁ HELADA; HAY GÜEY, NO MAMES, ESTÁ RE PINCHE FRÍA.”

Después me visto con la misma ropa sucia, (porque no he lavado mi ropa desde que dejé a los McDonald), y salgo, dirigiéndome nuevamente hacia la calle, hacia esas calles abstractas de Villahermosa (llenas de putas y perros callejeros) esperando poder talonear de nuevo unas monedas. Doy una larga vuelta y cruzo al otro lado del Grijalva buscando gente bondadosa y cálida a la cual poder arrancarle unos pesos con mi buena educación, (señoras ya grandes, de preferencia) después de dar vueltas y vueltas se me va todo el día pero ya tengo dinero suficiente para comer por lo menos un taco y para tomar un camión que me lleve hacia lo más cerca que se pueda de la ciudad de México, que es La Venta, Tabasco. Así que hacia allá parto después de pasar a recoger mis cosas de mi cuarto de hotel y me subo en el camión, durante el trayecto voy pensando en Aidé...

“...yo soy very crazy...”

Y no le gustaba que le dijeran mujer.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

MÁS SOBRE LOS ESCRITORES Y EL ALCOCHOL

ROSA MONTERO
He releído con enorme placer (no exento de dolor, porque algunos de los textos son muy duros) los cuentos de la gran Dorothy Parker, recién reeditados por Lumen en un bonito volumen de narrativa completa. La estadounidense Dorothy Parker nació en 1893 y formó parte de la generación de las flappers, esas chicas atrevidas y tremendas que se comieron el mundo de dos bocados durante los intensos años veinte. Perteneció al grupo de escritores de entreguerras, una época sumida en la vorágine. Uno de los principales excesos que Dorothy compartía con sus coetáneos era el del alcohol. En aquellos años se vivía, se bebía y se practicaba el sexo intensamente. Dorothy solía decir que lo suyo era tomarse un martini o como mucho dos, porque después del tercero ya estaba debajo de la mesa, y después del cuarto, debajo de su anfitrión.



Aunque, a decir verdad, a medida que los protagonistas de aquellos locos años iban viviendo y bebiendo, la práctica amatoria iba disminuyendo rápidamente, por lo menos en los hombres, a quienes el alcoholismo nunca ha sentado nada bien. O eso es lo que parecen indicar las biografías de los escritores contemporáneos de Parker: Scott Fitzgerald, Dashiell Hammet, William Faulkner, del algo más joven Malcolm Lowry o incluso de Hemingway, por mucho que este último quisiera hacerse pasar por un siete machos. Sea como fuere, lo cierto es que generaciones y generaciones de escritores se han hundido y acabado en mares de alcohol. Sobrecoge repasar la lista de damnificados. Los mejores cerebros literarios del siglo XX han estado entumecidos por las borracheras.


También en España hubo, tras la Guerra Civil, una potente generación de empina codos. Juan Benet o Carlos Barral, por ejemplo, bebieron bastante, y tal vez eso influyera en sus muertes más bien prematuras. Aún hoy siguen existiendo en nuestro país unos cuantos escritores tan macerados en alcohol como las guindas. Una cosa que siempre me ha sacado de quicio es la supuesta gracia que eso hace en aquellas personas que no padecen semejante adicción. Es un lugar común referir chistosas historias de borracheras célebres, de cómo Fulanito, famoso por sus crudas, aporreó la puerta del vecino, o de cómo tardó no sé cuántos días en llegar al congreso de escritores en donde se le estaba esperando desesperadamente. De algún modo se sigue cultivando el tópico de la bohemia etílica, como si eso adornara al artista y le convirtiera en un tipo rompedor y divertido. Pero resulta que el borracho sólo es divertido en pequeñas dosis, cuando se le puede abandonar a su vertiginoso sino a las dos de la madrugada; y, en cuanto a rompedor, lo único que suelen romperse son las narices al caer de bruces, o bien al pegarse con algún desconocido en una noche febril de la que no consiguen guardar ningún recuerdo. En su interesante libro Hemingway contra Fitzgerald (Editorial Siglo XXI), Scott Donaldson se pregunta por qué tantos escritores de todas las épocas han terminado alcoholizados. Son historias terribles que no encierran ningún romanticismo, biografías patéticas cargadas de dolor y destrucción, como los delirium tremens de Edgard Allan Poe, que sentía que le devoraban los insectos, o como la infernal existencia de Rimbaud y Verlaine, enloquecidos por sus demonios interiores pero también por la ingestión masiva de absenta. En primer lugar, Donaldson decide que beber es una moda entre los escritores, o que al menos lo ha sido en determinados momentos: se suponía que un artista debía destruirse, y el alcohol era una manera perfecta para hacerlo. Pero, además, apunta otros factores: el escritor es un ser generalmente más tímido y más inadaptado al entorno que los demás y la bebida puede ayudarle a romper las barreras; el escritor necesita ponerse en contacto con su subconsciente y la borrachera le facilita ese proceso... Sea como fuere, decenas de individuos sensibles y brillantes se han convertido a sí mismos en mamarrachos y han conseguido destrozarse copa a copa con denodado empeño. Ya lo decía el pobre Fitzgerald en su diario: 'Estaba borracho y me despreciaron', o bien esta anotación en la que habla de sí mismo en tercera persona: 'Cuando alguien empieza a interesarse por él y a hacerle caso, vierte la sopa sobre la espalda de su anfitriona, besa a la criada y se desmaya en la caseta del perro. Lo hace con demasiada frecuencia. Se ha pasado tanto que ya no le queda nadie'. Qué deterioro tan triste.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Real bear hugs are often fatal

1

Nos distraemos en el trajín de las hormigas,

en esa belleza triste,

implícita en las resbaladillas y las albercas.
El aire huele a carbón y el día

es como esas escenas soleadas y brillantes en las películas,

el aviso de que nada tan limpio puede durar.
Ella se levanta y sacude el pasto de su ropa.
La miro recortada contra el sol:

es bonita como las maestras de las que uno se enamora de niño.


2

Los gallos cantan a las tres de la mañana

y los camiones avanzan bramando por la carretera.
Afuera las sillas rotas,

las latas vacías de cerveza.
Adentro nosotros,

el ardor en la espalda,

la poesía convertida en slogan.


3

La carretera tiene hilos blancos en forma de nubes

y un cielo que arde en los ojos.
Abrimos botellas de agua y paquetes de galletas.
Nos metemos a la boca cosas dulces

y nos apretamos las manos para anclarnos a cada segundo,

para imaginar que no nos hacemos polvo.
El viento nos enreda serpientes en la cabeza cuando nos besamos.

De lejos vemos ciudades que son maquetas de la misma ciudad.

[para Bren]

martes, 1 de noviembre de 2011

El Joven deja de serlo

Ahora ven a la basura del día,
examina estos pedazos de realidad: luz entre los cabellos,
el sudor y su brillo sobre qué, agua en la boca,
el ojo todo-teatro, la agrupación sumaria de tu cuerpo
inmóvil, entre el polvo, las hierbas, las calles
frecuentadas,
la amargura del alumbrado artifricial,
la húmeda prueba de que aún estás aquí, sobre esta cosa
deshecha y vuelta a construir con una "ciega
obstinación",
sobre este humo de ideas y estas f5ragmentaciones
de duda terrestre, de calor inexplicable, de terrores
nocturnos,

como si caminaras por el jardín con un ramo de flores
que se convierte en muñón pegajoso,
como si vieras en un segundo toda la mordedura que el
tiempo te tiene preparada,
como si en la basura vieras tus ojos disueltos en una
ardiente mezcla,
como si en un instante salieran de tu cuerpo todos los
nervios
y quedaras a la orilla del lago, indiferente al dolor y a la
alegría,
desvanecido por dentro y abandonado a la soledad neutra:
esta basura ha brillado largamente, toda la tarde ha
brillado
junto a tus manos, apagadas en el filo de esta opacidad,
mientras esperabas la desición para tocarla,
el día pasó como una mano más grande que tu frente obscurecida
y te estableciste en la noche sobre un terreno seguro, muriendo en cada gesto,
y ahora debes acercarte a ver el corazón de estas materias,
debes rodear con un brazo estas equívocas pertenencias,
meter la cara en estas desatadas colocaciones
y debes hacerlo con una articulada prudencia, con una
sonrisa de animal joven, con un desdén meticuloso.

POEMA CANÓNICO DE "VERSIÓN", POEMARIO DE DAVID HUERTA (1978).

jueves, 27 de octubre de 2011

AVISO A LOS POETAS DEL PORVENIR::

LA ÚNICA POÉTICA QUE OS DEBE INSPIRAR ES ÉSTA: "LA POESÍA DEBE SER UN ARMA PARA ROMPERLE LOS HUESOS A LOS SUPERHOMBRES O LOS CANALLAS, PARA NOSOTROS SIEMPRE FUERON LO MISMO."

martes, 18 de octubre de 2011

Aviso para robots

los sintientes están llenos de agua y malas intenciones.

si usted experimenta una descarga súbita de batería,
por favor:

/mantenga la calma.

/permanezca dentro de su contenedor.
/póngase en contacto con su fabricante.

siga estás instrucciones:
0100101101011010
0110101101001001
[todo en orden]

no

se desconecte,

después querrá volver a estar en línea


/users/os/Ω/central/file

recuerde:

los sintientes aparentan estar heridos derramando agua por los ojos.

no

se deje engañar.

fin del mensaje

sábado, 15 de octubre de 2011

LA GRAN NOVELA LATINOAMERICANA... CARLOS FUENTES...

ESTIRPE DE NOVELISTAS


27/08/2011


Carlos Fuentes, uno de los autores clave de la literatura en español, publica La gran novela latinoamericana, un gran ensayo. En exclusiva para Babelia escribe sobre la historia y la evolución de dicha narrativa y presenta su canon de escritores y obras esenciales del siglo XX y XXI.






Cristóbal Colón vio las sirenas del Caribe en 1495 aunque dice que "no eran tan hermosas como las pintan". En cambio, Diego de Rosales las ve "bien agestadas, con cabezas y crines largas" y al zambullir, noté "cola y espaldas de pescado". Fernández de Oviedo abunda en la descripción de maravillas. Tiburones "que tienen el miembro viril o generativo... cada uno tan largo como desde el codo... a la punta mayor del dedo de la mano". Las sorpresas abundan en estas primeras Crónicas del Nuevo Mundo. Cocuyos que iluminan las noches. Tortugas con nidadas de mil huevos. Perlas negras. Salamandras ardientes y frías a la vez. Es la noche de la iguana, exclamó Cieza de León.
Europa necesitaba un mundo nuevo que colmara sus ansias de fantasía. Pero si la narrativa de las Américas se inicia con la imaginación mítica, Bernal Díaz del Castillo pronto la ubica en la conquista épica. Su Conquista de la Nueva España se inicia con acento mítico: México-Tenochtitlán se parece a "los encantamientos... en el libro de Amadís". Pronto, el asombro del descubrimiento es vencido por el clamor de la conquista. Una victoria llena de dudas, pues Bernal nos describe la destrucción de un mundo al que ama por otro mundo al que obedece. Su libro es la memoria de la juventud de un hombre maduro, olvidado y ciego. El mito ya es épica.
Ambos -mito y épica- serán silenciados por las prohibiciones de la Corona. La "historia oficial" sustituye a la imaginación épica mítica y la obligación de los súbditos del rey es callar y obedecer, dice el virrey de México, marqués de Croix. Sólo que junto con los "libros de los valientes", descubridores y conquistadores, llegaron las ideas de la época, secretas a veces, creciendo a pasos largos y lentos. La idea de América coincide con la Utopía de Tomás Moro, que Vasco de Quiroga quería recrear en Michoacán. Coincide con El príncipe de Maquiavelo, que parecería el abecedario de los conquistadores: no digas, haz. La descendencia literaria de Maquiavelo se encuentra en el Tirano Banderas de Valle-Inclán, los Archivos de Gallegos, el Pedro Páramo de Rulfo, el patriarca de García Márquez y, en su versión moribunda y final, en el Trujillo de Vargas Llosa. Genio y figura hasta la sepultura.


Menos obvia, más profunda, es la herencia erasmista en América. Visible en la arquitectura colonial de Aleijadinho en Ouro Preto o de Kondori en el Alto Perú, es en la poesía de sor Juana Inés de la Cruz donde la influencia erasmista es más cierta:


En dos partes dividida


tengo el alma en confusión:


una, esclava a la pasión,


y otra, a la razón medida.


¿Pasión? ¿Razón? ¿En dónde estaba entonces la fe? Si en estas condiciones el cuestionamiento propio de la novela no era posible, sí lo fue la historia que empiezan a contar, con definiciones nacionales, Clavijero en México y Molina en Chile, jesuitas expulsados de los reinos que para ellos ya eran naciones distintas de España. Es natural que a partir de las guerras de independencia (1810-1821) los historiadores se encargaran de decir lo no dicho: Lastarria y Bilbao en Chile, Mora en México y, sobre todo, Andrés Bello, el venezolano aclimatado en Chile y fundador de su Universidad, y Domingo Faustino Sarmiento, cuyo Facundo es, acaso, el libro definitivo del siglo XIX latinoamericano. Sarmiento consagra la confusión de géneros (como El Quijote): es biografía, geografía, historia, política.

 
La novela de la independencia la inaugura el mexicano Fernández de Lizardi con El periquillo sarniento (1816) y prolongan el género varios escritores sumamente influidos por el romanticismo, el realismo y, al cabo, el naturalismo europeos. La gran excepción se da en Brasil y se llama Joaquim Maria Machado de Assis, cuyo Blas Cubas (1881) recupera la tradición cervantina de la mezcla de géneros, el humor, el héroe menor, las ilusiones y el engaño, así como la crítica del libro dentro del libro y el cuestionamiento de la autoría.


La novela realista y documental aún tendrá momentos importantes en la obra de Rómulo Gallegos y en los novelistas de la revolución mexicana. Pero dos de estos, Agustín Yáñez y Juan Rulfo, habrían de cerrar el ciclo con obras que a un tiempo tratan de un tiempo histórico (la revolución mexicana) y la trascienden con, más que, aunque también, la novedad del estilo, la estructura y la intención. Al filo del agua y Pedro Páramo cierran un capítulo temático (la revolución), pero abren un capítulo de la escritura como arriesgada búsqueda de lo no dicho antes. Así, la historia que nos contaron en el siglo XIX se convierte en la historia que nadie había contado antes: la pasión de Pedro Páramo por Susana San Juan, la soledad inmensa de los pueblos de Yáñez, la duda acerca del tema fundador: ¿quién es mi padre, quiénes son mis madres?


El heredero mayor de Machado de Assis es Jorge Luis Borges, quien da el paso de más. El universo aspira a la totalidad pero sólo lo explica la excepción. El Aleph es todos los espacios. Funes es todas las memorias, y la Historia universal de la infamia es todas las historias. Sólo que cada "absoluto" borgiano es vencido desde adentro por un amo personal (Beatriz Viterbo en El Aleph), por una disminución del absoluto (Funes) o por la particularidad excéntrica (La infamia). Al cabo, en Pierre Menard, Borges reescribe El Quijote, línea por línea, palabra por palabra. Sólo que la intención es distinta.


Más corrosivos, más libres, en cierto modo, del juego borgiano son Juan Carlos Onetti y Julio Cortázar. Onetti, en La vida breve, triplica al protagonista sin perder la diferencia entre los tres. Y Cortázar, en Rayuela y en sus cuentos, sólo emplea la diferencia entre las dos orillas (Europa-Argentina) para indicar, al revés de Borges, la universalidad de la diferencia. Los tiempos simultáneos de una operación quirúrgica hoy y de un sacrificio ayer nos hablan de este acierto cortazariano: lo diferente puede ser simultáneo o al revés.


Hablo aquí de los contemporáneos de Borges. Bioy Casares y José Bianco, pero sobre todo de sus descendientes, Tomás Eloy Martínez, Sylvia Iparraguirre, Ricardo Piglia, Luisa Valenzuela y Matilde Sánchez. La literatura más variada y fervorosa de la América española es la argentina. La más sui géneris (como el país mismo) es la chilena. País de poetas (Neruda, Huidobro, Mistral, Parra), la narrativa moderna arranca con José Donoso y Jorge Edwards y prosigue hoy con Isabel Allende, Arturo Fontaine, Antonio Skármeta, Sergio Missana, en tanto que en Perú, después de la gran obra de Mario Vargas Llosa, que va de La ciudad y los perros a El sueño del celta, se refundan los derechos no sólo de la imaginación, sino de la expansión, simultaneidad y precipicios de la lengua. Santiago Roncagliolo es un ejemplo.
Más arduo ha sido el problema de los jóvenes novelistas de Colombia. García Márquez es, a un tiempo, referencia, calidad y estorbo. Lo significativo de Gabo es que con Cien años de soledad recogió las grandes tradiciones de la selva y el campo para transformarlas en una narrativa doble, que por el hecho de serlo, disminuye a las anteriores. Porque el secreto de Cien años de soledad es su doble narración. Los Buendía son objeto de una primera narración que resulta, al cabo, ser la falsa narración del verdadero narrador, el taumaturgo gitano Melquíades, anuncio, en sí, de una serie de narraciones continuas anteriores, imaginables, imposibles, olvidadas y deseadas.


Heredar semejante excelencia es el problema de Santiago Gamboa y de Juan Gabriel Vásquez. Ambos superan la tradición, claro está, con nueva creación. El síndrome de Ulises de Gamboa o Historia secreta de Costaguana de Vásquez no niegan lo que heredan, pero saben que el parricidio puede ser un renacimiento.


La literatura mexicana, superada la fatalidad agraria por el arte de Yáñez y Rulfo, se ha centrado en la vida urbana (Villoro, Enrigue) aunque también en el pasado como memoria de la actualidad (Solares, Celorio, Lara Zavala). El punto de renovación, sin embargo, fue el Farabeuf o la crónica de un instante (1965) de Salvador Elizondo, antecedente extremo de una imaginación tan liberada que ella misma es su única frontera. Las "prohibiciones" nacionalistas del pasado fueron superadas, pos-Elizondo, por el grupo autodenominado El Crack y su compañero Xavier Velasco. La literatura escrita por mujeres (que no literatura femenina) ha acompasado este cambio.
Regreso adonde empecé: el Caribe, cuna de nuestra cultura. Son dos de sus novelistas mayores en castellano, ya que el Caribe es región de muchas lenguas y muchos perfiles. Del Caribe son William Faulkner y Jean Rhys, Édouard Glissant, Saint-John Perse, Derek Walcott y Aimé Césaire. También, y cubanos, Alejo Carpentier y José Lezama Lima.



Lezama, poeta (Enemigo rumor, 1941) y ensayista (La expresión americana, 1957), escribió una de las más difíciles y complejas novelas latinoamericanas, Paradiso (1966). Hablo de ella por muchos motivos. La riqueza del lenguaje, las formas proteicas del libro, su atrevimiento mayúsculo en todo lo necesario para crear la obra mayor del barroco literario latinoamericano. Se recomienda leer primero a Luis de Góngora y Argote ("no puede durar el mundo... que suena a vidrio quebrado y que ha de romperse presto") y un poco a Francisco de Quevedo ("abuelo de los dinamiteros", según César Vallejo). Dura el mundo sin embargo, a pesar de los dinamiteros y el vidrio quebrado. ¿Hermético, metafórico, neoplatónico? Lezama descubre sus propias claves, y las nuestras, en un ensayo fundador de nuestra cultura, La expresión americana, donde todo lo que parecía lugar común reaparece como luminoso renacimiento: la cultura como destino porque tiene orígenes, la literatura como alusión de la realidad, la imagen como relación. Todo lo que creíamos saber de la América española, nos pide Lezama, debemos repensarlo y aun así no lo conoceremos del todo, jamás.


El otro gran cubano es Alejo Carpentier. Como Lezama, Carpentier redescubre un mundo nuestro. Lo coloca en la historia (Guerra del tiempo, El siglo de las luces), en el drama político (El acoso), en la imaginación de las culturas (El reino de este mundo), en la parodia voluntaria (Concierto barroco) y en un audaz remontarse al origen de la vida en Los pasos perdidos. Quizás ésta sea la novela clave para entender la obra de Carpentier. Una novela contiene a todas las novelas porque toda literatura, aunque no lo sepa, es idéntica a su origen más remoto. Y éste, en Los pasos perdidos, es el primer fuego en la montaña, la primera palabra en la selva, el primer baile ceremonial para celebrar el origen (siendo el origen sin saberlo). Majestuosas creaciones literarias las de Carpentier. La negra magia religiosa de Ti Noel. La magia negra política de Víctor Hugues. El derecho a la resurrección en Guerra del tiempo. El derecho al amor de Sofía y Esteban del narrador y la narrada en Los pasos perdidos. La soledad del perseguido acompañado sólo por la música de Beethoven en su acoso. Y un poder solitario, resuelto por un dictador latinoamericano que en su apartamento parisiense necesita unas palmeras y un perico para sentirse "en casa" (El recurso del método).



Incluyo en este libro a dos autores que parecerían (y son) atípicos. La brasileña Nélida Piñon, porque es gallega de origen y más cercana a este volumen que sus grandes antecedentes Jorge Amado, Clarice Lispector y João Guimãraes Rosa. No nos entenderíamos sin Brasil y Brasil no se entendería sin nosotros. Por eso, además, de Nélida, hablo en este libro de Aleijadinho y de Machado de Assis, y en cuanto a Juan Goytisolo, si escribe en castellano, habla también en hebreo y árabe. Ateo de cultura cristiana y heredero, nolens volens, de Grecia y Roma. Es nuestro porque señala como nadie nuestra heredad, en este volumen evocada.


* Carlos Fuentes (Panamá, 1928) ganador del Premio Cervantes en 1987, es autor de novelas como La región más transparente, La muerte de Artemio Cruz, Terra nostra, Los años con Laura Díez y La Silla del Águila. Y de los ensayos El espejo enterrado y Los cinco soles de México. También acaba de publicar su libro de cuentos Carolina Grau (Alfaguara).


Estamos de acuerdo con el canon del maestro, aunque creemos que su gusto por Maquiavelo es exagerado, para nuestro gusto Thomás Hobbes y el Leviatán son la verdadera obra de filosofía politica, además creemos en dos  ausencias notables (deben ser algunas más): GUILLERMO CABRERA INFANTE y CLARICE LINSPECTOR. Pero claro, sigamos leyendo al maestro Carlos Fuentes.

miércoles, 12 de octubre de 2011

CARAVANA AL SUR

Caravana al Sur


Luis Hernández Navarro

Entre los resultados inmediatos de la Caravana al Sur se encuentra haber construido un puente visible entre los viejos agravios del poder y la nueva inseguridad pública. Familiares de las víctimas de la guerra sucia que exigen justicia, comunidades indígenas que padecieron la represión de paramilitares y Ejército se encontraron y reconocieron con los parientes de los desaparecidos de la guerra contra el narcotráfico de Felipe Calderón.

Durante el recorrido, el clamor por detener la guerra que comenzó a escucharse en Ciudad Juárez se fundió con las denuncias de añejos y nuevos abusos de soldados en Guerrero, Oaxaca y Chiapas. Antes de que el Ejército saliera a las calles de Chihuahua, Nuevo León o Sinaloa, patrullaba ya muchas regiones indígenas y había convertido a Chiapas en un inmenso cuartel. La novedad de la caravana fue que le dio la historia y contexto del sur a la actuación de las fuerzas armadas en el norte.

El encuentro entre ambos agravios no fue siempre fácil. Si una de las primeras bajas de la guerra contra el narcotráfico de Felipe Calderón han sido los derechos humanos, en el sur profundo su violación es un hecho histórico y frecuente. Antes, a lo que ahora que ha adquirido carta de naturalización se le llama violación a los derechos humanos, se le nombraba represión gubernamental. Y muchas organizaciones populares que en el sur luchan por demandas inmediatas la sufrieron y la siguen viviendo. Ellas tienen un lenguaje, una cultura organizativa y una identidad construidas a lo largo de muchos años que son diferentes a los del Movimiento por la Paz y al de Javier Sicilia. De manera que, en ocasiones, algunos actos parecieron convertirse en una moderna versión de la Torre de Babel, en la que esclarecidas vanguardias se empeñaron en mostrar a los caravaneros la verdadera ruta al Palacio de Invierno.

A pesar de ello, en diversos puntos del extenuante recorrido, caravaneros y organizaciones populares debatieron sobre un cuestionario esclarecedor del que saldrá un diagnóstico más o menos compartido. Las preguntas a las que buscaron dar respuesta son: ¿Cómo nos está afectando la Guerra contra el narcotráfico? ¿Cómo estamos enfrentando la guerra? ¿Cómo nos estamos organizando para detenerla? ¿En qué coincidimos y en qué no coincidimos en nuestras estrategias para frenarla? ¿Qué actos de acción y resistencia podemos hacer juntos para detener la guerra y construir la paz?

La caravana mostró públicamente la grave inseguridad que viven los pueblos indígenas, los migrantes indocumentados centroamericanos y los pobres de México. El secuestro y la extorsión no son privativos de los sectores acomodados. Maestros, trabajadores asalariados y campesinos deben pagar cuotas a delincuentes para conservar sus vidas y sus pequeños patrimonios, en un siniestro pacto de impunidad, en el que los criminales actúan protegidos por autoridades y policías.

La caravana también evidenció que algunas de las más exitosas experiencias de autodefensa son obra de pueblos y comunidades indígenas que luchan por su autonomía. En ellas está la semilla de otro futuro. A pesar del acoso de paramilitares y de la presencia hostigante del Ejército, en las regiones zapatistas se vive un clima de seguridad público inusitado en el resto del país. En la Montaña de Guerrero, la policía comunitaria ha logrado reducir los índices delictivos a niveles mínimos.

La caravana recordó la enorme deuda que la nación tiene con los pueblos indígenas. A pesar de que el Ejecutivo firmó los Acuerdos de San Andrés sobre derechos y cultura indígenas, el 16 de febrero de 1996, en representación de los Tres Poderes, siguen sin cumplirse. La reforma constitucional sobre derechos indígenas aprobada en 2001, con el apoyo en el Senado de todos los partidos políticos, fue una burla. La reforma abrió una brecha profunda entre la clase política y el país real, y creó las condiciones para la crisis de representación que se vive actualmente.

La caravana pidió perdón a los emigrantes indocumentados centroamericanos, que diariamente viven en territorio nacional abusos policiacos, humillaciones, extorsiones, y todo tipo de muestras de racismo y xenofobia. Los caravaneros hicieron así lo que gobierno federal debió haber hecho hace mucho tiempo. Como señaló Javier Sicilia, entre los logros de la movilización se encuentran el visibilizar ese dolor que es una vergüenza para la nación, el visibilizar la gran labor que está haciendo gente que es la reserva moral de este país, el padre Solalinde.

La caravana rechazó la pretensión de varios gobernadores de tomarse la foto con ella. Al hacerlo perdió fuerza en los medios de comunicación, pero ganó en autoridad moral y confianza entre las organizaciones populares y comunidades. Los encuentros con los mandatarios locales habrían sido generosamente divulgados por sus aparatos de comunicación social, pero habrían provocado desconfianzas y recelos entre actores importantes.

El Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad ha logrado modificar el discurso gubernamental sobre la guerra contra el narcotráfico. Aunque sea en el terreno declarativo, las víctimas son hoy una preocupación oficial, cuando antes eran sólo sospechosos de simpatizar con el narcotráfico. No ha logrado, sin embargo, modificar ni un ápice la decisión presidencial de seguir adelante con su estrategia de militarizar el país. El hecho no podrá ser soslayado cuando a fines de este mes se celebre el segundo diálogo entre el movimiento y Felipe Calderón.

X

EN HONOR AL MOVIMIENTO DEL POETA SICILIA, LOS MIEMBROS DE HÁPAX POÉTICO LE MOSTRAMOS NUESTRO RESPETO, CON AGRADECIMIENTO POR SU PALABRA Y SU DEMOSTRACIÓN DEL MÉXICO HEROICO QUE EL REPRESENTA.