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lunes, 3 de agosto de 2015

Fragmentos de Miles de Millones Carl Sagan




Carl Sagan Nació en Nueva York en 1934. A los 20 años se graduó en Física en la Universidad de Chicago. Doctor en Astronomía y Astrofísica, fue profesor en Harvard y en la Universidad de Cornell. Asimismo dirigió el Laboratorio de Estudios Planetarios y fue fundador y Presidente de la Sociedad Planetaria. Trabajó con la NASA y colaboró en las misiones de exploración espacial Mariner; Pioneer, Viking, Voyager y Galileo. Entre los numerosos premios que recibió se cuenta el Masursky de la Sociedad Americana Astronómica. Su labor docente e investigadora se complementa con una prolífica obra de ensayo que le consagró como uno de los mejores divulgadores científicos del mundo. Su libro Los Dragones de Edén: Especulaciones sobre la evolución de la inteligencia humana fue galardonado con el premio Pulitzer en 1978 y en 1980 su popular serie televisiva Cosmos obtuvo tres premios Emmy. Publicó una treintena de libros de divulgación. Murió en 1996.


1.
Un viejo chiste cuenta el caso de un conferenciante que, en un planetario, explica a sus oyentes que al cabo de 5,000 millones de años el Sol se hinchará hasta convertirse en una gigante roja, engullendo planetas como Mercurio y Venus, y finalmente quizá también la Tierra. Tras la charla, un oyente inquieto le aborda:
         —Perdóneme doctor. ¿Dijo usted que el Sol abrasará la Tierra dentro de cinco mil millones de años?
         —Sí, más o menos.
         —Gracias a Dios. Por un momento creí que había dicho cinco millones.


         2
A menudo se cita la opinión de difunto entrenador Vince Lombardi, quien afirmó que lo único que importa es ganar. George Allen, ex entrenador de los Pieles Rojas de Washington, lo expresó de esta manera: “Perder equivale a morir”.

         3
Nuestra Galaxia”, solemos decir, aunque desde luego no somos sus dueños. Está compuesta de gases, polvo y unos 400.000 millones de soles. Uno de éstos, situado en un oscuro brazo espiral, es el Sol, la estrella local (hasta donde sabemos, anodina, vulgar, corriente). En su viaje de 250 millones de años en torno al centro de la Vía Láctea, acompaña al Sol todo un séquito de pequeños mundos. Algunos son planetas, otros, satélites, asteroides o cometas. Los seres humanos somos una de las 50.000 millones de especies que han prosperado y evolucionado en un pequeño planeta, el tercero a partir del Sol, al que llamamos Tierra. Hemos enviado naves para reconocer otros 70 mundos de nuestro sistema, y para penetrar en la atmósfera o posarse en la superficie de cuatro: la Luna, Venus, Marte y Júpiter. […] La profecía es un arte perdido. A pesar de nuestro “ansioso deseo de horadar la espesa oscuridad del futuro”, para utilizar palabras de Charles Mckay, no demostramos ser muy duchos en la materia. En ciencia, los descubrimientos más importantes son a menudo los más inesperados, y no una simple extrapolación de lo que ya sabemos. La razón es que la naturaleza es, de lejos, mucho más ingeniosa, sutil y brillante que los seres humanos. No deja de ser estúpido, pues, tratar de prever cuáles puedan ser los hallazgos más significativos en astronomía en las próximas décadas, el bosquejo futuro de nuestro mito de creación.

         4

En algunos animales, un óvulo puede desarrollarse hasta convertirse en un adulto sano sin la contribución de un espermatozoide. No sucede así, por lo que sabemos, entre los seres humanos. Un espermatozoide y un óvulo no fecundado comprenden conjuntamente toda la dotación genética de una persona. En ciertas circunstancias, tras la fecundación pueden llegar a convertirse en un bebé. Sin embargo, la mayoría de óvulos fecundados aborta de modo espontáneo. La conclusión del desarrollo no está garantizada. Ni el espermatozoide ni el óvulo aislados, como así tampoco el óvulo fecundado, pasan de ser un bebé o un adulto potenciales. ¿Por qué, pues, no se considera asesinato destruir un espermatozoide o un  óvulo si uno y otro son tan humanos como el óvulo fecundado producido por su unión, y en cambio sí se considera asesinato destruir un óvulo fecundado, aunque sólo sea un bebé en potencia?

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