© ®

Todos los textos son propiedad de sus autores, quienes tienen todos los derechos sobre ellos (¿o será al revés?) y han decidido libremente publicarlos aquí para la difusión pública sin fines de lucro. *Este proyecto está basado, en sus orígenes, en la idea de Dulce Chiang y Alicia Quiñones



domingo, 3 de noviembre de 2024

NOCTURNO, POR MARCOS GARCÍA CABALLERO

 

NOCTURNO

 

De noche,

cuando la ciudad es un oasis de mariposas muertas,

de noche, cuando las moscas revolotean

sobre las cabezas de los suicidas y los banqueros,

cuando se duerme y se ha acabado la prisa

del golpeteo inexorable de la rutina.

Cuando las notas musicales

son un elixir para los amorosos sedientos de las cafeterías,

cuando el solitario se bebe su memoria,

cuando las estrellas titilan como la saliva de dios,

cuando las abuelas duermen rodeadas de cráneos de palomas y

los ladrones buscan moronga en sus bolsillos.

Es entonces que llueve,

las gotas de las nubes se descuelgan como miles de arañas,

las maderas de las casas destilan su fragancia

como un puño que se abre para mostrar canicas.

Los cuernos de la lluvia golpean sobre los toldos y los zaguanes,

la lluvia es un animal ansioso,

un dragón en brama que arroja espuma en los labios de la luna,

árbol que seduce a las ramas del insomnio,

caudillo que se precipita

por una ladera de acero anaranjado y rutilante,

sonrisa de foca que se lame los bigotes,

madera que se dilata y que vuelve a descansar,

collar de perlas que se desmadeja,

cueros de tambores y todo cesa:

la luz eléctrica vigila las aceras,

los paraguas se cierran, los comentarios se suavizan,

el colibrí vuelve a batir sus alas que desafían al ojo

y a la mano y amanece.

 

El día es un cometa que aterriza en la basura donde los

perros mordisquean sus restos.

La noche es una jaula de canarios carnívoros y la lluvia es el lomo

de un gato que se crispa.

DOS POEMAS, POR MARCOS GARCÍA CABALLERO,

 

RECUERDO DE CHIAPAS

 

Te aprieto la mano oteando tu horizonte,

pronuncio desde lo alto con mi copa

tu nombre escrito en pliegues de selva tropical.

Mientras te aguardaba, aquí en la ciudad,

sabía de rumorosas costas y de enfebrecidos pensamientos

que cruzaban por tu mente años atrás,

cuando los dos dormíamos en campamentos rebeldes.

He visto ahora con vacío y saliva salada aquellas fotos,

me parecen perfectas para la juventud de entonces,

sin embargo, ahora que dejo esta casa, ya no tienen nada que decirme.

Es y era también tu blusa: ¿Lo recuerdas? Mira: acá estoy yo,

ése fui, quizá no sé qué percibiré ahora, pero tu cabellera untándose

con ese filo de ron sobre mi pecho y esta erótica mía eres tú y afortunadamente,

no puedo decir que he perdido nada junto a ti; eres ese poema buscado y nunca escrito desde hace años: tu voz me lo confirma ahora,

ese recuerdo salvaje somos dos y somos de ahora en adelante:

siempre cambiantes, siempre contentos, siempre luminosos.

 

LIRA

 

Suele abarcar la

lluvia, tierna e inmensa

la minusválida

condición humana.

viernes, 1 de noviembre de 2024

POESÍA DE MARCOS GARCÍA CABALLERO

 

DECLARACIÓN DE AMOR II

 

 

A Efraín Huerta

El lagarto, in memoriam

TRES

 

 

Cuando te beso, te guardas

en una espina candente,

cuando te toco, palpo la flama de la fe

que arde en tu mejilla silenciosa,

te guardo entonces en la constelación

de la inexorable patria que te has chupado tu misma,

ciudad, en una explosión de ira, desempleo y policías

que atracan tus glorias viejas…,

¿sabes que parecerías mejor sin ser tú, ciudad,

sino plomo y chapopote que escurre en el horizonte

de nuestras verdades y nuestros silencios?

¿Quién sino tú, para devolverte, para atestiguarte

en el cauce marino de tu primavera, de tu testamento?

Dime ciudad, si no te amo cuando accedo a recoger

un pedazo de tu estómago filoso,

de tu diente que te arrastra sin decirnos nada,

de tu sueño moderno,             

de lo que palpita en tus graffiti queriendo ser ¿qué cosa?

Fundamento de nuestra realidad,

aquí y ahora, ciudad, no una tregua,

sino un cambiante presentir que no resbalamos a tu tumba,

sino que nos la asediamos,

sin pedir permiso, para volver a ser portadores

de individualidad, de arte, filosofía y matemáticas,

clases de inglés de 5 a 7, y recorrer todos tus submúltiplos

que son siempre dos que tres oasis para dejar la cabeza un rato.

Ahora ciudad, en el presentimiento de que te asalto

con este poema, que no es mío sino de nadie,

ni de la esperanza, ni de la desdicha,

sino parte de tu historia que yo, como un lenitivo,

como un antídoto, me coloco bajo el brazo

cual periódico o bolsa de mandado,

tú que has hecho de mi sueño un gis que se borra interminablemente,

te digo: te odio, puta ciudad, pero te detesto, pero te deseo.

 

 

jueves, 31 de octubre de 2024

Dos poemas por la libre (POR MARCOS GARCÍA CABALLERO)


Ese oso y ese delfín

 

 

                       Es el eco de tu mirada mil veces mirada,

                        es el sueño de la palabra que se enristra y enarbola,

                        es el cuerpo a cuerpo con la idea y el concepto

                        podrido y rancio de lo que ha sido y será,

                        es la multitud nocturna de serpientes que te patean la vida,

                        es el sarcasmo del vacío al pretender iniciar la búsqueda,

                        es la culata y la espuela,

                        la maldición de ser niño arrojado a la peste adulta,

                        es la virtud dorada con la boca sedienta,

                        es la lógica del verbo, la carne del espíritu,

                        la soledad a tientas buscando un rostro para ser reconocido,

                        es la ilusión de ser portavoz de un mundo imposible,

                        y su imposibilidad radica en la mano izquierda,

                        en la libertad, el placer y el gozo.

                        La naturaleza es compacta: cabe en mi mano derecha,

                        pero como en cuestiones poéticas soy ambidiestro,

                        me estiro y cierro este telón antes de que algún chapucero

                        diga que escribo versos para la inmortalidad o para la literatura.

                        No escribo el poema: es él solo el que se escribe en mi ser.

                        Vaya usted a saber qué será el ser, que ningún libro gordo

                        de ontología lo ha descubierto, por eso yo respondo

                        que no soy un ser sino un querer:

                        quiero refundar a la poesía, bautizar de nuevo al oso,

                        a la nutria, al tigre, a los techos del mundo,

                        a los barcos que parten del puerto y de la pubertad,

                        a la raíz niña, sirena, espejo para demostrar la vida

                        y escudriñar en la memoria tu soledad amplia como mi sonrisa,

                        quiero que se ramifique la respuesta del árbol de la ignorancia,

                        quiero entrometerme en política,

                        quiero dar mi opinión sobre la mosca y la bestia,

                        quiero gritar hacia el silencio y quiero que el silencio

                        me enseñe los colores de la flama, la roca y el agua.

                        Quiero saber aquí y ahora mismo

el recorrido de la ingenuidad infantil a la crueldad corrupta.

                        Quiero abrir el tiempo para salirme de él

                        con la parsimonia de quien deja el mar y busca su toalla,

                        quiero escucharme en la convención de los recuerdos,

                        quiero ser una catarsis ladeando en carretera la montaña,

                        quiero ser ese ser que ya soy queriendo más y más...

                        Y también a ti te quiero, esponja, mar picado, enredadera,

                        concha y foca que sueña ser delfín,

                        porque sin ti y sin tus ojos yo no sería ese querer que no se cansa,

                        no sería el maldito ímpetu que no sabe doblegarse:

                   caería escalones abajo en el mar y literalmente sería del fin.

lunes, 21 de octubre de 2024

POESÍA "CAUSA SUI" DEDICADO A MI HERMANA LA ROCKSTAR. POR MARCOS GARCÍA CABALLERO..

 

Para mi hermana Lucía Bayona, cantante y maestra

 

                               De ahora en adelante yo soy causa sui,

                        alma mater de mi cuerpo y de mi sombra.

                        Soy la causa y el efecto,

                        la diferencia entre la tierra y el adobe,

                        el cuero y la rebeldía,

                        la voluntad y la esperanza.

                        Penetro en mi interior por mi oreja derecha y

                        contemplo los árboles de un bosque antiguo,

                        legendario, irreal pero concreto.

                        Busco a tientas entre los sonidos

                        perdidos de la memoria.

                        No escribo este poema para que me lean,

                        sino para ser leído y alguien, recuerde su propia vida

con este poema perverso que, según dicen, no sirve para nada.

                        He dejado en la noche las primeras letras,

                        los primeros gestos,

                        estoy momificado en una estatua y una sombra

                        que va a parir a la luz mi pensamiento.

                        La intemporalidad es mi estrategia,

                        un carril por donde el viento no pasará,

                        por donde las miradas nada atisbarán.

                        Me fundamento en la necedad de afirmar la vida

                        por este hilito desmadejado de palabras.

                        Sueño abarcar la punta azul de este horizonte de leopardos

                        que me obliga a dar cornadas a la niebla desde hace años.

                        Absorbo la vellosidad de la luz:

                        gotas rugosas de un presente fugitivo.

                        Al amanecer mis pupilas enfebrecidas recuerdan el paso

                        de jóvenes guerreros en noches de lunas de ginebra y hachís.

                        Para que el pasado sea fructífero debe tomar la forma

                        de un encuentro, de un corolario de tiempos que matan al tiempo

                        y las horas: un breve atisbo de pasado, el paraíso: aciagos días

                        en que nuestra vida la vivían los otros,

                        aciagos días cuando el rostro

                        aún no se fusionaba con la máscara, el engaño y la ignominia.

                        Aquello fue crecer, dar la vida por noticia vieja, archivarla o

                        traspapelarla de los asuntos importantes de sobra conocidos.

                        Como abandonar un taxi de un portazo y contemplar las calles.

                        Lo único que no se robará la globalización: las calles de nuestro

                        pequeño planeta. Y mientras existan las calles existirán los libros:

                        pequeños centauros tramados en las calles, en las cafeterías,

                        en los bares, en las avenidas, en los parques y terrazas.

                        Lugares donde uno espera ser redimido,

por un beso, por un trago,

                        por una pelea o por un canto de flores negras.

                        Retratos de una roca: la muerte propia es perecedera,

                        pero la especie es perpetua.

                        Retamos, fuera de toda coherencia, a la tiranía de la lógica,

                        y nos plantamos como demonios en una palabra: ¡causa sui!                                                               Principio de toda historia mítica,

                        verdadero manantial de todas las galaxias.

                        Regreso a mi exterior y me mareo: ¿dónde estaba antes de                                                                  comenzar? ¿Penetré por mi oreja derecha o fui directamente                                                               proyectado fuera de ella?

                        El hombre es una pregunta cuya respuesta jamás sabremos sino

                        a posteriori. El conocimiento es una fuente cuyos frutos

                        malgastan la voluntad: ni el poeta más erudito

                        ha escapado de ellos.

                        China, Roma o el imperio austro húngaro sólo dan de comer

                        —en la mayoría de los casos— para un plato de lentejas.

                        Si en verdad penetro por mi oreja derecha

                        jamás me encontraré en un bosque,

                        sino frente a un espejo en el cual no me reconozco,

                        y ni mi gemelo inexistente podría revelarlo;

                        soy pues, causa sui, fundamento de lo real,

                        de la percepción, de la voluntad humana que en mí se representa,                                       pero para eso me baso en un absurdo,

                        en un equívoco, en un tropiezo, en una carcajada que me                                                      desmiente y confirma mis sospechas:

                        la poesía no salva la vida ni salva ni madre, sólo es un tejido invisible

                        que salva al instante,

                        pero mediante ello, salvamos la intemporalidad, y si es así,

dejemos que arda el fuego hacia lo alto,  locamente entre la noche y

entre las gargantas calcinadas de  la noche.                  

 

UN PEQUEÑO CHISME SOBRE UNA GRAN ESCRITORA, ELLA ES BELLÍSIMUA! JE JE..

 

Pues sí a vuela pluma les cuento para qué no digan que ya se acabaron las dos páginas web del Marco García: lo que les cuento es que ví gracias a you tube, un video de BBVA Bancomer de Irene Vallejo, me agradó mucho verla, la verdad sea dicha, ella es una gran escritora, es muy importante subrayar que “El Infinito en un Junco” debe ser un libro retebueno, pues nada, que me levanté me hice mi humilde desayuno y cras, que me acuerdo de ella, sentí que me decía; ¿por qué ya no haces hápax poético? Un gesto inmortal siento ahora que lo escribo, y sería de verdad genial poder decir algo más, pero eso es todo, por ahora. Ríanse: rían, rían ja ja ja.

miércoles, 10 de julio de 2024

LA INVOCACIÓN DE LA MUSA POR MARCOS GARCÍA CABALLERO


 

Musa mía: presiento que sería ya muy miserable

de mi parte tratar de aumentar la gloria de tu hermosura 

con más poesía debido a la constancia de la guerra

que me ha sido impuesta, como si fuera culpa mía  este amor mío

que te envío a toda hora y eso de gratis por parte de los

enanos canallas que apoyan a los grandes.

Es por eso que de una buena vez toco tus labios y siento en lo más

profundo de mis vísceras tus ojos y tu rostro que a éstas alturas

es ya  una leyenda en mi vida desdichada.

Pero no me quedo en eso, sé que nos veremos, sé que andaremos,

sé que viviremos, sé que nos desearemos, sé que nos ataremos,

sé que nos desnudaremos, sé que nos vestiremos, sé que nos leeremos,

sé que pasearemos, sé que se volverán a introducir

los racimos de frutas, paraísos, vinos finos y toda una primavera en

nuestras vidas. Sé que de toda esta ignominia no quedará nada, no

tiembles corazón prodigioso y pulseras brillantes, estamos, aún sin que

lo sepamos, más cerca que nunca, este cerro hermoso sabe lo que dice, y

ya no veas cómo me pongo, porque te adoro interminablemente, con esa

pasión y voluntad que funda futuros,

hasta que los malos augurios sean solo recuerdos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LA INVOCACIÓN DE LA MUSA II

POR MARCOS GARCÍA CABALLERO

A ELLA, QUE SABE COMO DISCURRO

 

Vistes de pantalón y blusa blanca,

Te veo sentada,

Murmurándome cosas a la distancia.

En algunas ocasiones, un fin de semana por ejemplo.

Quizá después de una comida en el centro de la ciudad.

Caminando con un agua de Jamaica en la mano

Comienzo a sentirte porque finalmente es inevitable.

Comienzan a correr entre nosotros

Las paletas de limón y la música

De Lacrimosa o So far away so close y poco a poco nos vamos

Saludando: tú con tu identidad en mi conciencia,

Y mi conciencia llena de tus ojos; de una forma tan brutal y tan

Hermosa que parece una despedida en medio del gentío,

Cuando todo comenzaría a reagruparse bello como

Cuando el Sol se pone.

Y así en la calle, con tu fuerza

Y tu energía te siento preguntándome cosas, es curioso ¿sabes?

Es como si lo entendiera todo o tal vez nada: Alegría pura y

El milagro ocurre, y sí porque es tu voz y tus ojos

Habitándome por completo.

Buscando ciertos elementos en mi pensamiento,

Tratando de encontrar el fondo de mi ser

Y entre la gente voy con el agua de Jamaica y tú

A 450 kilómetros de distancia…

Hacemos un duelo de espadas, y ya no sé si la fruta es naranja

O tal vez fresa, porque he vivido estos años con tanta guerra,

Que parece que entiendo que tu algún día o quizá yo, te pida

De rodillas que veas televisión, en vez de matrimonio.

 

PARA ELLA, QUE ME DICE "REGRESA"

 

LA DESAPARICIÓN DEL POETA MALDITO COMO CONDICIÓN VITAL

POR MARCOS GARCÍA CABALLERO

 

Desmedida sin par la vocación de flexibilidades,

ahorcado en su propia silla mientras escribía su poema,

al poeta le tiembla la carrocería entre palabra y palabra

para no condenarse, entre sus fauces hay dos grillos en medio de sus colmillos

y astillas de whisky y su pobre conciencia del poeta,

lo que más le atormenta, lo que puede decirse sin mencionar sus

más que desventuras de la vida, es su parte medular,

la simbiosis parada en el eco del doliente regreso pasajero entre ciudades,

sin ser retruécano de tintes verdes o vértebras inútiles,

blandiendo sus caballos negros de la locura y el premiado y heroico sexo

de flor o fruto para deletrear la próxima pesadilla.

Es ahí, en ese pequeño logro, en ese atisbo de sagacidad cautiva,

donde el que decide ser poeta vuelve a nacer y resurge el habla:

por medio de ese ente vivo llamado lenguaje, él nos dice,

parte médium, parte casualidad, su primitiva voz es plenamente moderna.

Asqueado del caos busca a tientas entre su historia y

el hallazgo se vuelve mutua comprensión de soledades, de pares,

de silencios pares

entre dos océanos de aguas perpendiculares, y es que cuando

uno lee buena poesía…