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*Este proyecto está basado, en sus orígenes, en la idea de Dulce Chiang y Alicia Quiñones




miércoles, 12 de noviembre de 2008

Todos los días*

[Fragmento]

El sol nace como siempre:
la sombra, al pie del árbol,
aparece larga y lánguida
apuntando al horizonte.
(La brisa continente se disuelve
hasta exhalarse completa.)
Cántaros y fuentes cantan
de incontables copas verdes.
La luz incide,
entre rufa
y gualda.
El tiempo quieto
se desborda como un mar
con una grieta.

Augura,
la tibiez de alguna piedra,
las tinieblas que se han ido,
que no vuelven mas esperan,
que se funden en el día
—presente irrevocable en las tinieblas—
como muerte en natalicio.

Es un resurgir constante,
un fénix abrasado en pleno vuelo,
pisada descuidada de la musa
desmentida por la ola.
Flor fragante y fenecida
risa pronta vuelta llanto.
Un amor a tientas: lento;
preguntando en cada esquina
sin salirse de la plaza,
sin moverse, en el centro;
sosteniendo la paloma
en el brinco de su vuelo.
Deslizando cada hora
en derredor, vagando entre las sombras.
Renaciendo en cada giro
y muriendo al mismo tiempo.
Muerte de piedra, solaz de los vientos
que recorren y acarician
supliendo manos, carne, besos, cuerpo.
Alguien abre una ventana:
Descuido que calienta un seno terso,
un brazo fino y cuello de alabastro.
Los últimos recuerdos del ensueño
huyen a la plaza en vilo.


*Título temporal.

2 comentarios:

Marcos García Caballero dijo...

Sabes? Éste me recordó a uno de Ricardo Esquer, poeta hidrocálido de su poemario "muérete nada más de ver la vida" : "...Y desde la ventana interior/los transehúntes parecen reprocharnos/ la tranquilidad con la que/ vivimos en casa."

Francisco Puente dijo...

Entiendo el por qué te lo recordó. Buenos versos. Ojalá me mandes algo de ese material aquicalidense.