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*Este proyecto está basado, en sus orígenes, en la idea de Dulce Chiang y Alicia Quiñones




lunes, 30 de marzo de 2009

Nueva felicitación a Gustavo Enrique Orozco

Maestro, me alegra enterarme que ganaste, y en primerísimo lugar, la publicación de la obra por el instituto de cultura del éstado de México, con tu obra Sonetos de la eternidad.
Ojalá que nos deleites con uno (o más) de esos sonetos aquí en Hápax.

lunes, 23 de marzo de 2009


¿Era la música o el verso? ¿Sería acaso el verso inmisericorde que vuela como la noche debajo del mar? ¿Sería la pupila que tragaluz desde la azotea donde los animales nocturnos apedrean con sus sueños de muerte a los vivos? ¿No será la presencia y el testimonio de lo perdido lo que nos acarrea hacia el encuentro? Esa es palabra compartida, es cuando el deseo y el corazón son charcos de metal en la soledad de una ciudad miserablemente oculta en cada puerta alojada en interrogantes de hace muchos años. Es el deseo, sí, pero también la conciencia trágica con su voz profética que dice: “Escucha, es el silencio, es el silencio lo que puebla y lo que precede al acto que discrimina” y entonces otra vez, la frágil e irreductible condición del hombre, cuando el poema, como si fuera sangre, incienso o mástil arrancado de la victoria o de la tregua, se levanta, y arranca las máscaras a los acomodados, a la luz agónica del viento que da la tarde, el sepulcro de la virtud, la virtud dinamitada y ciega, voz que enmudece al tacto de una lenta caricia que viene siendo acá, tropicalmente hablando, como la nieve, como el cristal, como la belleza que crece en espiral ante la violencia del aire invisible que nos agarrota el cuello cuando creemos en la ternura, eso, a mis espaldas, es la infancia de un gran escritor cualquiera, es el recuerdo del fastidio, es la hazaña del día, es el poema, la energía que no se derriba, que se fortalece en el poema, el día logrado, el toro muerto, la arrogancia muerta, la prosodia, hasta el amor, hasta el cristal y la nieve, hasta la belleza femenina que crece en espiral y vuelve a arremeter, a persuadir: saben? Era sólo otro poema…

viernes, 13 de marzo de 2009

Pasión?

Pasión?

Huele a tu pelo

Se siente en tu piel,

Se oye en tu pecho,

Sabe a tus besos,

Suena con tu aliento,

Termina con tu cordura,

Y renace con tu lujuria,

la llamamos pasión..