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*Este proyecto está basado, en sus orígenes, en la idea de Dulce Chiang y Alicia Quiñones




miércoles, 25 de enero de 2012

MENSAJE EN UNA BOTELLA

El día del 6 de enero en todas las primarias del distrito federal, desde que nuestro Peje-presidente asumió su cargo, estableció y giró instrucciones precisas a su secretario de educación y el secretario de educación, en conjunto con el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (dirigido por Elena Poniatowska) para que en todas las dichas escuelas primarias que según datos recabados por el Peje-gobierno ascienden a 16,000 escuelitas, se recuerde que los Reyes, es decir, los verdaderos Reyes Magos, sean alabados por los niños y las niñas del defectuoso como un signo de que en la otrora ciudad de la esperanza, también hay futuro y cielo con esperanza.


El Peje-gobernante, desde Palacio Nacional, recibe ese día a las niñas más destacadas en los deberes del año anterior y es ahí cuando gracias a esta pluma podemos ver recorrer, fascinada, con los ojos atónitos ante los cuadros de Diego Rivera de Palacio Nacional, a Carlita, la niña que trajo desde Tlanepantla y desde sus 8 años, un globo y un vestido azul para mandarle su regalo a los reyes, que aunque parezca que están lejos, están realmente muy cerca, más que los Estados Unidos por lo menos.

Para dicho acto se trajo a Carlita con vestido azul porque como sus padres votaron en el sexenio pasado por el Presidente del empleo, al Peje-gobernante ni le va ni le viene el color, naturalmente, pero es un ejemplo para que la edición del Newsweek en inglés muestre en la portada una foto y un artículo de un gobierno cuyo propósito es… ¡ser incluyente! Por supuesto.

En este momento es Elena Poniatowska la que se acerca a Carlita, son las 8 de la mañana y el frío va bajando, pero a una señal que dice: “¡Vivan los Reyes!” por todo el super pejegabinete, la niña Carlita, ayudada de la autora de Tinísima y Leonora, suelta primero con el dedo índice y luego el pulgar el globo azul mientras los fotógrafos no se dan abasto y entonces Carlita, en el fondo de su corazón, sabe que su deseo es suyo y de nadie más.

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