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*Este proyecto está basado, en sus orígenes, en la idea de Dulce Chiang y Alicia Quiñones




sábado, 3 de noviembre de 2007

Querido Punto

Hoy, desde la más profunda estima que te tengo, decidí extrañarte

¿Es que no te oyes?

Anoche soñé con mobiliarios, cuadros de papel y frases extravagantes, que como olas se hacían hacia dentro del sueño y empujaban todo, como un desastre que inundaba la simetría perfecta de las lámparas de noche y las fotografías de mi abuela en blanco y negro que tengo sobre el sillón, ese para dos pares de zapatos, un abrazo y un sexo compartido
Luego apareciste, te soñé gemelo, encantado en tu embeleco de narciso, cabalgando una pestaña postiza y dividiéndome en la cantidad que te venía en gana

Me dejas abierto, como en espera

Hablé de ti en el diván donde voy a contar mis secretos, estabas desnudo y olías a papel sin historia, traté de recordar la imperfecta circunferencia de tu cuerpo
Todo fue en vano, la lluvia de la tarde deslavó tu rostro, se me enfriaron los pies y vi lunares en mis manos
Entonces pensé en lunares y no en puntos, gran diferencia, ¿no lo crees?

Un comentario, un ensayo sobre la vía láctea, varias ideas geniales y un capítulo nuevo para mi historia inventada, se han quedado de pie, con los brazos cruzados y el cuello tiezo de esperar tu llegada

Como verás, la extrañeza es un vacío, un punto de arranque con el motor averiado, dame la pauta, la pausa
Dile al ingenio que no cabe en estos renglones, que eres indispensable, rotundo, vil

Hasta cuándo dejarán las cebollas de hacer llorar a la cocinera, hasta cuándo los aviones aterrizarán seguros, hasta cuándo la mosca dará a luz y se secará en el marco de la ventana, hasta cuándo terminaré de escribir, hasta cuándo te harás presente, presentable, y me darás un motivo para concluir, cerrar el círculo que inició en alguna parte de tu infinita forma

Aunque escriba tu nombre y describa tu valor, jamás tendrá el mismo significado

Me dejas condenado, como el idiota que mira un cúmulo de estrellas sin decidirse por una
Te extraño y te pido que me reconsideres, que dejes alguna huella de tu cuerpo en una hoja de papel, quizás te calque, te fotocopie o te tome fotografías, quizás me olvide de tu utilidad y te deje descansar entre los libros que están serenos, gracias a ti, a tu inolvidable sentido de lo acabado
Punto final

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