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*Este proyecto está basado, en sus orígenes, en la idea de Dulce Chiang y Alicia Quiñones




viernes, 26 de marzo de 2010

Del poemario el Pan Del Mundo de sergio vicario

El loco, antes de ser loco
fue inteligentísimo y humano, y sufría.
Ahora, enmudecido, imagina un horizonte azul desde su morada,
al igual que un emplaste luminoso y maquillaje al fin del alma: el cielo.
Desbordado, sonriente e inquieto por su fantasía
tomó de aquel color para embadurnarse el cuerpo, y reía.

El loco era reflejo del cielo y una carcajada pavorosa
mientras el sol brillaba, el loco en su ánimo, gira, baila y se convertía,
desde su cuarto que es la cajita de música
en objeto al fin de la danza del universo.
Solo es feliz en su locura imaginaria
hasta que la noche asoma pasiva, fatal y ensombrecida.

miércoles, 17 de marzo de 2010

poema del día de la poesía

REGRESO


Solo cumplir
el ciclo vital de nuestra vida
para completar el veredicto
y al morir,
poder regresar tranquilamente
al arcoiris
que hay al otro lado del espejo.

sábado, 13 de marzo de 2010

En las divagaciones fecundas entre Eliot y Pound, éste último escribe una consideración sobre la que todos deberíamos de volver:

“La tradición reside en las imágenes de los dioses y acaba por perderse en las definiciones dogmáticas. La historia se conserva en monumentos, y es por eso que los destruyen.”

Ezra Pound (fragmentos) Más arriba dice: el arte de la poesía es divisible, en fanopeya, melopeya y logopeya. Esto quiere decir que la composición verbal se forma de palabras que evocan o definen fenómenos visuales o de palabras que registran o sugieren fenómenos auditivos (es decir, que registran los varios sonidos convencionales del alfabeto y producen o sugieren una elevación o un descenso del tono que a veces puede registrarse más adecuadamente con anotaciones musicales,) y tercero, de un juego o “danza” de palabras entre las correspondientes o concomitantes significaciones, costumbres, usos e implicaciones de las mismas palabras.

1912.

Del poemario PAN DEL MUNDO de Sergio Vicario

Parado frente a un puesto de periódicos
tristemente le sonríe a una revista.

En el corazón de un loco habita el gnomo de la risa,
y en su memoria,
los himnos que de niño aprendió en la escuela.
Escucha que suena una marcha irreal con tambor
y clarín, y él inflama el pecho, levanta la mirada,
e inicia su paso marcial para que el mundo se sacuda.
Este es un loco contento que celebra junto con el sol
la irrealidad de las cosas.

Luego camina sobre una ruta incierta,
con sus pasos de beduino en la negra arena,
mientras que en su mirada renacen botones
de nostalgia y violetas.

Del poemario PAN DEL MUNDO de Sergio Vicario

Antes del alba,
con el Jesús en la boca y el rosario entre los dedos
las plegarias, los santos las recomendaciones del clero
llegó el diablo con fusta de hierro,
mas luego el temor acicalado por seres extraños.
llegó la palabra invasión al pensamiento.

Y qué de los guerreros, dónde los ejércitos
si el prócer mutilado, vencido
el ilustrísimo déspota,
el hombre de guerra,
había vendido los páramos malditos.

Y qué de aquellos que dieron su nombre por servir
ya con balas asesinados,
¿dónde se depositaron sus restos, sino en el mismo
recuerdo vano de gloria?
Y la bandera extraña ondeando en el patio,
como una afrenta que sintetiza la fuerza

después de cercenar la tierra.
Ya en las colinas y en los templos se da cuenta de la derrota,
Sin parque ni fuerza, sólo el silencio que abre las puertas
al llamado enemigo que hurta, maltrata
viola y expropia los cultivos.
Tal es el orden que impone la fuerza,
mas nada sorprende, es la propia vida
que a la hora de morir todavía nos sabe
como una última gota de pensamiento
ya de miel, hiel o locura.

viernes, 5 de marzo de 2010

Sergio Vicario

Antes del alba,
tu cuerpo, mi cuerpo, el cuerpo de muchos jóvenes
que van marchando en silencio.
Sin saber verídicamente qué después ocurriera.
Ya las tanquetas manifiesto de su viril cordura,
y toletes de jóvenes aprendices de lo siniestro.
Ya las imágenes retenidas que darán cuenta de los años
y la burda farsa de una tregua por el bien de la nación
pero atizando la hoguera.
Ya los muertos en la plaza, los detenidos en la escuela,
los discursos con golpes de pecho
y el crimen, los criminales jamás aprehendidos.
Fue la injuria y la rebelión, el hartazgo
de la paternidad impuesta con mano firme y vileza.