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*Este proyecto está basado, en sus orígenes, en la idea de Dulce Chiang y Alicia Quiñones




lunes, 23 de marzo de 2009


¿Era la música o el verso? ¿Sería acaso el verso inmisericorde que vuela como la noche debajo del mar? ¿Sería la pupila que tragaluz desde la azotea donde los animales nocturnos apedrean con sus sueños de muerte a los vivos? ¿No será la presencia y el testimonio de lo perdido lo que nos acarrea hacia el encuentro? Esa es palabra compartida, es cuando el deseo y el corazón son charcos de metal en la soledad de una ciudad miserablemente oculta en cada puerta alojada en interrogantes de hace muchos años. Es el deseo, sí, pero también la conciencia trágica con su voz profética que dice: “Escucha, es el silencio, es el silencio lo que puebla y lo que precede al acto que discrimina” y entonces otra vez, la frágil e irreductible condición del hombre, cuando el poema, como si fuera sangre, incienso o mástil arrancado de la victoria o de la tregua, se levanta, y arranca las máscaras a los acomodados, a la luz agónica del viento que da la tarde, el sepulcro de la virtud, la virtud dinamitada y ciega, voz que enmudece al tacto de una lenta caricia que viene siendo acá, tropicalmente hablando, como la nieve, como el cristal, como la belleza que crece en espiral ante la violencia del aire invisible que nos agarrota el cuello cuando creemos en la ternura, eso, a mis espaldas, es la infancia de un gran escritor cualquiera, es el recuerdo del fastidio, es la hazaña del día, es el poema, la energía que no se derriba, que se fortalece en el poema, el día logrado, el toro muerto, la arrogancia muerta, la prosodia, hasta el amor, hasta el cristal y la nieve, hasta la belleza femenina que crece en espiral y vuelve a arremeter, a persuadir: saben? Era sólo otro poema…

2 comentarios:

Francisco Puente dijo...

Otra mujer fantasma o verso onírico en la bella ciudad —aplíquese el sustantivo con restricciones.

Marcos García Caballero dijo...

Soy Pako Puente y así interpreto: de repente algo se mueve en mis dominios, pero ha ha ha, yo tengo muuchas viejas, ¿Cómo se atreve este tipo a sugerir "OTRA"! mujer fantasma o verso onírico en la (sic) bella ciudad (o será licencia no poética sino para manejar de su casa al sitio de la peda?), por último, me comporto como lo que mi "amigo" y yo odiamos más: los pinches editores que tardan tanto en responder.