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*Este proyecto está basado, en sus orígenes, en la idea de Dulce Chiang y Alicia Quiñones




domingo, 31 de agosto de 2008

Soneto de autodestrucción

Soneto de autodestrucción

visión nublada
en un piso que se movió,
coloque mis explosivos
en mi carne mortal
y en tu un ser inmortal,
es mi pecho de ti exclusivo
lleno de una carga letal,
lo que me hace ser menos
añorando viejos tiempos
cabizbajo veo mis pies
¿cuanto faltara?

El día esta helando
suicidame con chocolate,
dije por siempre pero mentí
dije que hoy pero tarde,
lo puedes estallar
solo ve mis ojos
llamas provocaras,
si vuelvo a tardar
si no vuelvo a llegar
o si te vuelvo a besar,

nada detiene mi marchar
consumiéndolo todo
arrojo despojos a mi paso
alejado estoy de aquí

si escucho tu voz no resistiré
soy tan fácil caeré,
en la cuerda floja
espero tu soplido para caer,
triste es mi rincón
necesito gotas de licor
a tu salud y a tu recuerdo
ya todo es tuyo

espera un tiempo
antes de jalar el telón,
abre la ventana para vomitar
las palabras de mi corazón,
y mi cara te mostré
un grito escuche
caíste al suelo
algo se rompió
y estirpe de tu boca
todo el odio a la vida
todo lo que quise lo tengo ya
llorado por lo que tengo
y no he podido tomar

el alcohol no sacia mi necesidad
era mi viejo yo
el que se apodero de mi
lastima que eras tu
la que estaba ahí

suspiramos lo mismo
en el mismo sentido
esperando ecos pasados
recuerdos a tu lado
explotado planetas
destruimos galaxias
y estallo un corazón
al final de una botella de licor
y mas me embriago tu amor

miércoles, 27 de agosto de 2008

Del Poemario Infinitos dispersos (Alforja, 2001)

Variaciones Sobre La Madrugada

Es el sereno de las seis de la mañana. Las estrellas han dejado de estrellar sus puntitos blancos sobre los charcos, y dejan que los crucen las motocicletas cargadas con el periódico de tinta fresca recién sacado de las imprentas. Es el sereno de los amantes que se agitan desnudos en sus lechos igual que las golondrinas en sus nidos; algunos, tal vez, navegan por el incierto derrotero del deseo. Es el sereno de los autobuses humeantes y los trailers cuyo sonido atrae a la memoria el de los tablones de madera cayendo uno tras otro sobre el aserrín que provoca la sierra eléctrica de las madererías, o tal vez, quizá, por el mismo sereno esos camiones y trailers pasan por las calles como murmurando, como ronroneando, para vigilar por la propia virtud de su sonido, a los cientos de párpados cerrados que sueñan con sus propias galaxias, donde hay mundos llenos de ríos, de caribúes y de tigres, o donde Nueva York, el Cairo, París y la ciudad de México quedan del otro lado de ese mismo río de peces multicolores. Es el sereno de luz enamorada, que comienza su bajada a las comarcas y deja que se disipen los ateridos fantasmas que pueblan nuestro mundo. Es el sereno de los vasos sobre la mesa en la que ayer se discutió y se bebió. Es el sereno de las piezas de ajedrez que esperan quietecitas en su caja, el sereno del periódico que fue leído ayer por la mañana.
Pronto habrá que levantarse a reinventar el mundo y sus rutinas, pronto los pequeños ruidos volverán a ser la vorágine en la que nos movemos todos los días, pronto habrá que bañarse, poner el café y leer ese periódico que ya viene en camino; salir del sueño como un barco de su astillero y hacerse a la mar.
Pronto, ya es hora.

lunes, 11 de agosto de 2008

AQUÍ ESTAMOS
otra vez tu y yo
aunque me tildes de loco
mientras viajamos
y al dormir eres como mariposa
húmeda
perfume ocasional
en mis manos.
Poema parte de Infinitos dispersos, ediciones Alforja 2001.