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Todos los textos son propiedad de sus autores, quienes tienen todos los derechos sobre ellos (¿o será al revés?) y han decidido libremente publicarlos aquí para la difusión pública sin fines de lucro. *Este proyecto está basado, en sus orígenes, en la idea de Dulce Chiang y Alicia Quiñones



sábado, 17 de junio de 2023

EL OJO Y EL AGUA: EJES SIMBÓLICOS DE ENSAYO DE LA CEGUERA DE JOSÉ SARAMAGO


POR GABRIELA BAYONA.

 

Ensayo sobre la ceguera es una novela que permite una lectura alegórica inmediata. El lector sabe que Saramago está contando una historia para decir otra cosa; principalmente, para mostrar la hipocresía de los valores y las instituciones que el sistema de poder y la sociedad pregonan como “humanos” o “humanitarios” con más persistencia: la solidaridad, la generosidad, el altruismo, la amistad, la “cientificidad”, etc. etc.

 

 

Saramago elige jugar con la posibilidad de una epidemia incontenible de ceguera, “ensayar” —de ahí el título de su obra— lo que tal circunstancia desencadenaría en una sociedad cualquiera, entre cualquier grupo de individuos —tal vez por eso ni los personajes de esta novela, ni el país ni la ciudad en los que se desarrolla la misma, tienen nombre—. El autor recalca esta indeterminación espacial e individual aunque, por los objetos y la descripción de ciertos lugares, sabemos sin lugar a dudas que el relato transcurre en nuestra época; que, en cierto sentido, Ensayo sobre la ceguera es una especie de espejo donde nos reflejamos todos. La novela nos plantea la ceguera blanca como una forma de juego de “qué pasaría si...”; funciona como atisbo de un mundo posible en el que todos nos quedáramos ciegos.

 

La heroína de la narración, la mujer del médico, es el único personaje que conserva la vista; a través de ella —y de quienes después conformarán su grupo— presenciamos la paulatina deshumanización, la progresiva suciedad maloliente, el descenso a los infiernos.

 

La mujer del médico, además de servirnos y servirle a los demás personajes de “ojo”, aparece asociada con el agua en varios pasajes de la novela. El ensayo El agua y los sueños del crítico literario Gastón Bachelard resulta muy útil para comprender desde una perspectiva simbólica el papel protagónico que ella desempeña en el texto.

 

La primera vez que la mujer del médico se relaciona con el líquido en la novela es representativa de la función de la que ella será responsable: la limpieza. El ladrón ha sufrido una herida en la pierna por querer propasarse con la chica de las gafas. La mujer del médico primero sonríe ante la situación, pero luego ve “que la herida presentaba mal aspecto, la sangre corría por la pierna del desgraciado, y no tenían agua oxigenada, ni mercromina, ni vendas, ni gasas, ni desinfectante alguno, nada.” (Saramago, 98: 64) Esta preocupación la hará decir: “Ahora lo que hay que hacer es lavar la herida, hacer la cura,” (Saramago, 98: 64). Así que los ciegos, capitaneados por ella, van a la cocina. El agua que lavará la herida es descrita de la siguiente manera:

 

Al principio vino sucia el agua y hubo que esperar a que se aclarase. Estaba templada y turbia, como si llevara mucho tiempo estancada en la cañería, pero el herido la recibió con un suspiro de alivio. (Saramago 98, 65)

 

A pesar de la curación improvisada, esta herida hubiera llevado al ladrón a una muerte segura —de no ser porque los soldados lo matan antes—. De alguna manera, el agua turbia provoca la infección en la pierna. Bachelard explica, en el capítulo de su libro denominado “Pureza y purificación. La moral del agua”, que el agua impura como símbolo tiene una nocividad polivalente:

 

Si para el espíritu consciente es aceptada como un simple símbolo del mal, como un símbolo externo, para el (...) inconsciente, el agua impura es un receptáculo del mal, un receptáculo abierto a todos los males; es una sustancia del mal. (Bachelard, 78: 211-212)

 

 

 

Podríamos aventurarnos a decir que Saramago “castiga” al ladrón. Aún cuando la mujer del médico es un personaje que tiene el poder de la visión y, por lo tanto, será la encargada de lavar y salvar a los demás en muchos sentidos, este poder no alcanza para luchar contra el agua mala.

 

El ejercicio de la limpieza es también una forma de purificación. Después de que los “ciegos malvados” violan a las mujeres, la esposa del médico se da a la tarea de lavarlas.

 

Quería un cubo o algo que sirviera como tal, quería llenarlo de agua, aunque fétida, aunque podrida, quería lavar a la ciega de los insomnios, limpiarle la sangre propia y la mocada ajena, entregarla purificada a la tierra, si algún sentido tiene aún hablar de purezas de cuerpo en este manicomio en el que vivimos, que las del alma, ya se sabe, no hay quien pueda alcanzarlas. (Saramago, 98: 211-212; las cursivas son mías.)

 

Aunque el narrador afirme que la limpieza no toca el alma, es un poco eso lo que la mujer del médico desea: los ciegos malvados las han dejado más que sucias. El personaje sufre una transformación después de esta vivencia. Se convierte en la mano vengadora y asesina al líder de sus violadores. De nueva cuenta, ejerce un papel purificador.

 

La mujer del médico se vuelve también más dura, más valiente; acepta que ve ante todos los ciegos. Su influencia da pie a la lucha abierta contra los ciegos malvados, pero también a que otra mujer tenga el valor para desencadenar el incendio que los sacará del encierro. El fuego también es un elemento que limpia.

 

Sobre las llamas, los escombros, los muertos y los sobrevivientes cae la primera lluvia que narra el relato. Esta lluvia acompaña a la mujer del médico y su grupo hasta el centro de la ciudad, donde encuentran refugio cuando escampa. Vuelve a llover cuando la mujer camina por las calles con las bolsas llenas de comida, cuando se pierde. La lluvia le trae de regalo al perro de las lágrimas, que la acompañará a partir de ese momento y que salpicará a los ciegos de su grupo:

 

Agua bendita de la más eficaz, bajada directamente del cielo, aquella rociada ayudó a las piedras a transformarse en personas, mientras la mujer del médico participaba de la metamorfosis abriendo una tras otra las bolsas de plástico. (Saramago, 98: 269-270)

 

Bachelard afirma que hasta en la gota, el agua ejerce su poder depurativo:

 

Mediante la purificación se participa en una fuerza fecunda, renovadora, polivalente. La mejor prueba de este íntimo poder es que se mantiene en cada gota de líquido. Son innumerables los textos en los que la purificación aparece como una simple aspersión. (Bachelard, 78: 216)

 

El rociado de agua de lluvia les devuelve el ánimo a los personajes, pero todavía no han pasado por las purificaciones subsiguientes que les devolverán la vista.

 

Los ciegos y la vidente continúan por el trayecto que los llevará al paraíso: la casa del médico y su mujer. Es ahí donde beberán su primer vaso de agua pura en mucho tiempo:

 

Aquí tienes agua, bebe lentamente, lentamente, saboréala, un vaso de agua es una maravilla, (...) Dónde la has encontrado, es agua de lluvia, preguntó el marido, No, es de la cisterna, Y no teníamos un garrafón de agua cuando nos fuimos, preguntó él de nuevo, la mujer exclamó, Sí, es verdad, cómo no se me había ocurrido, (...) no bebas más, esto se lo decía al niño, vamos todos a beber agua pura. Se llevó esta vez el candil y fue a la cocina, volvió con la garrafa, la luz entraba por el plástico y hacía centellear la joya que tenía dentro. Colocó el recipiente en la mesa, fue a por vasos, los mejores que tenían, de cristal finísimo, luego, lentamente, como si estuviese oficiando un rito, los llenó. Al fin, dijo, Bebamos. (...) Cuando posaron los vasos, la chica de las gafas oscuras y el viejo de la venda negra estaban llorando. (Saramago, 98: 315-316)

 

 

 

Las palabras con las que se describe el agua son “maravilla”, “joya”; el agua es una luz preciosa, un don sublime que hace brotar las lágrimas. El agua pura es algo fuera de ese mundo caído, al igual que la limpieza de la casa en la que están —lo último que hizo la mujer del médico antes de salir a tomar la ambulancia fue lavar los platos—. De acuerdo con Bachelard el agua límpida es una fuerza que “irradia pureza” (Bachelard, 78: 218).

 

La purificación definitiva la reciben esa misma noche con la tercer lluvia. Esta lluvia es “como una inmensa y rumorosa escoba” (Saramago, 98: 317) que barrerá con la impureza de las ropas, de los cuerpos... y del alma. La mujer del médico lo dice: “que no pare esta lluvia, murmuraba mientras buscaba en la cocina jabón, detergentes, estropajos, todo lo que sirviese para limpiar un poco esta suciedad insoportable del alma” (Saramago, 98: 317). Las demás mujeres también se despiertan, son las que lavarán las ropas y los zapatos de todos, las primeras en bañarse. Luego, los hombres.

 

Este baño re-humanizará por completo a los personajes y, con el tiempo, recuperarán la vista. Bachelard explica:

 

Uno de los caracteres que debemos relacionar con el sueño de purificación sugerido por el agua límpida es el sueño de renovación sugerido por un agua fresca. Nos sumergimos en el agua para renacer renovados. (Bachelard, 78: 220)

 

El agua es identificada en muchos mitos como un elemento femenino por excelencia; Saramago lo lleva más allá: la purificación por agua en esta novela tiene además que ver con escobas, jabones, estropajos, elementos domésticos asociados con la labor del ama de casa tradicional. La mujer del médico encarna estos valores.

 

El gran misterio de la novela no radica en la peste en sí —Saramago parece señalar los motivos de la ceguera en el egoísmo y la mezquindad que reinan en su mundo (y en el nuestro)—, sino en los ojos inmunes de la mujer del médico.

 

¿Por qué un mundo de ciegos? Para un testigo que ve. Y este testigo no es necesariamente Saramago, ni la mujer del médico, sino el lector mismo.

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

BACHELARD, Gaston. El agua y los sueños. Ensayo sobre la imaginación de la materia. FCE, México, 1978. (Breviarios, 279)

 

SARAMAGO, José. Ensayo sobre a ceguera. Alfaguara, México, 1998.

 

 

domingo, 28 de mayo de 2023

SOBRE JOTAMARIO ARBELÁEZ

 POEMA de INVIERNO

Llovió toda mi infancia.

Las mujeres altas de la familia

aleteaban entre los alambres

descolgando la ropa. Y achicando

hacia el patio

el agua que oleaba a los cuartos.

Aparábamos las goteras del techo

colocando platones y bacinillas

que vaciábamos al sifón cuando desbordaban.

Andábamos descalzos remangados los pantalones,

los zapatos de todos amparados en la repisa.

Madre volaba con un plástico hacia la sala

para cubrir la enciclopedia.

Atravesaba los tejados a la luz de los rayos.

A la sombra del palo de agua

colocaba mi abuela un cabo de vela

y sus rezos no dejaban que se apagara.

Se iba la luz toda la noche.

Tuve la dicha de un impermeable de hule

que me cosió mi padre

para poder ir a la escuela

sin mojar los cuadernos.

Acababa zapatos con sólo ponérmelos.

Un día salió el sol.

Ya mi padre había muerto.


jueves, 25 de mayo de 2023

CUENTO DESDE MEXICALLI POR JULIO MORALES

 

Me gustaba observar las estrellas

Me gustaba observar las estrellas, acostarme en el pasto con la mirada arriba, inventar formas en el firmamento. Líneas infinitas dibujaban sus conjuntos. Bestias marinas y terrestres compuestas por puntos de luz. Siluetas de guerreros desconocidos, rostros extraños, signos indescifrables escritos en una página negra auguraban el fin del mundo, pero nadie sabía aun lo que decían.

Armaba grupos con las más próximas entre sí. A veces tenía que pensar durante un rato para desdibujar los conjuntos que ya había organizado. Me costaba trabajo la formación de constelaciones nuevas, pero no volver a formar las que en otros días había ya imaginado. Las cejas de Mónica, un perro echado sobre el pasto, un águila con las alas cerradas, una llave de tuercas, un murciélago abriendo el hocico o una pipa. No sabía casi nada de la ubicación de las formas generalmente conocidas, había creado las mías impunemente sin que nadie lo supiera. En la escuela no me habían enseñado gran cosa acerca de lo que había allá arriba; o mejor dicho, no había aprendido mucho en las clases a las que asistí, sin contar aquellas en las que falté por ir a ver a Mónica. Tal vez aprendí más de las estrellas cuando estaba con ella que cuando llegué a asistir a la clase de geografía.

La esperaba afuera de su salón o nos veíamos en su casa antes de que su madre regresara de trabajar. Retozábamos largas horas con las sábanas encima. Mirábamos el techo y me ponía a recordar las constelaciones de la noche anterior. Luego me adentraba en Mónica de nuevo y cuando salía de ella volvía a las estrellas nuevamente.

Muchos días fueron así, uno cercano al otro, como estrellas dibujando una figura en el cielo. Todo eso fue antes de que la madre de Mónica nos encontrara retozando desnudos. Antes de que la enviaran a estudiar a otro país. Antes del aborto clandestino que le practicó su tío. Antes de enterarme de su muerte.

De no ser por las estrellas no sabía que hubiera hecho. Por eso acepté la invitación a la Sierra de San Pedro Mártir. Iríamos todos los del salón acompañados por el maestro de geografía. Estuve tirado en el suelo con la fogata al lado, viendo hacia arriba. El cielo estaba como si alguien hubiera lanzado una cubeta de luz y se hubieran quedado sus gotas pegadas en el techo del mundo. Destellos eran los que se derramaban de la noche sobre mí. Aunque Bebí las gotas que traía el recuerdo de Mónica. Pero no las que venían de las estrellas.

Hacía un frío tremendo. A lo lejos se escuchaban los coyotes. Mi compañero fue por más leña para la fogata. Entré a la tienda de campaña para sacar el frasco de café, la olla, el agua y las tazas. Estuvimos platicando un buen rato con la taza de café humeando en las manos, cerca del fuego. Se levantaron chispas. Las ramas secas crujían iluminadas. Las palabras eran lo de menos, el paisaje tenía su propia narrativa. Saqué la guitarra del portaequipaje de la camioneta. Cantamos canciones de Silvio hasta las dos de la mañana. Todos se habían ido a dormir.

La luz de la fogata se iba disipando. Quedaban el manto celeste salpicado de estrellas y las dos lámparas sordas que estaban en la tienda. Hacía una hora que mi compañero se había ido a dormir. Comencé un diálogo con lo que brillaba arriba. Sentía que la noche me tocaba la piel, se apoderaba de mis nervios, tomaba cada poro de mi cuerpo. Llegó el momento en que no sabía dónde terminaba yo y dónde comenzaba la noche. Yo era la noche, pero la noche no era yo. Nunca nadie volvió a encontrarme. Me buscaron durante días. A lo mejor si me hubieran buscado en la noche me hallaban abrasado con Mónica en la Sierra de San Pedro.

 

Julio Morales

Mexicali, BC

 

miércoles, 24 de mayo de 2023

SOBRE JOTAMARIO ARBELÁEZ

 Qué tal Lectores?

¿Se acuerdan de mi ensayo "La Poesía y su Crítica"? Ahí, cerrando el ensayo, comentaba yo que, como otros, Jotamario Arbeláez se ganó el Premio Internacional Ramón López Velarde y que él en su ensayo o mejor dicho, sus palabras de recepción del Premio cerró diciendo que la Poesía se debe de escribir para evitar que se reparta el pan en la guerra. Yo fuí invitado a Zacatecas cuando a Coral Bracho se lo dieron ese premio. Recuerdo que fue muy, pero muy agradable.

Bueno, pero a lo que iba, era a la Poesía de Jotamario:


De Paños Menores (1994), éste poema: 

ANTEPASADOS


Mis antepasados entraron a sangre y fuego en América

conquistando y arrasando

Mis antepasados se defendieron con los dientes de esta

invasión de bárbaros

Mis antepasados buscaban el oro para cuadrar las arcas de

sus monarcas y saciar sus propias redes

Mis antepasados ocultaron el oro de sus ritos al sol bajo

tierra y bajo las aguas

Mis antepasados nos robaron la tierra

Mis antepasados no pudieron recuperarla

Cómo siento en el alma no haber estado en el cuerpo

de mis antepasados

¿De parte de cuáles de mis antepasados me pondré

contra cuáles?


SALUDOS ESTIMADOS LECTORES 

viernes, 19 de mayo de 2023

CON AROMA A CANELA Y UNA PIZCA DE PAZ

 

POR ELENA BERNAL MEDINA

 

(…) Porque ayer y mañana no existen: todo es hoy,

todo está aquí, presente. Lo que pasó, está pasando todavía.

Octavio Paz

 

Era aproximadamente las 2:00 de la madrugada de un día de invierno, en el que un vientecillo frío se filtraba por la ventana, como un testigo grato de ese encuentro.

     El tiempo en el minuto se saciaba.

Sobre la mesa de centro de la sala, estaban unos cigarrillos marlboro, unos cerillos clásicos, una botella de tequila herradura, ya empezada, unos caballitos y un libro de poemas de Octavio Paz.

Él, como todo un poeta, le gustaba parafrasear algunos versos mientras sentía el cuerpo cálido de ella, quien lo escuchaba embelesada y se dejaba llevar por las caricias, por esa voz que entonces le parecía seductora.

Llegas, silenciosa, secreta,

y despiertas los furores, los goces, …

subes desde lo más hondo de mí,

desde el centro innombrable de mi ser, …

 

Ya sólo tú me habitas,

tú, sin nombre, furiosa substancia,

avidez subterránea, delirante.

 

En lugar de tequila prefirieron tomar un aromático té de canela. El aroma dulzón de la bebida se entremezclaba con la saliva de ellos al contacto con sus labios, con sus lenguas; ella no recuerda cuál fue el primer poema, ni siquiera el que le sucedió a otro y otro como una larga culebra de palabras sin principio ni fin, que inconscientemente entraban por todos los sentidos y se instauraban ahí para siempre.

Despiertas a mi tacto, …

percibo el mundo y te toco,

substancia intocable,

unidad de mi alma y de mi cuerpo, …

 

_ Lo único que sé, es que los minutos transcurrían y esa velada que en un principio era literaria, se había convertido en un carnaval de besos y caricias a la luz de la luna.

porque tan sólo existo porque existes,

y mi boca y mi lengua se formaron

para decir tan sólo tu existencia

y tus secretas sílabas, palabra

impalpable…

substancia de mi alma.

 

Siempre, como lugar común, se ha dicho que los poemas inspiran al amor, al contacto íntimo, pero ella, como estudiante de filosofía y letras, le era difícil encasillar tal suposición, pues hay poemas de todas las temáticas y de todos los tiempos; lo que sí debe existir es la metáfora, la esencia, las palabras justas, en el único espacio del poema, que abren la puerta a la imagen visual, sonora, a la imagen con textura, color y forma, sí, a la imagen con sentido propio.

Rozo al tocar tu pecho

la eléctrica frontera de la vida…

 

Pero decir que el poema te lleva justamente al amor, a ella le parecía inverosímil, hasta esa noche que pudo experimentar con los poemas de Paz, algo parecido a ese sentimiento.

Llévame, solitaria,

llévame entre tus sueños, …

despiértame del todo,

hazme soñar tu sueño, …

 

_ Decía mi abuela, que la canela es afrodisiaca. Ahora yo diría que la canela, con una pizca de Paz, en una noche invernal, a la luz de la luna, puede invitarte al deseo carnal, a la pasión y al amor.

 Mis manos

abren las cortinas de tu ser

te visten con otra desnudez

descubren los cuerpos de tu cuerpo

mis manos

inventan otro cuerpo a tu cuerpo

 

_ El roce de sus labios con los míos, respirarte, beber la luz que bebe tu boca. El contacto de su piel húmeda. Me miras y tus ojos tejen para mí una fresca armadura de reflejos. El deseo de penetrarme hasta las entrañas. Recorrer interminablemente tu cuerpo, dormir en tus pechos, amanecer en tu garganta, ascender el canal de tu espalda. Las palabras de Paz, con las que hicimos un poema en movimiento. Perderme en tu nuca, descender hasta tu vientre. Con versos entrecortados con suspiros y miradas. Perderme en ti, para encontrarme en mi mismo, en mi misma, en la otra orilla esperándome. Entre sorbos de canela. Nacer en ti, morir en ti. Me instauraron en el mundo onírico del poema.

Nos volvemos inmensos

sólo por conocernos

con los ojos cerrados

 

 _ Recuerdo que las caricias empezaron a ser desenfrenadas, con un ritmo vertiginoso, donde íbamos y veníamos y en vez de decirnos “te amo”, suspirábamos, para luego gemir, conscientes de una realidad, que se iba desvaneciendo como la noche, al decirle adiós a la luna y desaparecer, sin dejar rastros de su presencia.

El día abre los ojos y penetra

en una primavera anticipada.

Todo lo que mis manos tocan, vuela.

Está lleno de pájaros el mundo.

 

_ Esa fue la última vez que lo vi, que lo tuve tan cerca como mi propia vida, después pasaron nueve meses de espera, de silencio; ahora el té de canela me daba aliento, me arropaba con su aroma, pero curiosamente las palabras parafraseadas de Paz, no hacían presencia en esta historia, era como si hubieran pertenecido a otra realidad, a otro plano donde ni yo misma las pudiera tocar para traerlas aquí, conmigo.

El 25 de agosto, naciste tú, lleno de vida, con los ojos brillantes y el deseo de balbucear palabras, palabritas, como si supieras que fuiste gestado con poemas. Era justo que te llamaras Octavio, en honor a él, a esa noche donde el poema se nos dio en toda su expresión.

Claro que Paz nunca lo supo, un poeta nunca sabe cuál va a ser el fin de su poemario, simplemente escribe en una hoja en blanco y lo publica como quién lanza una botella al mar. Esa botella al mar la tomamos nosotros, la dijimos una y otra vez, con sus muchos matices, como el color del agua que cambia con la luz del anochecer.

Hijo, esa es la historia de tu nombre y de tu origen. El poeta que parafraseó a Paz, tu padre, se quedó ahí, en esa noche, entre esos versos y esa botella de tequila que tanto le gustaba.  

 

Marzo de 2014.

 

miércoles, 17 de mayo de 2023

SABEN Qué PUES YA!!

PUES SÍ, ESO QUIERO, QUE ME PAGUEN YA POR ESCRIBIRLES, ÉSTA ENTRADA ES

TAAN MISTERIOSA QUE SE LLAMA CARLOS PAYÁN!!




martes, 16 de mayo de 2023

SAÚL IBARGOYEN


 NO CONOCÍA ÉSTOS VIDEOS DE SAÚL, LES QUERÍA COMPARTIR ALGO COMO ESTO

FUE REALMENTE, FINALMENTE UN GRANDE ENTRE LOS GRANDES, GRACIAS SOGEM,

POR DEJARME CONOCER A ÉSTE MAESTRO FORMIDABLE

lunes, 15 de mayo de 2023

POEMA de AMOR (ja, COMO SI ME FALTARAN POR ESCRIBIR..)

 SÍ TÚ Y YO NO COGEMOS

ME VOY A TENER QUE MASTURBAR

Y SI YO ME MASTURBO

SUBIRÁN EL NIVEL DE SEGURIDAD

DE LA COLONIA.

SI SUBEN EL NIVEL DE SEGURIDAD

DE LA COLONIA NO TE VOY A PODER VER

NI EN LA CALLE Y SI NO TE PUEDO

VER NI EN LA CALLE ENTONCES CÓMO...?

SÓLO HAY PUTAS EN CIERTAS CALLES

ADEMÁS...!!

viernes, 5 de mayo de 2023

LES RECOMIENDO TODOS LOS CLÁSICOS!! LO QUE ALBERGO YO MISMO POR LO QUE ES FILOSOFÍA

 

Lo que albergo yo mismo por el término filosofía

POR Marcos García Caballero

Intentar definir verazmente (¿por última o por primera?) vez qué es la filosofía es tarea que por lo visto, hasta al eminente Guiles Deleuze termina por dejarlo agotado. Sin embargo, no creo ni en sueños que la única tarea del filósofo sea la de acuñar conceptos, someterlos a prueba de fuego y, paulatinamente, seguir inventando conceptos y amontonarlos unos sobre otros. En ese sentido, comparto la visión de Fernando Savater cuando en su Diccionario Filosófico, deja claro que también hay una parte terapéutica de la filosofía cuyo espacio de acción es introducir la crítica y penetrar con el pensamiento ahí donde el fanatismo se ha asentado y a ese fanatismo no se le combate con conceptos sino con argumentos.

Para definir a la filosofía se puede recurrir al camino histórico, recordando al primero de todos los filósofos, Tales de Mileto quien, sin ningún instrumento más que la observación, logró predecir un eclipse en el año 585 a. C. En nuestro tipo de estudio, que no es por vía de la historia de la filosofía sino que parte más bien de su “problematicidad” y, por ende, que trata sobre el qué podemos hacer con ella, tenemos que señalar en primer término que la filosofía no tiene nada que ver con el pensamiento religioso, en primer lugar, porque lo que en el hombre religioso opera como la fe, en el filósofo es la soledad del pensamiento que busca ver y comprender más o menos todo tipo de fenómenos y no únicamente los que atañen a la individualidad. (Entiéndanse aquí las filosofías individualistas tipo Schopenhauer y Niezstche). El verdadero sueño de la filosofía es comprenderlo casi todo o todo, propiamente hablando.

El primer problema que se nos plantea desarrollar en éste ensayo es, precisamente ¿Cómo hacer una introducción a la filosofía? Y según vimos por el primer trabajo, esto es ya casi como quien dice, una falacia, ya que el hecho de una introducción a la Filosofía presupone que uno no sabe de antemano nada de filosofía, lo cual es falso, ya que aunque no posea el estudiante de Filosofía un bagaje cultural notable, por supuesto que lo que lo orienta (como a cualquier persona) es un modo de pensar y eso es ya filosofía, lo queramos o no. Ser hombre significa ya mismo, filosofar, relacionar unas ideas con otras, elegir una acción entre varias, tomar cierta decisión y esto es ya filosofar nos guste, lo comprendamos o no. Y esto es porque la filosofía ya desde hace siglos fue el cimiento de la civilización que conocemos y de alguna manera u otra se nos pone de manifiesto ese “tamiz” filosófico en la pintura, la literatura, la música popular (que gusta mucho de filosofar, aunque no lo parezca) y demás expresiones como la radio, la televisión (cuyas bases, al igual que las bases de las computadoras, descansan en la lógica aristotélica), no digamos ya sus contenidos, donde, por cierto, todos resultan ser eminentes filósofos y opinan de todo con gran autoridad, aún sin haber abierto si acaso un libro en la vida. Y esto ocurre con las más variadas expresiones de la filosofía como: la ética, la teoría del conocimiento, la metafísica, la cosmología o la lógica.

Volviendo al punto de que ser hombre significa ya filosofar, me parece interesante resaltar de aquél texto que, si bien podemos comportarnos de un modo no filosófico, esto quizá sea porque la esencial forma del filosofar quizá esté dormida en nosotros, pero de la carrera Universitaria de Filosofía, se espera que ella despierte en el alumno su vocación filosófica y he ahí otro punto importante: El mero recuento de lo leído en filosofía podría incluso estorbar la labor de la intensa reflexión filosófica: como quien dice, nada nos asegura brillantes pensamientos filosóficos más que una combinación de talento, el estudio tenaz y tal vez la suerte.

De lo que se trata el asunto a entender es que lo que la mente debe estar produciendo durante todo el tiempo, son pensamientos dentro del orden filosófico, ya sea para cuestionar, historizar, dar clases o acuñar conceptos como diría Deleuze y que para eso estamos aquí, en la Carrera de Filosofía.

Respecto a la diferenciación entre Ciencia y Filosofía, hay que insistir en dos modos: históricamente, la ciencia brotó de la Filosofía y en el sentido actual, la ciencia se basa en la especialización de ciertos estudios (Biología, Física, Matemáticas, etcétera), mientras que la Filosofía, aún las divergencias entre las filosofías individualistas como las de Schopenhauer o Niezstche, o las que han pretendido sistematizar los conocimientos filosóficos como fue de Descartes a Hegel o Marx, tenemos que decir que la filosofía intenta apretar el Todo concerniente a lo humano y de ello hacer su objeto de estudio, por tal motivo es igual de filósofo un Niezstche que un Kant y, a menudo, quizá en lo futuro encontremos correspondencias entre filosofías aparentemente disímiles.

Con el texto de Russell guardo mayor simpatía que con el de Deleuze: es un filósofo que por su carácter, el tipo de persona y actividades que desarrolló en su vida, se me presenta inmediatamente como un amigo intelectual. A su lado, Deleuze me parece que no lo alcanza en estatura.

Para Russell, las creencias comunes tienen tres defectos importantes: 1.-están muy seguras de sí mismas. 2.- son vagas y 3.- son contradictorias. Analizar el sistema de creencias imperante en la sociedad que fuere, es tarea primordial del filósofo, como hace Russell. Según él, el hábito del pensamiento exacto y el no alejarse demasiado de la lógica son implementos básicos del filósofo preparado, aunque sea ésta siempre una cuestión de grado. En consecuencia, la filosofía es siempre perfectible y por ello mismo, la verdad será cosa cada vez más lejana en el pasado o en el cielo o, como afirmó María Zambrano: “La entera verdad, como la entera razón, ya no son de este mundo.”

Russell pone ejemplos: 1.-considérense árboles, sillas o mesas. El ingenuo sentido común las pasa como tales a pesar de que a la observación no son nunca idénticos tales objetos a dos personas diferentes. Si admitimos que quizá lo que vemos no corresponde con la realidad, inmediatamente —aclara Russell—, nos diremos: “sí, pero es que ahí hay una determinada masa de protones y electrones que conforman una mancha de color.” Y entonces diremos con Russell: “¿qué quiere decir con están ahí?” El científico (como cualquier persona) dirá que estos objetos producen una luminosidad x que altera el nervio óptico, llegan al cerebro y entonces uno los toma como tales árboles, mesas o sillas. Pero el científico nunca ha visto por demás un nervio óptico ni mucho menos un cerebro y he ahí que a pesar de éste error lógico se toman éstas cosas como tales experiencias psicológicas. Para Russell, he ahí un punto donde la meticulosidad o la indagación precisa destruye la certeza.

 

 

LES RECOMIENDO MUCHO A WITOLD GROMBROWICZ (FERDYDURKE, PORNOGRAFÍA TRANS ATLÁNTICO)

 UN POEMA QUE LE DEDICO A YEYO UN AMIGO DEL PASADO:

Yeyo, te conocí en el pasado, déjame decirte

Que te valoré mucho tu trabajo de coordinador

De la clínica de adictos, luego me diste la oportunidad

De dar conferencias en esa clínica en la cual

Las cosas a veces se ponen difíciles,

Claro que te recuerdo: un maestro de la vida

Eso fuiste para mí un maestro de vida, admiré

Tú tenacidad, tu entrega, luego saliste de vacaciones

Y te lo merecías: había qué descansar para ti, grandioso

Maestro de la vida, con tu tenacidad nos

Enseñaste a seguir aprendiendo.

Yeyo: espero que cuando viajes estés lleno de bendiciones

Gran cabrón eres tú.

 


LES RECOMIENDO MUCHO A HERTA MÜLLER, ROBERT WALSER, CLÉMENT ROSSET

 Pues sí, mis estimados lectores, les dejo uno de los últimos poemas de SAÚL IBARGOYEN, nos vimos él y yo, un año antes de su muerte, espero que les guste:


PROBABILIDADES

TAL VEZ LAS COSAS MÁS VIVAS

O más en acuerdo con su médula propia

O las cosas de ánima poco visible o incierta

Lleven en sí un telar de arterias vaciándose:

O tal vez alguien pudo reunir

Las costras caídas de un cuerpo

Que empezaba a nacer como una montaña

Sin nubes y sin breves pájaros:

Tal vez alguien cree que tu cuerpo 

Es una mancha blanca

En los pliegues de la noche:

Porque quizá toda ilusión y todo suceso

Deben ser aceptados

Mientras tu vestido exterior pueda defenderte:

Pero hay en tus dimensiones subjetivas

Una especie de túnica organizando el esqueleto

Encendiendo el rumbo de los flujos y el temblor

Tejiendo un escudo de pieles vulnerables:

Es que en el opaco reino de silencios y desprecio

La especie que en nosotros respira

Va extraviando su cauce de triste infinito:

Entonces puede ser que alguien levante

Un indicio de probables banderas 

Con su antiguo color que bautizamos sangre.




martes, 2 de mayo de 2023

AGRADECIMIENTO A MIS LECTORES

 Sí mis estimados lectores, muchas gracias por seguir leyendo éstos espacios, me han leído bastante y se los agradezco, vengo del gymnasio y pienso dar más para ustedes, ánimo!

viernes, 28 de abril de 2023

AHORA DÍAS CERCANOS AL SAN MARCOS ÉSTE POEMA:

JOHN KEATS; EL MÁS CLÁSICO DE LOS ROMÁNTICOS INGLESES (31 octubre 1795—febrero 21 de 1821)

 

LA VÍSPERA DE SAN MARCOS

 

Cayó en un día de sábado;

Doblemente sagrado el toque de sábado,

Que llamó al pueblo para la oración de la tarde,

Las calles de la ciudad estaban limpias y hermosas,

Por todos los chaparrones de las lluvias de abril,

Y, en los cristales de las ventanas del Oeste,

La fresca puesta de sol desmayadamente hablaba

De los inmaduros y fríos valles verdes,

De los setos de verdes espinos sin florecer,

De nuevos ríos con brotes primaverales de juncias,

De primaveras junto arroyos ocultos

Y margaritas sobre escalofriadas colinas.

Doblemente sagrado fue el toque del sábado:

Las silenciosas calles estaban repletas

De graves y piadosas compañías,

Calientes por los fuegos de sus oratorios,

Y, avanzando con aire de recato

Al canto comunitario y la oración vespertina,

Todos los pórticos y los bajos

Estaban llenos de pacientes gentes, lentas,

Con calladas oraciones y los pies arrastrando

Mientras alto y hermoso tocaba el órgano.

Las campanas habían callado, las oraciones comenzado

Y Berta todavía no había advertido

Un curioso cuerpo, remendado y rasgado,

Que durante todo el día, desde el amanecer,

Había tomado cautivos sus ojos

Entre sus brocados de oro;

Perpleja se hallaba por mil cosas,

---las estrellas del cielo, las alas de los ángeles,

Mártires con ardiente resplandor,

Santos azules en rayos de plata,

La coraza de Moisés y las siete

Palmatorias que Juan vio en el cielo,

El león alado de San Marcos

Y el arca de la Alianza

Con sus numerosos misterios

Querubines y ratones dorados.

Berta era una bella doncella

Que vivía en la vieja plaza de Minster;

Desde su hogar podía ver,

Lateralmente en su rica antigüedad,

Hasta la tapia del jardín del Obispo,

Donde los sicomoros y los altos olmos,

Llenos de hojas, el bosque había abandonado,

Que el frío viento del norte nunca marchitó,

Tan refugiados por el poderoso edificio.

Berta se levantó y leyó un instante

Con la frente apoyada en el cristal de la ventana.

De nuevo lo intentó y lo intentó otra vez,

Hasta que la sombría tarde extendió la oscuridad

Sobre la leyenda de San Marcos.

Del campo de rizado césped, fino y delgado,

Levantó su cálida y suave barbilla,

Con el cuello dolorido y ojos errantes,

Deslumbrada con santas imágenes.

 

Oscuro estaba todo, y todo silencioso,

Salvo de vez en cuando la callada pisada,

De alguien retornando tarde a casa,

Haciendo eco en la verja del Monasterio.

Las Clamorosas cornejas, que todo el día

Sobre las cimas de los árboles y torres juegan,

Pareja por pareja habían ido a descansar,

Cada una en su antiguo nido del campanario,

Donde caen pronto dormidas

A la música de soñolientas campanadas.

 

Silencioso estaba todo, y todo oscuro,

Fuera y en la habitación del hogar:

¡se sentó pobre alma engañada!

Y encendió una luz con carbón oscuro

Inclinada hacia adelante, con el brillante pelo caído

Y el libro terciado, en contraste con el resplandor.

Su sombra, en difícil postura,

Se reflejaba en tamaño gigantesco

En la viga del techo, como la silla de roble,

La jaula del loro y el panel cuadrado,

Y la angulosa y cálida cortina invernal

En la que se veían muchos monstruos

Llamados palomas de Siam, ratones de Lima,

Aves del paraíso sin patas,

Guacamayos, tiernos Avadavat, (“aves cantoras de India”)

Y gatos de Angora de piel de seda.

Leía sin cansancio, su sombra todavía se reflejaba,

Como si quisiera llenar la habitación

Con extrañas sombras y formas.

Como si una fantasmal reina de espadas

Hubiera venido a hacer burla a su espalda,

A danzar y frotar sus negras vestiduras.

Sin cansancio leía la página de la leyenda

De san Marcos, desde la juventud a la vejez,

En la tierra, en el mar, en las prisiones paganas

Alegrándose por sus muchos dolores.

A veces el sabio eremita,

Con dorada estrella o brillante daga,

Se refería a piadosas poesías

Escritas con pequeñísima pluma de corneja

Debajo del texto, y así la rima

Quedaba dividida de vez en cuando:

----“Como escrbido sine desvío

Han los homes antes que bendecidos despierten

Cuando que sus amicos los piensen undidos

En critas mu metidas bago terra;

Y como uno pequeño ninio deue ser

Uno santo ante sus nascimiento,

Faced que la madre (¡Dios la benediga!)

Quede en solitariedad

Y bese devuota la santa cruce.

Del amor Diuino y la forza de Satán

Él escribió y mucha cosa ma:

De mucho cosa que no uere.

Pero tengoa decir veritas

De la Santa Cecilia

E principalmente que autorizado

De santo Marcos vida y muerte”:

 

Por fin sus constantes párpados

Cayeron sobre el ferviente martirio,

Finalmente a su santa gloria,

Exaltada entre el brillo de los cirios

En Venecia…

 

(Inacabado)

1819

 

  

viernes, 21 de abril de 2023

ÉSTE POEMA SALIÓ HOY VIERNES 21 DE ABRIL 23

 OTRO MÁS DEL POEMA DE LOS VIERNES, MI COLABORACIÓN, ES UN POEMA DE

MI LIBRO DE POESÍA "INFINITOS DISPERSOS" GRACIAS POR SU ATENCIÓN LECTORES!!