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*Este proyecto está basado, en sus orígenes, en la idea de Dulce Chiang y Alicia Quiñones




viernes, 2 de diciembre de 2016

CUARTA PARTE DEL ANÁLISIS DEL LIC VÍCTOR GARCÍA---EN LOS JARDINES DEL REINO



REVOLOTEAN
LAS SUEÑOS DEL PORVENIR

EL NUEVO MUNDO OCCIDENTAL
LO ESTÁ TRAZANDO
TRUMP
Y
CHINA EL ORIENTE


Trump el Rey del Imperio, de manera contradictoria y paradójica, “gobernará con ensayo y error” por ser un albañil y un político novato que no sabe de poder nada, y menos aun cuando se trata del principal imperio del planeta. Trump está saliendo de su pequeño mundo simple de empresario inmobiliario, arribando a la complejidad del mundo de la Geopolítica actual. La transición del mundo simple, al mundo complejo, no será nada fácil. Este hecho seguirá sembrando no solo dudas, incertidumbres y peligro para el mundo por sus delirios sobre el comercio global; pero, precisamente por no saber nada de estos grandes asuntos; su ascenso abrió una coyuntura para crear su Utopía: el nuevo sueño americano; también de esa ignorancia, improvisación y torpeza puede llevar al mundo, no solo a la sociedad estadounidense al abismo. Lo que lo puede salvar es que posee un olfato clave para avanzar; y ese olfato, hasta ahora, le está dando resultados; y de carambola puede resultar un buen gobierno que levante el nuevo sueño americano. Claro en esa ruta abra perdedores y ganadores y eso es lo que está festejando el capitalismo.

El mundo está entrando a un nuevo ciclo del capitalismo el que se levanta sobre los escombros de la crisis de la Globalización.

Las dos principales economías mundiales China y Estados Unidos han dado las señales de que se levanta una nueva era en la economía mundial las señales de Oriente y Occidente confirman el nuevo rumbo. China y EEUU avanzan con claras diferencias. Estados Unidos está viendo hacia dentro, China ya está viendo hacia fuera. Estados Unidos busca modificar todas las reglas del comercio mundial. China después de poner en orden la casa se está lanzando a conquistar el comercio mundial. EEUU sabe que ha sido líder mundial y que ahora naufraga su liderato y por ahora, su tarea principal es levantar el imperio poniendo en orden la casa. China, ya hizo su tarea y quiere aprovechar el vacío dejado por Estados Unidos y lanzarse a construir un liderato mundial, del que no sabe nada; el escenario mundial muestra está confrontación, una disputa entre EEUU y China que se ha reflejado recientemente en Lima, Perú, en el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC).
La Geopolítica que se levanta en Occidente de los escombros de la Globalización y su neoliberalismo es la ruta del nacionalismo económico y la disputa real y vigente entra las dos principales economías del mundo: China y EE.UU. Trump ha puesto en evidencia la fragilidad en que se mueve el mundo y ha revelado el deterioro del liderazgo de Estados Unidos que dividirá el planeta en esferas regionales de influencia; y en los que India y Alemania buscarán jugar su papel, y desde luego Putin y más China.
Trump en Occidente encabeza las fuerzas económicas de la recomposición capitalista a escala mundial. El modo de producción capitalista vive un intenso sacudimiento en todo el universo de la burguesía, la gran burguesía financiera su elite y toda la oligarquía. El resto de la burguesía, bancaria, industrial, comercial está buscando una nueva posición en esta recomposición. Es la burguesía comercial inmobiliaria la que hizo sonar la alarma con Trump el constructor y viene sumando y encontrando aliados; las fuerzas productivas están arrojando señales de la masa de capital que se pondrá en movimiento con una nueva relocalización capitalista: 25 millones de empleos en una década, tres trillones de inversiones en toda la nueva infraestructura (puentes, aeropuertos, canales, carreteras, entubamiento, urbanización, en largo etcétera). Incentivar la industria energética de Estados Unidos a través de acuerdos público-privados y de inversión privada gracias a incentivos fiscales para inyectar estos miles de millones en infraestructura; millones de trabajadores de toda la Unión Americana e inmigrantes activarán la maquinaria capitalista de la construcción, articulando el inmenso mercado de insumos y jalando a todas las ramas de producción. Levantar renovado el nuevo aparato económico. Todos los actores capitalistas están recibiendo la señal: el hierro, el cobre, se van a el alza y todos los mercados hacen sonar la campana, la nueva bonanza está entrando, la renta capitalista está encontrando su nicho en todo el espacio productivo y las fuerzas productivas se alistan. Estos movimientos hacen evidente que de aquí se levantará un nuevo rumbo, un nuevo paradigma económico y un nuevo modelo político. El capitalismo se recompone utilizando todo lo que pueda funcionar y está levantando de los escombros, esa pedacería que pueda ser usada y reciclada; lo mismo en la política, reciclar políticos, reciclar y renovar lo que de vigor a este nuevo ciclo capitalista. Un nuevo comercio con nuevas reglas se levantará de estos escombros.
El paradigmático modelo del capitalismo de la Globalización tuvo vigencia a lo largo de casi medio siglo cuando entró la “revolución conservadora” desde arriba con Thatcher y Reagan que selló el Consenso de Washington con los acuerdos que conformaron los paradigmas del mercado, del libre comercio, del neoliberalismo y la Globalización económica que se proyectó como la más grande Modernización de Occidente un proyecto que encabezó Estados Unidos e impuso a todo el mundo,  y que China inicio en 1979. La modernización neoliberal polarizó a todas las sociedades, extremó la desigualdad social, liquidó al “Estado benefactor” desmanteló las bases fundacionales del Estado Nación y privatizó todo el aparato económico de la sociedades, agricultura, industria, la banca y disminuyó al Estado, dejándolo como administrador del espacio económico llamado nación en manos del capital externo y de las grandes trasnacionales. Los esquemas de ajustes económicos hicieron posible la privatización de los activos de las sociedades y arrojaron diariamente a millones de trabajadores a la calle con la destrucción de millones de puestos de trabajo, disparando la miseria y la pobreza en las sociedades. La desigualdad social un mapa planetario mostrando “las bolsas de pobreza” en todo el mundo, África, Asia, América Latina, Europa que se cebaron sobre Grecia, Portugal y España; pero, también de manera irónica y paradójica en la principal economía del planeta EEUU, espacios que votaron por Trump,  el planeta, lleno de “bolsas de pobreza”   en localidades, zonas, regiones, distritos, municipios.
Trump se levanta sobre los escombros de este modelo de modernización neoliberal de la Globalización. Se atrinchera en la Nación Norteamericana levantando el proteccionismo económico. Manda señales al mundo de que ha llegado la hora del Nacionalismo, del proteccionismo hace trizas las bases de la organización mundial del comercio, OMC. Todos sus paradigmas que legitimaron el rumbo histórico del Mundo en la Globalización están hechos pedazos. No más austeridad, endeudamiento, desigualdad, etc.
   Nadie debe dudarlo el Mundo que levanta Trump es un desastre global por sus consecuencias en múltiples niveles cuyo impacto nocivo permanecerá por décadas y sus efectos se prolongaran por varias generaciones. El mundo está descubriendo las dimensiones del hartazgo del electorado blanco, sobre todo de clase trabajadora, y las derechas europeas felices están encontrando nuevos argumentos contra el paradigma en que se asentó la Globalización en Europa: la austeridad.
El mundo está entrando a la recesión que viene, no habrá recuperación de mercados, el desorden que viene generando el derrumbe de la Globalización, seguirá provocando inestabilidad en todos los mercados, revelando que el camino estará lleno de nuevos perdedores y los ganadores son los que Trump está ya beneficiando. Son las señales del Nuevo Mundo que se levanta entre los escombros de la Modernidad Occidental de mercado y libre comercio, están hechas trizas esas reglas de la ahora vieja economía liberal y ya se anuncian nuevas normas.
El poder de Trump se mantendrá para la siguiente elección que se reelegirá y a lo largo de esos ocho años se sentarán las bases de la Dinastía Trump en Estados Unidos. El mundo está impresionado viendo el ascenso del “Rey Trump” y lo que será este reino. Trump tiene el poder. No tiene la verdad porque no trae ideas, solo un olfato instintivo de animal formado en la selva de la Gran Urbe.

Trump encarna el nuevo imperio. Tiene en las manos todo el poder de la principal potencia económica mundial. Representa a un Gobierno Republicano el más conservador y radical de extrema derecha. Se erige dominando los tres poderes: Ejecutivo, Legislativo y Judicial. El Presidente Trump tiene a la mayoría del Senado, de la Cámara de representantes y a la Suprema Corte de Estados Unidos. El imperio del “Rey” Trump se levanta sobre una Nación dividida mostrándose como dos países, Trump no ganó el voto popular, fue el Colegio Electoral el que le dio el triunfo: 125 millones de votos emitieron los estadounidenses resolviendo el dilema entre lo peor y lo menos mal; cualquier cosa que esto signifique para estos ciudadanos;  y el país se pintó de azul con 59 millones 813 mil 991 votos de ciudadanos y Trump pintó al otro país de rojo con 59 millones 611 mil 551 votos.  
Trump ha construido su éxito electoral teniendo de base la demonización: es el monstruo, es fascista, nazi, es anticomunista, es el loco, el payaso, el barbaján, grosero, delirante, rudo, todo esto y más se dice de este político con piel de cocodrilo que encarna el síntoma más poderoso y estridente de la ola de populismo nacionalista en ambas orillas del Atlántico, una derecha que se alza sobre los escombros de las izquierda y los socialdemócratas.
Estados Unidos, Europa y el mundo, apenas están descubriendo la dimensión de la crisis que viven, una multicrisis: económica, social, política, de certezas, de paradigmas, ideas y de visiones del mundo. Una crisis en todo el entramado institucional, crisis en las dos principales fuerzas políticos, Republicanos y Demócratas. La recomposición capitalista es una recomposición en toda la clase política focalizando a la elite republicana y demócrata, está arribando al poder “la pelusa”, los viejos revanchistas, los agitadores radicales de derecha que apestan y que detestan a las elites. El mundo parece despertar de un mal sueño, aun no reconocen que vivimos en la pesadilla.
Europa apenas está descubriendo que su política fiscal fue monolítica, de extrema austeridad con su Pacto de Estabilidad y Crecimiento, PEC, que reguló el déficit máximo del 3% del PIB y un tope de deuda del 60%. Europa aplicó la cura de caballo y su relajación funcionó: los déficits de la eurozona lindaban en promedio el 6,3% en 2009, y ahora están bajo el 2%. El drama fue el alto precio pagado por esa cifra, cuando el crecimiento fue cayendo a la par que se disparó la pobreza en las clases trabajadoras y medias, desafección política: comadronas del populismo. Aunque esa causa no es única. En EU se generó la expansión fiscal…y ganó Trump. Su efecto está llegando a Europa que se expresa con la nueva propuesta de Bruselas que viene a reconocer que la flexibilidad agotó su recorrido, que no bastaba para relanzar la economía. Lo que supuso sustituir la política de neutralidad fiscal no distraer fondos de la economía real para equilibrar la macroeconomía por un cierto expansionismo. Muchas víctimas de esta política millones de puestos de trabajo destruidos; un largo periodo de luchas sociales, resistencia, Ocupas, paros obreros, duras batallas políticas, formaciones sociales y políticas conjuntamente con una estela de partidos, viviendo una cascada de crisis de liderato. Se convocó a huelgas generales, el proletariado fue derrotado y las resistencia sociales barridas. Un paisaje de escombros, de paradigmas de lucha social y política. Campea en los escenarios europeos una crisis de liderato. Naciones y sociedades recurrieron una y otra vez a las herramientas de los derechos humanos y de la democracia; impotentes ante el avance e imposición de las fuerzas de la Globalización, las principales víctimas: Grecia, Portugal y España. Esto es ya historia.

Ahora Europa da señales de un cambio de paradigma por el impacto mundial del efecto Trump en Occidente.

En EE UU, tras casi una década de políticas monetarias y fiscales expansivas, Donald Trump hace un giro y propone el estímulo del billón de dólares y ha provocado con el mero anuncio de esa política una formidable sacudida en los mercados y Europa reacciona: Bruselas recomienda una expansión fiscal mucho más tímida de 50.000 millones. Así la Comisión Europea consumará por fin el prometido viraje en su política económica: tras la austeridad recetada entre 2010 y 2013 una máquina perfecta de contracción económica en esos años y la política fiscal neutral desde 2014. La Unión Europea, la UE titubeante  y tímida recomienda un estímulo del 0,5% del PIB, algo más de 50.000 millones en la eurozona, para impulsar la mediocre recuperación continental. Bruselas pide reformas para acompañar inversiones o recortes de impuestos. Reclama que gasten más los países con mayor margen, con Alemania y Holanda a la cabeza. Y recomienda cautela en España, Francia e Italia: los países con mayores déficits y deudas. Europa parece estar despertando.
El impacto de Trump está retumbando en todas las economías occidentales.
En Oriente China fue pionera en la entrada al Neoliberalismo en 1979 con el acuerdo entre Chau En Lai y Henry Kissinger que hizo posible la construcción de la moderna china; y ahora desde el 2013, ha sido también pionera del radical cambio de modelo económico. Cerro sus fronteras levantó su nacionalismo impuso el proteccionismo dando un giro de 180 grados, volcó su economía hacia dentro. El cambio de modelo neoliberal de la Globalización al Nacionalista de un crecimiento interno, provocó una crisis mundial en los mercados, especialmente en el de las materias primas que importaba. Toda América Latina fue impactada, también Asia, África y Europa. Ahora  viene movilizando billones de recursos financieros para fortalecer el crecimiento interno, nueva urbanización, nueva agricultura, sacando a 20 millones de chinos de la pobreza y propiciando el mercado inmobiliario de una ascendente y pujante clase media, ha quitado una estela de restricciones internas que bloqueaban el desarrollo interno, la clase obrera, todos los trabajadores tendrán mejores salarios y otras condiciones para elevar la calidad de su salud y su vida. China se anticipó al cambio de modelo económico desde el año 2013 y mando las señales a todo el mundo, Oriental y Occidental  dejando claro su nueva ruta económica por la que caminará, el nuevo líder chino Xi Jinping trazó el rumbo:
En el Foro Económico de BOAO comunicó que realizaría un giro de 180 grados en su economía y que avanzaría ahora hacia el desarrollo interno. Anunció en el contexto de la crisis de la globalización el cambio; el anuncio provocó una crisis en todos los mercados de materias primas, toda América Latina resintió ese impacto, Brasil entró en crisis de la que aún no se recupera. El nuevo líder chino Xi Jinping amplio su mensaje, dijo que se importarán mercancías valoradas en 10 billones de dólares; y puntualizó que ante la falta de señales claras de reaceleración de su economía, el gigante asiático impulsará de manera especial su dinamismo en el consumo interno. El mandatario aseguró que en la presente y la próxima etapa, la economía china mantendrá un dinamismo de desarrollo económico rápido y sano. Vamos a aumentar constantemente la demanda interna, especialmente la del consumo interno y también vamos a realizar fuertes inversiones en el exterior y subrayó que se importarán unas mercancías valoradas en 10 billones de dólares norteamericanos desde el extranjero. Asimismo, China realizará en los próximos cinco años una suma de 500,000 millones de dólares en el extranjero, a la vez que los viajes al exterior de los chinos podrán superar los 400 millones de viajes. El desarrollo de China va a traer oportunidades para todo el mundo, dijo ante cientos de empresarios, jefes de Estado y representantes de organismos internacionales reunidos en el Foro de Boao, considerado el Davos del continente asiático. Las importaciones de China de los últimos meses han resultado decepcionantes, por lo que el nuevo líder de China, Xi, tendrá que enfocar sus esfuerzos en reactivar el consumo interno manteniendo bajo control la inflación. Seguiremos, invariablemente, el camino de las reformas y la apertura con sólida base en la tarea de transformación del modelo de desarrollo económico. Nos concentramos en cumplir con nuestros propios deberes con vistas a impulsar, sin cesar, la construcción del socialismo moderno. A menos de un mes de haber asumido el poder, el presidente de la principal potencia emergente, aseguró que China será un factor para salvaguardar la paz y la estabilidad del Asia y del mundo.

Las dos principales economías del mundo, a su modo, han dado las señales de que se levanta una nueva era en la economía mundial.

En Occidente Trump ya colocó una ruta de la nueva economía y de la economía política. Habrá profundos cambios en el sistema político y en la sociedad norteamericana. Ahora está reuniendo lo que será su nuevo gobierno, miembros que vienen de las márgenes de la sociedad, testaferros, defraudadores del fisco, sicarios, gente fea y malvada con un historial siniestro; pero estarán ahí también personas muy reconocidas y altamente valoradas por el establishment, operadores que se mueven como pez en el agua en este entramado del poder. Están llegando todo los pesados think tanks los grandes cerebros norteamericanos en defensa, seguridad, en política interna en política externa y desde luego Henry Kissinger que fue a darle un curso exprés de geopolítica para los tiempos actuales. El viejo halcón de 93 años, Kissinger se desempeñó como secretario de Estado y asesor de seguridad nacional durante los gobiernos de los presidentes Richard Nixon y Gerald Ford, fue el arquitecto del acercamiento de Estados Unidos a China en 1979 en una reunión ultra secreta con Chau En Lao, el segundo de Mao Ze Tung acuerdos que hicieron posible las reformas neoliberales de las que salió la segunda economía de la globalización actual. Kissinger ayudo a negociar los Acuerdos de Paz de París que pusieron fin a la guerra de Vietnam. Responsable del Golpe de Estado en Chile 1973 y bajos sus ordenas se operó la guerra fría en el Mundo, periodo en que América Latina generó la serie de dictadores creados por Washington.
Trump como buen albañil sabe de mezclas para construir el poder. En su Torre, Trump desmiente que esté viviendo una crisis en la organización de la transición por su ignorancia de no saber qué hacer. Y como si estuviera en una nueva campaña, despacha respuestas tuiteando y hace pleito con el principal periódico del mundo New York Times
Es corto el tiempo y apremia. Nueve semanas faltan para la entrada solemne en la Casa Blanca y son para colmo especialmente peligrosas. Lo son todas las transiciones y en todas las latitudes, pero más en la primera potencia y en un momento de cambio tan drástico como el relevo de Obama por Trump. Este interregno es un vacío que convoca a todas las conjuras internas y externas para que lo llenen de aventuras bélicas y desestabilizantes.
Los demócratas están en su laberinto tratando de entender su tectónica derrota, mientras decenas de ciudades parecen pasar a la ofensiva contra las políticas de Trump arrojando al escenario una pregunta ¿Y ahora qué sigue? La resistencia se expande, declaraciones de rebelión similares han llegado de los alcaldes de New York, Boston, Providence, Chicago, Nueva Jersey, Seattle, Filadelfia, Los Ángeles, San Francisco y Washington, ciudades santuarios que no persiguen a los indocumentados por haber violado la ley migratoria federal y que a veces les otorgan documentos como licencia de conducir o tarjeta de identificación municipal. Una creciente resistencia que posee condiciones de un movimiento político que puede organizarse y pasar a la ofensiva, que no puede ser otra, que una revolución política democrática visualizando los escenarios del futuro.
La Geopolítica  que se levanta de la disputa de Lima Perú ha revelado el horizonte de la Geopolítica que se está abriendo paso. El Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico recientemente realizada los días 17 a 20 de noviembre hizo evidente que las políticas que viene revelando Trump, son la entrega de las llaves de la economía global a China esas política abrieron una coyuntura histórica para que China se posicione en el escenario internacional al mostrarse como el salvaguarda del nicho económico en la zona de Asia-Pacífico. Obama llegó como el gran derrotado buscando ser el apaciguador del desorden que viene provocando Trump para el comercio mundial; mientras que el líder chino Xi Jinping se alza como el que trae la única carta sobre la mesa su Libre Comercio de Asia Pacífico FTAAP, para dar certeza comercial, porque el proyecto de Obama Acuerdo de Asociación Transpacífico, TPP ha sido liquidado; China muestra “una carta” limitada, pero trae oculta su verdadera intención. China no está perdiendo el tiempo, va por algo mucho mayor que el TPP de Obama: La Asociación Económica Regional Integra RCEP, lanzada, con bajo perfil, desde 2013, conjuntamente con ya diez miembros de la ASEAN, Asociación de Naciones del Sudeste Asiático y proyecta modificaciones para buscar incorporar a un número mayor en Asía, Rusia y miembros de América Latina y claramente excluye a EEUU. Mientras que Trump se alista para abandonar los acuerdos comerciales internacionales, China se apresta a consolidar acuerdos e ir mucho más allá.
En los jardines del reino se expande la buena vibra con la llegada de los hombres impecables: curtidos en el bajo mundo y en los sótanos de la derecha: Odio, xenofobia, racismo, discriminación, misoginia, revanchismo, supremacía blanca, inescrupulosos, belicosos, populistas, demagogos, depredadores sexuales, populistas, nacionalistas, machistas, delirios sobre el comercio mundial y los arreglos del mundo.

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