Marge Piercy
Poemas de 1973 y 1978
El catálogo de los juicios misóginos resentidos, de por sí falsos, con el que algunos han intentado justificar el sexismo, se vuelve a pulverizar ante la obra literaria de Marge Piercy. Su genio y su vitalidad de poeta nos llevan a una dimensión no acostumbrada. En su poesía, y sobre todo con su vida, ella destruye un mundo constreñido y anquilosado al tiempo que construye otro pletórico de intensidades. Para destruír y construír sobre la destrucción tiene que haber lucha. En el combate se gana y se pierde, hay ahí un ceñimiento a la dialéctica de la vida y la muerte, del placer y el dolor, de Eros y Tanatos; y este es, precisamente, el mundo poético y cotidiano que nos transmite Marge Piercy en su obra.
Nota y traducción de José Vicente Anaya, 1981.
Blues luctuoso para Janis Joplin
Tu voz siempre me golpeó el nervio del codo,
la pinche fantasía del gran corazón en su congoja;
me arrastró como una luna de cobre,
por todas sus fases hasta alcanzar la libertad.
No puedo menos que amarte con mis pesadillas.
Tu voz chirría en la médula ósea
cocinada en el inmenso lupanar
del masoquismo en que nadamos.
Mujer maltratada, sufriente, defraudada.
Nos han domesticado para habitar
la casa candente de la explotación.
Nunca tenemos tanta vida,
ni somos tan personas,
hasta que caminamos
plenas de blues nocturnos;
cuando más vale que un hombre inexistente
haya partido
(ausencia que es gas para inflar globos)
y nos queda el pensamiento,
la sensación, la voluntad.
¡Oh!, ¡hembra blues tiranizada, jugosa, prolija!
Palpita tu rostro inflamado y malquerido.
Vuela tu cabello de alambres
desparramando la energía. Bocanada
de llamas
para quien toda su vida es combustible.
Tú personificaste a la mamá perfecta
que no se agota en las entregas,
como la sopa de pollo para embriagar
a la raza de hombres-ratas.
Personificaste el dolor
que se prende del pecho como un niño;
y a la goma de mascar, linda y pasiva.
Mujer ajena a la esperanza mendiga y
sin fin del mundo,
luchando encarnizadamente para ser fornicada;ese deseo llamado amor
Y que dejan colgando de la escarpia,
esa necesidad de amar
como un hueco que llora en el alma;
esa droga que nos cuelga y arrastra, matándonos,
tan fría como el aguanieve
que congeló tu sangre.
Poema Obsceno
A pesar del aire cálido
Mis campos tienen nieve.
Deseo retorcerme y culebrear.
Un gemido entre la oscuridad
Desvaneciente
Nos dice, claro está,
Quien va ganando.
La paja del techo
Amenaza con desbordarse
Pero yo quiero escarbar
Y transplantar algunas yerbas.
Mis montañas están turgentes.
Sobre la arcilla color hoja seca
De mi jardín
Las orugas parecen bocas.
¿Por qué no te apresuras
y te quitas la ropa?
Entre La Niebla Silenciosa
El olor a resina de pino
se desvanece
con esta blancura
que esfuma hasta el pantano.
El más allá empieza
tres metros después
del círculo mágico
de la casa alumbrada.
La colina se está desmoronando.
El camino termina
al pie de esa muralla, blanda, que se escurre.
¿Por qué estoy feliz?
con mis brazos figuro el marco
de un espejo infantil
que me hace ver la nada.
Poesía, Storys, Ensayos, Escritores Profesionales, Relatos, Poetry, un sitio principalmente colectivo.
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Todos los textos son propiedad de sus autores, quienes tienen todos los derechos sobre ellos (¿o será al revés?) y han decidido libremente publicarlos aquí para la difusión pública sin fines de lucro. *Este proyecto está basado, en sus orígenes, en la idea de Dulce Chiang y Alicia Quiñones
sábado, 14 de noviembre de 2009
sábado, 7 de noviembre de 2009
Anacando el idioma
*Texto publicado en El Finanaciero el 02/11/09
Estimado Marcos, no habí aentrado por estos ciberlugares últimamente.
Estimado Marcos, no habí aentrado por estos ciberlugares últimamente.
No tengo un poemilla por ahí como me pides por ahora, pero te dejo este texto.
Y muchas gracias por seguir publicando acá.
Fija pule y da esplendor es el lema de la Real Academia de la Lengua. Con fija se entiende que las palabras se “congelan”, para que no entren “oficialmente” a la lengua vocablos que morirán tan pronto como surgieron: expresiones generacionales y cualquier cosa que atente contra la “integridad” de nuestro idioma. Hay, sin embargo, palabras que logran un arraigo muy pronto, e.g: jitomate (ji = rojo y tomatl). Las teorías de sustrato y superestrato dicen que una lengua “dominante” se impone, pero la lengua “vencida” se filtra en la vencedora. Esto le pasó al castellano cuando llegó a América.
Hace tiempo la hija de un amigo me decía que «la gente naca no sabe hablar». Se refería a cosas como la calor, comistes, en base a, jueron y muchas otras que pondrían a varios académicos los pelos de punta. Yo le decía que saber hablar es saber comunicar y, si esa “gente naca” lo lograba, entonces sabía hablar. Nunca me entendió que el no saber hablar ocurriría si el oyente no entendía el mensaje, como a veces le pasa a ella con mi amigo. La “gente bien” que ha estudiado en escuelas bilingües, encontrará normales los términos flashback, outlet o feeling; incorporándolos a su habla (siendo que para prácticamente todos esos préstamos existen palabras en español). Por otro lado la gente que no sabe inglés comienza a encontrar normales estos anglicismos, añadiendo, claro, algo propio; así snake se vuelve esneik. La postura de la hija de mi amigo es la misma que antes de ella tuvieron los que hablaron protorromance, y antes los que hablaron latín.
La historia de nuestra lengua es larga y podemos comenzar muy bien con algunos versos en latín de Catulo o de Virgilio, quienes ya escuchaban a la gente de su pueblo hablar barbaridades (y quizá ellos mismos decían una de vez en cuando). Sin embargo el latín estaba bien sostenido. Los diversos habitantes del gran imperio no tendrían mayor dificultad para comunicarse que la que puede tener hoy un yucateco con un argentino. Algunos hablaban “peor” o “mejor”, pero todos se comunicaban (igual que un naco puede hacerse entender por la hija de mi amigo). Lo curioso es que a este latín con variedades dialectales le podemos añadir dos factores: las lenguas de sustrato, diferentes en cada zona geográfica; y el tiempo que amalgama todo. Así, para desgracia de Catulo, la lengua en que él hacía versos y que tenía diez vocales, quedó “degradada” en la nuestra que sólo tiene cinco vocales. ¿Nosotros seremos unos nacos hablantes de latín?
Quien marca la norma en cuanto a las variaciones de la lengua, siempre es la clase menos educada. Simplemente porque son más y la norma se impone por el uso. Así es entendible que los reinos vecinos de Castilla dijeran que los castellanos eran unos nacos por decir jice en vez de fice (y más tarde peor aún: hice). O que los nacos de Castilla pronunciaban terriblemente mal puoerta, chorar, ollo y vello, para quedar en las naquísimas formas de puerta, llorar, ojo y viejo.Si hubiese habido académicos, seguramente habrían dicho que Castilla era el peor lugar donde se hablaba el romance. Sin embargo esa forma de hablar se impuso por la unión de Castilla-León y Aragón-Navarra, que comenzaron a expandirse como cuña del centro norte de la península, a todo el mundo; además de la visión de grandes como Alfonso X que “fijó” la lengua nueva en documentos, propiciando que se abandonara el latín para escribir lo que se escuchaba: el [hoy] español.
Quien marca la norma en cuanto a las variaciones de la lengua, siempre es la clase menos educada. Simplemente porque son más y la norma se impone por el uso. Así es entendible que los reinos vecinos de Castilla dijeran que los castellanos eran unos nacos por decir jice en vez de fice (y más tarde peor aún: hice). O que los nacos de Castilla pronunciaban terriblemente mal puoerta, chorar, ollo y vello, para quedar en las naquísimas formas de puerta, llorar, ojo y viejo.Si hubiese habido académicos, seguramente habrían dicho que Castilla era el peor lugar donde se hablaba el romance. Sin embargo esa forma de hablar se impuso por la unión de Castilla-León y Aragón-Navarra, que comenzaron a expandirse como cuña del centro norte de la península, a todo el mundo; además de la visión de grandes como Alfonso X que “fijó” la lengua nueva en documentos, propiciando que se abandonara el latín para escribir lo que se escuchaba: el [hoy] español.
El español que pasó a América en muchas ocasiones no fue el más culto, aunque en América sí lo hubo, como nos lo demuestra la española Sor Juana. A Cortés, en su momento, le podían decir Fernán o Hernán (aun Gernán). En muchos pueblos hoy se sigue hablando como en épocas novohispanas, ellos han conservado la lengua en una de sus formas más antiguas (en que jueron era aceptado); mientras que los demás fueron “degradando” el idioma hasta tener lo que hablamos hoy.
Actualmente tenemos una lengua en constante evolución, llena de extranjerismos que, muchas veces, fueron introducidos cuando existía una palabra castellana para lo mismo, degradando, anacando, el idioma. Las personas que generalmente acusan a otras de hablar nacamente (siendo que seguramente son las que llevarán la pauta del cambio), son las que degradan y anacan el idioma insertando, no sólo palabras para las cuales existe una en español y que por ignorancia, conformismo y pereza no buscan; sino frases traducidas con errores sin el menor pudor y con la mayor impunidad.
lunes, 2 de noviembre de 2009
2 de noviembre..
No vivirá la mosca amor
pasional, no volará más de dos minutos seguidos, eso sí,
lo que puede hacer es posarse cerca, muy cerca de tí,
tan cerca que sentirás que la muerte
también existe, y le podrás gritar: ho infecta
podrida mosca, te compadezco en tu pobre desgracia,
pero ya no estorbes este instante, que es mío, no tuyo,
desgraciada cosita voladora.
Y la mosca, donde se haya posado, sacará sus conclusiones
uniendo sus dos patas
primeras y volará, hasta estrellarse contra el cristal de la ventana
y tu pinche matamoscas
que compraste en el Mega por si acaso.
pasional, no volará más de dos minutos seguidos, eso sí,
lo que puede hacer es posarse cerca, muy cerca de tí,
tan cerca que sentirás que la muerte
también existe, y le podrás gritar: ho infecta
podrida mosca, te compadezco en tu pobre desgracia,
pero ya no estorbes este instante, que es mío, no tuyo,
desgraciada cosita voladora.
Y la mosca, donde se haya posado, sacará sus conclusiones
uniendo sus dos patas
primeras y volará, hasta estrellarse contra el cristal de la ventana
y tu pinche matamoscas
que compraste en el Mega por si acaso.
miércoles, 28 de octubre de 2009
UN ETERNO ABRAZO A HUGO GTZ VEGA!!
Fuente: La Jornada Aguascalientes.
Por Favor, Maestro Pako Puente, en honor al maestro, podría colocar un poema suyo?
Por cierto, cuándo hablamos de mis honorarios HAPAX?
Los poetas Hugo Gutiérrez Vega y Alberto Cisneros recibieron en Aguascalientes el premio a los poetas del mundo latino Víctor Sandoval como parte de las actividades del V Encuentro de poetas del mundo latino, ambos escritores con una trayectoria que se les ve en los ojos, en las arrugas de las manos, en el amor sembrado en toda su producción literaria. Tenerlos fue un placer, aún cuando a decir de los organizadores los maestros y profesores de la carrera de Letras Hispánicas de la Universidad Autónoma de Aguascalientes brillaron por su ausencia.
Para qué poetas en tiempos de penuria, comenzó Víctor Manuel González director del Instituto Cultural de Aguascalientes citando a Hölderlin, más tarde Cisneros amplió un poco más el panorama de este cuestionamiento diciendo que desde hace dos mil años ya había quienes se hacían esta pregunta y si la poesía sigue viva en estos días es porque resulta necesaria para los humanos, eso sin considerar que justo en estos momentos de oscuridad es cuando se debe voltear la mirada hacia el arte y la cultura como una forma de recordar la esencia del ser humano.
Fue un deleite para quienes gustan del uso de la palabra escuchar a los maestros, saber que hoy son ellos unos de los tantos referentes en el mundo latino para los escritores de las generaciones más recientes, son de los que al leerlos hacen exclamar al lector, estas son las palabras exactas para describir lo que siento.
Ambos artistas de la palabra se mostraron agradecidos con el reconocimiento, a los dos el momento les trajo a la cabeza recuerdos de otros tiempos, Gutiérrez Vega habló de sus andanzas primeras, de la región de Los Altos, Lagos de Moreno y Aguascalientes como una misma región cultural, con una cosmovisión única y parecida, se fue al momento de su primer concurso de oratoria que fue en el Teatro Morelos y también recordó cuando le otorgaron el Premio Nacional de Poesía Aguascalientes.
El poeta dijo que este premio más que un acicate para continuar escribiendo a su edad es un elogio que agradece, les dijo a los presentes que no les prometía escribir más, pero sí les pedía que leyeran sus letras que fueron escritas con mucho amor y con todo el corazón.
Ante las hermosas palabras de Gutiérrez Vega, Alberto Cisneros dijo que tenía poco que decir y le hubiera gustado comentar que le había ganado las palabras su antecesor pero reconoció que de hacerlo hubiera mentido porque él no conoce nada de Aguascalientes y de Los Altos y finalmente terminó por retomar a los presentes a aquel momento en que fue un joven de 17 años que publicó su primer libro y estando en una librería vio como un hombre tomó entre sus manos su libro, lo compró y aquel joven apenas iniciado en el mundo de la poesía lo siguió, quería saber todo de aquel que era su primer lector.
Para responder un poco a la pregunta de para qué los poetas, él mismo mencionó que en este momento donde la individualidad ha sido tan ninguneada, es un buen momento para reflexionar que la poesía finalmente les recuerda a las personas que nacimos solos sin pedirlo y morimos solos sin quererlo.
Cisneros comentó que los temas de la poesía siguen siendo los mismos desde hace dos mil años, no llegan a diez, amor, muerte, desamor, solidaridad, el lenguaje es siempre el mismo, pero para él una acepción de la poesía es una lucha permanente, perpetua contra el lugar común, cuando una persona en su momento más íntimo puede sin lugar a dudas asegurar que el poeta dijo con sus palabras, tal cual lo que en realidad quería expresar y no tenía palabras para decirlo.
Por Favor, Maestro Pako Puente, en honor al maestro, podría colocar un poema suyo?
Por cierto, cuándo hablamos de mis honorarios HAPAX?
Los poetas Hugo Gutiérrez Vega y Alberto Cisneros recibieron en Aguascalientes el premio a los poetas del mundo latino Víctor Sandoval como parte de las actividades del V Encuentro de poetas del mundo latino, ambos escritores con una trayectoria que se les ve en los ojos, en las arrugas de las manos, en el amor sembrado en toda su producción literaria. Tenerlos fue un placer, aún cuando a decir de los organizadores los maestros y profesores de la carrera de Letras Hispánicas de la Universidad Autónoma de Aguascalientes brillaron por su ausencia.
Para qué poetas en tiempos de penuria, comenzó Víctor Manuel González director del Instituto Cultural de Aguascalientes citando a Hölderlin, más tarde Cisneros amplió un poco más el panorama de este cuestionamiento diciendo que desde hace dos mil años ya había quienes se hacían esta pregunta y si la poesía sigue viva en estos días es porque resulta necesaria para los humanos, eso sin considerar que justo en estos momentos de oscuridad es cuando se debe voltear la mirada hacia el arte y la cultura como una forma de recordar la esencia del ser humano.
Fue un deleite para quienes gustan del uso de la palabra escuchar a los maestros, saber que hoy son ellos unos de los tantos referentes en el mundo latino para los escritores de las generaciones más recientes, son de los que al leerlos hacen exclamar al lector, estas son las palabras exactas para describir lo que siento.
Ambos artistas de la palabra se mostraron agradecidos con el reconocimiento, a los dos el momento les trajo a la cabeza recuerdos de otros tiempos, Gutiérrez Vega habló de sus andanzas primeras, de la región de Los Altos, Lagos de Moreno y Aguascalientes como una misma región cultural, con una cosmovisión única y parecida, se fue al momento de su primer concurso de oratoria que fue en el Teatro Morelos y también recordó cuando le otorgaron el Premio Nacional de Poesía Aguascalientes.
El poeta dijo que este premio más que un acicate para continuar escribiendo a su edad es un elogio que agradece, les dijo a los presentes que no les prometía escribir más, pero sí les pedía que leyeran sus letras que fueron escritas con mucho amor y con todo el corazón.
Ante las hermosas palabras de Gutiérrez Vega, Alberto Cisneros dijo que tenía poco que decir y le hubiera gustado comentar que le había ganado las palabras su antecesor pero reconoció que de hacerlo hubiera mentido porque él no conoce nada de Aguascalientes y de Los Altos y finalmente terminó por retomar a los presentes a aquel momento en que fue un joven de 17 años que publicó su primer libro y estando en una librería vio como un hombre tomó entre sus manos su libro, lo compró y aquel joven apenas iniciado en el mundo de la poesía lo siguió, quería saber todo de aquel que era su primer lector.
Para responder un poco a la pregunta de para qué los poetas, él mismo mencionó que en este momento donde la individualidad ha sido tan ninguneada, es un buen momento para reflexionar que la poesía finalmente les recuerda a las personas que nacimos solos sin pedirlo y morimos solos sin quererlo.
Cisneros comentó que los temas de la poesía siguen siendo los mismos desde hace dos mil años, no llegan a diez, amor, muerte, desamor, solidaridad, el lenguaje es siempre el mismo, pero para él una acepción de la poesía es una lucha permanente, perpetua contra el lugar común, cuando una persona en su momento más íntimo puede sin lugar a dudas asegurar que el poeta dijo con sus palabras, tal cual lo que en realidad quería expresar y no tenía palabras para decirlo.
jueves, 24 de septiembre de 2009
yo no respondo
En el cosmos sempiterno
De tu enmarañado ser,
Queriendo intuir la cuestión
Única de tu ejemplar,
Es tú forma tan compleja,
Eso es lo que me aqueja,
Tornándome maniático
Nace mi demencia
Volviéndome un sádico,
Mientras no me vez
+
Aquejado llegue
Bajo tu pecho,
Aliviando la pasión
De mis manos,
Al infierno ruego por saber,
¿Me dejaras incinerarme?,
+
La cordura en asilos yace,
O se tira por las ventanas
Suicidándose luna tras luna,
Me prometiste su sangre
O encerrarla bajo la lluvia,
+
Desplomaste en este mundo
¿Que puedo dar para ti?,
Gustando de las voces de tu boca,
Excitado por el licor en tu lengua,
Es un hambre que no me deja ser,
Nutrido noche tras noche
Del polvo de tus sendas,
Diariamente te persigo,
Y si me quedara sin alas
Me arrastraría por ti.
+
Ahora que estoy enamorado
De todas tus pieles y caras,
No puedo prometer un albor
Poco a poco me caigo por ti…
De tu enmarañado ser,
Queriendo intuir la cuestión
Única de tu ejemplar,
Es tú forma tan compleja,
Eso es lo que me aqueja,
Tornándome maniático
Nace mi demencia
Volviéndome un sádico,
Mientras no me vez
+
Aquejado llegue
Bajo tu pecho,
Aliviando la pasión
De mis manos,
Al infierno ruego por saber,
¿Me dejaras incinerarme?,
+
La cordura en asilos yace,
O se tira por las ventanas
Suicidándose luna tras luna,
Me prometiste su sangre
O encerrarla bajo la lluvia,
+
Desplomaste en este mundo
¿Que puedo dar para ti?,
Gustando de las voces de tu boca,
Excitado por el licor en tu lengua,
Es un hambre que no me deja ser,
Nutrido noche tras noche
Del polvo de tus sendas,
Diariamente te persigo,
Y si me quedara sin alas
Me arrastraría por ti.
+
Ahora que estoy enamorado
De todas tus pieles y caras,
No puedo prometer un albor
Poco a poco me caigo por ti…
jueves, 6 de agosto de 2009
Violines nocturnos
...Y cayó la noche
con todos sus grillos;
pero tú no estás:
Saltas en mí
con tu violín de cigarra
y en clave de sol
dejas las notas de tu rostro,
para que crea que ahí estás
hasta que al fin me dé cuenta
que no y que no es de día
y cayó la noche
con todos sus grillos...
con todos sus grillos;
pero tú no estás:
Saltas en mí
con tu violín de cigarra
y en clave de sol
dejas las notas de tu rostro,
para que crea que ahí estás
hasta que al fin me dé cuenta
que no y que no es de día
y cayó la noche
con todos sus grillos...
tiempo desaforado en exceso
Nos renovamos a cada bocanada
de humo, de carne, de nosotros...
...pero nunca de tiempo.
El tiempo nos exhala y,
cada vez,
nos renovamos menos
hasta el infinito.
de humo, de carne, de nosotros...
...pero nunca de tiempo.
El tiempo nos exhala y,
cada vez,
nos renovamos menos
hasta el infinito.
jueves, 16 de julio de 2009
humo negro
Decir lo siento antes de un adiós
No es por costumbre es ambición,
Me voy haciendo humo negro
Tan solo quedare en el ayer,
Odio tus desahogos tardíos,
¿Porque hay cuartos tan fríos?
Sentado sin mover ni una pestaña
Ojos rojos sueños tirados al fondo,
Congelado y ardiendo en mi espera,
No es que me conozcas
Simplemente lo intentaste,
Respiras a mi aburrido yo,
No hay errores en mi esencia,
Fundido en todo y ser nada
Miro tu llanto despidiéndose,
Recuerdos que aturden tu mente
Sin ser parte estoy presente.
Te pagan por extinguir mi piel
Mientras nado en la habitación,
Denunciando tú conciencia
Mi raro sabor en tu boca,
Sin un nombre sin parentesco
Ceniza dejaras mi cuerpo
Alma de vapor negro…
miércoles, 24 de junio de 2009
martes, 2 de junio de 2009
miércoles, 20 de mayo de 2009
ignora a los ignorados
En tu espalda, te hacen voltear,
Entre vapor recelos buscados
No quisiera volver y hallarlos,
Hay voces que se van quejando
Tiemblo al percibir su nombre,
Dientes de diablos brillando
Mis caviles llenos de lumbre,
Entre los cielos y los suelos
Ahí están aquellos miedos,
Tus puertas que quiero cerrar
Tus fantasmas quiero soterrar,
Tal vez te roben, tal vez te hieran,
Preferiría reírme y olvidarlos,
Los retorcidos minutos que caerán,
¿Son ignorados los recordados?,
Remarcadas en tu cabeza
Quiero lapidar esas sombras,
Soy yo el que implora y reza
Cuando al caminar las nombras,
Yo te conocí embrujada
Inmersa en tus pensamientos,
Trate de romper un hechizo
De agónicos tristes recuerdos,
la maldición se impone,
cuando el dolor habla,
donde pánico se opone
hay un alma sin habla,
Aprender del vacío
Cortando mis dedos,
Tomando veneno
Muriendo por tus recuerdos,
No los llames por favor
Que nulas razones tengo
Para estallar a los miedos
Tornados que en la noche llaman
¿Las brisas frías que no queman?
Pensamientos perdidos
¿Recordaras a los olvidados?…
Entre vapor recelos buscados
No quisiera volver y hallarlos,
Hay voces que se van quejando
Tiemblo al percibir su nombre,
Dientes de diablos brillando
Mis caviles llenos de lumbre,
Entre los cielos y los suelos
Ahí están aquellos miedos,
Tus puertas que quiero cerrar
Tus fantasmas quiero soterrar,
Tal vez te roben, tal vez te hieran,
Preferiría reírme y olvidarlos,
Los retorcidos minutos que caerán,
¿Son ignorados los recordados?,
Remarcadas en tu cabeza
Quiero lapidar esas sombras,
Soy yo el que implora y reza
Cuando al caminar las nombras,
Yo te conocí embrujada
Inmersa en tus pensamientos,
Trate de romper un hechizo
De agónicos tristes recuerdos,
la maldición se impone,
cuando el dolor habla,
donde pánico se opone
hay un alma sin habla,
Aprender del vacío
Cortando mis dedos,
Tomando veneno
Muriendo por tus recuerdos,
No los llames por favor
Que nulas razones tengo
Para estallar a los miedos
Tornados que en la noche llaman
¿Las brisas frías que no queman?
Pensamientos perdidos
¿Recordaras a los olvidados?…
lunes, 20 de abril de 2009
Felicitaciones a Marcos
Ahora es el turno de que felicite a Marcos García Caballero por su éxito obtenido en la plaza de Zacatecas donde le han dado las llaves de la cuidad, por su trayectoria y obra,
enhorabuena, amigo.
enhorabuena, amigo.
miércoles, 15 de abril de 2009
Texto contemporáneo ya clásico.
¿Para qué sirve hoy la poesía?
Rodolfo Alonso
Si la poesía tiene todavía algún sentido, en estos tiempos de miseria, es cuando continúa encarnando, a pesar de todo, aquello a lo que Dante aludió con tanta nitidez: “la gloria de la lengua”. La sociedad de consumo, del espectáculo, nos han embebido en su atmósfera estridente y demagógicamente chata, falsa en el doble sentido de imitadora y deshonesta, que se ha convertido en el aire que respiramos, en una seudocultura populista y no popular producida seductoramente por los grandes medios masivos de comunicación. Con sus defectos deletéreos sobre la espontaneidad creadora de la gente, inclusive el lenguaje, especialmente el lenguaje.
La cuestión es que si decae el lenguaje humano, decae la condición humana. Porque no usamos el lenguaje, insisto, somos lenguaje. Y cuanto menos lenguaje somos, somos menos humanos, menos hombre. Hemos vivido acaso sin percibirlo una mutación y ahora estamos inmersos no sólo en una civilización cuyo centro ya no es el lenguaje, sino que incluso ataca a las fuentes del lenguaje. La crisis actual de la poesía no es entonces tan sólo la de un mero género literario, sino que —algo muchísimo peor— es la manifestación máxima de una carencia muy profunda en cuanto a la espontánea capacidad creadora de lenguaje por parte de los hombres.
Cada vez que hubo una gran poesía, por alquitarada y elitista que pareciera, siempre estuvo secretamente ligada, aunque fuera por oscuros meandros, con una lengua viva realmente hablada por un pueblo, por una comunidad. Ante la amenazante posibilidad de extinción de la gran literatura, ¿cada uno de nosotros debería, como ya lo anticipó Ray Bradbury en su Fahrenheit 451, esconderse para preservar vivo, aprendido de memoria, el texto de un gran libro? ¿O será suficiente seguir escribiendo el poema?
Porque “la palabra no sería deliciosa si no significase una calidad”, ¿no es cierto, Gabriel Miró? Y el hombre que labra amorosamente el lenguaje que es a la vez suyo y general, íntimamente propio y al mismo tiempo de la especie, el solitario que cumple después de todo la más significativa y necesaria función social, pudo ser nítidamente percibido por Michel Butor, ya a comienzos de la década de los sesenta: “El poeta es aquel que tiene conciencia de que la lengua, y con ella todas las cosas humanas, está en peligro”.
Me parece evidente que la comprensible y valerosa reacción mundial de los ecologistas (a la cual hemos visto sumarse hace poco tantos partidarios de la paz) ha logrado, hoy, llamar la atención sobre las consecuencias deletéreas que la adicción suicida por el poder global y la riqueza obscena ha tenido sobre la calidad de vida humana y de la vida sin más en nuestro planeta, poniendo el acento sobre los daños geográficos, ambientales, concretos y visibles. Pero me temo que todavía no se ha percibido la enormidad del daño psíquico, cultural, estético y esencialmente humano que hemos sufrido para adaptarnos a esta maquinaria que ha enloquecido, cuyo único y delirante objetivo es hacer más dinero del dinero, hasta el infinito. Y que, en consecuencia, sería necesaria también una lucha ecológica a favor de la condición humana, de la calidad humana de la vida humana. Sin abandonar en absoluto lo otro, por supuesto. Hay un agujero de ozono pero también un abismo (si es que no un cáncer) en el espíritu.
Como casi todas las cosas del planeta, la poesía ha sido hoy completamente desacralizada. Y si tal pudo ser acaso el objetivo de las vanguardias de comienzos del siglo XX, seguramente no lo fue en el sentido actual. No creo por ejemplo que la fuente-mingitorio de Duchamp tenga la misma longitud de onda y la misma orientación de sentido de tantas “instalaciones” en frío y tanto supuesto “arte conceptual” hoy extrañamente asumido como neo-academicismo, casi siempre de carácter oficial y con patrocinadores multinacionales que nada tienen que ver, ciertamente, por ejemplo con Lorenzo de Medicis. Después de todo, ya en el siglo XVI, Francis Bacon podía decir que “la verdad surge más fácilmente del error que de la confusión”. Y sobre todo del error que es errar, errante. En lo profundo, en lo visceral, cuando nos quedamos a solas y se callan los ruidos y se apagan las luminarias, Rimbaud sigue en cuestión y cuestionándonos.
Y para concluir, al menos por ahora, enfrentemos nuevamente aquella misma consabida pregunta, de una inocencia demoledora, que alguna vez me planteó en público un colega venezolano: “En la época que vivimos, ¿qué misión le asigna usted al poeta?”. ¿Cómo evitarse decir que quisiéramos que con su trabajo el poeta fuera capaz a la vez de realizarse como persona y ayudar a todos sus hermanos, de enunciar la palabra necesaria, imprescindible y única, la palabra a la vez tan íntima y secreta, húmeda todavía del silencio de los orígenes, emergiendo en una orilla virgen del Universo, y a la vez general, compartida, fraterna, solidaria, no tan sólo ofrecida sino también aceptada por los otros, que entonces la harían suya y le darían destino, aunque ese destino fuera el no poco glorioso de volverse saludablemente anónima, ya sin autor ni tiempo, encarnada en el fluir mismo de la vida y de lo humano? Ni traicionarse, pues, ni traicionar a los otros, y además no traicionar la propia lengua, el propio idioma, el sonido que uno ha venido a traer al mundo. Y siendo uno ser la especie, tan bellamente bárbara e intuitiva como trágicamente condicionada por las culturas que se ha hecho o le han impuesto. Y ser la esperanza de un mañana mejor, la luz de la utopía sin la cual no merece la pena vivir. Y ser también, al mismo tiempo, la conciencia de nuestra irrisoria pero desmedida condición. Lo que somos, lo que podríamos ser, quizá lo que seremos. Pero bien sabemos que, por ahora, la única gloria honestamente deseable ya no es siquiera ni la de vivir en el corazón de los otros, de algún otro, sino más humilde y sabiamente el honor y el placer, la angustia y la ansiedad de haber escrito, de haber sido capaz del poema, que por nosotros circuló y ahora está vivo, fragante y tibio, latente carne de lenguaje, recién amanecido, temblorosamente inclinado, tendido, hacia los otros, hipócritas o no, semejantes, hermanos.
Tomado de Alforja REVISTA DE POESÍA, número XXVIII, primavera 2004.
Rodolfo Alonso es poeta argentino, traductor y ensayista, ex editor. Premio Nacional de poesía. A fines de 2002 recibió en Venezuela la Orden Alejo Zuloaga de la Universidad de Carabobo. Entre sus libros: El arte de callar (2003). Ha traducido: El banquero anarquista de Fernando Pessoa 2003.
Rodolfo Alonso
Si la poesía tiene todavía algún sentido, en estos tiempos de miseria, es cuando continúa encarnando, a pesar de todo, aquello a lo que Dante aludió con tanta nitidez: “la gloria de la lengua”. La sociedad de consumo, del espectáculo, nos han embebido en su atmósfera estridente y demagógicamente chata, falsa en el doble sentido de imitadora y deshonesta, que se ha convertido en el aire que respiramos, en una seudocultura populista y no popular producida seductoramente por los grandes medios masivos de comunicación. Con sus defectos deletéreos sobre la espontaneidad creadora de la gente, inclusive el lenguaje, especialmente el lenguaje.
La cuestión es que si decae el lenguaje humano, decae la condición humana. Porque no usamos el lenguaje, insisto, somos lenguaje. Y cuanto menos lenguaje somos, somos menos humanos, menos hombre. Hemos vivido acaso sin percibirlo una mutación y ahora estamos inmersos no sólo en una civilización cuyo centro ya no es el lenguaje, sino que incluso ataca a las fuentes del lenguaje. La crisis actual de la poesía no es entonces tan sólo la de un mero género literario, sino que —algo muchísimo peor— es la manifestación máxima de una carencia muy profunda en cuanto a la espontánea capacidad creadora de lenguaje por parte de los hombres.
Cada vez que hubo una gran poesía, por alquitarada y elitista que pareciera, siempre estuvo secretamente ligada, aunque fuera por oscuros meandros, con una lengua viva realmente hablada por un pueblo, por una comunidad. Ante la amenazante posibilidad de extinción de la gran literatura, ¿cada uno de nosotros debería, como ya lo anticipó Ray Bradbury en su Fahrenheit 451, esconderse para preservar vivo, aprendido de memoria, el texto de un gran libro? ¿O será suficiente seguir escribiendo el poema?
Porque “la palabra no sería deliciosa si no significase una calidad”, ¿no es cierto, Gabriel Miró? Y el hombre que labra amorosamente el lenguaje que es a la vez suyo y general, íntimamente propio y al mismo tiempo de la especie, el solitario que cumple después de todo la más significativa y necesaria función social, pudo ser nítidamente percibido por Michel Butor, ya a comienzos de la década de los sesenta: “El poeta es aquel que tiene conciencia de que la lengua, y con ella todas las cosas humanas, está en peligro”.
Me parece evidente que la comprensible y valerosa reacción mundial de los ecologistas (a la cual hemos visto sumarse hace poco tantos partidarios de la paz) ha logrado, hoy, llamar la atención sobre las consecuencias deletéreas que la adicción suicida por el poder global y la riqueza obscena ha tenido sobre la calidad de vida humana y de la vida sin más en nuestro planeta, poniendo el acento sobre los daños geográficos, ambientales, concretos y visibles. Pero me temo que todavía no se ha percibido la enormidad del daño psíquico, cultural, estético y esencialmente humano que hemos sufrido para adaptarnos a esta maquinaria que ha enloquecido, cuyo único y delirante objetivo es hacer más dinero del dinero, hasta el infinito. Y que, en consecuencia, sería necesaria también una lucha ecológica a favor de la condición humana, de la calidad humana de la vida humana. Sin abandonar en absoluto lo otro, por supuesto. Hay un agujero de ozono pero también un abismo (si es que no un cáncer) en el espíritu.
Como casi todas las cosas del planeta, la poesía ha sido hoy completamente desacralizada. Y si tal pudo ser acaso el objetivo de las vanguardias de comienzos del siglo XX, seguramente no lo fue en el sentido actual. No creo por ejemplo que la fuente-mingitorio de Duchamp tenga la misma longitud de onda y la misma orientación de sentido de tantas “instalaciones” en frío y tanto supuesto “arte conceptual” hoy extrañamente asumido como neo-academicismo, casi siempre de carácter oficial y con patrocinadores multinacionales que nada tienen que ver, ciertamente, por ejemplo con Lorenzo de Medicis. Después de todo, ya en el siglo XVI, Francis Bacon podía decir que “la verdad surge más fácilmente del error que de la confusión”. Y sobre todo del error que es errar, errante. En lo profundo, en lo visceral, cuando nos quedamos a solas y se callan los ruidos y se apagan las luminarias, Rimbaud sigue en cuestión y cuestionándonos.
Y para concluir, al menos por ahora, enfrentemos nuevamente aquella misma consabida pregunta, de una inocencia demoledora, que alguna vez me planteó en público un colega venezolano: “En la época que vivimos, ¿qué misión le asigna usted al poeta?”. ¿Cómo evitarse decir que quisiéramos que con su trabajo el poeta fuera capaz a la vez de realizarse como persona y ayudar a todos sus hermanos, de enunciar la palabra necesaria, imprescindible y única, la palabra a la vez tan íntima y secreta, húmeda todavía del silencio de los orígenes, emergiendo en una orilla virgen del Universo, y a la vez general, compartida, fraterna, solidaria, no tan sólo ofrecida sino también aceptada por los otros, que entonces la harían suya y le darían destino, aunque ese destino fuera el no poco glorioso de volverse saludablemente anónima, ya sin autor ni tiempo, encarnada en el fluir mismo de la vida y de lo humano? Ni traicionarse, pues, ni traicionar a los otros, y además no traicionar la propia lengua, el propio idioma, el sonido que uno ha venido a traer al mundo. Y siendo uno ser la especie, tan bellamente bárbara e intuitiva como trágicamente condicionada por las culturas que se ha hecho o le han impuesto. Y ser la esperanza de un mañana mejor, la luz de la utopía sin la cual no merece la pena vivir. Y ser también, al mismo tiempo, la conciencia de nuestra irrisoria pero desmedida condición. Lo que somos, lo que podríamos ser, quizá lo que seremos. Pero bien sabemos que, por ahora, la única gloria honestamente deseable ya no es siquiera ni la de vivir en el corazón de los otros, de algún otro, sino más humilde y sabiamente el honor y el placer, la angustia y la ansiedad de haber escrito, de haber sido capaz del poema, que por nosotros circuló y ahora está vivo, fragante y tibio, latente carne de lenguaje, recién amanecido, temblorosamente inclinado, tendido, hacia los otros, hipócritas o no, semejantes, hermanos.
Tomado de Alforja REVISTA DE POESÍA, número XXVIII, primavera 2004.
Rodolfo Alonso es poeta argentino, traductor y ensayista, ex editor. Premio Nacional de poesía. A fines de 2002 recibió en Venezuela la Orden Alejo Zuloaga de la Universidad de Carabobo. Entre sus libros: El arte de callar (2003). Ha traducido: El banquero anarquista de Fernando Pessoa 2003.
lunes, 30 de marzo de 2009
Nueva felicitación a Gustavo Enrique Orozco
Maestro, me alegra enterarme que ganaste, y en primerísimo lugar, la publicación de la obra por el instituto de cultura del éstado de México, con tu obra Sonetos de la eternidad.
Ojalá que nos deleites con uno (o más) de esos sonetos aquí en Hápax.
Ojalá que nos deleites con uno (o más) de esos sonetos aquí en Hápax.
lunes, 23 de marzo de 2009
¿Era la música o el verso? ¿Sería acaso el verso inmisericorde que vuela como la noche debajo del mar? ¿Sería la pupila que tragaluz desde la azotea donde los animales nocturnos apedrean con sus sueños de muerte a los vivos? ¿No será la presencia y el testimonio de lo perdido lo que nos acarrea hacia el encuentro? Esa es palabra compartida, es cuando el deseo y el corazón son charcos de metal en la soledad de una ciudad miserablemente oculta en cada puerta alojada en interrogantes de hace muchos años. Es el deseo, sí, pero también la conciencia trágica con su voz profética que dice: “Escucha, es el silencio, es el silencio lo que puebla y lo que precede al acto que discrimina” y entonces otra vez, la frágil e irreductible condición del hombre, cuando el poema, como si fuera sangre, incienso o mástil arrancado de la victoria o de la tregua, se levanta, y arranca las máscaras a los acomodados, a la luz agónica del viento que da la tarde, el sepulcro de la virtud, la virtud dinamitada y ciega, voz que enmudece al tacto de una lenta caricia que viene siendo acá, tropicalmente hablando, como la nieve, como el cristal, como la belleza que crece en espiral ante la violencia del aire invisible que nos agarrota el cuello cuando creemos en la ternura, eso, a mis espaldas, es la infancia de un gran escritor cualquiera, es el recuerdo del fastidio, es la hazaña del día, es el poema, la energía que no se derriba, que se fortalece en el poema, el día logrado, el toro muerto, la arrogancia muerta, la prosodia, hasta el amor, hasta el cristal y la nieve, hasta la belleza femenina que crece en espiral y vuelve a arremeter, a persuadir: saben? Era sólo otro poema…
viernes, 13 de marzo de 2009
Pasión?
Pasión?
Huele a tu pelo
Se siente en tu piel,
Se oye en tu pecho,
Sabe a tus besos,
Suena con tu aliento,
Termina con tu cordura,
Y renace con tu lujuria,
la llamamos pasión..
Huele a tu pelo
Se siente en tu piel,
Se oye en tu pecho,
Sabe a tus besos,
Suena con tu aliento,
Termina con tu cordura,
Y renace con tu lujuria,
la llamamos pasión..
viernes, 27 de febrero de 2009
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