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Todos los textos son propiedad de sus autores, quienes tienen todos los derechos sobre ellos (¿o será al revés?) y han decidido libremente publicarlos aquí para la difusión pública sin fines de lucro. *Este proyecto está basado, en sus orígenes, en la idea de Dulce Chiang y Alicia Quiñones



domingo, 13 de noviembre de 2016

SEGUNDO ANÁLISIS DEL ASESOR VÍCTOR GARCÍA --TIERRA QUEMADA--- (segunda de tres partes)



¿UNA NUEVA GEOPOLITICA?
¿HACIA UN LIDERATO DEL “NUEVO IMPERIO”?

El mundo está despertando y está dando paso a UN INTENSO DEBATE ¿Cómo pasó esto? ¿Qué vamos hacer ahora? ¿Ya no hay rumbo? ¿Se acabó la Globalización? ¿Se levanta una oposición radical contra Trump?

SEGUNDA LECTURA
Lo que hizo posible el triunfo de Trump fue la Política. No fue la Economía, no fue el estado deplorable de grandes mayorías sociales, colectivas, depauperadas clase media y la pobreza de miles de familias de población blanca. Fue la Política, el odio acumulado por varias décadas en estos núcleos de población contra el sistema, las elites financieras y políticas que han conformado el establishment estadounidense ese uno por ciento de la población que se ha enriquecido y sigue acumulando riqueza. Esa población expresó el odio y el rechazó a esa clase política que no tiene ninguna credibilidad para esos millones de estadounidenses que conforman esa gran parte de la sociedad, excluidos y que nadie los tomaba en cuenta. Lo que movilizó a millones de estadounidenses fue que encontraron la voz. Donald Trump expresó lo que estas masas sociales tenían años de estar sintiendo eso que el pronunció.

Donald Trump multimillonario, magnate de origen alemán, inmigrante y cuya riqueza de su familia tiene su origen de un burdel que fue una “mina de oro” de su abuelo
Friedrich Trump. De este pasado proviene este personaje Donald Trump que es ahora el Presidente de Estados Unidos y que contra todos los pronósticos, con posiciones cercanas al fascismo, cuyas posibilidades de triunfar se creía lejanas en los últimos días de la campaña, la idea de que Donald Trump era sólo un payaso, inflado artificialmente por los medios, empoderado por el miedo y los prejuicios con pocas posibilidades de ganar, considerado el más incendiario, irreverente y tan poco políticamente correcto, un hombre que se mostró iracundo, imprevisible, impreparado y colérico, catalogado como un peligro para el mundo por su intolerancia y sus planteamientos, racistas, misóginos, inescrupulosos, belicosos, populista acusado de ser un demagogo, depredador sexual, xenófobo y quien descarta la ciencia del cambio climático y considerado una de las personas más descalificadas para ser presidente en la historia del país. El triunfo de Trump expresa el tamaño del descontento social en Estados Unidos, en la medida en que el sufragio para el republicano es una expresión de rechazo al sistema político, a los partidos tradicionales y a las instituciones que sostenía a la oligarquía financiera, a la elite política a todo establishment estadounidense. Hoy Trump enfrenta al mundo ante un panorama incierto porque están vivas las tendencias autoritarias, regresivas y fóbicas que ya están contagiando a los escenarios mundiales. Esta es la lección política que brota del escenario norteamericano para el mundo. Nadie que pretenda hacer política podrá ignorar este hecho histórico inédito que ha cambiado al mundo. Estamos ante una dimensión desconocida.

La elección de Donald Trump como el 45 presidente de EE UU es una anomalía en la tradición política de este país desde su fundación. A lo largo de la campaña, el candidato republicano no solo desafió la corrección política haciendo aceptables todos sus insultos a las mujeres, los negros, los mexicanos y los musulmanes, sino que llegó a desafiar la base misma de la democracia al anunciar que solo aceptaría el resultado si ganaba. La victoria de Trump pone en peligro una Constitución que incluso resistió cuatro años de Guerra Civil y que fue concebida por los Padres Fundadores hace más de dos siglos para evitar que la joven república pudiese ser secuestrada alguna vez por un autócrata o un demagogo. Lo imposible hace apenas unos meses se hizo probable en cuestión de semanas y anoche una realidad. Los millones de americanos votantes de Trump no solo han elegido un futuro de incertidumbre. Han dado la espalda a la mejor América. Es por eso que aquí recordamos a:
“Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo.
Puedes engañar a algunos todo el tiempo.
Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo”.
Abraham Lincoln
(1809-1865)
Este hombre, Donald Trump, ahora, un político diferente tiene en sus manos todo el superpoder de la principal potencia económica y militar Estados Unidos  el segundo país más poblado del mundo con una población de 321.601.000 personas, después de China cuya población es de 1.373.490.000. Estados Unidos es el más rico, poderoso e influyente de la Tierra. Su PIB nominal, estimado en más de 18.124.731 billones de dólares en marzo del 2016 (18.2 trillones en el sistema de medición anglosajón) representa aproximadamente una cuarta parte del PIB nominal mundial. Le sigue muy abajo China con un PIB 11.211.928. Luego vine la lista en agudo descenso.

El Presidente Norteamericano Donald Trump para dirigir la principal potencia económica del mundo, aun no da a conocer lo que podría llamarse Programa de Gobierno, Política Interna y Política Exterior. Agenda de Gobierno para la visualizar la estrategia de prioridades; lo único que tenemos es la nueva narrativa y su deriva se está abriendo paso y porque es mucho tiempo de aquí al próximo viernes 20 de enero de 2017 para el protocolo del relevo presidencial en la Casa Blanca, un “interregno” o el espacio de tiempo, llamado del pato rengo (lame duck) para la realización de la toma de posesión de Trump. Trump no está para formalidades. No sabemos cuáles serán los asuntos fundamentales. Lo que hasta ahora ha expresado, que lo prioritario será reconstruir “el nuevo sueño norteamericano”.

Lo cierto es que la era del libre comercio, neoliberal y de la globalización ha concluido; esos  los pilares que durante décadas impulsó Estados Unidos basado en los acuerdos de Thatcher y Reagan en los 70, y luego en el Consenso de Washington para guiar al mundo con la hoja de ruta para que realizaran los ajustes económicos dando paso al modelo neoliberal y que el propio Estados Unidos se aplicó para para crecer económicamente. Hoy esta Agenda está muerta. EU no ratificará el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (conocido en inglés como Trans Pacific Partnership o TPP). Hoy los defensores del libre comercio han sido derrotados, porque “la causa de todos los problemas de los estadounidenses es la globalización” que esta clase política y su sistema impusieron.

En esta línea hay que recuperar su “programa de gobierno” esa narrativa que fue improvisando con sus dichos y que son su plataforma del “nuevo sueño norteamericano”: prometió durante su campaña reformar las políticas de migración, impuestos y comercio, así como su relación con México y Rusia; prometió que sacudiría Washington.

Aquí los principales planes de la política del magnate Donald Trump: En su campaña argumentó que los acuerdos comerciales internacionales han afectado a los trabajadores estadounidenses y a la competitividad del país.

Prometió ‘mano dura’ con China, retirarse del Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP), que todavía no está finalizado, y renegociar o desechar el Tratado de Libre Comercio para América del Norte que Estados Unidos tiene desde 1994 con México y Canadá.

Prometió aumentar los aranceles a países como China. Los efectos de esta decisión negativos para la economía tales movimientos dañarán la economía al forzar a los consumidores a pagar precios dramáticamente más altos por todo, desde refrigeradores a camisetas; y las exportaciones estadounidenses, como aviones y soya, probablemente también sufrirían el impacto.

Como estrategia para llegar a la Casa Blanca, Donald Trump prometió construir un muro a lo largo de la frontera mexicana, deportar a millones de inmigrantes indocumentados y prohibir la inmigración desde países que han estado "comprometidos con el terrorismo". Obama que no quería deportar, deportó un millón y medio de latinos, principalmente mexicanos. Obama y los presidentes anteriores han venido construyendo el Muro, Trump, puede ampliar esa construcción que no ha dejado de crecer y esta en condiciones de realizar una deportación, con serios efectos a la economía norteamericana. Esas políticas no serían baratas. Trump ha estimado que el muro costaría entre 8 mil y 12 mil millones de dólares. Otras estimaciones han sido mucho más altas. Trump ha dicho que obligará a México pagar por el muro, incluso incautando remesas, pero no tiene poder para forzar a otro país a gastar dinero en algo que no quiere.

Trump ha prometido derogar la Ley de Protección al Paciente y Cuidado de Salud Asequible del Presidente Barack Obama, popularmente conocida como "Obamacare", y reemplazarla por un sistema que daría a los estados más control sobre el plan de salud para los pobres conocido como Medicaid; para esto necesitaría la acción del Congreso y los republicanos. Aunque es probable que disfrute de una ‘luna de miel’ con los republicanos tras su triunfo, no tiene garantizado un ‘romance’ duradero con su partido, debido a la turbulenta relación que ha tenido como los líderes parlamentarios, así como diferencias ideológicas. Los republicanos podrían enfrentar una reacción pública si derogan una ley que ha proporcionado atención médica a millones de estadounidenses. La derecha ha dado la señal desmantelar todo ese Estado asociado a Obama en todo sus aspectos (tratados comerciales, ambientales, de género, derechos humanos, de minorías sociales, etc.,) el líder republicano del Senado, Mitch McConnell, indicó que la cámara alta que controla procederá rápidamente para anular la reforma de salud conocida como Obamacare –piedra angular del legado del presidente–, al considerar que esto fue un compromiso con el pueblo estadunidense.

Trump ha prometido hacer profundos recortes de impuestos, aunque ha anunciado que protegerá los populares programas de salud y jubilación, que representan más de un tercio del gasto del Gobierno de Estados Unidos. Esa combinación de políticas aumentaría masivamente la deuda nacional, según el Centro para un Presupuesto Responsable, un organismo no partidario. En impuestos, obtendría mucha ayuda de los republicanos en el Congreso, donde han estado sentando las bases para una reforma al código tributario que reduciría las tasas y cerraría las lagunas impositivas. No obstante, enfrentará la feroz resistencia de los propietarios de viviendas, empresas y otros grupos de interés que se benefician de las actuales exenciones fiscales.

Trump ha prometido un ‘desmantelamiento’ de la ley de reforma financiera de 2010 Dodd-Frank, promulgada tras la crisis económica global, pero ha dado pocos detalles sobre cómo hacerlo.

La plataforma del Partido Republicano pide el restablecimiento de la ley Glass-Steagall, una iniciativa que en la década de 1930 obligó la separación de los bancos de inversión de las instituciones de captación de depósitos. El exjefe de campaña de Trump, Paul Manafort, dijo en julio que apoyaba ese cambio; sin embargo los legisladores republicanos han sido hasta ahora incapaces de deshacer muchas de las más criticadas partes de la ley Dodd-Frank y muchos se oponen a un regreso a la Glass-Steagall.

En su narrativa y deriva de “su política exterior”: Trump ha ofrecido pocos detalles sobre sus planes para luchar contra ISIS, pero ha dicho que "golpeará el infierno" del grupo militante. Ha asegurado que mantiene en secreto los detalles de su estrategia para no divulgarlos al enemigo.

El presidente electo dijo que oponerse a aceptar a los refugiados que huyen de la violencia en Siria y aseguró que creará "zonas seguras" que a su juicio serán financiadas por los estados del Golfo Pérsico.

El presidente Barack Obama dijo que una zona segura en Siria requeriría un gran compromiso militar estadounidense, algo que podría resultar impopular si se considera que los estadounidenses están cansados de las largas guerras en Irak y Afganistán. Trump no se manifestó por este señalamiento. El hoy presidente electo ha dicho que construirá una “muy buena” relación con Rusia y que podría trabajar con Moscú para combatir a ISIS. Sin profundizar lo que esto implicaría. También sostuvo que intentará reconocer a Crimea, anexada desde Ucrania en 2014, como territorio ruso y que levantará las sanciones impuestas a Rusia por las naciones occidentales por lo que calificaron como una apropiación ilegal de territorio.

Trump criticó a la Organización del Tratado del Atlántico Norte, diciendo que algunos aliados de Estados Unidos no han cumplido sus compromisos de defensa.

Con una vacante en la Corte Suprema y probablemente varias más en los próximos cuatro años, Trump tendrá la oportunidad de poner un sello conservador en los tribunales nacionales durante las próximas décadas.

Su lista de potenciales nominados ha sido elogiada por activistas conservadores y republicanos en el Senado, que seguramente estarán ansiosos de ayudarlo en esa área.

¿Por dónde empezar?
¿Qué es lo que primero hay que hacer?
No hay un mapa, una guía
¿Qué hacer?

LA INCERTIDUMBRE PERMEA AL MUNDO

CONTINUAREMOS
TERCERA LECTURA

miércoles, 9 de noviembre de 2016

VÍCTOR GARCÍA, UN DÍA DESPUÉS



ALGUIEN SE AHORCA
TIENE LA SOGA AL CUELLO


PRIMERA LECTURA:
Ha brotado de las urnas de la poderosa democracia norteamericana el nuevo mundo del Presidente Norteamericano, el monstro tan temido Donald Trump. El mundo está ya respirando y todo lo que parecía imposible ha ocurrido. El planeta está asimilando el terror de un panorama de incertidumbre en que se mueve el mundo cuyo pánico generalizado ha provocado el hundimiento de todos los mercados financieros y todas las señales configuran que el mundo con su presente fragilidad está a las puertas de una recesión mundial con escenarios contagiados por el fenómeno Trump.

El mundo está frente al hombre que ha cambiado la Historia mundial, no solo norteamericana, su presencia está retumbando en todos los escenarios, en los rincones más apartados, en las urbes, en todas las elites gobernantes. Ha roto con su llegada todas las barreras y los límites que sostenían a la Geopolítica hegemónica hasta ahora. El mundo está entrando en la nueva Era Trump, la Historia del nuevo mundo se está escribiendo desde la sociedad estadounidense.

El paisaje mundial muestra los escombros de las hasta ayer certezas que sostenían “la visión del porvenir”. Todas las herramientas, los instrumentos, las mediciones, las visiones de los medios, el eje de los analistas, se han derrumbado, y asistimos a la crisis de una percepción dominante. El mundo no es como creíamos que era, la visión de todos los medios es un charco de pedacería.

Trump, el hombre que se alza sobre los escombros de un sistema que sostenía a una oligarquía y a una elite, cuya clase política sostenía a este sistema que hoy, son puros escombros todas sus instituciones y que este líder ha escuchado a esa mayoría que odia y ha rechazado a ese sistema y a su elite política. Avanza dando pasos firmes sobre la crisis que azota al partido demócrata y a su propio partido, pero tiene todo el superpoder del Senado y la Cámara de representantes, las señales es que se impondrá a su propia maquinaria, a senadores y a los representantes de la cámara.

Hoy, un día después frente a los resultados. La Unión Americana se presenta con una cesta de paradojas, certezas, agudos contrastes y fuerte contradicciones en un universo dominado por la incertidumbre, en la política interna y en la política externa.

La poderosa democracia norteamericana ha arrojado de las urnas a una Nación dividida en donde los actores populistas tendrán presencia, mostrando que las realidades xenofóbicas, racistas, de supremacía, machismo, misógino, inescrupuloso y belicoso hoy el mundo enfrenta un panorama incierto y estas tendencias autoritarias, regresivas y fóbicas van a contagiar a los escenarios mundiales y la sociedad norteamericana emerge dividida y está cruzada por una profunda desigualdad mostrando un mapa de pobreza y en donde la clase media ha sido empobrecida. Se alza la supremacía blanca frente a una sociedad multicultural, multirracial. Esta Nación está dividida por la acentuada polarización social, en donde la oligarquía y la elite financiera siguen acumulando riqueza. Ahora la derecha muestra su cara más agresiva, violenta cuyo radicalismo de odio, seguirá ahí y su activismo no será fácil erradicarlo porque ahora lo encarna esta nueva generación que guía Donald Trump tiene toda la narrativa que este nuevo presidente expresó a lo largo de su campaña, que se sintetiza en una sola frase: cambiaré todo este mundo y ha colocado al planeta en una incertidumbre, en donde el Brexit, queda como un juego de niños, por el tamaño del impacto.

El fenómeno Trump, ha puesto al desnudo una realidad planetaria, el gran descontento con los efectos de la Globalización, sus esquemas y ajustes neoliberales hacia las poblaciones del planeta generando una rechazo a todos los tratados del comercio mundial.

Estamos ante un hecho paradójico que brotó de las urnas. Este hecho es la densidad histórica de este malestar hacia los impactos de la Globalización que proviene desde los acuerdos de Thatcher y Reagan en los 70 cuyo programa inició la entrada del neoliberalismo encontrando el apoyo de los poderosos intereses capitalistas a sus políticas. El Consenso de Washington ratificó, amplio y profundizó la nueva política económica lanzando a la Globalización y al neoliberalismo como la ruta de la recomposición capitalista mundial; y hoy en el 2016 el mundo enfrenta esta crisis mundial y en todos los escenarios está presente este repudió a la Globalización.

Una vez más el capitalismo lanza señales de una nueva recomposición capitalista; y paradójicamente esta señal la encarna Trump que destruye todo este sistema para construir un nuevo rumbo que levante a EEUU como el Nuevo Imperio que antaño lo fue. Trump trae lo que será “el nuevo sueño norteamericano” marcando así el fin de una época y ofrece un panorama de incertidumbre cuyo pánico ha hundido a todos los mercados financieros y a todas las bolsas del mundo; y peor que un acto terrorista los futuros de las acciones de las empresas que componen el índice Dow Jones se desploman a casi 750 puntos tras el cierre del mercado, por la incertidumbre que rodea los resultados de las elecciones en Estados Unidos. Un hecho que no tiene antecedente en el mundo.

Trump a puesta en evidencia la fragilidad en que se mueve el mundo y ha revelado el deterioro del liderazgo de Estados Unidos que dividirá el planeta en esferas regionales de influencia; y en los que India y Alemania buscarán jugar su papel, y desde luego Putin y más China.

El malestar generalizado por la globalización de la economía mundial ha ido acompañada de amenazas que traspasan las fronteras: La propagación de las armas de destrucción masiva, la desintegración de Estados, las consecuencias de la destrucción medioambiental, la persistencia de conductas genocidas y la difusión de las nuevas tecnologías. Sin embargo, al tiempo que la prosperidad y los problemas mundiales están cada vez más entrelazados, aumentan también los conflictos geopolíticos entre naciones-estado tradicionales.

El principal motor de toda esa volatilidad es el deterioro del orden mundial encabezado por Estados Unidos y que ahora Trump, le da el tiro de gracia, a ese sistema desatando la incertidumbre que hizo desplomar en cascada a todas las bolsas de valores hundiendo a todos los mercados financieros y revelando las señales de que podemos entrar a una nueva recesión económica. Todo este escenario terrorífico está sobre México y no hay para donde hacerse ante el tamaño de la amenaza de lo que está por ocurrir a nuestra nación.

Entramos  con Trump a la idea de que vivimos un vacío de poder creciente en el mundo, sin que ningún país ni grupo de países pueda llenarlo a corto plazo. Trump pretende llenar ese vacío; lo cierto es que Estados Unidos tiene cada vez menos voluntad y menos poder de influencia, precisamente cuando más importante es un liderazgo internacional. Ya no tiene la excepcional capacidad para organizar la agenda y las instituciones mundiales que tenía, y no existe ninguna estrategia eficaz para intentar recuperarlo. Trump no trae nada, por ello este triunfo refuerza y conecta los conflictos geopolíticos que parecen surgir hoy en todas partes, como en el Mar del Sur de China, Ucrania, Irak y Siria.

Trump se atrinchera, realizando un retroceso histórico levantando el nacionalismo del nuevo imperio con un proteccionismo cuya señal es modificar todo el universo del comercio internacional, dando prioridad a lo que se asume como política interna: “vamos a levantar al sueño norteamericano” cualquier cosa que esto pueda significar hoy en día en los escenarios internacionales y en el norteamericano.

Trump ha puesto en marcha un movimiento en el presente siglo XXI en este año 2016 con su triunfo a la sociedad norteamericana una sacudida desde sus cimientos, haciendo aflorar la gama de sus grandes problemas sociales y políticos, los ha puesto abiertamente a discusión y esos temas en el centro los estragos de la Globalización. Levantar el nuevo sueño norteamericano realizando un retroceso histórico con un proyecto nacionalista imperial. Estamos frente a lo que Trump hará con el pasado inmediato, del que ahora desea desprenderse; y ese pasado es este:  E.U es la principal potencia mundial y ha mantenido una influencia con su liderato en la Globalización Económica producto del Consenso de Washington dando origen a la imposición del neoliberalismo a escala mundial. EU en el arranque del siglo XX, se alzó como Imperialismo y realizó una recomposición en el contexto de las dos guerras mundial, saliendo como la principal potencia militar mundial, cuando las Casas Imperiales europeas abandonaron sus territorios coloniales producto de la revolución colonial que corre a lo largo del siglo veinte. EU encarnó al Mundo Bipolar al concluir la segunda guerra mundial y emergió de la Guerra Fría como disputa entre las dos potencias: EU Vs URSS. EU al interior de su sociedad, impuso a su sociedad el macartismo una persecución anticomunista impulsada por el senador Joseph McCarthy durante el período de la guerra fría: de 1945 y hasta 1990; como resultado de la depresión económica y principalmente por efectos económicos de la segunda guerra mundial, se erigió como una superpotencia militar y económica, para llevar a cabo el Plan Marshall es el nombre por el que se conoce el Programa de Reconstrucción Europeo anunciado por el entonces secretario de estado norteamericano George Marshall en un discurso en la universidad de Harvard el 5 de junio de 1947 cuyo objetivo estratégico fue impedir el avance del comunismo en los países europeos; programa que fortaleció la Guerra Fría a escala mundial y en América Latina impuso la gama de las dictaduras, juntas militares, golpes de estado, gobiernos autoritarios, todos operando acciones comandadas por Washington y los aparatos de seguridad, la CIA y el FBI.

EU a lo largo de toda la posguerra y toda la Guerra Fría, mantuvo vigente la violencia para enfrentar al comunismo que lidero la URSS. EU ganó la batalla frente al comunismo, al caer la URSS en 1990, con la caída del Muro de Berlín. La Política Exterior Norteamericana siguió este canon; y con George H.W.Bush presidente y padre de presidente, la sociedad norteamericana vivió la crisis económica del 2008 cuyas consecuencias aún están presentes y que Obama enderezó y dio un respiro a la sociedad. Hoy frente a estos hechos Trump, plantea recomponer toda esa historia, modificando radicalmente el escenario nacional norteamericano y el escenario internacional.

martes, 8 de noviembre de 2016

Yo te conozco, TIGRE... FELICIDADES, MAESTRO EDUARDO LIZALDE, PREMIO CARLOS FUENTES


Ciudad de México. El escritor y poeta mexicano Eduardo Lizalde obtuvo el Premio Internacional Carlos Fuentes a la Creación Literaria en español 2016, al que convocan de manera bienal la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y la Secretaría de Cultura Federal.
De acuerdo con el fallo, dado a conocer hoy por la Coordinación de Difusión Cultural de la máxima casa de estudios, se concedió el premio a Lizalde por ser “el poeta vivo más importante de México y uno de los más notables de la lengua española”.
Según el acta, “El tigre en la casa” es uno de los libros más influyentes y vivos en sucesivas generaciones.
Además, su obra poética completa está recogida bajo el título Nueva memoria del tigre, donde incluye su valiente y crítica Autobiografía de un fracaso que da cuenta de la aventura poeticista de su juventud.
Lizalde, nació en la Ciudad de México en 1939, estudió Filosofía en la UNAM y Música en la Escuela Superior de Música del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA).
Ha sido colaborador de publicaciones como Letras Libres, México en la Cultura, Revista Mexicana de Literatura, Revista Universidad de México, entre otras.
Lizalde ha sido merecedor de premios como el Xavier Villaurrutia 1970, el Nacional de Ciencias y Artes 1988, el Iberoamericano Ramón López Velarde 2002 y el García Lorca 2013.
También se ha destacado como miembro de la Academia Mexicana de la Lengua desde 2006 y actualmente se desempeña como director de la Biblioteca de México, José Vasconcelos.
El premio reconoce a escritores de larga trayectoria cuya obra haya sido publicada en su totalidad en español y contribuido a enriquecer el patrimonio literario de la humanidad en esta lengua.
En esta ocasión, su fallo estuvo a cargo de un jurado integrado por el escritor Sergio Ramírez, ganador de la edición 2014 del reconocimiento, el poeta Jaime Labastida, como director de la Academia Mexicana de la Lengua, y Juan Luis Cebrián, por la Real Academia Española.
También participaron los escritores Roger Bartra y Vicente Quirarte, como representantes de los sectores académico y literario, por parte de la Secretaría de Cultura y la Universidad Nacional Autónoma de México, respectivamente.

miércoles, 2 de noviembre de 2016

UNA NUEVA ÉPOCA, UN MUNDO INFELIZ. ANTONY BEEVOR



TOMADO DE BABELIA, SUPLEMENTO CULTURAL DEL PERIÓDICO EL PAÍS

No cabe duda de que hemos entrado en una nueva era. El problema es que los historiadores tardarán años en determinar si los grandes cambios que estamos experimentado tuvieron relación entre sí o si se produjeron simultáneamente por casualidad. Afectan a todos los aspectos de la sociedad y la política, tanto nacional como internacional, y también a la guerra. La de Irak puso de manifiesto la extraña impotencia de la supremacía militar occidental. La aplastante victoria de 2003 sobre las fuerzas de Sadam Huseín demostró que cualquier comparación con la Segunda Guerra Mundial era arriesgada. El éxito militar convencional ya no trae consigo la paz. Los líderes de Washington y Londres pasaron por alto un cambio crucial en la manera de hacer la guerra. La guerrilla o la lucha partisana se solía librar en las montañas, los bosques o los pantanos. Actualmente, sus blancos principales se encuentran en las zonas urbanas, al igual que la posibilidad de camuflarse entre la comunidad civil para preparar operaciones ocasionales. La teoría de Mao de que había que moverse entre la población como peces en el agua no ha caído en el olvido.
La explosión demográfica en África y Oriente Próximo está aumentando el número de megalópolis a través de la inmigración. Hay una cantidad inmensa de jóvenes sin apenas esperanza de conseguir un trabajo o una casa o de formar una familia, lo cual conduce a una amarga frustración. En la actualidad, el Ejército estadounidense se está preparando para futuros campos de batalla formados por rascacielos rodeados de chabolas. La era de los Ejércitos convencionales con uniformes reconocibles que maniobran para conseguir ventaja en campo abierto ha llegado a su fin. La guerra se ha vuelto eminentemente urbana, con consecuencias terribles para los civiles atrapados en las ciudades, como muestra la devastación de Alepo.
La verdadera revolución socioeconómica empezó a mediados de la década de 1980 y principios de la de 1990 sin que entendiésemos lo que estaba pasando. Entonces nos parecía emocionante esa combinación de cambio geopolítico y final de la Guerra Fría mezclado con la revolución de las comunicaciones y la invención de Internet. Pero esos cambios también trajeron consigo la liberalización económica, la liberalización de los mercados financieros, el fin de las barreras comerciales y la expansión de la globalización. Empezamos a advertir la fragmentación de las lealtades colectivas o tribales. Los sindicatos, las organizaciones religiosas, los partidos políticos y las asociaciones militares comenzaron a decaer al mismo tiempo. Un escepticismo creciente ante la autoridad dio lugar a una sociedad mucho menos deferente, y otras transformaciones contrarias a la jerarquía tuvieron como resultado una informalidad mucho mayor en los centros de trabajo. El énfasis se ponía en el individuo. A eso era a lo que se refería Margaret Thatcher con su tristemente célebre frase: “No existe eso que llaman sociedad”.
"Hace tiempo que soy nítidamente consciente de que la honestidad intelectual es la primera víctima de la indignación moral"
En el pasado, la mayoría de las revoluciones fueron inducidas o forjadas por ideales políticos, nacionales o religiosos, y estuvieron revestidas de un aura de autoinmolación. Por otra parte, esta nueva revolución fue la primera en la que la principal fuerza motora era descaradamente egoísta. La gente empezó a hablar de la “generación del yo”. Este era el futuro, liberado de las restricciones de las fronteras nacionales o las lealtades anticuadas. El magnífico aforismo del poeta John Donne —“Nadie es una isla”— pasó a considerarse como algo perteneciente a la historia lejana.
El individuo, aunque supuestamente liberado y poderoso, en la práctica se había vuelto crédulo. El siniestro eslogan de los cienciólogos estadounidenses —“Si para ti es verdad, entonces lo es”— se ha propagado como un virus invisible que impide a sus víctimas ver la realidad. Las teorías de la conspiración han existido siempre, pero ahora, mediante la comunicación por Internet, pueden adquirir una fuerza y un impulso totalmente diferentes. El asilamiento en la nueva sociedad de masas convierte a las personas en vulnerables a los charlatanes y los falsos profetas. Y todo esto lo empeora mucho más la industria internacional del ocio, capaz de crear su propia y convincente visión.
"El incremento de la ficción realista coincide con una época en la que mucha gente tiene cada vez más dificultades para distinguir entre fantasía y realidad"
En la actualidad estamos entrando en el mundo de la posalfabetización, en el que la reina es la imagen en movimiento. El límite entre la realidad y la ficción está siendo minado implacable y deliberadamente, sobre todo debido al enorme potencial económico. Desde el punto de vista histórico, sin embargo, esto es profundamente perverso. En los últimos tiempos hemos asistido a un importante aumento de lo que yo llamaría la “dramatización deformada de la realidad” tanto en documentales como en películas de ficción. El peligro es que, en la actualidad, para la mayoría de la gente esta “historia para entretener” es la principal fuente de conocimiento histórico.
La obsesión de Hollywood por afirmar que una película es real incluso cuando es ficticia en su práctica totalidad es un fenómeno relativamente nuevo. Por lo visto, ahora hay que comercializarla proclamando su autenticidad. De vez en cuando se refuerza la falsa sensación de verosimilitud proyectando aquí y allá nombres de lugares y fechas concretas, como si el público estuviese a punto de presenciar una recreación fidedigna de lo que sucedió determinado día, algo que resulta especialmente lamentable cuando se trata de personas que solo han tenido contacto con el tema a través de la ficción cinematográfica o televisiva. Poco después del estreno de la película El Código Da Vinci, en Gran Bretaña se hizo un estudio para investigar sus efectos. A pesar de que la película es ciertamente absurda, la encuesta mostró que, después de verla, casi la mitad de la muestra diseñada para representar a la población estaba convencida de que María Magdalena había tenido un hijo con Jesús y de que su linaje pervivía hasta hoy. El incremento de la ficción realista coincide con una época en la que mucha gente tiene cada vez más dificultades para distinguir entre fantasía y realidad.
"Tal vez no resulte sorprendente que en muchas partes del mundo estemos presenciando una política de la ira incoherente manipulada por el engaño deliberado"
Los antropólogos están empezando a estudiar la forma en que Internet, y en particular las redes sociales, están transformando las relaciones políticas e incluso humanas. Solo Facebook tiene más de 500 millones de miembros activos, la mitad de los cuales se conecta cada día. Los miembros tienen una media de 130 “amigos”. Pero, ¿qué clase de amistad puede representar algo así? Un estudio reciente ha revelado que se ha producido un enorme incremento de los problemas mentales sobre todo entre las mujeres jóvenes debido a que las redes sociales hacen que se sientan ineptas. En una paradoja significativa, parece que nada aísla más que Internet, el mayor invento en comunicaciones de todos los tiempos.
Tal vez no resulte sorprendente que en muchas partes del mundo estemos presenciando una política de la ira incoherente manipulada por el engaño deliberado. Hace tiempo que soy nítidamente consciente de que la honestidad intelectual es la primera víctima de la indignación moral. Cuando la gente se identifica apasionadamente con una causa o un asunto, en su inconsciente se siente legitimada para estirar la verdad y hasta inventar estadísticas que apoyen su tesis. Pero ahora hemos entrado en una auténtica era de la “posverdad”, en la que, a juzgar por los argumentos a favor del Brexit en Gran Bretaña, de Trump en Estados Unidos, o de los nacionalistas extremos en Europa, se diría que la verdad ha dejado de tener importancia. Los demagogos y sus acólitos imitan la táctica estalinista: cuanto mayor es la mentira, más potente es su efecto. Pero esto conduce a la muerte de la democracia. Solo las dictaduras medran en la falsedad. La democracia no puede sobrevivir sin una base de respeto hacia los demás, acompañada por el respeto a la verdad.