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Todos los textos son propiedad de sus autores, quienes tienen todos los derechos sobre ellos (¿o será al revés?) y han decidido libremente publicarlos aquí para la difusión pública sin fines de lucro. *Este proyecto está basado, en sus orígenes, en la idea de Dulce Chiang y Alicia Quiñones



miércoles, 9 de noviembre de 2016

VÍCTOR GARCÍA, UN DÍA DESPUÉS



ALGUIEN SE AHORCA
TIENE LA SOGA AL CUELLO


PRIMERA LECTURA:
Ha brotado de las urnas de la poderosa democracia norteamericana el nuevo mundo del Presidente Norteamericano, el monstro tan temido Donald Trump. El mundo está ya respirando y todo lo que parecía imposible ha ocurrido. El planeta está asimilando el terror de un panorama de incertidumbre en que se mueve el mundo cuyo pánico generalizado ha provocado el hundimiento de todos los mercados financieros y todas las señales configuran que el mundo con su presente fragilidad está a las puertas de una recesión mundial con escenarios contagiados por el fenómeno Trump.

El mundo está frente al hombre que ha cambiado la Historia mundial, no solo norteamericana, su presencia está retumbando en todos los escenarios, en los rincones más apartados, en las urbes, en todas las elites gobernantes. Ha roto con su llegada todas las barreras y los límites que sostenían a la Geopolítica hegemónica hasta ahora. El mundo está entrando en la nueva Era Trump, la Historia del nuevo mundo se está escribiendo desde la sociedad estadounidense.

El paisaje mundial muestra los escombros de las hasta ayer certezas que sostenían “la visión del porvenir”. Todas las herramientas, los instrumentos, las mediciones, las visiones de los medios, el eje de los analistas, se han derrumbado, y asistimos a la crisis de una percepción dominante. El mundo no es como creíamos que era, la visión de todos los medios es un charco de pedacería.

Trump, el hombre que se alza sobre los escombros de un sistema que sostenía a una oligarquía y a una elite, cuya clase política sostenía a este sistema que hoy, son puros escombros todas sus instituciones y que este líder ha escuchado a esa mayoría que odia y ha rechazado a ese sistema y a su elite política. Avanza dando pasos firmes sobre la crisis que azota al partido demócrata y a su propio partido, pero tiene todo el superpoder del Senado y la Cámara de representantes, las señales es que se impondrá a su propia maquinaria, a senadores y a los representantes de la cámara.

Hoy, un día después frente a los resultados. La Unión Americana se presenta con una cesta de paradojas, certezas, agudos contrastes y fuerte contradicciones en un universo dominado por la incertidumbre, en la política interna y en la política externa.

La poderosa democracia norteamericana ha arrojado de las urnas a una Nación dividida en donde los actores populistas tendrán presencia, mostrando que las realidades xenofóbicas, racistas, de supremacía, machismo, misógino, inescrupuloso y belicoso hoy el mundo enfrenta un panorama incierto y estas tendencias autoritarias, regresivas y fóbicas van a contagiar a los escenarios mundiales y la sociedad norteamericana emerge dividida y está cruzada por una profunda desigualdad mostrando un mapa de pobreza y en donde la clase media ha sido empobrecida. Se alza la supremacía blanca frente a una sociedad multicultural, multirracial. Esta Nación está dividida por la acentuada polarización social, en donde la oligarquía y la elite financiera siguen acumulando riqueza. Ahora la derecha muestra su cara más agresiva, violenta cuyo radicalismo de odio, seguirá ahí y su activismo no será fácil erradicarlo porque ahora lo encarna esta nueva generación que guía Donald Trump tiene toda la narrativa que este nuevo presidente expresó a lo largo de su campaña, que se sintetiza en una sola frase: cambiaré todo este mundo y ha colocado al planeta en una incertidumbre, en donde el Brexit, queda como un juego de niños, por el tamaño del impacto.

El fenómeno Trump, ha puesto al desnudo una realidad planetaria, el gran descontento con los efectos de la Globalización, sus esquemas y ajustes neoliberales hacia las poblaciones del planeta generando una rechazo a todos los tratados del comercio mundial.

Estamos ante un hecho paradójico que brotó de las urnas. Este hecho es la densidad histórica de este malestar hacia los impactos de la Globalización que proviene desde los acuerdos de Thatcher y Reagan en los 70 cuyo programa inició la entrada del neoliberalismo encontrando el apoyo de los poderosos intereses capitalistas a sus políticas. El Consenso de Washington ratificó, amplio y profundizó la nueva política económica lanzando a la Globalización y al neoliberalismo como la ruta de la recomposición capitalista mundial; y hoy en el 2016 el mundo enfrenta esta crisis mundial y en todos los escenarios está presente este repudió a la Globalización.

Una vez más el capitalismo lanza señales de una nueva recomposición capitalista; y paradójicamente esta señal la encarna Trump que destruye todo este sistema para construir un nuevo rumbo que levante a EEUU como el Nuevo Imperio que antaño lo fue. Trump trae lo que será “el nuevo sueño norteamericano” marcando así el fin de una época y ofrece un panorama de incertidumbre cuyo pánico ha hundido a todos los mercados financieros y a todas las bolsas del mundo; y peor que un acto terrorista los futuros de las acciones de las empresas que componen el índice Dow Jones se desploman a casi 750 puntos tras el cierre del mercado, por la incertidumbre que rodea los resultados de las elecciones en Estados Unidos. Un hecho que no tiene antecedente en el mundo.

Trump a puesta en evidencia la fragilidad en que se mueve el mundo y ha revelado el deterioro del liderazgo de Estados Unidos que dividirá el planeta en esferas regionales de influencia; y en los que India y Alemania buscarán jugar su papel, y desde luego Putin y más China.

El malestar generalizado por la globalización de la economía mundial ha ido acompañada de amenazas que traspasan las fronteras: La propagación de las armas de destrucción masiva, la desintegración de Estados, las consecuencias de la destrucción medioambiental, la persistencia de conductas genocidas y la difusión de las nuevas tecnologías. Sin embargo, al tiempo que la prosperidad y los problemas mundiales están cada vez más entrelazados, aumentan también los conflictos geopolíticos entre naciones-estado tradicionales.

El principal motor de toda esa volatilidad es el deterioro del orden mundial encabezado por Estados Unidos y que ahora Trump, le da el tiro de gracia, a ese sistema desatando la incertidumbre que hizo desplomar en cascada a todas las bolsas de valores hundiendo a todos los mercados financieros y revelando las señales de que podemos entrar a una nueva recesión económica. Todo este escenario terrorífico está sobre México y no hay para donde hacerse ante el tamaño de la amenaza de lo que está por ocurrir a nuestra nación.

Entramos  con Trump a la idea de que vivimos un vacío de poder creciente en el mundo, sin que ningún país ni grupo de países pueda llenarlo a corto plazo. Trump pretende llenar ese vacío; lo cierto es que Estados Unidos tiene cada vez menos voluntad y menos poder de influencia, precisamente cuando más importante es un liderazgo internacional. Ya no tiene la excepcional capacidad para organizar la agenda y las instituciones mundiales que tenía, y no existe ninguna estrategia eficaz para intentar recuperarlo. Trump no trae nada, por ello este triunfo refuerza y conecta los conflictos geopolíticos que parecen surgir hoy en todas partes, como en el Mar del Sur de China, Ucrania, Irak y Siria.

Trump se atrinchera, realizando un retroceso histórico levantando el nacionalismo del nuevo imperio con un proteccionismo cuya señal es modificar todo el universo del comercio internacional, dando prioridad a lo que se asume como política interna: “vamos a levantar al sueño norteamericano” cualquier cosa que esto pueda significar hoy en día en los escenarios internacionales y en el norteamericano.

Trump ha puesto en marcha un movimiento en el presente siglo XXI en este año 2016 con su triunfo a la sociedad norteamericana una sacudida desde sus cimientos, haciendo aflorar la gama de sus grandes problemas sociales y políticos, los ha puesto abiertamente a discusión y esos temas en el centro los estragos de la Globalización. Levantar el nuevo sueño norteamericano realizando un retroceso histórico con un proyecto nacionalista imperial. Estamos frente a lo que Trump hará con el pasado inmediato, del que ahora desea desprenderse; y ese pasado es este:  E.U es la principal potencia mundial y ha mantenido una influencia con su liderato en la Globalización Económica producto del Consenso de Washington dando origen a la imposición del neoliberalismo a escala mundial. EU en el arranque del siglo XX, se alzó como Imperialismo y realizó una recomposición en el contexto de las dos guerras mundial, saliendo como la principal potencia militar mundial, cuando las Casas Imperiales europeas abandonaron sus territorios coloniales producto de la revolución colonial que corre a lo largo del siglo veinte. EU encarnó al Mundo Bipolar al concluir la segunda guerra mundial y emergió de la Guerra Fría como disputa entre las dos potencias: EU Vs URSS. EU al interior de su sociedad, impuso a su sociedad el macartismo una persecución anticomunista impulsada por el senador Joseph McCarthy durante el período de la guerra fría: de 1945 y hasta 1990; como resultado de la depresión económica y principalmente por efectos económicos de la segunda guerra mundial, se erigió como una superpotencia militar y económica, para llevar a cabo el Plan Marshall es el nombre por el que se conoce el Programa de Reconstrucción Europeo anunciado por el entonces secretario de estado norteamericano George Marshall en un discurso en la universidad de Harvard el 5 de junio de 1947 cuyo objetivo estratégico fue impedir el avance del comunismo en los países europeos; programa que fortaleció la Guerra Fría a escala mundial y en América Latina impuso la gama de las dictaduras, juntas militares, golpes de estado, gobiernos autoritarios, todos operando acciones comandadas por Washington y los aparatos de seguridad, la CIA y el FBI.

EU a lo largo de toda la posguerra y toda la Guerra Fría, mantuvo vigente la violencia para enfrentar al comunismo que lidero la URSS. EU ganó la batalla frente al comunismo, al caer la URSS en 1990, con la caída del Muro de Berlín. La Política Exterior Norteamericana siguió este canon; y con George H.W.Bush presidente y padre de presidente, la sociedad norteamericana vivió la crisis económica del 2008 cuyas consecuencias aún están presentes y que Obama enderezó y dio un respiro a la sociedad. Hoy frente a estos hechos Trump, plantea recomponer toda esa historia, modificando radicalmente el escenario nacional norteamericano y el escenario internacional.

martes, 8 de noviembre de 2016

Yo te conozco, TIGRE... FELICIDADES, MAESTRO EDUARDO LIZALDE, PREMIO CARLOS FUENTES


Ciudad de México. El escritor y poeta mexicano Eduardo Lizalde obtuvo el Premio Internacional Carlos Fuentes a la Creación Literaria en español 2016, al que convocan de manera bienal la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y la Secretaría de Cultura Federal.
De acuerdo con el fallo, dado a conocer hoy por la Coordinación de Difusión Cultural de la máxima casa de estudios, se concedió el premio a Lizalde por ser “el poeta vivo más importante de México y uno de los más notables de la lengua española”.
Según el acta, “El tigre en la casa” es uno de los libros más influyentes y vivos en sucesivas generaciones.
Además, su obra poética completa está recogida bajo el título Nueva memoria del tigre, donde incluye su valiente y crítica Autobiografía de un fracaso que da cuenta de la aventura poeticista de su juventud.
Lizalde, nació en la Ciudad de México en 1939, estudió Filosofía en la UNAM y Música en la Escuela Superior de Música del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA).
Ha sido colaborador de publicaciones como Letras Libres, México en la Cultura, Revista Mexicana de Literatura, Revista Universidad de México, entre otras.
Lizalde ha sido merecedor de premios como el Xavier Villaurrutia 1970, el Nacional de Ciencias y Artes 1988, el Iberoamericano Ramón López Velarde 2002 y el García Lorca 2013.
También se ha destacado como miembro de la Academia Mexicana de la Lengua desde 2006 y actualmente se desempeña como director de la Biblioteca de México, José Vasconcelos.
El premio reconoce a escritores de larga trayectoria cuya obra haya sido publicada en su totalidad en español y contribuido a enriquecer el patrimonio literario de la humanidad en esta lengua.
En esta ocasión, su fallo estuvo a cargo de un jurado integrado por el escritor Sergio Ramírez, ganador de la edición 2014 del reconocimiento, el poeta Jaime Labastida, como director de la Academia Mexicana de la Lengua, y Juan Luis Cebrián, por la Real Academia Española.
También participaron los escritores Roger Bartra y Vicente Quirarte, como representantes de los sectores académico y literario, por parte de la Secretaría de Cultura y la Universidad Nacional Autónoma de México, respectivamente.

miércoles, 2 de noviembre de 2016

UNA NUEVA ÉPOCA, UN MUNDO INFELIZ. ANTONY BEEVOR



TOMADO DE BABELIA, SUPLEMENTO CULTURAL DEL PERIÓDICO EL PAÍS

No cabe duda de que hemos entrado en una nueva era. El problema es que los historiadores tardarán años en determinar si los grandes cambios que estamos experimentado tuvieron relación entre sí o si se produjeron simultáneamente por casualidad. Afectan a todos los aspectos de la sociedad y la política, tanto nacional como internacional, y también a la guerra. La de Irak puso de manifiesto la extraña impotencia de la supremacía militar occidental. La aplastante victoria de 2003 sobre las fuerzas de Sadam Huseín demostró que cualquier comparación con la Segunda Guerra Mundial era arriesgada. El éxito militar convencional ya no trae consigo la paz. Los líderes de Washington y Londres pasaron por alto un cambio crucial en la manera de hacer la guerra. La guerrilla o la lucha partisana se solía librar en las montañas, los bosques o los pantanos. Actualmente, sus blancos principales se encuentran en las zonas urbanas, al igual que la posibilidad de camuflarse entre la comunidad civil para preparar operaciones ocasionales. La teoría de Mao de que había que moverse entre la población como peces en el agua no ha caído en el olvido.
La explosión demográfica en África y Oriente Próximo está aumentando el número de megalópolis a través de la inmigración. Hay una cantidad inmensa de jóvenes sin apenas esperanza de conseguir un trabajo o una casa o de formar una familia, lo cual conduce a una amarga frustración. En la actualidad, el Ejército estadounidense se está preparando para futuros campos de batalla formados por rascacielos rodeados de chabolas. La era de los Ejércitos convencionales con uniformes reconocibles que maniobran para conseguir ventaja en campo abierto ha llegado a su fin. La guerra se ha vuelto eminentemente urbana, con consecuencias terribles para los civiles atrapados en las ciudades, como muestra la devastación de Alepo.
La verdadera revolución socioeconómica empezó a mediados de la década de 1980 y principios de la de 1990 sin que entendiésemos lo que estaba pasando. Entonces nos parecía emocionante esa combinación de cambio geopolítico y final de la Guerra Fría mezclado con la revolución de las comunicaciones y la invención de Internet. Pero esos cambios también trajeron consigo la liberalización económica, la liberalización de los mercados financieros, el fin de las barreras comerciales y la expansión de la globalización. Empezamos a advertir la fragmentación de las lealtades colectivas o tribales. Los sindicatos, las organizaciones religiosas, los partidos políticos y las asociaciones militares comenzaron a decaer al mismo tiempo. Un escepticismo creciente ante la autoridad dio lugar a una sociedad mucho menos deferente, y otras transformaciones contrarias a la jerarquía tuvieron como resultado una informalidad mucho mayor en los centros de trabajo. El énfasis se ponía en el individuo. A eso era a lo que se refería Margaret Thatcher con su tristemente célebre frase: “No existe eso que llaman sociedad”.
"Hace tiempo que soy nítidamente consciente de que la honestidad intelectual es la primera víctima de la indignación moral"
En el pasado, la mayoría de las revoluciones fueron inducidas o forjadas por ideales políticos, nacionales o religiosos, y estuvieron revestidas de un aura de autoinmolación. Por otra parte, esta nueva revolución fue la primera en la que la principal fuerza motora era descaradamente egoísta. La gente empezó a hablar de la “generación del yo”. Este era el futuro, liberado de las restricciones de las fronteras nacionales o las lealtades anticuadas. El magnífico aforismo del poeta John Donne —“Nadie es una isla”— pasó a considerarse como algo perteneciente a la historia lejana.
El individuo, aunque supuestamente liberado y poderoso, en la práctica se había vuelto crédulo. El siniestro eslogan de los cienciólogos estadounidenses —“Si para ti es verdad, entonces lo es”— se ha propagado como un virus invisible que impide a sus víctimas ver la realidad. Las teorías de la conspiración han existido siempre, pero ahora, mediante la comunicación por Internet, pueden adquirir una fuerza y un impulso totalmente diferentes. El asilamiento en la nueva sociedad de masas convierte a las personas en vulnerables a los charlatanes y los falsos profetas. Y todo esto lo empeora mucho más la industria internacional del ocio, capaz de crear su propia y convincente visión.
"El incremento de la ficción realista coincide con una época en la que mucha gente tiene cada vez más dificultades para distinguir entre fantasía y realidad"
En la actualidad estamos entrando en el mundo de la posalfabetización, en el que la reina es la imagen en movimiento. El límite entre la realidad y la ficción está siendo minado implacable y deliberadamente, sobre todo debido al enorme potencial económico. Desde el punto de vista histórico, sin embargo, esto es profundamente perverso. En los últimos tiempos hemos asistido a un importante aumento de lo que yo llamaría la “dramatización deformada de la realidad” tanto en documentales como en películas de ficción. El peligro es que, en la actualidad, para la mayoría de la gente esta “historia para entretener” es la principal fuente de conocimiento histórico.
La obsesión de Hollywood por afirmar que una película es real incluso cuando es ficticia en su práctica totalidad es un fenómeno relativamente nuevo. Por lo visto, ahora hay que comercializarla proclamando su autenticidad. De vez en cuando se refuerza la falsa sensación de verosimilitud proyectando aquí y allá nombres de lugares y fechas concretas, como si el público estuviese a punto de presenciar una recreación fidedigna de lo que sucedió determinado día, algo que resulta especialmente lamentable cuando se trata de personas que solo han tenido contacto con el tema a través de la ficción cinematográfica o televisiva. Poco después del estreno de la película El Código Da Vinci, en Gran Bretaña se hizo un estudio para investigar sus efectos. A pesar de que la película es ciertamente absurda, la encuesta mostró que, después de verla, casi la mitad de la muestra diseñada para representar a la población estaba convencida de que María Magdalena había tenido un hijo con Jesús y de que su linaje pervivía hasta hoy. El incremento de la ficción realista coincide con una época en la que mucha gente tiene cada vez más dificultades para distinguir entre fantasía y realidad.
"Tal vez no resulte sorprendente que en muchas partes del mundo estemos presenciando una política de la ira incoherente manipulada por el engaño deliberado"
Los antropólogos están empezando a estudiar la forma en que Internet, y en particular las redes sociales, están transformando las relaciones políticas e incluso humanas. Solo Facebook tiene más de 500 millones de miembros activos, la mitad de los cuales se conecta cada día. Los miembros tienen una media de 130 “amigos”. Pero, ¿qué clase de amistad puede representar algo así? Un estudio reciente ha revelado que se ha producido un enorme incremento de los problemas mentales sobre todo entre las mujeres jóvenes debido a que las redes sociales hacen que se sientan ineptas. En una paradoja significativa, parece que nada aísla más que Internet, el mayor invento en comunicaciones de todos los tiempos.
Tal vez no resulte sorprendente que en muchas partes del mundo estemos presenciando una política de la ira incoherente manipulada por el engaño deliberado. Hace tiempo que soy nítidamente consciente de que la honestidad intelectual es la primera víctima de la indignación moral. Cuando la gente se identifica apasionadamente con una causa o un asunto, en su inconsciente se siente legitimada para estirar la verdad y hasta inventar estadísticas que apoyen su tesis. Pero ahora hemos entrado en una auténtica era de la “posverdad”, en la que, a juzgar por los argumentos a favor del Brexit en Gran Bretaña, de Trump en Estados Unidos, o de los nacionalistas extremos en Europa, se diría que la verdad ha dejado de tener importancia. Los demagogos y sus acólitos imitan la táctica estalinista: cuanto mayor es la mentira, más potente es su efecto. Pero esto conduce a la muerte de la democracia. Solo las dictaduras medran en la falsedad. La democracia no puede sobrevivir sin una base de respeto hacia los demás, acompañada por el respeto a la verdad.

lunes, 17 de octubre de 2016

VOLVIÓ A GANAR!! Nuestro amigo Gerardo González, primer lugar concurso de foto, INEGI


Inspirada en "El sueño de la realidad crea monstruos", Gerardo González, amigo de múltiples vidas, se llevó el primer lugar con ésta imagen tomada en CDMX...

miércoles, 27 de julio de 2016

DISCURSO DE FERNANDO DEL PASO PREMIO CERVANTES 2016, TOMADO DEL PERIÓDICO EL PAÍS


Majestades, Señor Presidente del Gobierno, Señor Ministro de Educación, Cultura y Deporte, Señor Rector de la Universidad de Alcalá, Señora Presidenta de la Comunidad de Madrid, Señor Alcalde de esta ciudad, autoridades estatales, autonómicas, locales y académicas, querida esposa–oíslo-e hijos, queridos parientes y amigos que me acompañan, queridos todos, Señoras y Señores:
La del alba sería, cuando timbró el teléfono de mi casa y yo pensé que si no era una tragedia la que me iban a anunciar, sería la malobra de un rufián que deseaba perturbar mis buenas relaciones con Morfeo, o quizás el mago Frestón. Pero no fue así, por ventura: era mi hija Paulina quien desde Los Cabos, Baja California, me anunciaba haberse enterado que me habían otorgado este premio, lo cual colmome de dicha pese a que desde ese instante las múltiples llamadas telefónicas que recibí por parte de amigos, parientes y periodistas, incluyendo los de España, para ratificar la gran nueva, no me dejaron volver a pegar el ojo. Yo, ni tardo ni perezoso acometí de inmediato la empresa de despertar a cuanto amigo y pariente tengo para informarles lo que me habían comunicado.

En marzo del año pasado, cuando tuve el honor de recibir en la ciudad mexicana de Mérida el Premio José Emilio Pacheco a la Excelencia Literaria, hice un discurso que causó cierto revuelo. Sé muy bien que esas palabras despertaron una gran expectativa en lo que se refiere a las palabras que hoy pronuncio en España. Las cosas no han cambiado en México sino para empeorar, continúan los atracos, las extorsiones, los secuestros, las desapariciones, los feminicidios, la discriminación, lo abusos de poder, la corrupción, la impunidad y el cinismo. Criticar a mi país en un país extranjero me da vergüenza. Pues bien, me trago esa vergüenza y aprovecho este foro internacional para denunciar a los cuatro vientos la aprobación en el Estado de México de la bautizada como Ley Atenco, una ley opresora que habilita a la policía a apresar e incluso a disparar en manifestaciones y reuniones públicas a quienes atenten, según su criterio, contra la seguridad, el orden público, la integridad, la vida y los bienes, tanto públicos como de las personas. Subrayo: es a criterio de la autoridad, no necesariamente presente, que se permite tal medida extrema. Esto pareciera tan solo el principio de un estado totalitario que no podemos permitir. No denunciarlo, eso sí que me daría aún más vergüenza.
Quizá debí haber comenzado este discurso de otra forma y decirles que yo nací en el ámbito de la lengua castellana el 1º de abril de 1935 en la ciudad de México. “Felicidades señora, es un niño”, dicen que dijo el médico que estaba exhausto de maniobrar una y otra vez con los fórceps, antes de ponerme no de patitas sino de orejitas en el mundo y quién al ver por primera vez mis entonces diminutos órganos reproductores, coligió con gran perspicacia que yo era un varón, rollizo no, pero tampoco escuálido: yo no quería nacer y a veces todavía pienso que no quiero nacer.
Me cuentan que lloré un poco y ¡Oh, maravilla! lloré en castellano: y es que desde hace 81 años y 22 días, cuando lloro, lloro en castellano; cuando me río, incluso a carcajadas, me río en castellano y cuando bostezo, toso y estornudo, bostezo, toso y estornudo en castellano. Eso no es todo: también hablo, leo y escribo en castellano.
Pancho y Ramona, el Príncipe Valiente, Lorenzo y Pepita, Tarzán y Mandrake, fueron mis primeros personajes favoritos, y yo no podía esperar a que mi padre despertara para que me leyera las historietas dominicales a colores, de modo que me di priesa en aprender a leer en lapre-primariaen la que me inscribieron mis padres, dirigida por dos señoritas que no eran monjas pero sí muy católicas y tan malandrines que me daban con grandes bríos y denuedo reglazos en la mano izquierda–yosoy zurdo- cuando intentaba escribir con ella, sin obtener su objetivo: no soy ambidextro, soy ambisiniestro. Más tarde mi mano izquierda se dedicó a dibujar y fue así como se vengó de la derecha. Pero aprendí a leer con los dos ojos, y con los dos ojos y entre los rugidos de los leones me las vi con don Quijote de La Mancha. En efecto, un hermano de mi padre que tenía una gran biblioteca virgen–nadiela leía: compraba los libros pormetro-,me invitó a pasar quince días en su casa, muy cercana al zoológico, desde donde se escuchaban a distintas horas del día los estentóreos rugidos de los leones y yo me dije: ¿leoncitos a mí? y me zambullí en la literatura de los clásicos castellanos: desde entonces estoy familiarizado con todos ellos: Tirso de Molina, Lope de Vega, Garcilaso, Góngora, el Arcipreste de Hita, Quevedo, Baltasar Gracián y varios otros. Fue allí también, en la casa de mi tío donde me enfrenté con Don Quijote en desigual y descomunal batalla: él, las más de las veces jinete en Rocinante o a horcajadas en Clavileño y yo, en miserable situación pedestre. No obstante mi Señor y Sancho Panza estaban ilustrados por Gustave Doré y eso me sirvió de báculo. Salí de su lectura muy enriquecido y muy contento de haber aprendido que la literatura y el humor podían hacer buenas migas. De esto colegí que también los discursos y el humor podían llevarse.
De ahí continué leyendo, apasionado, a numerosos y muy buenos escritores españoles. Antonio Montaña Nariño, un escritor colombiano ya fallecido, entró a la agencia de publicidad donde yo trabajaba y me presentó a su amigo, elhispano-mexicanoJosé de la Colina. Pronto ellos se transformaron en mis primeros mentores literarios y me dieron a conocer a Benito Pérez Galdós, Ramón Menéndez Pidal, Ramón Gómez de la Serna, Ramón María del Valle Inclán, Antonio y Manuel Machado, Rafael Alberti y otros autores que me hicieron enamorarme profundamente de la lengua. En aquél entonces yo me regocijaba mucho leyendo a estilistas como Gabriel Miró. Antonio y José me dieron también a conocer a Joyce, Faulkner, Dos Passos, Erskine Caldwell, Julien Green, Marcel Schwob y otros muchos grandes autores de las literaturas anglosajona y francesa.
También desde luego a excelentes escritores españoles como Rafael Sánchez Ferlosio, Juan José Armas Marcelo, Juan Marsé, los hermanos Goytisolo, Fernando Savater, Camilo José Cela, Javier Marías, Arturo Pérez- Reverte y a quién detonó toda mi vocación literaria: el poeta Miguel Hernández, autor de El rayo que no cesa.
Recuerdo que hace algunos años en una universidad francesa, cuando comencé a dar una lista de los escritores que según yo me habían influido, una persona del público señaló que yo no había mencionado a ningún escritor español y me dijo que cómo era posible. Yo le contesté: los españoles no me han influido, a los españoles los traigo en la sangre, y agregué a la enumeración aquellos latinoamericanos que son parte de mis lecturas más importantes y por lo tanto de mi vida como Borges, Onetti, Carpentier, Lezama Lima, Cortázar, Asturias, Vargas Llosa, García Márquez, Neruda, Huidobro, Gallegos, Guimarães Rosa y César Vallejo y entre los mexicanos Juan Rulfo, Octavio Paz, Carlos Fuentes, Mariano Azuela, Martín Luis Guzmán, sin olvidar a Fernández de Lizardi y a nuestra amada monja Sor Juana Inés de la Cruz.
Los maravillosos sonetos de Miguel Hernández me motivaron a escribir Sonetos de lo diario, publicados por Juan José Arreola en “Cuadernos del Unicornio” en 1958. Pero en realidad mi primera incursión en el mundo castellano tuvo lugar cuando era yo muy peque: “Nano Papo quiee cuca pan quiquía”, que mi madre interpretaba fielmente: “Nano Papo” era: “Fernando del Paso”, “quiee cuca pan quiquía” quería decir “quiere azúcar pan y mantequilla”. Algunas tías malhumoradas, pronosticaron que yo no iba a dar pie con bola con el lenguaje. Se equivocaron de palmo a palmo. Poco después, al parecer insatisfecho con el eufemismo familiar que se le asignaba a los glúteos, los llamé “las guinguingas” y pronto este neologismo fue adoptado por toda la familia. La publicación de los Sonetos me sirvió para conocer a Arreola y a Juan Rulfo, quien sabía todo lo que había que saber sobre novela mexicana, española, rusa, inglesa, italiana, alemana, y, en fin, sobre novela mundial. Comencé entonces a escribir José Trigo, un libro reflejo de mi obsesión por el lenguaje, mi fascinación por la mitología náhuatl y que obedecía a tantos otros propósitos, que lo transformaron casi en un despropósito. Pero ahí está, tan campante, a sus 50 años de edad: fue publicado en 1966. Seguí después con Palinuro de México, una especie de autobiografía inventada, una recreación literaria de mi vida como niño y adolescente, conjugada en varios tiempos verbales: lo que fui, lo que yo creí que era, lo que no fui, lo que hubiera sido, lo que sería, etc. Y después vino Noticias del Imperio, la novela sobre los emperadores Maximiliano y Carlota en la que me propuse darle a la documentación el papel de la tortuga y a la imaginación el de Aquiles. Desde muy peque el melodrama de estos dos personajes, el saber que habíamos tenido en México un emperador austriaco de largas barbas rubias al que fusilamos en la ciudad de Querétaro y una emperatriz belga que vivió, loca, hasta 1927, cuando Lindbergh cruzó el Atlántico en avión, me había fascinado. Por supuesto, en cuanto ganó Aquiles la novela quedó terminada. He escrito también libros de poesía, libros para niños y dos obras de teatro. Una de ellas que he soñado que algún día se represente o se lleve a escena en este país: La muerte se va a Granada, sobre el asesinato de Federico García Lorca.
Toda mi vida ha continuado la riña entre mi mano izquierda y mi mano derecha. Ninguna de las dos ha triunfado y esto ha significado para mí un conflicto muy profundo. Sin embargo mi mano derecha se ha impuesto, no sé si soy escritor, pero sé que no soy pintor, nunca he dejado de escribir para dibujar y siempre he dejado de dibujar para escribir.
Sin embargo la lucha más prolongada que he sostenido en la vida ha sido contra mi propia salud. Desde que era muy peque y me operaron de algo que se llama “adenoides” hasta el momento actual, en que supero las secuelas, largas y dolorosas, de dos series de infartos al cerebro de carácter isquémico, he estado cuando menos quince veces en el quirófano: por una apendicitis, por dos hernias, dos tumores benignos, un desgarre en el corazón, un stent en la arteria femoral superficial de la pierna derecha, otro en la arteria coronaria izquierda, dos oclusiones intestinales y entre otras cosas dos operaciones de las que llaman “a corazón abierto”. Además de recurrentes ataques de gota y una fractura del tobillo derecho. Tan mal he estado en los últimos tiempos que cuando alguien me vio me dijo: “pero hombre, ¿así va usted a ir a España?” y yo le contesté: “yo a España voy así sea en camilla de propulsión a chorro o en avión de ruedas”.
¿Dije antes que "todavía pienso que no quiero nacer"? ¡Pamplinas! Fue una bravuconada. La vida ha sido bastante cuata conmigo. Quise escribir y escribí. Nunca escribí para ganar premios, pero ya ven ustedes, aquí estoy. Quise casarme con Socorro y me casé con ella. Quisimos tener hijos y tuvimos hijos. Quisimos tener nietos y tuvimos nietos. Y desde hace unos dos años tenemos una bisnieta: Cora Kate McDougal del Paso. Espero que algún día sus padres le recuerden que su bisabuelo le deseó que ella agradezca haber venido al mundo a compartir la vida con todos nosotros, aunque no sé en que lengua lo hará, puesto que nació en la tierra de James Joyce, Irlanda, y parece destinada a vivir en ese país. También desde aquí le mando mil besos a nuestra otra casi bisnieta, Ximena, a quien le digo casi bisnieta porque es la nieta de un casi nuestro hijo, Arturo. Hay más, les voy a contar una historia. Seré breve, es la misma historia que conté en la Caja de las Letras: Hace mucho tiempo el joven poeta mexicano tabasqueño, José Carlos Becerra, obtuvo una beca Guggenheim y con ella se fue a Londres con el propósito de comprar un automóvil con el cual recorrer toda Europa. Una madrugada, camino a Bríndisi, en Italia, no se sabe qué sucedió: tal vez se quedó dormido al volante, el caso es que se desbarrancó y se mató. Yo llegué también con mi beca Guggenheim a Londres pocos meses después y me alojé en la casa del mismo amigo mutuo, Alberto Díaz Lastra, en donde él se había alojado. Allí, José Carlos olvidó una camisa que yo heredé. Desde entonces, cada vez que yo sentía pereza de escribir, desánimo o escepticismo, me ponía la camisa y comenzaba a trabajar. Consideré que yo tenía un deber hacia aquellos artistas, hombres y mujeres, cuya muerte prematura les impidió decir lo que tenían que decir. Por eso esa camisa tiene tanta importancia en mi vida. Depositarla en la Caja de las Letras no significa que no vuelva yo a escribir: la magnificencia e importancia del Premio de Literatura Española Cervantes, me obliga moralmente a hacerlo y así lo haré: me pondré la camisa, así sea metafóricamente, una y otra vez, hasta que se acabe (no la camisa sino mi vida).
Pero no vine aquí para contar mi vida y mis obras, ni para comentar mis penas. Tampoco a hablar de las guinguingas de nadie, ni siquiera de las de Don Quijote, aturdidas y compungidas como debieron estar, tras tantas tan tremendas tundas que le propinaron durante su azarosa profesión caballeril. Vine y estoy aquí hoy, 23 de abril de 2016, en el que se conmemora el aniversario número 400 de la muerte de Miguel de Cervantes Saavedra, discurso en ristre y con los colores de España en el pecho, muy cerca del corazón, para agradecer: a sus majestades los Reyes de España Felipe VI y doña Letizia, por su muy generosa hospitalidad; por su hospitalidad también a la ciudad de Alcalá de Henares, a su Alcalde, y al Rector de esta Universidad; al Ministerio de Educación, Cultura y Deporte así como al Instituto Cervantes; al jurado del Premio Cervantes por su decisión, riesgosa diría yo, en la medida en que juzgó como tal a mi literatura. Agradezco también a mis amigos y familiares presentes, a oíslo Socorro y a mis hijos: Fernando que descanse en paz, a Alejandro, Adriana y Paulina el gran apoyo que me han dado toda la vida. Socorro: perdóname si alguna vez te hice daño: te pido perdón en público. Asimismo y profundamente a la Providencia, a la casualidad o a la causalidad el haberme hecho súbdito de la lengua castellana, a mi país México y a mis padres por haberme dado este lenguaje y sobre todo, gracias a ti, España, mil gracias.
Por cierto, también sueño en español.
Vale.
Fernando del Paso



Y BUENO, SI AQUÍ EN HÁPAX POÉTICO SE ASOMAN ESCRITORES SERIOS, CON CONTENIDOS, ETCÉTERA, MEJOR YA NO CREAMOS QUE EN LA VIDA NOS VA A IR NI DE CERCA COMO A ÉL.