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*Este proyecto está basado, en sus orígenes, en la idea de Dulce Chiang y Alicia Quiñones




lunes, 23 de mayo de 2011

MINIFICCIONES

Minificciones

© Fernando Reyes*


Investigación a fondo
Se descubrió quiénes fueron los autores del crimen del gusto por la lectura. Ellos fueron precisamente: los autores intelectuales.


Qué pronto se hace tarde
Tras la nalgada que le provocó el primer llanto, el hombre se levantó a escribir su vida. Acto seguido, se recostó a aceptar su muerte.



Superación personal
Primero se dedicó a la psicología; años después, al diseño de interiores.



Morir de amor

Tanto amor puede matar. Como el caso del joven que le bajó el cielo a su amada y la mató, pues no contaba con que el cielo pesa cinco mil trillones de toneladas.




Iluminado

El ciego sólo veía televisión, hasta que un día sus manos sintieron un hilo de luz que salía de entre las páginas de un libro.



La crueldad de los cuentos infantiles
El papá protegió tanto a su hija que decidió sacarle los ojos para que no viera las cosas feas que hace la gente. Le sacó la lengua para que no dijera cosas impropias. Le cortó los brazos para que no hiciera cosas indebidas. Y le cercenó las piernas para que no pudiera salir a ese feo mundo. Ella se resignó y esperó la siguiente decisión del hombre.

En completo sosiego, el padre se puso a leerle cuentos infantiles y entonces, ante tal crueldad, la niña prefirió morirse.


Ni en sueños

Dormían profundamente. De repente, ella se incorpora intempestiva y lo despierta zarandeándolo:

- ¿Qué estás soñando, maldito?



La alegría de ser vaquita
La vaquita alegre juega con los niños en el departamento de lácteos. Los carga y abraza con auténtico cariño.

Llega la hora de cerrar y los jóvenes trabajadores, aun cansados, preparan entusiastas su salida. El supermercado va apagando las luces.

En una bodega hasta el fondo la vaquita se va quitando su botarga. Cuando termina de quitarse la cabeza, a la mujer vaquita se le va acabando la alegría. Sabe que cuando pase frente al espejo no podrá ocultar su deforme rostro.


Ictiófaga


“CON LA DIETA DE LA TRUCHA, EN 30 DÍAS TE VERÁS DIEZ AÑOS MÁS JOVEN”, anunciaba el promocional.

La treintona comenzó a comer esta carne que no era mucho de su agrado. Después de cuatro semanas, viendo los resultados, la chava siguió y siguió a duras penas comiendo pescado. Al siguiente mes, la niña se asfixió con una espina que se había tragado.


El auto de sus sueños

Cuántos carros habían pasado por sus manos, por sus pies, por sus ojos. Ha estacionado tantos coches, tantas veces, y a tantas personas les ha hablado bien de ellos: sus asientos de piel, su gran espacio, sus lujosos aditamentos, sus caballos de fuerza, su mecanismo por computadora y, sobre todo, su precio, su bajísimo enganche y sus cómodas mensualidades.

Hoy cumplió mil días en el mismo empleo, y cumplió también un sueño reprimido. Se metió al auto en turno, lo encendió e hizo rugir varias veces su potente motor. Entonces perdió la cabeza, y, en medio de gente sorprendida, rostros aterrorizados y policías persiguiéndolo, se puso a dar vueltas a gran velocidad por todo el centro comercial.



*Fernando Reyes (D.F. 1967) Estudió la Maestría en Literatura Mexicana en la UNAM. Ha participado, entre otros, en el X Congreso de Literatura Mexicana Contemporánea en El Paso, Texas, en el VI Encuentro Internacional de Escritores en el Caribe y en X Festival de Poesía de La Habana, Cuba. Fue becario de la Escuela de Escritores de la SOGEM, donde editó Fantasiofrenia. Antología del cuento dañado y Pragmatáfora. Cosas, versos y prosas. Es autor del poemario El pez goloso de tu lengua, editado con el apoyo del programa Artes por todas partes (Instituto de Cultura del G. D. F., 2006). El volumen de cuentos No somos tiernas las suripantas fue publicado por el Instituto Mexiquense de Cultura en 2007. Escribió el primer libro comible, El niño que devoraba libros, presentado dentro del proyecto México en escena (CENART, 2006), Recibió una Mención Honorífica en el concurso de cuento navideño convocado por Ficticia. Ha publicado varias antologías literarias con temáticas muy diversas, y colaborado en distintas revistas literarias. Fue columnista en el suplemento cultural Arena, de Excélsior. Actualmente es profesor de la UAM-Azcapotzalco.

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