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*Este proyecto está basado, en sus orígenes, en la idea de Dulce Chiang y Alicia Quiñones




lunes, 29 de octubre de 2007

Milnombres

Milnombres pecó.
Dejó un rehilete de historias muertas.
Se compadeció y en siete cajas regaló
luces muertas con licencias de sueños cuentagotas
relojes de arena creyéndose arrugas femeninas
agua salada para el hombre ultrajado
y soberbia con antifaz de poder.

viernes, 26 de octubre de 2007

2 jaikus*

Un día en el estanque.

La rana cuando
salta hunde más el agua
en el estanque.

Esa hoja vibra
a causa del espanto:
es un resorte.

La libélula,
fija con un alfiler,
se va trémula.

Un tiro de agua,
más viscoso que el agua,
la prende en su instante.

Dos pares de alas
viste en la boca Rana,
ya no tiene hambre.

Una noche con insomnio.

La luna eterna
hoy es sólo un instante
porque la veo.

Muy lejos vuelan
estrellas sempiternas
¿No vienen por mí?

Aquel algodón
blanco se vistió de noche.
Va a bailar.

Viento pérfido,
danzas, con muchas, waltz:
¡Qué buenos pasos!

Te vas, Noche mía.
Te veré hoy en la noche
cuando al sol venza.

*Piezas rescatadas del olvido de 5 años y cajas de polvo.

A ti, amor.

Mirar tu ser cual hojas de preciada
rosa, que incita al tacto a una caricia
y quema al alma ver tanta delicia
cuando en descuido te da una mirada.

Mas no por eso al ama se amedrenta,
volverá, aunque esto costara su vida;
cuidar sabe esta maga tu bebida
y tomar con respeto, sin afrenta.

Menuda muerte espera a quien te toque
y aún así, valientes y soñadores
desean de tu huracán ser petifoque.

Plañideros náufragos en su humor
ruegan los veas altiva con honores
nulos, desde tu inasible rubor.

jueves, 25 de octubre de 2007

15: Homenaje a Pablo Neftalí Reyes Basualto (Pablo Neruda).

Tú luces como reina cuando estás tan sonriente,
y observas ese cetro, y te miras la boca.
Amanece con tus ojos de sol encantado
y amanece con tus labios de amor y de sombras.

Como todas las noches estás en la ventana
alumbras en las noches, noches de algarabía.
Mi princesa de ensueño, con reveses en tu alma,
y con reveses en la ventana del mediodía.

Tú luces como reina cuando estoy rozagante.
Y estoy ebrio perdiéndote, mi princesa en capullo.
Y te siento de lejos y tu ser en alcázar:
mírame con tus ojos desde los cielos tuyos.

Tómame con tu boca y también con tu silencio,
raro como una nuez, y más raro que un membrillo.
Sientes cuando te sueño, resplandeciente amada.
Tu vergüenza y tus rubores tantos y tan sencillos.

Tú luces como reina cuando estás tan sonriente.
Altiva como diosa cual si no fueses cierto.
Una ventana entonces, una silueta calma.
Y estoy ufano, ufano de que no sea cierto.

Fco. Puente
nov/05

martes, 9 de octubre de 2007

Recuerdo de Chiapas

Por Marcos García Caballero

Te aprieto la mano oteando tu horizonte,
pronuncio desde lo alto con mi copa
tu nombre escrito en pliegues de selva tropical.
Mientras te aguardaba, aquí en la ciudad,
sabía de rumorosas costas y de enfebrecidos pensamientos
que cruzaban por tu mente años atrás,
cuando los dos dormíamos en campamentos rebeldes.
He visto ahora con vacío y saliva salada aquellas fotos,
me parecen perfectas para la juventud de entonces,
sin embargo, ahora que dejo esta casa, ya no tienen nada qué decirme.
Es y era también tu blusa: ¿Lo recuerdas? Mira: acá estoy yo,
ese fui, quizá no sé qué percibiré ahora, pero tu cabellera untándose
con ese filo de ron sobre mi pecho y esta erótica mía eres tú y afortunadamente,
no puedo decir que he perdido nada junto a ti; eres ese poema buscado y nunca escrito desde hace años: tu voz me lo confirma ahora,
ese recuerdo salvaje somos dos y somos de ahora en adelante:
siempre cambiantes, siempre contentos, siempre luminosos.

lunes, 8 de octubre de 2007

Catarsis

Por Marcos García Caballero

Catarsis y flama roja:
¿El poeta es ángel negro de dios o bestia cosmopolita?
Veo subir como sombras a las fauces enormes
que se tragan mis vidas pasadas,
veo mi espíritu sometido a la tormenta, al desierto,
a los riscos duros de todo cuanto nos condena al silencio.
Puedo ver a la poesía y decirle:
He vuelto, soy el mismo,
pero traigo significativos y más largos silencios.
Traigo un rinoceronte tatuado en la pared de la memoria,
esa memoria tuya que fantasea,
que dice te odia y es teodicea,
es el bar y es la calle y es muy mía joder,
acuéstate para ver cómo derrumbo a un solo aullido a las palabras
de los miles de podridos mundos que conspiran contra mí,
siéntate en esta parte del jardín para que te arrulle con poemas
y con el conocimiento que enredan
y han dicho por siglos los charlatanes,
pero yo lo volveré música para tu oído,
yo haré ver esa diferencia, esa diferencia es esto:
la cruel diferencia que hace que no soy un bastardo
hijo de pleitos y rencillas callejeras: mi linaje proviene de lejos,
es tangible al verbo y al oído, al tacto, al ojo y al gusto,
es el arbol? Es la ardilla? Será acaso la pantera? Será la pesadilla?
No, no no no no, joder,
es la máscara que siempre trae noticias,
es el sagrado sultán que alguna vez tocó el swing,
es el llanto que deja lo que no existe,
es el sempiterno llamado,
esa otra voz que recibe y ordena al condenado a consignar,
en unas cuantas palabras, la aventura de toda la especie,
cuando es la levedad de su hora.