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Todos los textos son propiedad de sus autores, quienes tienen todos los derechos sobre ellos (¿o será al revés?) y han decidido libremente publicarlos aquí para la difusión pública sin fines de lucro.







*Este proyecto está basado, en sus orígenes, en la idea de Dulce Chiang y Alicia Quiñones




sábado, 27 de noviembre de 2010

Die gar traurige Geschichte mit dem Feuerzeug'



Los papás de Paulinita
la dejan sola en casita
La niña corre, jugando
con su muñeca y cantando,
hasta que -¡Oh, maravillas!-
ve una caja de cerillas.
"¡Qué juguete! ¡Qué bonita!",
-dice, al verla, Paulinita:
"Voy a probar a encender,
como mamá suele hacer"
Pero Mina y Minz, las gatas,
alzan a la par sus patas
y chillan:
"¡Ay, miau, miau, no, no, Paulina!
¡Terminarás quemadita!"
Paulinita desatiende
el buen consejo, y enciende,
como se ve en la figura,
la cerilla -¡ay, qué locura!-
mientras salta de contento,
sin descansar un momento.
Pero Mina y Minz, las gatas,
levantan, locas, las patas:
"¡Tu mamá te lo ha prohibido!",
le dicen, con sus maullidos:
"¡Ay, miau, miau, no, no, Paulina!
¡Terminarás quemadita!"
Las llamas -¡ay!- han prendido
en la manga, en el vestido,
la falda, la cabellera;
¡Se quema la niña entera!
-¡Ay!- Mina y Minz, las gatitas,
¡cómo chillan, criaturitas!
"¡Auxilio!, ¡Ayuda, por favor!
¡Arde la niña, oh, pavor!"
"¡Miau, miau, traigan agua!
¡Qué espanto! ¡Miagua, miagua!"
La niña -¡qué gran tristeza!-
ardió de pies a cabeza.
Quedaron sólo cenizas,
y rojas, dos zapatillas.
Y Mina y Minz, las gatitas
lloran, lloran ¡pobrecitas!
"¡Qué tragedia, miau, miau miau!
¿Cuándo vendrán, papáu, mamáu?"
Y derraman, tristemente,
de lágrimas un torrente.

Struwwelpeter

martes, 12 de octubre de 2010

Canción A Una Muchacha Muerta

Canción A Una Muchacha Muerta 


Dime, dime el secreto de tu corazón virgen,
dime el secreto de tu cuerpo bajo tierra,
quiero saber por qué ahora eres un agua,
esas orillas frescas donde unos pies desnudos se bañan con espuma.

Dime por qué sobre tu pelo suelto,
sobre tu dulce hierba acariciada,
cae, resbala, acaricia, se va
un sol ardiente o reposado que te toca
como un viento que lleva sólo un pájaro o mano.

Dime por qué tu corazón como una selva diminuta
espera bajo tierra los imposibles pájaros,
esa canción total que por encima de los ojos
hacen los sueños cuando pasan sin ruido.

Oh tú, canción que a un cuerpo muerto o vivo,
que a un ser hermoso que bajo el suelo duerme,
cantas color de piedra, color de beso o labio,
cantas como si el nácar durmiera o respirara.

Esa cintura, ese débil volumen de un pecho triste,
ese rizo voluble que ignora el viento,
esos ojos por donde sólo boga el silencio,
esos dientes que son de marfil resguardado,
ese aire que no mueve unas hojas no verdes…

¡Oh tú, cielo riente, que pasas como nube;
oh pájaro feliz, que sobre un hombro ríes;
fuente que, chorro fresco, te enredas con la luna;
césped blando que pisan unos pies adorados! 

Vicente Aleixandre


YO PERSIGO UNA FORMA

YO PERSIGO UNA FORMA

Yo persigo una forma que no encuentra mi estilo,
botón de pensamiento que busca ser la rosa;
se anuncia con un beso que en mis labios se posa
al abrazo imposible de la Venus de Milo.

Adornan verdes palmas el blanco peristilo;
los astros me han predicho la visión de la Diosa;
y en mi alma reposa la luz como reposa
el ave de la luna sobre un lago tranquilo.

Y no hallo sino la palabra que huye,
la iniciación melódica que de la flauta fluye
y la barca del sueño que en el espacio boga;

y bajo la ventana de mi Bella-Durmiente,
el sollozo continuo del chorro de la fuente
y el cuello del gran cisne blanco que me interroga.

Rubén Darío

viernes, 27 de agosto de 2010

Manuel Machado

RETRATO

Esta es mi cara y ésta es mi alma: leed.
Unos ojos de hastío y una boca de sed...
Lo demás, nada... Vida... Cosas... Lo que se sabe...
Calaveradas, amoríos... Nada grave,
Un poco de locura, un algo de poesía,
una gota del vino de la melancolía...
¿Vicios? Todos. Ninguno... Jugador, no lo he sido;
ni gozo lo ganado, ni siento lo perdido.
Bebo, por no negar mi tierra de Sevilla,
media docena de cañas de manzanilla.
Las mujeres... -sin ser un tenorio, ¡eso no!-,
tengo una que me quiere y otra a quien quiero yo.

Me acuso de no amar sino muy vagamente
una porción de cosas que encantan a la gente...
La agilidad, el tino, la gracia, la destreza,
más que la voluntad, la fuerza, la grandeza...
Mi elegancia es buscada, rebuscada. Prefiero,
a olor helénico y puro, lo "chic" y lo torero.
Un destello de sol y una risa oportuna
amo más que las languideces de la luna
Medio gitano y medio parisién -dice el vulgo-,
Con Montmartre y con la Macarena comulgo...
Y antes que un tal poeta, mi deseo primero
hubiera sido ser un buen banderillero.
Es tarde... Voy de prisa por la vida. Y mi risa
es alegre, aunque no niego que llevo prisa.

Manuel Machado

viernes, 23 de julio de 2010

Dos poemas de Gibrán Jalil Gibrán



Varios siglos atrás, camino a Atenas, se encontraron dos poetas, y les alegró verse.
Uno de ellos le preguntó al otro:
-¿Qué has compuesto últimamente, y cómo suena en tu lira?
El otro poeta respondió con orgullo:
-Acabo de terminar el más grande de mis poemas, quizás el más grande poema que se haya escrito en Grecia. Es una invocación a Zeus Olímpico.
Entonces extrajo de abajo de su capa un papiro diciendo:
-Helo aquí, lo llevo conmigo, y desearía leértelo. Ven, sentémonos a la sombra de aquel ciprés blanco.
Y el poeta leyó su poema. Y era un extenso poema.
-Es un gran poema -dijo el otro poeta amablemente-. Vivirá a través de los años, y en él serás glorificado.
-Y tú, ¿qué has escrito durante estos últimos días? -preguntó con calma el primero.
-He escrito poco -respondió el otro. Sólo ocho líneas en memoria de un niño jugando en un jardín-. Y recitó sus líneas.
-No está mal. No está mal -comentó el primer poeta. Y se separaron.
Y hoy, luego de dos mil años, las ocho líneas del poeta son leídas en todos los idiomas, y son amadas y apreciadas.. Y aún cuando el otro poema ha vivido también a través de los años en librerías y en los textos escolares, y a pesar de ser recordado, ni es amado ni leído.
FIN

Gibrán Jalil Gibrán



Haifisch


Los tiburones tienen lágrimas
Que bañan siempre sus caras,
Pero viven en tanta agua
Que no las pueden ver….

Mantenemos las palmas juntas
Mantenemos la mente corrupta,
Tenemos la soga en el cuello
Cuestionado nuestras palabras,
En las profundidades se esta solo,
Poseeremos el corazón ardiente,
Disfrutaremos los muslos vivos
Mientras el infierno se calienta.

Nos mantenemos juntos
Entre lamentos invisibles
Entre los mares salados,
Somos piel que come piel
Mierda entre la mierda,
Aquello que no sabemos cuando
Pero en algún momento se pudrió.

Los tiburones tienen lágrimas
Que bañan siempre sus caras,
Pero viven entre tanta agua
Que no las pueden ver….

martes, 20 de julio de 2010

der letzte kuß

Nada nunca existió tal vez,
Moribundo e hipocondriaco cielo
En su desnudez crispada de smog,
Y tú zurcida mis brazos
En los acordes de tus muslos
Entre mis armonías perdidas
Te recuerdo como la principal
tal como no lo han soñado mis lógicas
tus risas escondida tras una mano virgen
te has desvanecido en alma
junto con tu sonrisa trasgredida
en mis manos ahora esposadas…

miércoles, 23 de junio de 2010

Bueno...

Junio 2010

Estimado José Hipólito, recuerdas los mails que antes me mandabas cuando yo vivía en el D.F?

Pues mira: Lo que se tenía qué ver ya se vió: Pako puente hizo este cacharro con gente que lo le interesaba publicar aquí x cosa, pero yo publiqué demasiado y puedo seguir haciéndolo, pero la verdad ya me fastidié... sólo un tal 90040 publica textos de pésima calidad, y de que se vió, se vió, así que ahí te encargo para siempre el changarro, seguramente hasta habrá quien se baje las cosas que yo he publicado, te digo, estoy fastidiado, así que si hasta nadando me vas a perseguir, ahí te encargo buenos poemas mata-ratas porque el guguetito me hartó me fastidió, y en fin, que jueguen a lo que quieran pero tú si deberías publicar buenos textos, te animas?

Who cares this focking cheet? ya me vale....

Mi despedida:

viernes, 18 de junio de 2010

¡Hola!


¡Hola!

-Bueno puedo calmar el dolor. Creó que sólo es respirar…

Es demasiado pronto

Es que hay tanta luz

¿Puedes sentirme?

- son  hechos básicos, hay tantos finales pero tan pocos comienzos                                                                                                                 

Afloja tus ojos fulminando aquel temor,

Arruinado ante la tv ¿podrías acariciarme?

- es un pinchazo para el show. Arrojaremos platos mientras acuso a tu sombra estarás  dormida

        Puedo llegar a explotar como el                              

Ayuda a mis desordenes a huir ,

¿Ay alguien en casa? pero no estoy yo,

Me repito que es una fantasía

Gusanos que roen mi cerebro,

Mientras los chicos sueñan

Tú empaparas nuestro tálamo,

Bien, ahora sólo vuelve a violarme

Ordena tus ojos tan bien como siempre.

Explicadle pared a mi cabeza ofuscada

Tras las bambalinas se encubre,

No hay avería ni siquiera una chispa

Tu lengua se mueve pero no se que dices,

-no puedo poner mi dedo en ello complicado pero definitivo

Desde el rabillo del ojo lo vi

Volví a mirar pero se esfumo

Mientras limpio sus huesos…

viernes, 14 de mayo de 2010

Principio de Estética y disolución.. de Caleb Olvera Romero Premio Nacional de Ensayo Abigael Bohórquez 2007

DOSTOYEVSKI Y EL DOBLE
La vergüenza como disolvente
A: Alberto Rolandia Peñaflor

Mucho antes de hacerse escritor, Dostoyevski ya pensaba en ser un genio. Pensaba que un genio tiene mucho de histórico y una pasión por el aprendizaje. Pensaba en dedicarse a aprender y quería para sí la categoría de genio simplemente por su pura actitud. Después pensó en hacerse pasar por loco, y finalmente contempló la idea de volverse imantista, aunque posteriormente sus ataques epilépticos le ocasionarían problemas reales del orden de la locura. Así su dedicación al estudio, sus ataques epilépticos y su vicio por el juego, hacen de este autor una de las figuras principales a las que gusta recurrir constantemente S. Freud[1]. Sufría de constantes ataques epilépticos que no son poca razón para sospechar de algún grado de locura, como lo hacen algunos médicos en esos tiempos. Cuando publica su primera novela, Pobres gentes,[2] se gana la fama que tanto había buscado y es considerado por la crítica como un joven genio y con ello se instala en la cima de su autorrealización; cumple a muy corta edad la meta que se había propuesto. Con su segunda Novela El doble,[3] su suerte cambia radicalmente; esta novela es muy mal acogida por la crítica y causa en el autor una profunda vergüenza, de ella nos dice que hay páginas que ni siquiera se entienden, que situaciones que él creía que podían explicar la escena finalmente nunca se introducen, etc. Este par de datos es importante, pues a la par de una novela que el mismo autor denomina incoherente y confusa, que le crea una vergüenza a su creador, se desarrolla la historia de nuestro héroe[4], Yakov Petróvich Goliadkin, unas veces denominado Yakov Petróvich y las más de las veces Goliadkin, (de ahí la confusión que resulta para un lector que no sabe que cuando menos en la primera mitad de la obra el personaje es el mismo pero que es denominado indistintamente.) Es esta obra un punto obligado para la psicología y en especial para la literatura, en ella Dostoyevski trata de expresar esa misma tensión de la que habla Stevenson[5] cuando nos presenta un ser de naturaleza dual, doble, habitado por dos fuerzas que se mantienen en lucha. Sin embargo el autor de Mr. Hyde va a recurrir a la ciencia para hacer salir de sí esa naturaleza oculta que C. G. Jung denominaba la sombra[6]. En un camino alterno, Dostoyevski utilizará otro disolvente de la identidad, la vergüenza, pero no la vergüenza que él siente por haber publicado una obra incoherente sino la vergüenza a la que somete a Goliadkin, su personaje. El señor Goliadkin, protagonista de El doble, es un hermano espiritual del paternal amante Várinka, sólo que en él, la obsesión de lo que hoy denominamos complejo de inferioridad se da en una etapa más avanzada. Yakov Petróvich es un maníaco que padece de delirio de persecución; se cree despreciado por sus compañeros de oficina.[7] Es una víctima imaginaria de confabulaciones que el mundo trama en su contra, pero su enfermedad llega al paroxismo cuando una serie de incidentes se congregan para reventar en la vergüenza que le ocasiona el no ser recibido en la casa de su mejor amigo; al ser humillado por negársele la entrada, no tiene más opción que pedir que se confirme esta negativa, que se pregunte de viva voz a su amigo si es cierto que no se le recibirá en su casa, y demanda se le dé una explicación, explicación que nunca llega y el rechazo permanece. El dolor y la vergüenza sirven con detonante del cortocircuito que sufrirá nuestro héroe, entonces se crea la figura, el doble, el dolor de cabeza y el escalofriante encuentro con un personaje que apenas lo roza. De regreso a su casa, el señor Goliadkin, cree ver a un sujeto que camina justo hacia él, para después alejarse. Fue un instante, apenas lo vio, pero reconoció algo de familiar en esa figura, algo no andaba bien, era él o alguien idéntico a él, había cruzado casi desapercibido y ahora ya no estaba. No era posible que esto sucediera. En esas reflexiones va hundido mientras camina a su casa cuando de pronto el encuentro vuelve a ocurrir, esta vez lo capta en plenitud, esta vez reconoce totalmente la figura, su figura en tercera persona, en Otro, él es el Otro y el Otro es él, cuando menos en apariencia física. Pero es el cuerpo ante los ojos de los demás lo que nos confiere supuestamente identidad. Nadie se atrevería a cuestionarse si realmente somos nosotros cuando reconocemos nuestro cuerpo, si alguien se ha apoderado de él y ahora es otra persona la que sujeta nuestro cuerpo. Por ello el señor Goliadkin no puede dudar que de alguna manera es él y sin embargo algo en él se niega a aceptar esta verdad.
Este acontecimiento marcará un parteaguas en la vida de Goliadkin. Antes es un personaje gris, un oficinista burocrático que atiende su vida de manera intrascendente y aburrida como una rutina nada compleja y como única compañía tiene a su criado. Es él un antipático apenas molesto, que no logra llamar la atención y sufre de atrofia social, que no sabe cómo comportarse en las reuniones, sabe que no es del todo bien recibido y sin embargo no encuentra cómo hacer para salirse de la situación. Esto va a tener mucho de autobiográfico, al grado que Dostoyevski se refiera al personaje como la narración de su primer yo, que es él mismo el primero en describir, desde un segundo yo que ha evolucionado en el tiempo.[8] En esta novela el autor, entabla un paralelismo entre dos personajes que responden a un mismo nombre y su vida queda dividida en dos un antes y un después, de la misma manera en que se divide la vida de nuestro héroe, antes de autoconocerse en tercera persona y después del encuentro consigo mismo. Su atrofia social le lleva al laberinto de la comunicación con el Otro. La frase me encontré conmigo mismo cobra, en boca de nuestro personaje, una semántica ridícula.


EL OTRO COMO CASTIGO
Nuestro héroe de cuando en cuando gasta chistes que son menos permitidos en él que en nadie, ya que por su falta de atino, en vez de causar gracia molestan a los anfitriones, y nuestro héroe no tiene más que justificar para sí su comportamiento repitiéndose que él no hace mal a nadie, que él no envidia nadie y que es un hombre honesto. El yo es un tema central de nuestro autor, es una obsesión que de tanto trabajarla la disuelve; el mismo alter ego se subleva por en cima de la ley. Como con Iván Karamásov su castigo comenzará por la evasión y desdoblamiento de ese yo;[9] igual que Goliadkin, ha cometido una falta y recibirá un castigo, está es la estructura que ya se advierte en las novelas del autor de Crimen y Castigo. ¿Cuál es el crimen de Goliadkin? El mismo que el de Job[10], por ello permanece igual de oculto, al grado de que es casi imperceptible para el observador e invisible para el personaje. La soberbia. Dios castiga a Job por su soberbia, pues bajo la idea de ser el individuo más justo, realizaba holocaustos para pagar sus culpas y las de los demás, pues se sabía el hombre más recto del mundo; pero Goliadkin en cambio, no hace nada en pro de los demás y se limita a no molestarlos, entendiendo este no molestarlos desde los límites impuestos por su gramática peculiar y rastrera.[11] Solamente él sabe que no le hace mal a nadie pero parece ser que el mundo no se ha enterado de que el bien que proviene de este ser, radica en no hacer el mal, nuestro héroe se frustra al no ser reconocido como un hombre que no hace mal al mundo y cree que eso es hacer ya bastante. Pero el castigo no se hace esperar, Goliadkin menor[12] comienza a habitar el mundo, a inscribirse en la dinámica de Goliadkin primero o mayor, sin que éste sepa quién ha sido el primero. Lo interesante, es precisamente que la constitución psíquica crea la sombra como un arquetipo anterior al nacimiento del individuo, así es que quizá Goliadkin segundo existía antes que Goliadkin primero, pues su naturaleza es anterior a la constitución de la primera persona del personaje. El doble se inserta en la vida normal del personaje, ambos comparten una misma identidad, ambos son personajes que responden al mismo nombre y este segundo va a ser la señal profética de la ruina de nuestro heredero. La narración está pensada para mantener una tensión que se resuelva solamente en la última página, ya que ambos goliadkines intercalan entre sí un diálogo interminable, como dos locos disputándose la autenticidad de un alucín o simplemente como cualquier otro personaje, y no es sino hasta la última página, hasta la segunda mitad de la última página, un párrafo antes del final, que Dostoyevski sugiere la verdad que de antemano era obvia, pero que no teníamos pruebas para afirmar, aunque en algún capítulo se sugiere, aunque no basta para tener la certeza de que Goliadkin primero y Goliadkin segundo no son sino el mismo personaje. Sin embargo, esto tampoco cierra del todo la conclusión, pues el párrafo final nos presenta la respuesta del que al parecer es su cochero que lo traslada a su destino final y dice: El gobierno te ofrece vivienda gratis, con calefacción luz y servidumbre, ¿y todavía te quejas? Grave y terrible como una sentencia de muerte resonó la respuesta de Krestian Ivánovich.
Nuestro héroe lanzó un grito y se llevó las manos a la cabeza. Ya estaba allí; pero hacía mucho tiempo que se lo tenía sabido.[13]


LA REALIDAD DEL OTRO
El doble vive una vida imaginaria, es un glotón que solamente hace pasar penas y vergüenzas a nuestro héroe, está siempre en los restaurantes y lugares que visita, crea cuentas que Goliadkin primero tiene que pagar a pesar de su avaricia. En un principio, él trata de desligarse de su doble, de buscar una explicación racional como la que ofrece la biología, comienza a pensar que es su gemelo y acude a instancias para desacreditarlo, pero esto no sucede, el doble está inmerso en la vida de Goliadkin al grado de que le causa problemas en el trabajo, con su criado, con sus amigos y hasta con desconocidos. Goliadkin piensa en la posibilidad de que un ser tan semejante a él exista, tenga el mismo nombre y además un buen día llegué a su ciudad y sea contratado en su oficina. Él es respetado y querido por sus compañeros y Goliadkin piensa que ese respeto y cariño debía de ser para él y su doble lo ha usurpado. No logra comprender esta coincidencia, no logra comprender que su doble esté sentado en el escritorio frente a él y sobre todo, no logra comprender la sarta de cuestiones que se gestan a su alrededor, producto de una alucinación que afecta a terceros, terceros que no ven ni saben de este otro señor Goliadkin y se burlan del verdadero. Pero aquí la pregunta nos asalta, nos reclama, ¿en qué consiste su verdad? ¿por qué uno tiene que ser verdadero y el Otro no? La primera persona es simplemente esta imagen que se ha creado para dar una coartada a las pulsiones y al aparato psíquico, de manera que tampoco posee estatuto de realidad. Dostoyevski no sabe todo esto del psicoanálisis, sin embargo lo sospecha, sospecha el hilo conductor de nuestro trabajo, la disolución de una identidad, que no es más que una construcción cultural y que sirve de cuartada a lo que Stevenson llamó Mr. Hyde, lo que Jung denomina la sombra, esa pulsión de vida que no puede ser descrita pues se convierte en principio metafísico y que sin embargo está ahí en fragmentos, en posiciones lingüísticas, en voliciones y apetencias. Este yo Goliadkin no es otro que este Goliadkin doble de sí mismo. La identidad doble no es precisamente una falsa ilusión, sino una representación de lo más real de nuestros deseos, una manera de cumplir nuestros verdaderos anhelos, que la sociedad ha reprimido, pues nuestra neurosis se ha formado en la castración, pero esta castración llega a un punto en que es insoportable aún para esta máscara que denominamos yo, identidad o primera persona y crea mecanismos de fuga como el desdoblamiento de la personalidad o los amigos imaginarios. Nuestro héroe está imposibilitado de comprender esto por su época, ya que es esta verdad todavía no está en el mundo y faltarán algunas décadas para que se presenten los primeros esbozos del psicoanálisis. Él vive en un relato que se inserta dentro de una sociedad, donde el conocimiento de la psique humana es todavía bastante básico.

EL INFIERNO DEL OTRO
La primera vez que se encuentra con el doble tiene la sensación de que ya lo había visto ¡lo había visto, no hace mucho tiempo! Lo había visto ya otra vez... ¿Pero dónde? ¿Y cuándo?[14] Además, tenía la intuición de que volvería a verlo, de hecho, era una especie de certeza premonitoria, algo en él va más allá de la simple configuración común de entender los encuentros, no era el encuentro con alguien del que quizá nunca vuelvas a saber. No era ese tipo de encuentro que se da con una parte de ti que hasta entonces permanecía desconocida y que fascinado o aterrado sabes que volverá a presentarse tarde o temprano pues habita en ti, es parte de tu constitución. Pero es imposible huir de ti mismo, ésta es la verdad de la existencia y de la vergüenza, es imposible huir de lo que nos avergüenza cuando esto no es otra cosa que la misma manera de ser que poseemos. Sin embargo, no existe una sola forma de ser, se es de diversas y divergentes maneras, se es según el lugar y la situación, se es según el momento y la persona ante la cual estemos dando cuenta de lo que somos. Pues nuestra narración cambiará dependiendo de si se expone ante un don-nadie o ante la autoridad. Goliadkin va a recurrir a la autoridad en busca de la solución, pero su cochero se niega a conducirlo ante su excelencia, comprobando que el doble estaba ahí, que de algún modo se había puesto de acuerdo con su cochero y que estaba en contra de él. Sin saber lo que hacía, lleno de vergüenza y desesperación, el infortunado y honorable Señor Goliadkin huye de allí, dejándose llevar a la carrera a donde sus pies quisieran conducirlo, a donde la suerte le quisiera llevar. Pero a cada paso que daba, a cada pisada de sus pies sobre la dura acera, brotaban como de la tierra un señor Goliadkin semejante a aquel otro señor Goliadkin, a aquel depravado, infame, repulsivo señor Goliadkin segundo. En una larga hilera, cual una serie de figuras espectrales, marchaban a la zaga del señor Goliadkin el viejo, de suerte que a éste érale imposible escapar de ellos, y al digno señor Goliadkin le faltaba el aliento, hasta que, por último, hubo de reunirse tal número de semejantes fantasmas, que todo Petersburgo quedó inundado de ellos, y un policía que observó, finalmente aquella perturbación del orden público, se vio obligado a coger por el pescuezo a todos aquellos fantasmas y conducirlos a la comisaría.[15]
El horror se multiplica infinitamente, si ya estaba perdiendo el principio de realidad, que da unidad a los diversos yos o que cuando menos los mantiene en un cierto orden, ahora la locura se destapa al máximo, goliadkines al grado de inundar una ciudad, se presentan en esta conspiración en contra de su original. Se ha perdido la primera persona, la frase los otros son yo cobra un sentido ridículo y horrendo, el otro es yo dice nuestro héroe aunque nadie le cree o cuando menos no le entienden, no le entiende ni siquiera el lector, pues la gracia de la novela radica en este no entender la desesperación que siente el personaje ante la situación de usurpación de la que se siente víctima. Kafka de alguna manera está presente, el infierno burocrático y el castigo sin entender la falta, el desdoblamiento del monstruo que marca nuestra cotidianidad en pro de su supervivencia son rasgos naturalizados kafkianos.
Millones de dobles idénticos a nosotros, que saben nuestros secretos y nuestras ambiciones, que saben de nuestros movimientos y en esa medida pueden mejor que nadie meternos el pie, confabularse en contra de nosotros, saben nuestros puntos débiles y saben cómo atacarnos. Millones de otros que pueblan la ciudad, ante los cuales no podemos sentirnos superiores, el infierno de nuestro personaje proviene de este principio de superioridad secreto que guardaba, de este principio de individualidad privilegiada sobre los Otros. Su dolor proviene de que esta individualidad no fue reconocida y esto constituye su mayor tortura, un infierno de seres idénticos a él, soberbios y monótonos, quizá mediocres, que transcurren su vida en la oficina, pues su alter ego ni siquiera puede liberarse totalmente de esta condición de oficinista; a diferencia del doble de muchos otros, el segundo señor Goliadkin también trabaja en una oficina, es condenado por la misma situación laboral que la del primero. Nuestro héroe finalmente no encuentra la redención, no es una novela de final feliz, pues Dostoyevski es el maestro de la miseria, no hay redención, pues la ancla estaba arrojada desde el principio, era imposible salir de la cárcel de la carne, de nuestra condición de ser humano y de las oscuras aguas que constituyen la psique. Millones de señores Goliadkin habitan el mundo, millones de yos queriendo surgir al escenario de la conciencia, a la ciudad de la conciencia, para recordarnos que la vergüenza también es un buen solvente de esta apariencia, de este contrato tácito y social que denominamos yo.


DOSTOYEVSKI PARA FREUD
Entre 1927 y 1928, ya en la época de madurez intelectual del padre del psicoanálisis, aparece un texto de nombre Dostoyevski y el parricidio[16]. Es un trabajo que versa sobre la manera de descifrar la psique de un autor a través de su obra. Freud nos dice: En la rica personalidad de Dostoyevski podemos distinguir cuatro facetas: el poeta, el neurótico, el moralista y el pecador. ¿Cómo orientarnos en esta intrincada complicación?[17]
El autor de El doble es habitado por una lucha moral, es un empedernido jugador que desbarata su poca fortuna en el juego y que regresa corriendo a donde su mujer para castigarse frente a ella, para flagelarse de manera descomunal en súplica que sabe que será finalmente aceptada. El autor de El jugador sabe perfectamente que el juego no lo hará rico, su obsesión se ha desbordado de antemano, no juega por el premio, no juega por la cuestión económica que lo apremia, es lo bastante inteligente para saber que lo importante era el juego en sí.[18] Permanecía en la mesa de juego hasta haberlo perdido todo, hasta haber completado totalmente el daño; solamente así era posible alejarlo de la mesa de juego. Pero él sabía que la culpa atosigaba al demonio que tenía dentro y necesitaba aún más úrgete que la redención del juego, la redención del perdón ante la culpa. Una vez consumada esta disculpa, una vez que obtenía el perdón de su mujer y de sí mismo, sobrevenía un estado de creatividad literaria, dejaba de existir en él el demonio y surgía el genio. Aunque esto no es del todo cierto, ya que lo único que lograba era apaciguarlo por instantes, instantes preciosos de creatividad artística, instantes en donde se lograba la comunión del grafo y la vida, la afirmación de la neurosis pasaba a un segundo plano. Obtenía de esta dinámica un placer morboso, el de insultarse y humillarse ante su esposa e incitarla a despreciarle y a lamentar el haberse casado con aquel pecador incorregible, y después de descargada su conciencia, volvía a la mesa de juego. Su joven mujer se acostumbra a este ciclo, pues observó que aquello que en realidad podía salvarlos, la producción literaria, nunca marchaba mejor que después de haberlo perdido todo y haber empeñado todo su ajuar;[19] su joven mujer nunca logró entender la relación, pues cuando él estaba totalmente satisfecho de sus actos de humillación, podía dejar su falso trabajo y daba unos cuantos pasos en la dirección correcta. Se ponía a escribir, para salvar la vida.


[1] Ver S. Freud, Dostoyevski y el parricidio, Obras completas, Ed. Biblioteca nueva, Pág. 3004
[2] F. Dostoyevski, Obras completas, Ed. Aguilar, Madrid 1946. Pobres gentes es publicado por primera vez en 1846, cuando el autor tenía 25 años
[3] F. Dostoyevski, Obras completas, Ed. Aguilar, Madrid 1946, pág. 201-304 Se le critica de ser un tema recurrente de la novela romántica de Hoffman, sin embargo sus escritos no advierten todo lo que hay de biográfico en esta obra.
[4] Lo hemos denominado nuestro héroe, pues es así como Dostoyevski denomina a su personaje.
[5] Ver Stevenson, Dr. Jeckyll y Mr. Hyde Ed, Tomo, Mexico 2003
[6] Ver C. G. Jung. Simbología del espíritu, Ed. FCE, México 1981
[7] Cansinos Assens Rafael, Introducción a F. Dostoyevski, Obras completas, Ed. Aguilar, Madrid 1946 Pág. 24

[8] Ver la carta que manda a su Hemano Mijaíl desde Siberia, donde dice: El doble, el tipo social más grande e importante que yo he sido….. Trata de alguna manera de exorcizar ese antiguo yo, que ahora lo ata a una historia, una historia de derrota, sufrimiento y quiere abrazar su nuevo yo, un yo genial que es reconocido y aceptado en el ámbito que le interesa, en el ámbito de la literatura.
[9] Rafael, Cansinos Assens, Introducción a F. Dostoyevski, Obras completas, Ed. Aguilar, Madrid 1946 Pág. 24
[10] Ver Le livre de Job Ed, Mille et une nuits, 2000
[11] En la literatura tenemos noticias de que algunos otros también ya han tenido contacto con lo que se denomina el doble, de quien ha estado imbuido por esta gramática particular de desdoblamiento. Ejemplo de ello es Don Juan Tenorio que cuando va a morir ve a su doble.
[12] Pues a estas alturas el autor ha introducido la distinción entre Goliadkin mayor y Goliadkin menor.
[13] Dostoyevski, Obras completas, Ed. Aguilar, Madrid 1946 pág. 304
[14] F. Dostoyevski, Op. CIt pág. 232
[15] Ibid pág. 270
[16] Ver S. Freud, Dostoyevski y el parricidio, Obras completas, Ed. Biblioteca nueva, Pág. 3004
[17] Ibid pág. 3004
[18] Ibid pág. 3012 Lo principal es el juego mismo, escribe Dostoyevski en una de sus cartas. Les juro que no juego por ansia de hacer dinero, aunque bien lo necesito.
[19] Ibid pág. 3012

martes, 11 de mayo de 2010

AVISO Lectores de Hot Waters

Universidad de las artes
Instituto Cultural de Aguascalientes

Maestría en arte contemporáneo

Objetivo

Formar investigadores con una actitud crítica y comprensiva del fenómeno artístico y estético contemporáneo, capaces de ampliar el conocimiento y loa difusión de las ideas en el ámbito de su competencia, así como de participar activamente en las discuciones actuales de carácter académico e intelectual.
Presencial.
Duración : 4 semestres

Horario: Vespertino los viernes y matutino los sábados

Informes:

Centro de las artes
Av. Manuel Gómez Morín s/n
Col. Ferronales Aguascalientes, Ags.

TELËFONOS : (449) 910 26 45 Ext 6703

domingo, 9 de mayo de 2010

DESDE HOY MUNDANOS Y MUNDANAS TIENEN TAREA: HACERLE UN PENSAMIENTO (ya saben, de esos súper cursis, ) pero por favor no lo hagan tan sofisticado como la poesía, para su JEFITA.

martes, 4 de mayo de 2010

Algo más del poemario El Pan del Mundo de Sergio Vicario

El loco, es curioso, enloqueció de palabras, y ahora,
sólo unas cuantas de ellas retumban en su cabeza.
Porque en la mente del loco hay más humo que ideas,
también: pinturas rasgadas, ojos dilatados, jardines deliciosos
y bocas que se antojan memorables,
por el vuelo de sus nocivas aves.

El loco es un hombre a punto de ser devorado
en lo más íntimo de su corazón por un comentarista del manicomio.
Y es un niño, arrullado por sí mismo.
Él tiene frío, a pesar del incendio, y llora,
siempre llora aunque nadie le ha visto una sola lágrima.

domingo, 25 de abril de 2010

Árbol, botella o chorro de alcohol...

Con una sola copa de vino entre los dos,
Mi conciencia se empezaría a volver un incendio
Y volvería por siempre a navegar bajo tu sonrisa,
Enloquecido de felicidad, porque sabría que realmente
No existe una razón para merecer tu amor, pero en búsqueda
De aquello, se ha convertido la consigna de mi vida,
Nada sé ya de ti, ni sobre qué lenguaje
O materias se descubra y se haga notar lo mejor de tu presencia,
Pero aseguro por un instante que fluye en el río de todas las vidas
Que he visto más allá de lo permitido por mis ojos,
Un rostro tuyo inmenso, morra, en el perfil acantilado de la noche indescifrable.
Me estoy poniendo en pie de guerra por tus maravillas:
Hermosa, preciosa, no quiero beberme tu apellido hasta las
Últimas consecuencias.

viernes, 26 de marzo de 2010

Del poemario el Pan Del Mundo de sergio vicario

El loco, antes de ser loco
fue inteligentísimo y humano, y sufría.
Ahora, enmudecido, imagina un horizonte azul desde su morada,
al igual que un emplaste luminoso y maquillaje al fin del alma: el cielo.
Desbordado, sonriente e inquieto por su fantasía
tomó de aquel color para embadurnarse el cuerpo, y reía.

El loco era reflejo del cielo y una carcajada pavorosa
mientras el sol brillaba, el loco en su ánimo, gira, baila y se convertía,
desde su cuarto que es la cajita de música
en objeto al fin de la danza del universo.
Solo es feliz en su locura imaginaria
hasta que la noche asoma pasiva, fatal y ensombrecida.

miércoles, 17 de marzo de 2010

poema del día de la poesía

REGRESO


Solo cumplir
el ciclo vital de nuestra vida
para completar el veredicto
y al morir,
poder regresar tranquilamente
al arcoiris
que hay al otro lado del espejo.

sábado, 13 de marzo de 2010

En las divagaciones fecundas entre Eliot y Pound, éste último escribe una consideración sobre la que todos deberíamos de volver:

“La tradición reside en las imágenes de los dioses y acaba por perderse en las definiciones dogmáticas. La historia se conserva en monumentos, y es por eso que los destruyen.”

Ezra Pound (fragmentos) Más arriba dice: el arte de la poesía es divisible, en fanopeya, melopeya y logopeya. Esto quiere decir que la composición verbal se forma de palabras que evocan o definen fenómenos visuales o de palabras que registran o sugieren fenómenos auditivos (es decir, que registran los varios sonidos convencionales del alfabeto y producen o sugieren una elevación o un descenso del tono que a veces puede registrarse más adecuadamente con anotaciones musicales,) y tercero, de un juego o “danza” de palabras entre las correspondientes o concomitantes significaciones, costumbres, usos e implicaciones de las mismas palabras.

1912.

Del poemario PAN DEL MUNDO de Sergio Vicario

Parado frente a un puesto de periódicos
tristemente le sonríe a una revista.

En el corazón de un loco habita el gnomo de la risa,
y en su memoria,
los himnos que de niño aprendió en la escuela.
Escucha que suena una marcha irreal con tambor
y clarín, y él inflama el pecho, levanta la mirada,
e inicia su paso marcial para que el mundo se sacuda.
Este es un loco contento que celebra junto con el sol
la irrealidad de las cosas.

Luego camina sobre una ruta incierta,
con sus pasos de beduino en la negra arena,
mientras que en su mirada renacen botones
de nostalgia y violetas.

Del poemario PAN DEL MUNDO de Sergio Vicario

Antes del alba,
con el Jesús en la boca y el rosario entre los dedos
las plegarias, los santos las recomendaciones del clero
llegó el diablo con fusta de hierro,
mas luego el temor acicalado por seres extraños.
llegó la palabra invasión al pensamiento.

Y qué de los guerreros, dónde los ejércitos
si el prócer mutilado, vencido
el ilustrísimo déspota,
el hombre de guerra,
había vendido los páramos malditos.

Y qué de aquellos que dieron su nombre por servir
ya con balas asesinados,
¿dónde se depositaron sus restos, sino en el mismo
recuerdo vano de gloria?
Y la bandera extraña ondeando en el patio,
como una afrenta que sintetiza la fuerza

después de cercenar la tierra.
Ya en las colinas y en los templos se da cuenta de la derrota,
Sin parque ni fuerza, sólo el silencio que abre las puertas
al llamado enemigo que hurta, maltrata
viola y expropia los cultivos.
Tal es el orden que impone la fuerza,
mas nada sorprende, es la propia vida
que a la hora de morir todavía nos sabe
como una última gota de pensamiento
ya de miel, hiel o locura.

viernes, 5 de marzo de 2010

Sergio Vicario

Antes del alba,
tu cuerpo, mi cuerpo, el cuerpo de muchos jóvenes
que van marchando en silencio.
Sin saber verídicamente qué después ocurriera.
Ya las tanquetas manifiesto de su viril cordura,
y toletes de jóvenes aprendices de lo siniestro.
Ya las imágenes retenidas que darán cuenta de los años
y la burda farsa de una tregua por el bien de la nación
pero atizando la hoguera.
Ya los muertos en la plaza, los detenidos en la escuela,
los discursos con golpes de pecho
y el crimen, los criminales jamás aprehendidos.
Fue la injuria y la rebelión, el hartazgo
de la paternidad impuesta con mano firme y vileza.

sábado, 27 de febrero de 2010

Yo digo que una cosa es poesía, claro, pero aunque no lo quieran algunos, David Huerta tuvo razón cuando dijo en la revista Letras Libres que también puede haber miserabilidad que se hace pasar por poesía, por ello, se me ocurre que si tan alto porcentaje de lectores poetas en Xalapa tiene éste blog, pues yo digo que nos envíen una foto de Sergio Pitol, sí, el inmenso narrador premio Cervantes, si lo capturan por el centro de Xalapa corriendo con su perro, ¿Cuántas historias habrá sobre el Maestro y su perro? Saaabe.... pero han de ser muchas, así que yo digo que si alguien nos manda esa foto, pos acá la publicamos, decimos quién fue el bueno, lo invitamos a que escriba acá y yo por mi parte me comprometo a enviarle... qué será? Una dotación completa de sugus, hehehe, no, no, no para nada. Me comprometo a enviarle mi novela Antes de Todos los Partidos a donde esa persona me indique... Ke tal Pako Puente? te late la idea, estaría no?

viernes, 26 de febrero de 2010

El Teatro de Japon.

Alguna ves me vi descalzo caminando entre azules y rojos,

Entre verdes y ocres,

( era el mundo. )

Cada persona era un lugar, un dibujo,

Una simetría Yo vivía ahí.

perfecta entre decir aquí.

Y estar en otro lado.


http://estelugarnoexistte.blogspot.com

Del Principio.

Rompo con todo,
a esta hora en el sitio distante en el que no me acuerdo de mi
estando dentro de mi mismo,
me burlo de las sombras que dejo en el andar cansado
de los días que han pasadocomo recuerdos,
se atragantan en mi boca todos los nombres,
hago un mapa de caras y cuerpos,
me dedico a buscarte todavía,
pues albergo alguna no existencia de ti.
Es necesario reinventar el mundo día con día,
caminar sobre las palabras que uno va escupiendo en su silencio,
ser de carne y de papel,
de la rama del árbol y de la fruta caída,
imaginar vientos de mas de noventa nudos cuando uno cierra la puerta
y salir con la marejada
aunque no se tenga paraguas.


http://estelugarnoexistte.blogspot.com

martes, 16 de febrero de 2010

Cárcel y Literatura 1era parte

CÁRCEL Y LITERATURA
Sergio Vicario
Primera parte
Una persona, arrojada a la inclemencia del olvido y el desamor, expuesta al maltrato, el hacinamiento, el hambre. Peor aún, padeciendo la extorsión, la tortura, el miedo y la falta de libertad, es sin duda una persona condenada a la derrota, a la pena de ser carne de prisión. Y con esta persona, padece su familia, si es que la tiene.
Sin embargo, los hay quienes han trascendido esta sufrida condición y recrean y nos recuerdan el lugar ínfimo del desaliento. Los escritores que han caído presos han dado ocasionalmente testimonios valiosos de los pormenores de estar condenados, en un calabozo, una celda o una isla. Por estos escritores y sus obras es que podemos atisbar a un submundo donde la crueldad aflora por doquier o se entrelazan vínculos humanos que valen la pena exaltar.
Estos testimonios y obras literarias han ido formado una serie de relatos, novelas, ensayos y cuentos, donde la cárcel es el escenario principal, damos cuenta de ello, por la enorme valía que significan estas obras, ya que desde el punto de vista humanista y jurista, sin estas obras, no se podría entender la injusticia y la falta de de atención que hubo en materia penitenciaria. Es la otra historia del horror humano.
Sin duda, una obra capital después del tratado De los delitos y las penas (1764), del italiano César Beccaria, ha sido un estudio sobre El estado de las prisiones en Inglaterra y Gales, que el inglés John Howard, publicaría en 1777. Ambos trabajos, dieron paso a una serie de reformas que fueron poco a poco cambiando la penosa situación que se vivía en las cárceles de aquellos años, no obstante estos cambios, la cárcel mantiene un estado de opresión y antes de lograr efectivos cambios, en varias de ellas se padeció y hubo el exterminio masivo de seres humanos. Bastaría asomarnos al tremendo testimonio de Alexander Soljenitsin, o de Valar Shalamov, acerca del Gulag en la extinta Unión Soviética, para dar cuenta de esto.
La cárcel, lo sabemos, es el lugar para segregar a quienes por un delito o por una injusticia, se les ha condenado a padecer la falta de libertad y a vivir en cautiverio. Es el lugar de los tormentos y los horrores, reducto que auspicia la infamia y el desaliento, donde sucumbe la autoestima, la individualidad y el humanismo, al menos, en la gran mayoría de los casos.
Hay una gran cantidad de autores que han caído por desgracia en cárceles o mazmorras. Los hay quienes nunca tuvieron ese infortunio, sin embargo, cada uno de ellos ha producido textos ejemplares de la condición humana, del espíritu de lucha o de la trágica situación que implica el encierro. Estas obras producidas durante su condena o después de esta, pueden no ser determinantes, pero jamás dejarán de ser significativas.
Para el caso de México, después de la Colonia encontramos la primera novela de la literatura mexicana, “El periquillo Sarniento”, (1816) de José Joaquín Fernández de Lizardi, escritor y periodista que sufrió varios arrestos, en su novela de tipo picaresca, retrata en primera persona la vida en México en aquellos días, y un pasaje por las mazmorras de la antigua cárcel municipal.
Pero es sin duda, José Revueltas, el escritor cuya obra literaria ha dado una fuerza narrativa a la experiencia personal de estar en la cárcel, primero en las Islas Marías y después en el legendario Palacio Negro de Lecumberri. Revueltas fue un preso de conciencia que fue acosado por el sistema político mexicano, criticado tanto por sus antiguos camaradas de Izquierda, incluso el propio Neruda, paladín de la izquierda latinoamericana como por sus opositores de derecha. Desde muy joven estuvo en las Islas Marías, en 1932 y 1934, y su tercera condena sería en Lecumberri. De esta última experiencia escribiría su novela El Apando, recordemos que el “apando” era la celda de castigo, la cárcel dentro de la cárcel y desde ahí, Revueltas haría una lectura crítica del sistema, el poder y la represión.
Además del Apando, escribiría Los muros del agua, obra que obviamente refleja la dureza de la vida penitenciaria en las famosas Islas. Por cierto, un joven periodista, Luis Spota, viajaría también a las Islas, curiosamente a la edad de 17 años, la misma edad que tenía Revueltas cuando fue encarcelado. Pero el caso de Luis Spota es distinto, lo anima el periodismo y escribe un ensayo, sobre las duras faenas de los hombres en aquellas Islas, expuestos a los mosquitos, la malaria y el inclemente sol de las salinas. Sin embargo, Spota refiere que las Islas Marías no son la tumba del pacífico, sino una gran hacienda donde se trabaja penosamente para vivir, soñando, eso sí, la ansiada libertad.
A propósito de la tumba de pacífico, ese el título de las novelas reportajes de Miguel Gil, sobre las mismas Islas, publicado el primer tomo en 1931y el segundo al año siguiente. Gil fue periodista del periódico la Prensa, y además de estar interesado en el presidio, le mueve el interés por indagar en la vida de la entonces famosa, madre María Concepción de la Llata o la “madre Conchita”, quien fue acusada de perpetrar un complot con José de León toral, para acabar con la vida de Álvaro Obregón.
Otra novela que habla de Lecumberri, es Los murmullos, de Jorge Portilla, novela esta que refiere en tercera persona el caso de dos jóvenes que roban un auto y paran en la cárcel; su lucha por subsistir y librar los duros trabajos de la fajina.
Sin embargo, es quizá la novela biográfica de Dwight Worker, un joven norteamericano que igualmente cayó preso por narcotráfico, la que describe con mayor detalle la vida carcelaria en Lecumberri, además del plan que trazó durante un año, para lograr su fuga, una de las más espectaculares, vestido de mujer y saliendo por la puerta principal. A propósito de fugas de Lecumberri, que hubo varias, una de las más ingeniosas, fue la del cubano narcotraficante Alberto Cicilia Falcón, quien ayudado por cómplices, construyó un túnel desde una de las casas aledañas a la prisión y hasta su celda; él junto con otros tres presos lograrían escapar, aunque después volvieron a caer.
Álvaro Mutis escribiría Diario de Lecumberri. Su estancia en la prisión le permitió, como a otros, ser testigo de grotescas situaciones, pero él las registra en su relato, de esta forma algunas vivencias dentro de la prisión no escapan del olvido. Como el caso de los presos que fueron muriendo por causa de su adicción a la heroína, aunque en realidad sucedió que otros de sus compañeros la adulteraban, pues a la heroína pura le agregaban cal que raspaban de las propias paredes de su celda, y así luego la vendían, evidentemente esto ocasionó envenenamiento en quienes la consumían.
Varios son los ensayos y reportajes que suscitó la antigua penitenciaria de Lecumberri, destacan quizás los escritos del periodista David García Salinas: los huéspedes de la Gayola, y La mansión del delito, entre otras obras, escritos que retratan varios episodios de la prisión: presos famosos, casos que llamaron la atención de los medios, fugas, personajes, drogas, corrupción y los presos políticos, como los del 68.






miércoles, 10 de febrero de 2010

SERGIO VICARIO

Antes del alba


Antes del alba
los hombres y las mujeres comían
mansamente pan de su sueño y esperaban
aquello que aturdía con lo dicho
que otros hombres, de otra parte,
de allende las grandes aguas
llegarían ya para aposentarse con ellos, para amansarse;
que emparentados con los dioses traían el trueno,
el animal como bestia de fuego y relincho,
las almas templadas con espada
y toda su piel era distinta, y sus ojos y su pelo.

Antes del alba se habían dejado las armas a la vera de la puerta,
los cantos de alabanza, los cántaros y vasijas,
el huehuetl, las sonajas, la concha y el caracol,
quedaron en el piso las prendas y las plumas de quetzal;
su arrogancia e hipocresía y la paz de sus recuerdos,
quedaron también, sobre piedras durmientes,
la fe, la creencia,
la mitología que narró el fin de una era.

En el lago, fue transmutada la imagen de la luna
perturbada se quebrantó como el propio
canto de un cenzontle tras el tajo de obsidiana,
y los cuerpos
ya inquietos por nuevas fiebres
ya como abono de su historia,
lacerados
tiñeron de ocre sal los caminos.
La ciudad toda sería humillada
y al cabo de otros años y centurias evocada
como una filigrana de esplendor y leyenda,
como una cicatriz de la conquista.

martes, 2 de febrero de 2010

Réquiem

Se apiadaron de ti, muchacho,
y por eso te fuiste antes.
La luz de tus ojos dejó se serlo
para ocultarte los ojos vibrantes de tu padre.
La noche vacía,
como tus cuencas,
impidió que sintieras
la tristeza derramada de tu novia.

Se apiadaron de ti, Romeo,
que fuiste reflejo
envejecido por los años y los vicios.

Y te fuiste, afortunado, sin ver
la indiferente mirada de tu madre.

labios de pan

Tus labios hoy, que otrora eran de pan,
no son más distintos de la tierra;
tu frente, cenizas, y tu voz, eco
en el recuerdo que también, despacio,
se convierte un poco en eco.

En tus labios reverberan,
al lado de gusanos,
los besos que te dieron
con sabor a polvo:
besos de tierra con más tierra.

Todas tus heridas ya sanaron,
resecas,
volviendo el alma piedra
que respira el tiempo secular.
Y todo para que al final
(o al principio)
de tu boca brote trigo
y del trigo pan.

lívidos tus/mis labios

Muéstrame tus ojos, tuerta;
que quiero ver en ellos mi futuro.
Quiero sentir la tibieza de la tierra
en que han de comer los gusanos.
Ver la obscuridad absoluta,
el génesis de la vida.
Quiero tu mirada de fuego
para hacerte compañía.

sábado, 30 de enero de 2010

Amnesia Einar Salcedo


Amnesia

Últimamente me recuerdo de las últimas cosas,
ayer me acordé de las palomas,
hoy me acuerdo de lo mismo
y mañana plantaré un cartel con tu nombre
con colores vivos
y una voz profusa
que me hable de ti
para recordarte de nuevo
en las alas de las palomas
y en la voz de los transeúntes
ahí abajo
que se atropellan sobre el cemento
que es
carne viva y herida virulenta.

Ya no recuerdo lo que dije
ni la noche en que dormimos juntos
el sueño se escapó de la prisión de mis p e s t a ñ a s
y un sapo coqueto quiso ser príncipe
pero regresó
ignorado
a su pantano.

¿Dónde estamos?
dijo la mañana.

Einar Salcedo


Este es mi favorito de Einar Salcedo colaborador de nuestro blog ojala pronto publiques más que hacen falta letras para devorar.