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domingo, 26 de junio de 2011

"Una Historia no se acaba hasta que ha tomado su peor camino": Friedrich Dürrenmatt

Por Marcos García Caballero

Una luz cenital ilumina el Proscenio y éste hombre nacido en Zuiza en 1921 cerca de Berna, con cara de incredulidad, divaga sobre el destino del hombre en la Tierra en la Europa de la posguerra:



“Suiza tiene algo grotesco en su carácter -declaró alguna vez-; sus intentos de constante neutralidad se parecen a los de una virgen ganándose la vida en un burdel que pretende, además, permanecer casta.”

Friedrich Dürrenmatt, antes de cualquier decisión, fue un todólogo: hizo estudios sobre filosofía, fue dramaturgo tremendamente notable, escritor de novelas policíacas principalmente y artista plástico. Dentro de sus piezas dramáticas cabe destacar: Los físicos (1962) obra que presenta a un científico genial que se oculta, fingiéndose loco, en un manicomio a fin de proteger al mundo de las consecuencias de sus descubrimientos. Otros dos físicos, agentes de sistemas políticos opuestos que debían secuestrarlo, deciden renunciar fingiéndose locos, a las consecuencias de la investigación. Pero la directora del manicomio se ha apropiado de los resultados de las investigaciones y los ha vendido al mejor postor.

Dentro de sus novelas, destaca la comedia en prosa Griego busca griega, escrita en 1955. En Griego busca griega se cuenta la historia que sucede cuando el protagonista Arnolph Arquíloco (un tipo gris, santurrón, que ni fuma ni bebe, vegetariano, que no tiene relaciones sexuales ni las ha tenido a sus 45 años y pertenece a la secta de los Neo presbiterianos primitivos de los últimos cristianos) decide buscar pareja. Arnolph Arquíloco es un sub contable insignificante en medio de miles como él dentro de la Compañía Petit Päyssan de cañones atómicos. Ha elaborado su propia ordenación moral del mundo en la cual el primero es el Presidente del gobierno, luego el obispo, luego Petit Päyssan… el octavo es su hermano Bibi que siempre le pide dinero. Arquíloco es una completa desgracia. Para colmo vive en una buhardilla donde están colgados los retratos de los primeros en su ordenación moral del mundo y las letrinas son cada vez más pestilentes. Pero a madame Bieler (la dueña del local donde desayuna leche y agua mineral), la ha persuadido de que cuelgue los retratos de los ocho integrantes en su ordenación moral del mundo y es ella misma la que a su vez lo persuade de que se busque una esposa. Chloé es la chica que responde al anuncio de “griego busca griega” y para su sorpresa, resulta ser tremendamente encantadora, un ser “puro de gracia y de belleza”. En el momento del encuentro, Arquíloco se siente a merced de la belleza de Chloé y, a partir de ahí, su vida dará un giro radical: repentinamente es ascendido directamente por Petit Päyssan a director de la sección cañones atómicos, es nombrado consejero eclesiástico mundial, recibe por regalo de bodas con Chloé una magnífica mansión y, poco a poco, sin darse cuenta, se convertirá el mismo en un pilar de la sociedad suiza...

viernes, 17 de junio de 2011

El escriba otra vez


Saúl Ibargoyen



Yo soy otra vez el escriba de pie
con un corazón que empieza a herrumbrarse
por decisión de los dioses inalcanzables.
Escribo así y aquí para simplemente tozudamente
respirar en la memoria de algunos otros
pues en este pincel o cálamo o lápiz están
las crónicas las tachaduras los gestos los silencios
las soledades los trazos las dudas los cánticos
de todos los escribas de pie que ya han sido
de todos los que son de los que quizá
resuelvan su intención de nacer.

Escribo sólo palabras porque ya no importan
ni éstas ni ningunas palabras pues hubo hay habrá
otros escribas de fáciles grafías
de versos que riman con el verbo poder
con el verbo usura
con el verbo complacencia
con el verbo violación
con el verbo complicidad
con el verbo sí señor
con el verbo cocaína
con el verbo engaño
con el verbo estatua
con el verbo comodidad
con el verbo cobardía
con el verbo mediático
con el verbo mercado
con el verbo corrupción.

Mi pluma viva o estilete o péndola o cincel
aún siente el temblor de los misiles que calcinaron
las entrañas de Kosovo y de Bagdad.
Y la tableta de barro o la hoja de seda o el fino papiro
o el suave pergamino o la fúlgida pantalla o el vulgar papel
quieren expulsar la costrosa sangre de los doscientos mil
prisioneros que ordenó decapitar Qin Shi
y los miles y miles degollados por Pedro el Grande
por el gran Alejandro y por Ricardo Corazón de León:

quieren borrar el sudor de las naciones
que extinguió la ira de Yaveh
y la orina de las niñas disueltas por el napalm
y la saliva de los desaparecidos en las playas del Sur
y el aliento de los poetas enterrados vivos
en los desiertos de Alá
y el hedor de los veinte millones de kilos
de tripas que Ruanda trituró
y el rumor de las nunca enfriadas cenizas de Hiroshima
y el flujo de la indita vulnerada en la milpa
y el excremento de los veinte mil esclavos que Roma
encajó en su cruz
y que no eran hijos de Dios.

Quieren quitar la piel de los negros incendiándose
en los altares del Ku Kux Klan
y el ardor de los pechos que el cuchillo de pura obsidiana partió
y los pulmones endurecidos por el veneno de Treblinka
y las venas cocinadas por una perfecta energía artificial.

Estas meras palabras de un escriba sencillamente no podrán
dar su voz y su hálito a la tantísima humanidad sacrificada
quemada gaseada desmenuzada ahorcada castrada violentada vejada
vaciada quebrantada expoliada fusilada guillotinada burlada
asesinada arrasada enterrada archivada olvidada
en Granada en Tlatelolco en Madrid en Haití en Cincinati en Honduras
en Guernika en Palmares en Santiago de Chile en Moscú en Armenia
en Tenochtitlan en Guatemala en París en Buchenwald en Gaza en Bogotá
en el Río de la Plata en Angol en Chechenia en El Salvador en Libia
en Etiopía en Kabul en Panamá en el Chaco en Atenco en Acteal:
¿sólo ahí? 
¿solamente ahí?

Yo el escriba con mi yo me levanto
al costo de este menguado cuerpo y digo
que ya no quiero respirar
adentro de las palabras
porque en cada migaja de cada una de estas tierras
de cada una de estas aguas
hay restos de úteros de novias humilladas
hilachas de pellejo infantil
fragmentos de prepucios y de lenguas
uñas mutiladas y ojos coagulándose
nervios atomizados que el verdugo arrancó.

Y yo el escriba otra vez con sus yoes a cuestas
nada estoy diciendo de las banderas mordidas por la sombra
de las cucharas con su cruda hambruna
de los platos con su sucia sed
de las tortillas corroídas y los panes enfermos
de las cruces marchitas y los templos malolientes
de las monedas virtuales y los cheques vacíos
y las tarjetas de plástico
multiplicándose y pudriéndose.
Porque nada quiero decir:
siempre es difícl hablar como cantando.

sábado, 11 de junio de 2011

CONVOCATORIA PARA NARRADORES.

jueves, 9 de junio de 2011

GRAN NOTICIA SOBRE POUND FICCIÓN O CONJETURA POSIBLE?

Demonios indescifrables de Ezra Pound

Tomado de Babelia

J. ERNESTO AYALA-DIP 04/06/2011



Pesquisa moral, documento histórico y relato de aventuras se unen en El espía, novela en la que Justo Navarro compone un brillante diálogo entre existencia e imaginación.

Terminada de leer El espía, la nueva novela de Justo Navarro, se encuentran en su registro casi notarial ecos de alguna novela suya anterior. Hay elementos que nos remiten a Finalmusik (2007), algunos personajes recurrentes (como el escritor italiano de novelas policiacas Carlo Trenti), un cierto aire de misterio y un traductor (de Trenti) que se dirige a nosotros (o tal vez sería más exacto decir que se dirige a sí mismo). Pero la naturaleza documental de El espía nos remite a F. (2003), la novela que Justo Navarro urde en torno a la vida (y la muerte) del gran poeta catalán Gabriel Ferrater. De alguna manera en este libro también se investiga un alma atormentada por demonios indescifrables. Tanto en F como en El espía estamos ante un enigma humano. En El espía asistimos al momento en que el poeta norteamericano Ezra Pound es detenido, encerrado en una jaula cerca de Pisa y acusado luego en Estados Unidos de alta traición. Como Ferdinand Céline, Pound fue un declarado militante antisemita, además de un fanático propagandista del régimen fascista de Mussolini. En 1948, permutada la pena de muerte por su encierro en un manicomio, Ezra Pound publica Cantos pisanos, obteniendo el prestigioso Bollinger Prize.



Digamos antes de avanzar que cuando tuve noticias de este libro, noticias de su argumento y del personaje que recreaba, pensé que se trataba del enésimo experimento (ahora ya no tan experimental) novelístico-biográfico que se está poniendo tan de moda en todas las literaturas. Comenzado el libro fue cuando reparé en su escritura y en el proyecto literario que esa escritura formalizaba. Y fue cuando a la vez recordé la novela sobre Gabriel Ferrater. El mismo acento notarial, el mismo énfasis indagatorio, la misma obsesión por aproximarse a una verdad compleja. He leído últimamente novelas abundando en la fórmula de mezclar vida y conjeturas novelescas alrededor de algún personaje real: hayan sido escritores/as o pintores/as. Las he leído y las encontré interesantes e irreprochables en su hacer artístico, pero carentes de un meollo polémico o problemático, tal vez debido a la excesiva admiración que el personaje real inoculaba a sus autores. Justo Navarro trabaja con un personaje real incómodo. Vocero del fascismo y antisemita. Evidentemente no puede haber sintonía moral. El espía se organiza en 12 capítulos. Pero lo que se dice una auténtica división argumental, se produce en el último titulado 'La evasión'. Aquí irrumpe una voz distinta (hasta entonces escuchábamos un relato aséptico, con ese mismo tono neutro que escuchábamos en F.), la voz de alguien que se llama J. N. y que recoge de labios del escritor Carlo Trenti y otros testimonios una teoría con tintes de novela de espionaje. La teoría según la cual Ezra Pound podría haber sido un agente doble.

Este cambio de perspectiva casi al final de la novela es la razón de ser de la novela. Todo el libro apunta a una unidad. El enigma humano llamado Ezra Pound. Que el poeta norteamericano estaba loco, ya lo había leído Navarro del propio Gabriel Ferrater, según el cual las pruebas de su genuina locura eran sus insensatas teorías económicas y no tanto sus alocuciones radiofónicas en favor de Mussolini. Que Pound hubiera sido un espía no hace más que redundar en su ignota personalidad. Puede resultar inverosímil pero no más que las muchas historias de intelectuales ingleses de entreguerras que un día se descubrió que también lo fueron.

Hace unos años leí Ravel, de Jean Echenoz. ¿Era esa la vida del músico francés? No era una novela sobre su vida, pero sí sobre lo que nunca sabremos de su misteriosa existencia. Y ese misterio hecho ficción estaba en la ironía de su escritura. Con El espía sucede algo semejante. Navarro urde una conjetura esencialmente novelística. Suelda tres mecanismos distintos de narración. La pesquisa moral, el documento histórico y el relato de aventuras. Y para cuadrar el círculo, nos propone un brillante diálogo entre algunos interrogantes humanos y el juego de la imaginación.

Razón y sinrazón

La insensatez incomprensible que mostró Ezra Pound en su porfiada actividad política en beneficio del totalitarismo contrasta con la racional construcción de su obra capital, Cantos pisanos. Dicha racionalidad no es la de la coherencia de los elementos que componen el libro, sino la de la conjunción de su heterogeneidad cultural, temática, idiomática y filosófica. Por ello se entiende que Claudio Guillén, en su libro Entre lo uno y lo diverso, señalara lo siguiente: "La obra de arte concilia la unidad con toda clase de diferencia, toda índole de diversidad. La forma revela, azarosamente, más o menos palpablemente, una voluntad de conjunto". En esta estela de organización lírica están los nombres de Eliot y Ezra Pound, a los que Guillén se remite como paradigmas. En esa enorme masa de conocimientos diversos que componen los Cantos, entre los ideogramas chinos hasta tramos ensayísticos, entre el proyecto dantesco de retratar la historia del mundo, hallamos su paranoica teoría de la usura y los banqueros como causas de todos los males de la humanidad.

miércoles, 8 de junio de 2011

De Poemas Para Mandar a la Guerra

El diablo que está fumando


El vago silencio del desierto y el aire son cortados

por un objeto pesado que cae, luego otro, y otro más.

Caen y son acompañados de silbidos y chiflones

cual lluvia de serpientes y pájaros agónicos que caen.

Con tremenda y sórdida fuerza se escuchan cuando golpean al llegar,

con un fuego tórrido, un gong maldecido y múltiples piedras

que desgarran el cielo al estallar;

luego es la aparición de una flor,

una anémona de polvo que despierta, asciende y se ondula,

otra, y una más como bocanadas de humo

que brotan expelidas por debajo de una tierra humillada;

acaso es un ángel maldito que arrogante expele humo,

fuma mientras las bombas caen junto de él.



para Esteban R. González, the vamp



La BLU- 82

Muéstrales a esos hijos de perra lo que sabes hacer,

acarícialos querida mía, la reina de este lugar.

Anda, déjate llevar así, con cuidado mi dulce

cortadora de margaritas, my sweet daisy-cutter;

mi nena gris.

Esta noche con tus besos van a soñar.

Esta noche tu luz será la verdad,

diles que contigo sabrán lo que es hacer el amor,

y devóralos hasta el límite de tu ser.



Al fin, nadie te dirá que tu destino era cruel.



a Rosario Castellanos

Mientras el corazón de los hombres tiembla

y la mirada se proyecta

desorbitándose los ojos de sus cuencas,

aparecen los infinitos ay que negarán al mundo.



Tanta es la pena que hace ríos por la memoria,

nunca como ahora se perfeccionó la guerra;

la horda puede sentirse satisfecha,

detrás de un escritorio y una copa.


SERGIO VICARIO

sábado, 4 de junio de 2011

ESCÁNDALO POR UN PAR DE FARSANTES, Y LO SIGUEN HACIENDO... CREEN O NO CREEN?

Escándalo alrededor del FONCA,


MARCOS GARCÍA CABALLERO.

CAARTA DIRIGIDA A SAÚL IBARGOYEN:



El día 10 de diciembre de 2010 apareció en el periódico La Jornada y en otros periódicos, los nombres de los ganadores del Sistema FONCA de CONACULTA.

Esto es un hecho.

Para empezar a explicar éste caso es intrincado y complejo lo que yo deseo plasmarte y manifestarte Saúl. Es mi verdad única como persona en activo filósofo en calidad de aspirante de la UNIVERSIDAD VIRTUAL DE CHIUHUAHUA, que depende de la UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE CHIHUAHUA, ex maestro IBARGOYEN; y recién egresado de dos cursos: Primero: EL ENSAYO LITERARIO, coordinado por el maestro Ricardo Pérez Ávila en el CENTRO CIELA FRAGUAS de Aguascalientes con CONSTANCIA. Segundo: CURSO DE GUIÓN CINEMATOGRÁFICO por parte de la UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE AGUASCALIENTES, egresado con CONSTANCIA. Además deseo expresarte, querido ex Maestro que soy practicante de YOGA. Mi situación como residente en la ciudad de Aguascalientes a tenido muchos aspectos, resido en el estado desde 2006. He estudiado, he sido Becario estatal del ICA (Instituto Cultural de Aguascalientes) como creador literario con trayectoria y trabajador como Maestro en distintos sitios como el Programa PRO-ARTE y soy ya, a estas alturas, un escritor con trayectoria reconocido, hasta tanto que, gracias a internet no se puede saber cuántos y de cuántos Países me han leído ó, de dónde son muchos de mis lectores.

Soy practicante de Yoga. El Yoga es un deporte que combina aspectos espirituales de la persona y aspectos físicos, no soy creyente de la religión católica en ningún grado. Pero pienso, asimismo, que ignorar la influencia del catolicismo en nuestro país sería estúpido he irresponsable. La mente en estados normales sin altos rendimientos de concentración atrae lo que repele y lo que agradece, ya sean personas, objetos o ideas, esto es un hecho comprobado. No es de mi interés polemizar al respecto, pero te aseguro Saúl, que esto se muestra muy claramente al momento de practicar YOGA, como quien dice, en el momento de ejecutar la YOGA combate dentro y fuera de la persona el EROS Y EL TÁNATOS y, al final, uno encuentra un estado de PAZ INTERNA. Soy una persona trabajada y leída Saúl, cuento con amplios reconocimientos como escritor y, tengo el Premio Salvador Gallardo Dávalos por mi primer texto largo novela, EDAD EN EL ALBA, además antes saqué y presenté en el corazón del Zócalo de la ciudad de México mi primer libro de Poesía titulado INFINITOS DISPERSOS que tú prologaste, según recuerdo en el año 2001.

Saúl, escucha esto: Si una persona cuyo destino y posición social me provoca y me amenaza con patanerías prepotentes y desconozco dónde está, ¿lo podría encarar? Creo que lo puedo encarar de frente, pero si mediante el YOGA esa persona se me revela como una entidad mental que busca someterme, estoy perfectamente seguro que es su mala conciencia la que actúa, yo lo evado y sigo en mi ejercicio, pero si en mi vida diaria esa persona adquiere una entidad ó una sombría presencia, puedo afirmar que desea hacerme daño, yo te lo confieso Saúl: YO NO DESEO HACERLE DAÑO A NADIE, pero sé muy bien de dos personas que buscan perturbarme de una manera más allá de parámetros normales de actitud y conducta. Una de esas personas es, desgraciadamente, un escritor, Heriberto Yépez y el otro es un tal vecino mío que presumiblemente se llama Juan, la verdad: su nombre y su vida no me interesa, pero él me ha demostrado, mediante actos grotescos y no lo niega en su actitud, que es una especie de supuesto DIOS personal para mí que día a día me hostiga y que, cuando llega la hora seria de la sensatez, se revela como un verdugo y ¡¡¡él lo asume y así lo ha hecho desde hace años!!!

Ésta persona, Saúl, se quiso enterar si yo tenía, en primer lugar, enemigos, como no los encontró, pero el escritor Heriberto Yépez juega fanfarronamente a que somos de verdad enemigos, te lo digo así Saúl: un tiempo le seguí el juego, pero en momentos fuertes en los que uno se juega su cordura y su salud mental, yo dije: esto ya no. Y no solamente esto ya no, sino que decidí dejar de leer cualquier artículo que él publicara o sus libros, de los cuales tengo 3, o cualquier publicación electrónica suya. Creo que eso de los enemigos literarios con esto, es más REAL que la PROPIA COMPETENCIA entre los escritores, bueno.

Te COMENTO y voy al meollo de ésta carta dirigida a ti SAÚL: estaba yo esperando el fallo de la convocatoria del FONCA para la que salieron sus resultados hace poco. Yo creo que tú entenderías que estaba al pendiente de dichos resultados, pero la cosa Saúl, es que yo, además de estar en esos 2 CURSOS, estaba haciendo un curso propedéutico para entrar a la FILOSOFÍA EN LÍNEA.

Éstas personas Saúl, para decirlo rápido, me coaccionaron, me arrinconaron, me dispararon como disparan los que no tienen balas, me forzaron a que yo, mediante sus golpes bajos… ¡Qué padre es dar un golpe bajo!! ¿Es lo más fácil verdad?!! Pero qué difícil conseguir dos constancias de estudio literario y, al mismo tiempo, hacer un curso propedéutico para hacer FILOSOFÍA VIRTUAL VERDAD??? Eso es algo que saben bien éstas personas y por eso, unos días antes de que se diera el fallo del jurado del FONCA, donde yo competía con mi trabajo, éstas dos personas me acorralaron con tal saña en mi propiedad que me coaccionaron a que, número uno: se convirtieran en el asunto más importante de mis momentos esos días y descargaron su furia con la forma que ellos ya sabían que podían acorralarme en mis cosas, mis bienes y mi hogar para que esas personas lograran que yo creyera de antemano que el reconocimiento lo tenía asegurado pero, ese mismo día, en la noche, cuando se dieron los resultados, regresando de mi último curso con la Constancia, me quedé meditando en un café céntrico sobre esos actos y esos procederes mentales, (Yépez es filósofo Saúl) que parece que en pura apariencia no existen, pero negar esto es como negar los fundamentos del catolicismo, no en tamaño, pero sí en igual grado, te diría Saúl, yo creo que uno busca su bienestar en el YOGA y lo mejor para su comunidad con su estudio esa noche en el café, sus trucos no funcionaron y al no funcionar, cerca del lugar donde está la iglesia de San Antonio y su sacristía, se evidenció que buscaban asegurarse de que yo fuera descalificado como candidato a la BECA DEL FONCA 2010-2013.



Tú sabrás que comentario te merece esto SAÚL, estoy convencido de que hubo fraude parta mí en ese dictamen.



12 de diciembre de 2010.



MARCOS GARCÍA CABALLERO.

Mi amistad Saúl IBARGOYEN y todo mi respeto MAESTRO DE MAESTROS.

lunes, 30 de mayo de 2011

Poetas Imprescindibles

1. Arthur Rimbaud

2. Charles Baudelaire

3. Blaise Cendrars

4. Cesare Pavese

5. Efraín Huerta

6. T.S. Eliot

7. Francisco de Quevedo

8. Luis de Góngora

9. Enriqueta Ochoa

10. Maricruz Patiño

11. Daniel Mir

12. Antonin Artaud

13. César Vallejo

14. Tomás Segovia

15. Ezra Pound

16. André Breton

17. Rafael Alberti

18. Rubén Bonifaz Nuño

19. José Vicente Anaya

20. Walt Whitman

21. Carl Sandburg

22. Pablo Neruda

23. Gregory Corso

24. William Carlos Williams

25. Dylan Thomas

26. William Blake

27. Marge Piercy

28. Sylvia Plath

29. Charles Bukowski

30. José Juan Tablada

31. Carlos Pellicer

32. Jaime Sabines

33. Vladimir Mayakovski

34. Xavier Villaurrutia

35. Stépane Mallarmé

36. Anne Sexton

37. Diane Di Prima

38. Estrella del Valle

39. Edgar Allan Poe

40. Ernesto Cardenal

41. Jorge Luis Borges

42. Salvador Novo

43. Elías Nandino

44. José Gorostiza

45. Federico García Lorca

46. Luis Cernuda

47. Nicanor Parra

48. Rubén Darío

49. Fernando Pessoa

50. Octavio Paz

51. José Carlos Becerra

52. Juan Bañuelos

53. Jorge Cuesta

54. Jim Morrison

55. Joaquín Sabina

56. Tristan Tzara

57. Rosario Castellanos

58. José Emilio Pacheco

59. Jack Kerouac

60. Gonzalo Rojas

61. Ricardo Esquer

62. Eduardo Casar

63. Robert Duncan

64. Poesía clásica china

65. Poesía Clásica griega

66. Poesía clásica italiana

67. Poesía clásica inglesa

68. Poesía clásica japonesa

69. Poesía clásica nahua.

Las Crónicas de Efraín Huerta

Por Guillermo Sheridan

La década de los años treinta concentra las pasiones del siglo XX. En asunto de poesía, sus contradicciones, sus formas de fe y sus mitologías se expresaron en disputas e himnos legendarios. Apretó el ímpetu de las vanguardias previas, y procedió a replantearlas en un escenario de profundas tensiones sociales y políticas. Un frenesí creativo y libertario acorde a tiempos en que se replanteaba la naturaleza misma de la sociedad, y cuyas discusiones sobre el sentido de la literatura afectarían al resto del siglo. Esa tirantez se halla determinada por el apogeo de las ideologías políticas (todas en crisis) y de sus diversas, rijosas traducciones: la aparición de las “masas” como un actor histórico, la crisis del capitalismo, el protagonismo del intelectual como conciencia moral y del poeta como su traductor, la mitificación y vulgarización de la ciencia, la crisis final de los viejos imperios nobiliarios y el surgimiento de los imperios militares, el colapso de las convicciones religiosas... Un adecuado caldo de cultivo para incubar la plaga de los totalitarismos.


El reflejo de esos conflictos en el terreno de las ideas provocó un hervor crítico de magnitud tal que el resto del siglo se opaca ante esa década. Nacida con la gran depresión de 1929, parida por una guerra mundial y ya preñada de la siguiente, la década roja contiene todas las discusiones que definieron la modernidad. Los treintas son también años cenitales en producción de artes y letras. Contienen el grand finale de las vanguardias; las luchas y deificaciones del propagandismo; el escritor adornado de laureles en el Kremlin o de gargajos en el gulag; el apogeo de la propaganda y la publicidad, las querellas sobre la función de las ideas y el papel de los escritores, las corporaciones de intelectuales y la seducción de los “tontos útiles” (como les llamaba Stalin); los encontronazos definitorios entre la conciencia creativa individual y las corporaciones políticas.

Aurora roja reúne cien crónicas periodísticas escritas por el poeta y periodista Efraín Huerta entre 1936 y 1939. Es un libro pertinente, pues los treintas mexicanos –más allá de la política local, y aún ahí con reservas– están lejos de haber sido bien estudiados. Los treintas son el continente negro de la historiografía mexicana. Son si acaso una capilla mítica de la iglesia contestataria, poblada de lugares comunes y santitos simplones, apresuradamente canonizados. Y parecería que se les prefiere así y que es mejor no interrogarlos demasiado: en no pocos aspectos, esa década es la matriz de conflictos, posturas y sentimientos que parecen reciclarse en el México que ingresa al siglo xxi. Poco a poco, a pesar de todo, los treinta comienzan a alzar la cabeza. El ámbito mexicano, en su escala, refleja la intensidad de la década y la traduce a sus propias circunstancias y necesidades. Lo hace con un empeño que desata a la vez comedias penosas y actos de enorme nobleza. La cultura mexicana vive como propias querellas que escapaban los límites de su nacionalismo y ensaya una fraternidad intelectual inédita con el mundo. Trotsky abre la curiosidad y luego se viven intensamente la expansión de los imperialismos, el drama de la Guerra Civil Española y la Guerra Mundial. Una ebullición ejemplar en la que se viven y discuten ideas económicas, políticas, sociales y morales de toda índole y coloratura: la vulgarización de las ideas de Freud o Einstein alteran los paisajes mentales, el apogeo del cinematógrafo y la radio socializan la experiencia del mundo exterior, el atractivo de la ciencia, la cultura del turismo, la instauración definitiva del reino de la publicidad, modifican todos los esquemas en la asombrada conciencia de ser parte de la modernidad.

La perspectiva de estas crónicas es la de un joven poeta que vive intensamente esas tensiones y las vive como las narra: con pasión y frescura descaradas. Participa de la convicción colectiva de vivir en la alborada de la verdadera historia, de que la “liberación” es inminente, que la lucha contra el fascismo y la democracia burguesa es el último obstáculo hacia el mundo perfecto de la dictadura del proletariado, que los amores no sólo son más amorosos que antes, sino un éxtasis perpetuo. Ningún escritor en México vivió tan radicalmente esas convicciones como Huerta. Se levanta cada mañana en una exaltación que las crónicas reflejan: cada beso funda repúblicas liberadas, cada viaje hacia el interior del país conduce hacia las verdad profunda de México, cada película vista, cada poema escrito o leído es un paso en la marcha hacia la libertad social, política, sexual. Huerta no dudó nunca de esa fe y su exaltación no dejaba sitio para la duda crítica; no fue, ni quiso ser un intelectual. La única resistencia a su fe será el paso del tiempo, que termina por institucionalizar esa liturgia a contrapelo y por conducirla a la amargura de algunos poemas, como el magnífico “Borrador para un testamento”. Los artículos que recoge este libro son las ilustraciones periodísticas de la materia prima de ese fervor juvenil. Ecos del entusiasmo colectivo del cardenato, el desglose trabado de un “redimir al mundo cada mañana” que se convierte en artículo semanal. Dentro de ese fervor, Huerta acoge en estas crónicas todos los tópicos de la hora: la lucha de los frentes populares contra el fascismo, el debut de los jóvenes universitarios como activos del poder, la celebración de la URSS, la creación de los colectivos de intelectuales, las querellas entre antiguos y modernos, el paso de la polémica sobre nacionalismo a las disputas entre literatura “comprometida” y “pura”, o sobre el imperativo de practicar el “realismo-socialismo”. En las crónicas repercuten todos los conflictos: la transición de Maiakovsky de poeta-héroe comunista a suicida pequeñoburgués, la renuncia de André Gide al pc francés luego de su retorno de la URSS, el asesinato de García Lorca, el conflicto entre surrealistas y estalinistas.

Pero el periodismo juvenil de Huerta no se limitó a esas cuestiones y por eso, además de relevante, es un libro delicioso. La intensidad del muchacho se vuelca hacia el cine, el amor, los viajes, la vida juvenil y universitaria, los barrios de su ciudad amada y aborrecida. Y, de manera esencial, la poesía, pues a cada momento las crónicas registran temas, y aun versos o imágenes que aparecen también en los poemas. Sabrosos paseos por la dicha de vivir, amar, combatir, leer. En este sentido, el material aquí recopilado no es sólo una reflexión relevante sobre la vida en México en tiempos de Cárdenas (en el extremo opuesto al de Salvador Novo), sino también una compañía activa para la lectura del Huerta poeta y una inmejorable ventana hacia su taller. Sobre todo en las crónicas alejadas del hervor político, hay una voluntad de escritura que ansía elevarse en vuelo poético; un tono con elementos de la crónica del México reciente que llega a su apogeo en López Velarde, evidente maestro de Huerta a la hora de narrar la experiencia de la ciudad en prosa. Ávido de su país, Huerta hace crónicas de sus viajes al interior quizá redactadas durante el cumplimiento de sus tareas políticas. O narrar un encuentro de futbol, la historia de la generación de Taller, trazar semblanzas de sus amigos, confesar intimidades de su vida amorosa, abrir su diario de lecturas (Pellicer, González Tuñón, Alberti, Paz, Neruda).

Las crónicas de Aurora roja (crónicas juveniles en tiempos de Lázaro Cárdenas, 1936-1939) fueron reunidas por Maribel Torre, Maribel de la Fuente, Gustavo Jiménez y por quien firma esta nota, responsable también de las notas y el estudio preliminar. Es un libro peculiar: no está a la venta. La edición se limita a cincuenta ejemplares no venales y fuera de comercio que han sido entregados a otras tantas bibliotecas en México y el extranjero. Leído el trabajo, de cuya existencia siempre estuvo al tanto, David Huerta, heredero de Efraín, recordó en el último momento que su padre había dicho que esas crónicas juveniles nunca se recogieran en libro y luego propuso que el trabajo se quedase en la biblioteca. No me parece mal: las bibliotecas son de los pocos lugares dignos que restan en México. ~

domingo, 29 de mayo de 2011

POEMAS PARA MANDAR A LA GUERRA.

De ti, viejo soldado, escuché un día


decir palabras tan atroces

como balas encasquilladas en el alma.

Te oí decir que cuando matabas no te sentías tranquilo,

acaso indiferente y paranoico;

y dijiste algo acerca de una sensación arrebatadora,

que te sucedía cuando te embriagabas con otra sangre;

con esa exquisita y brillante explosión roja que te colmaba

hasta el límite de estar borracho.

Te sentías enajenado, fuera de ti mismo y eras otro;

como un animal antiguo que, no obstante,

en otros días vestirá de gala,

cuando la muerte provocada sea causa de una recompensa,

de una medalla.

2

Sobre la cubierta de un portaaviones,

se distingue a un hombre que fuma.

Fuma, y el humo del cigarrillo escapa de su cuerpo entumecido

por ese viento frío que entristece el pensamiento y al mar.

Fuma, y el corolario de sus recuerdos es la nostalgia

que resiente mientras ve partir en vuelo un F15 de combate,

y anhela y se pregunta ¿Qué intensa pasión provoca

el exterminio de otros allá, por esa lejana tierra?

¿Cuánta gloria les espera a los héroes de guerra?

Desearía entonces no ser un simple asistente de cubierta;

un ser apenas visible en lo inmenso del navío,

o un engrane común de una maquinaria que no piensa y,

se comprende,

sólo le ofrece un sentido vago a su existencia,

a su sueño de nobleza.

3

Ayer fueron los bárbaros y los negros,

también, los amarillos, los indios, los ingleses

y aquellos rojos comunistas del diablo.

Otro día fueron los isleños, luego los latinos y el vietcong.

Sin duda los nazis y los nipones y los bellacos

tercermundistas, los globalifóbicos,

y los adictos a la flor. Más tarde los marcianos

invasores de la imaginación.

Luego aparecieron en Somalia, Camboya,

Afganistán, Irak e Irán,

también en Nicaragua y Panamá.

Mañana serán otros y estarán aquí.


SERGIO VICARIO

sábado, 28 de mayo de 2011

Cuentos Orientales.

Marcos García Caballero

A pesar de que Cuentos Orientales pudiera catalogarse como parte de la faceta inicial del proceso creador de la grandiosa Marguerite Yourcenar, atisbamos ya en estos, las preocupaciones, intereses y el talento creador en pleno dominio de la historia corta o cuento (la ficción corta es otra cosa), de esta gran figura de las letras del siglo pasado hace dos XX.


Efectivamente, son los viajes que ella realizó durante su juventud por Europa y Asia los que han dejado como documento obras como ésta, que pese al tono tradicional de la prosa en la que transcurre (Yourcenar innovó la literatura como los modernos: es decir por contenidos y no por modas, aunque el tema de la vanguardia es aparte), invitan al lector a reflexionar sobre la forma de vida y las costumbres de Asia, particularmente de la China de hace siglos, con un tono que nos advierte desde el principio, que la vida, desde la perspectiva de sus personajes, no es la sucesión de episodios rutinarios por donde se vaga como cualquier individuo podría hacerlo por los pasillos de un aeropuerto con la certeza de que ningún viaje hacia fantásticas tierras le ha prometido el destino. "De cómo fue salvado Wang- Fo" es una historia trágica con enorme victoria poética.

La historia del viejo pintor Wang-Fo y su discípulo Ling es la de dos personajes entre los cuales se ha instalado el compromiso vivencial en el cual el neófito en los finos artes de la pintura vive a la caza, inclusive, del más mínimo gesto de su maestro, pues ha sido el mismo a través de su pintura, el que lo ha liberado --en el sentido espiritual de la palabra-- hasta de sus temores más absurdos que por serlo, son los más difíciles de erradicar. Por su parte, el maestro, se ha entregado sin objeciones al mundo idealizado que le construye su alumno y como viejo lobo, intuye que tampoco cualquier otro mundo podría ofrecérsele como interesante, pues ha librado ya las suficientes batallas como para iniciar alguna otra más.

Mientras avanza su relato, Yourcenar intenta mezclar y lo logra con fortuna, diferentes metáforas sobre la sensibilidad del ser humano cuando este logra percibir más allá de sus límites al arte que lo trasciende: en este caso, la pintura como elemento taumatúrgico por el cual, el maestro y su discípulo se salvarán, incluso del abrazo de la muerte. De hecho el personaje antagónico, encarnado en un Emperador del reino de Han no logra darse cuenta que ni condenándolos a muerte, podrá sustraerlos de la vida a este par de rebeldes que pese a todo, ¡siguen viendo a la pintura como asunto problemático! Saben --y el maestro lo descubre cuando le encargan su obra final antes de sacarle los ojos y cortarle las manos-- que es difícil volver a construir lo que el emperador le pide en cualquier cuadro, así que su mano arrastra con toda la expresión de un espíritu vivo y pleno, los pincelazos donde creará una obra en la que él y su discípulo recién ejecutado, vayan sobre una canoa alejándose río abajo. Lo que nos da un final de una extraordinaria fuerza poética y auténticamente vital, puesto que el maestro lo sabe, como el título de la obra de Milan Kundera, que "la vida está en otra parte" y no en ese esfuerzo y necedad a la que quiere inducirlo su maldito verdugo.

Es aquí donde, como en toda buena obra, se funden la técnica y la profundidad de lo narrado, pues el cuento transcurre, reincide y se va, como diría Octavio Paz en El Arco y la Lira: "al fluir inagotable del murmullo".

lunes, 23 de mayo de 2011

MINIFICCIONES

Minificciones

© Fernando Reyes*


Investigación a fondo
Se descubrió quiénes fueron los autores del crimen del gusto por la lectura. Ellos fueron precisamente: los autores intelectuales.


Qué pronto se hace tarde
Tras la nalgada que le provocó el primer llanto, el hombre se levantó a escribir su vida. Acto seguido, se recostó a aceptar su muerte.



Superación personal
Primero se dedicó a la psicología; años después, al diseño de interiores.



Morir de amor

Tanto amor puede matar. Como el caso del joven que le bajó el cielo a su amada y la mató, pues no contaba con que el cielo pesa cinco mil trillones de toneladas.




Iluminado

El ciego sólo veía televisión, hasta que un día sus manos sintieron un hilo de luz que salía de entre las páginas de un libro.



La crueldad de los cuentos infantiles
El papá protegió tanto a su hija que decidió sacarle los ojos para que no viera las cosas feas que hace la gente. Le sacó la lengua para que no dijera cosas impropias. Le cortó los brazos para que no hiciera cosas indebidas. Y le cercenó las piernas para que no pudiera salir a ese feo mundo. Ella se resignó y esperó la siguiente decisión del hombre.

En completo sosiego, el padre se puso a leerle cuentos infantiles y entonces, ante tal crueldad, la niña prefirió morirse.


Ni en sueños

Dormían profundamente. De repente, ella se incorpora intempestiva y lo despierta zarandeándolo:

- ¿Qué estás soñando, maldito?



La alegría de ser vaquita
La vaquita alegre juega con los niños en el departamento de lácteos. Los carga y abraza con auténtico cariño.

Llega la hora de cerrar y los jóvenes trabajadores, aun cansados, preparan entusiastas su salida. El supermercado va apagando las luces.

En una bodega hasta el fondo la vaquita se va quitando su botarga. Cuando termina de quitarse la cabeza, a la mujer vaquita se le va acabando la alegría. Sabe que cuando pase frente al espejo no podrá ocultar su deforme rostro.


Ictiófaga


“CON LA DIETA DE LA TRUCHA, EN 30 DÍAS TE VERÁS DIEZ AÑOS MÁS JOVEN”, anunciaba el promocional.

La treintona comenzó a comer esta carne que no era mucho de su agrado. Después de cuatro semanas, viendo los resultados, la chava siguió y siguió a duras penas comiendo pescado. Al siguiente mes, la niña se asfixió con una espina que se había tragado.


El auto de sus sueños

Cuántos carros habían pasado por sus manos, por sus pies, por sus ojos. Ha estacionado tantos coches, tantas veces, y a tantas personas les ha hablado bien de ellos: sus asientos de piel, su gran espacio, sus lujosos aditamentos, sus caballos de fuerza, su mecanismo por computadora y, sobre todo, su precio, su bajísimo enganche y sus cómodas mensualidades.

Hoy cumplió mil días en el mismo empleo, y cumplió también un sueño reprimido. Se metió al auto en turno, lo encendió e hizo rugir varias veces su potente motor. Entonces perdió la cabeza, y, en medio de gente sorprendida, rostros aterrorizados y policías persiguiéndolo, se puso a dar vueltas a gran velocidad por todo el centro comercial.



*Fernando Reyes (D.F. 1967) Estudió la Maestría en Literatura Mexicana en la UNAM. Ha participado, entre otros, en el X Congreso de Literatura Mexicana Contemporánea en El Paso, Texas, en el VI Encuentro Internacional de Escritores en el Caribe y en X Festival de Poesía de La Habana, Cuba. Fue becario de la Escuela de Escritores de la SOGEM, donde editó Fantasiofrenia. Antología del cuento dañado y Pragmatáfora. Cosas, versos y prosas. Es autor del poemario El pez goloso de tu lengua, editado con el apoyo del programa Artes por todas partes (Instituto de Cultura del G. D. F., 2006). El volumen de cuentos No somos tiernas las suripantas fue publicado por el Instituto Mexiquense de Cultura en 2007. Escribió el primer libro comible, El niño que devoraba libros, presentado dentro del proyecto México en escena (CENART, 2006), Recibió una Mención Honorífica en el concurso de cuento navideño convocado por Ficticia. Ha publicado varias antologías literarias con temáticas muy diversas, y colaborado en distintas revistas literarias. Fue columnista en el suplemento cultural Arena, de Excélsior. Actualmente es profesor de la UAM-Azcapotzalco.

martes, 17 de mayo de 2011

EL BESO (Del poemario INFINITOS DISPERSOS-Alforja 2001)

POR MARCOS GARCÍA CABALLERO

Este es el beso, tan ansioso, tan esperado, tan vertiginoso como el tronco de un túnel, tan valioso como la espera de sus ejecutantes. Este es nuestro Grial abatido por charcas nauseabundas de dudas, por cuencas del viento que mecen pesados ramajes de incertidumbre. Este es el beso, la aurora en su despliegue, la yerba alzada en primavera, como la eterna certeza que profetizan tus labios. Este es el beso, enredado en fúnebres hamacas que pesan al silencio, de atroz temeridad como la del tigre mirando su reflejo. El beso que nos redimirá de la turbiedad de la existencia. Este es el cántaro de vida que se nos escurre en ensortijadas frescuras de tulipanes encendidos y abiertos, en el cauce del frenesí que me acerca hasta tu boca. Este es el beso, la olvidada sorpresa de sentirse vivos. Atrás quedaron los aleteos de los murciélagos, las alfombras de tejocotes muertos por otras ocasiones de fracaso. Tu pelo, tus senos, la dulce simetría de tu cuerpo al recibir el mío, el chocar de dos tambores que baten en perfecta sincronía. Este es el beso de los encarcelados, el beso con alas de espuma gritando sus razones sobre el vendaval. El beso que sacude los tentáculos del alma, el beso de los espectros que buscan materia para atestiguarse bajo los pliegues de la carne.


Esta es la agonía del beso, la agonía del animal que se coagula en últimos espasmos de sangre violentada, el beso que por un instante mueve los arrecifes del entendimiento y nos reta a ser otros, a ser distintos por un beso. Este es el beso que se busca en calles sombrías infestadas de ausencia, el beso de los pobres, de los que han visto cómo llueve ceniza sobre los hombres en diminutos gajos de esperanza.

Este es el beso de los cobardes, cuya mayor virtud, es que sólo se atreven a besarse.

Anne Sexton--Estados Unidos, (1928-1974).

Traducción de José Vicente Anaya
CUANDO UN HOMBRE PENETRA A UNA MUJER.

Cuando un hombre penetra
a una mujer
es como el oleaje del mar
que carcome la playa,
una y otra vez,
y la mujer abre la boca
por placer
y sus dientes destellan
como el alfabeto,
el Saber aparece
succionando una estrella
y el hombre
adentro de la mujer
hace un nudo
para que nunca se separen
y la mujer
sube por una flor
y el Saber aparece
desbordando los ríos.

Ese hombre y esa mujer
son un doble apetito
que intenta penetrar
la membrana de Dios
y casi lo logran,
pero Dios
con su perversidad
desata el nudo.

lunes, 16 de mayo de 2011

DISCURSO EN ESTOCOLMO 2005 "ARTE, VERDAD Y POLÍTICA" POR HAROLD PINTER

16 de Diciembre, 2005
En 1958, escribí lo siguiente: "No hay grandes diferencias entre realidad y ficción, ni entre lo verdadero y lo falso. Una cosa no es necesariamente cierta o falsa; puede ser al mismo tiempo verdad y mentira" Creo que estas afirmaciones aún tienen sentido, y aún se aplican a la exploración de la realidad a través del arte. Así que, como escritor, las mantengo.

Pero como ciudadano no puedo; como ciudadano he de preguntar: ¿Qué es verdad? ¿Qué es mentira?

La verdad en el arte dramático es siempre esquiva. Uno nunca la encuentra del todo, pero su búsqueda llega a ser compulsiva. Claramente, es la búsqueda lo que motiva el empeño. Tu tarea es la búsqueda. De vez en cuando, te tropiezas con la verdad en la oscuridad, chocando con ella o capturando una imagen fugaz o una forma que parece tener relación con la verdad, muy frecuentemente sin que te hayas dado cuenta de ello.

Pero la auténtica verdad es que en el arte dramático no hay tal cosa como una verdad única.

Hay muchas. Y cada una de ellas se enfrenta a la otra, se alejan, se reflejan entre sí, se ignoran, se burlan la una de la otra, son ciegas a su mera existencia. A veces, sientes que tienes durante un instante la verdad en la mano para que, a continuación, se te escabulla entre los dedos y se pierda.

Me han preguntado con frecuencia cómo nacen mis obras teatrales. No sé cómo explicarlo. Como tampoco puedo resumir mis obras, a menos que explique qué ocurre en ellas. Esto es lo que dicen. Esto es lo que hacen.

Casi todas las obras nacen de una frase, una palabra o una imagen. A la palabra le sigue rápidamente una imagen. Os daré dos ejemplos de dos frases que aparecieron en mi cabeza de la nada, seguidas por una imagen, seguidas por mí.

Las obras son The Homecoming y Old times. La primera frase de The homecoming es “¿Qué has hecho con las tijeras?" La primera frase de Old times es “Oscuro”.

En ninguno de los casos disponía de más información.

En el primer caso alguien estaba, obviamente, buscando unas tijeras, y preguntaba por su paradero a otro de quien sospechaba que probablemente las había robado. Pero, de alguna manera, yo sabía que a la persona interrogada le importaban un bledo tanto las tijeras como el interrogador.

En “Oscuro”, tomé la descripción del pelo de alguien, el pelo de una mujer, y era la respuesta a una pregunta. En ambos casos me vi obligado a continuar. Ocurrió visualmente, en una muy lenta graduación, de la sombra hacia la luz.

Siempre comienzo una obra llamando a los personajes A, B y C.

En la obra que acabaría convirtiéndose en The Homecoming, vi a un hombre entrar en una habitación austera y hacerle la pregunta a un hombre más joven sentado en un feo sofá con un periódico de carreras de caballos. De alguna forma sospechaba que A era un padre y que B era su hijo, pero no tenía la certeza. Esta posibilidad se confirmaría sin embargo poco después cuando B (que más adelante se convertiría en Lenny) le dice a A (más adelante convertido en Max), “Papá, ¿te importa si cambiamos de tema de conversación? Te quiero preguntar algo. Lo que cenamos antes, ¿cómo se llama? ¿Cómo lo llamas tú? ¿Por qué no te compras un perro? Eres un chef de perros. De verdad. Crees que estás cocinando para perros.”

De manera que como B le llama a A “Papá” me pareció razonable asumir que eran padre e hijo.

A era claramente el cocinero y su comida no parecía ser muy valorada. ¿Significaba esto que no había una madre? Eso aún no lo sabía. Pero, como me dije a mí mismo entonces, nuestros principios nunca saben de nuestros finales.

“Oscuro”. Una gran ventana. Un cielo al atardecer. Un hombre, A (que se convertiría en Deeley) y una mujer, B (que luego sería Kate) sentados con unas bebidas. ¿Gorda o flaca?, pregunta el hombre. ¿De quién hablan? Pero entonces veo, de pie junto a la ventana, a una mujer, C (que sería Anna), iluminada por una luz diferente, de espaldas a ellos, con el pelo oscuro.

Es un momento extraño, el momento de crear unos personajes que hasta el momento no han existido. Todo lo que sigue es irregular, vacilante, incluso alucinatorio, aunque a veces puede ser una avalancha imparable. La posición del autor es rara. De alguna manera no es bienvenido por los personajes. Los personajes se le resisten, no es fácil convivir con ellos, son imposibles de definir. Desde luego no puedes mandarles. Hasta un cierto punto, puedes jugar una partida interminable con ellos al gato y al ratón, a la gallina ciega, al escondite. Pero finalmente encuentras que tienes a personas de carne y hueso en tus manos, personas con voluntad y con sensibilidades propias, hechos de partes que eres incapaz de cambiar, manipular o distorsionar.

Así que el lenguaje en el arte es una ambiciosa transacción, unas arenas movedizas, un trampolín, un estanque helado que se puede abrir bajo tus pies, los del autor, en cualquier momento.

Pero, como he dicho, la búsqueda de la verdad no se puede detener nunca. No puede aplazarse, no puede retrasarse. Hay que hacerle frente, ahí mismo, en el acto.

El teatro político presenta una variedad totalmente distinta de problemas. Hay que evitar los sermones a toda costa. Lo esencial es la objetividad. Hay que dejar a los personajes que respiren por su propia cuenta. El autor no ha de confinarlos ni restringirlos para satisfacer sus propios gustos, disposiciones o prejuicios. Ha de estar preparado para acercarse a ellos desde una variedad de ángulos, desde un surtido amplio y desinhibido de perspectivas que resulten. Tal vez, de vez en cuando, cogerlos por sorpresa, pero a pesar de todo, dándoles la libertad para ir allí donde deseen. Esto no siempre funciona.

Y, por supuesto, la sátira política no se adhiere a ninguno de estos preceptos. De hecho, hace precisamente lo contrario, que es su auténtica función. En mi obra The Birthday Party creo que permito el funcionamiento de un amplio abanico de opciones en un denso bosque de posibilidades antes de concentrarme finalmente en un acto de dominación.

Mountain Language no aspira a esa amplitud de funcionamiento. Es brutal, breve y desagradable. Pero los soldados en la obra sí que se divierten con ello. Uno a veces olvida que los torturadores se aburren fácilmente. Necesitan reírse de vez en cuando para mantener el ánimo. Este hecho ha sido confirmado naturalmente por lo que ocurrió en Abu Ghraib en Bagdad. Mountain Language sólo dura 20 minutos, pero podría continuar hora tras hora, una y otra y otra vez, repetirse de nuevo lo mismo de forma continua, una y otra vez, hora tras hora.
Ashes to ashes, por otra parte, me da la impresión de que transcurre bajo el agua. Una mujer que se ahoga, su mano que emerge sobre las olas intentando alcanzar algo, que se hunde y desaparece, buscando a otros, pero sin encontrar a nadie, ya sea por encima o por debajo del agua, encontrando únicamente sombras, reflejos, flotando; la mujer es una figura perdida en un paisaje que está siendo cubierto por las aguas, una mujer incapaz de escapar de la catástrofe que parecía que sólo afectaba a otros.

Pero, de la misma forma que ellos murieron, ella también ha de morir.

El lenguaje político, tal como lo usan los políticos, no se adentra en ninguno de estos territorios dado que la mayoría de los políticos, según las evidencias a las que tenemos acceso, no están interesados en la verdad sino en el poder y en conservar ese poder. Para conservar ese poder es necesario mantener al pueblo en la ignorancia, que vivan sin conocer la verdad, incluso la verdad sobre sus propias vidas. Lo que nos rodea es un enorme entramado de mentiras, de las cuales nos alimentamos.

Como todo el mundo aquí sabe, la justificación de la invasión de Iraq era que Sadam Husein tenía en su posesión un peligrosísimo arsenal de armas de destrucción masiva, algunas de las cuales podían ser lanzadas en 45 minutos, capaces de provocar una espeluznante destrucción. Nos aseguraron que eso era cierto.

No era cierto.

Nos contaron que Iraq mantenía una relación con Al Quaeda y que era en parte responsable de la atrocidad que ocurrió en Nueva York el 11 de Septiembre de 2001. Nos aseguraron que esto era cierto.

No era cierto.

Nos contaron que Iraq era una amenaza para la seguridad del mundo. Nos aseguraron que era cierto.

No era cierto.

La verdad es algo completamente diferente. La verdad tiene que ver con la forma en la que Estados Unidos entiende su papel en el mundo y cómo decide encarnarlo.

Pero antes de volver al presente me gustaría mirar al pasado reciente, me refiero a la política exterior de Estados Unidos desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Creo que es nuestra obligación someter esta época a cierta clase de escrutinio, aunque sea de una manera incompleta, que es todo lo que nos permite el tiempo que tenemos. Todo el mundo sabe lo que ocurrió en la Unión Soviética y por toda la Europa del Este durante el periodo de posguerra: la brutalidad sistemática, las múltiples atrocidades, la persecución sin piedad del pensamiento independiente. Todo ello ha sido ampliamente documentado y verificado.

Pero lo que yo pretendo mostrar es que los crímenes de los EE.UU. en la misma época sólo han sido registrados de forma superficial, no digamos ya documentados, o admitidos, o reconocidos siquiera cómo crímenes. Creo que esto debe ser solucionado y que la verdad sobre este asunto tiene mucho que ver con la situación en la que se encuentra el mundo actualmente.

Aunque limitadas, hasta cierto punto, por la existencia de la Unión Soviética, las acciones de Estados Unidos a lo ancho y largo del mundo dejaron claro que habían decidido que tenían carta blanca para hacer lo que quisieran. La invasión directa de un estado soberano nunca ha sido el método favorito de Estados Unidos. En la mayoría de los casos, han preferido lo que ellos han descrito como “conflicto de baja intensidad”. Conflicto de baja intensidad significa que miles de personas mueren pero más lentamente que si lanzases una bomba sobre ellos de una sola vez. Significa que infectas el corazón del país, que estableces un tumor maligno y observas el desarrollo de la gangrena.

Cuando el pueblo ha sido sometido - o molido a palos, lo que viene a ser lo mismo – y tus propios amigos, los militares y las grandes corporaciones, se sientan confortablemente en el poder, tú te pones frente a la cámara y dices que la democracia ha prevalecido. Esto fue lo normal en la política exterior de Estados Unidos durante los años de los que estoy hablando. La tragedia de Nicaragua fue un ejemplo muy significativo. La escogí para exponerla aquí como un ejemplo claro de cómo ve Estados Unidos su papel en el mundo, tanto entonces como ahora. Yo estuve presente en una reunión en la embajada de los EE.UU. en Londres a finales de los ochenta. El Congreso de Estados Unidos estaba a punto de decidir si dar más dinero a la Contra para su campaña contra el estado de Nicaragua. Yo era un miembro de una delegación que venía a hablar en nombre de Nicaragua, pero la persona más importante en esta delegación era el Padre John Metcalf. El líder del grupo de EE.UU. era Raymond Seitz por aquel entonces el ayudante del embajador, más tarde él mismo sería embajador). El Padre Metcalf dijo: “Señor, dirijo una parroquia en el norte de Nicaragua. Mis feligreses construyeron una escuela, un centro de salud, un centro cultural. Vivíamos en paz. Hace unos pocos meses un grupo de la Contra atacó la parroquia. Lo destruyeron todo: la escuela, el centro de salud, el centro cultural. Violaron a las enfermeras y las maestras, asesinaron a los médicos, de la forma más brutal. Se comportaron como salvajes. Por favor, exija que el gobierno de EE.UU. retire su apoyo a esta repugnante actividad terrorista.”

Raymond Seitz tenía muy buena reputación como hombre racional, responsable y altamente sofisticado. Era muy respetado en los círculos diplomáticos. Escuchó, hizo una pausa, y entonces habló con gravedad.

"Padre", dijo,"déjame decirte algo. En la guerra, la gente inocente siempre sufre".

Hubo un frío silencio.

Le miramos.

Él no parpadeó.

La gente inocente, en realidad, siempre sufre.

Finalmente alguien dijo: Pero en este caso “las personas inocentes” fueron las víctimas de una espantosa atrocidad subvencionada por su gobierno, una entre muchas. Si el Congreso concede a la Contra más dinero, más atrocidades de esta clase tendrán lugar. ¿No es así? ¿No es por tanto su gobierno culpable de apoyar actos de asesinato y destrucción contra los ciudadanos de un estado soberano?"

Seitz se mantuvo imperturbable.

"No estoy de acuerdo con que los hechos tal como han sido presentados apoyen sus afirmaciones". dijo.

Mientras abandonábamos la embajada un asistente estadounidense me dijo que había disfrutado con mis obras. No le respondí.

Debo recordarles que el entonces presidente, Reagan, hizo la siguiente declaración:

"La Contra es el equivalente moral a nuestros Padres Fundadores".

Estados Unidos apoyaron la brutal dictadura de Somoza en Nicaragua durante cuarenta años. El pueblo nicaragüense, guiado por los sandinistas, derrocó este régimen en 1979, una impresionante revolución popular. Los sandinistas no eran perfectos. Tenían una claro componente de arrogancia y su filosofía política contenía un cierto número de elementos contradictorios. Pero eran inteligentes, racionales y civilizados. Se propusieron conseguir una sociedad estable, decente y plural. La pena de muerta fue abolida. Cientos de miles de campesinos pobres fueron librados de una muerte segura. A unas 100.000 familias se le dieron títulos de propiedad sobre tierras. Se construyeron dos mil escuelas. Una notable campaña educativa redujo el analfabetismo en el país a menos de una séptima parte. Se establecieron una educación y un servicio de salud gratuitos. La mortalidad infantil se redujo en una tercera parte. La polio fue erradicada.

Estados Unidos denunció estos logros como una subversion marxista/leninista. Desde el punto de vista del gobierno de Estados Unidos, se estaba estableciendo un ejemplo peligroso. Si a Nicaragua se le permitía fijar normas básicas de justicia social y económica, si se le permitía subir los niveles de salud y educación y alcanzar una unidad social y un respeto nacional propio, los países vecinos se plantearían las mismas cuestiones y harían lo mismo. En ese momento había por supuesto una feroz resistencia al status quo en el Salvador.

He hablado anteriormente de "un entramado de mentiras" que nos rodea. El presidente Reagan describía habitualmente a Nicaragua como un "calabozo totalitario". Esto fue aceptado de forma general por los medios, y por supuesto por el gobierno británico, como un comentario acertado e imparcial. Pero la realidad es que no estaba documentada la existencia de escuadrones de la muerte bajo el gobierno sandinista. No había constancia de torturas. No estaba probada la existencia de una brutalidad sistemática u oficial por parte de los militares. Ningún sacerdote fue asesinado en Nicaragua. De hecho, había tres sacerdotes en el gobierno, dos jesuitas y un misionero Maryknoll. Los calabozos totalitarios estaban en realidad muy cerca, en El Salvador y en Guatemala. Estados Unidos había hecho caer en 1954 al gobierno elegido democráticamente en Guatemala y se calcula que unas 200.000 personas habían sido víctimas de las sucesivas dictaduras militares.

Seis de los más eminentes jesuitas del mundo fueron asesinados brutalmente en la Universidad de Centro América en San Salvador en 1989 por un batallón del regimiento Alcatl entrenado en Fort Benning, Georgia, EE.UU. Ese hombre extremadamente valiente, el Arzobispo Romero, fue asesinado mientras se dirigía a la gente. Se calcula que murieron 75.000 personas.

¿Por qué fueron asesinadas?

Fueron asesinadas porque creían que una vida mejor era posible y que debía conseguirse. Esta creencia los convirtió de forma inmediata en comunistas. Murieron porque se atrevieron a cuestionar el status quo, la interminable situación de pobreza, enfermedad, degradación y opresión que habían recibido como herencia.
Estados Unidos finalmente hizó caer el gobierno Sandinista. Supuso varios años y una resistencia considerable, pero una persecución económica implacable y 30.000 muertos al final minaron la moral del pueblo nicaragüense. Exhaustos y condenados a la pobreza una vez más. Los casinos volvieron al país, la salud y la educación gratuita se acabaron. Las grandes empresas volvieron en mayor número. La "Democracia" había prevalecido. Pero esta “política” no estuvo, de ninguna manera, limitada a Centroamérica. Fue realizada a lo largo y ancho del mundo. No tenía final. Y ahora es como si nunca hubiese pasado.

Estados Unidos apoyó y en algunos casos crearon todas las dictaduras militares de derechas en el mundo tras el final de la Segunda Guerra Mundial. Me refiero a Indonesia, Grecia, Uruguay, Brasil, Paraguay, Haití, Turquía, Filipinas, Guatemala, El Salvador, y, por supuesto, Chile. El horror que Estados Unidos infligió a Chile en 1973 no podrá ser nunca purgado ni olvidado.

Cientos de miles de muertes tuvieron lugar en todos estos países. ¿Tuvieron lugar? ¿Son todas esas muertes atribuibles a la política exterior estadounidense? La respuesta es sí, tuvieron lugar y son atribuibles a la política exterior estadounidense. Pero ustedes no lo sabrían.

Esto nunca ocurrió. Nunca ocurrió nada. Ni siquiera mientras ocurría estaba ocurriendo. No importaba. No era de interés. Los crímenes de Estados Unidos han sido sistemáticos, constantes, inmorales, despiadados, pero muy pocas personas han hablado de ellos. Esto es algo que hay que reconocerle a Estados Unidos.

Ha ejercido su poder a través del mundo sin apenas dejarse llevar por las emociones mientras pretendía ser una fuerza al servicio del bien universal. Ha sido un brillante ejercicio de hipnosis, incluso ingenioso, y ha tenido un gran éxito.

Os digo que Estados Unidos son sin duda el mayor espectáculo ambulante. Pueden ser brutales, indiferentes, desdeñosos y bárbaros, pero también son muy inteligentes. Como vendedores no tienen rival, y la mercancía que mejor venden es el amor propio. Es un gran éxito.

Escuchen a todos los presidentes de Estados Unidos en la televisión usando las palabras, “el pueblo americano”, como en la frase, “Le digo al pueblo estadounidense que es la hora de rezar y defender los derechos del pueblo americano y le pido al pueblo americano que confíen en su presidente en la acción que va a tomar en beneficio del pueblo americano”. Es una estratagema brillante. El lenguaje se usa hoy en día para mantener controlado al pensamiento. Las palabras “el pueblo americano” producen un cojín de tranquilidad verdaderamente sensual. No necesitas pensar. Simplemente échate sobre el cojín. El cojín puede estar sofocando tu inteligencia y tu capacidad crítica pero es muy cómodo. Esto no funciona, por supuesto, para los 40 millones de personas que viven bajo la línea de pobreza y los dos millones de hombres y mujeres prisioneras en los vastos “gulags” de las cárceles, que se extienden a lo largo de todo Estados Unidos.

Estados Unidos ya no se preocupa por los conflictos de baja intensidad. No ve ningún interés en ser reticente o disimulado. Pone sus cartas sobre la mesa sin miedo ni favor. Sencillamente le importan un bledo las Naciones Unidas, la legalidad internacional o el desacuerdo crítico, que juzga impotente e irrelevante. Tiene su propio perrito faldero acurrucado detrás de ellos, la patética y supina Gran Bretaña. ¿Qué le ha pasado a nuestra sensibilidad moral? ¿Hemos tenido alguna vez alguna? ¿Qué significan estas palabras? ¿Se refieren a un termino muy raramente utilizado estos días – conciencia? ¿Una conciencia para usar no sólo con nuestros propios actos sino para usar también con nuestra responsabilidad compartida en los actos de los demás? ¿Está todo muerto?

Mirad Guantánamo.

Cientos de personas detenidas sin cargos a lo largo de tres años, sin representación legal ni un juicio conveniente, técnicamente detenidos para siempre. Esta estructura totalmente ilegal se mantiene como un desafío de la convención de Ginebra. Esto no es sólo tolerado sino que difícilmente planteado por lo que se llama “la comunidad internacional”. Esta atrocidad criminal está siendo cometida por un país, que se declara a sí mismo como “el líder del mundo libre”. ¿Pensamos en los habitantes de la bahía de Guantánamo? ¿Qué es lo que dicen los medios? Lo reseñan ocasionalmente – una pequeña mención en la pagina seis. Ellos han sido consignados a una tierra de nadie de la que, por cierto, puede que nunca regresen. En la actualidad muchos están en huelga de hambre, alimentados a la fuerza, incluidos los residentes británicos. No hay sutilezas en estos procesos de alimentación.

Ni sedaciones ni anestésicos. Solo un tubo insertado sobre tu nariz y dentro de tu garganta. Tú vomitas sangre. Esto es tortura.

¿Qué ha dicho la secretaria británica de exteriores sobre esto?

Nada.

¿Qué ha dicho el primer ministro británico sobre esto?

Nada

¿Por qué no?

Porque Estados Unidos ha dicho:

Criticar nuestra conducta en la bahía de Guantánamo constituye un acto poco amistoso.

O estáis con nosotros o contra nosotros.

Así que Blair se calla.

La invasión de Iraq ha sido un acto de bandidos, un evidente acto de terrorismo de estado, demostrando un desprecio absoluto por el concepto de leyes internacionales. La invasión fue una acción militar arbitraria basada en una serie de mentiras sobre mentiras y burda manipulación de los medios y, por consiguiente, del publico; un acto con la intención de consolidar el control económico y militar de Estados Unidos sobre Oriente Próximo camuflado – como ultimo recurso – todas las otras justificaciones han caído por ellas mismas – como una liberación.Una formidable aseveración de la fuerza militar responsable de la muerte y mutilación de cientos y cientos de personas inocentes. Hemos traído tortura, bombas de racimo, uranio empobrecido, innumerables actos de muerte aleatoria, miseria, degradación y muerte para el pueblo Iraqui y lo llamamos “llevar la libertad y la democracia a Oriente Próximo” ¿Cuánta gente tienes que matar antes de ser considerado un asesino de masas y un criminal de guerra? ¿Cien mil? Más que suficiente, habría pensado yo. Por eso es justo que Bush y Blair sean procesados por el Tribunal Penal Internacional. Pero Bush ha sido listo. No ha ratificado al Tribunal Penal Internacional. Por eso si un soldado o político americano es arrestado Bush ha advertido que enviaría a los marines. Pero Tony Blair ha ratificado el Tribunal y por eso se le puede perseguir. Podemos proporcionarle al Tribunal su dirección si está interesado. Es el número 10 de Downing Street, Londres. La muerte en este contexto es irrelevante.

Ambos, Bush y Blair colocan la muerte bien lejos, en los números atrasados. Al menos 100.000 iraquíes murieron por las bombas y misiles estadounidenses antes de que la insurgencia iraquí empezase. Estas personas no existen ahora. Sus muertes no existen.Son espacios en blanco. Ni siquiera han sido registrados como muertos. "No hacemos recuento de cuerpos", dijo el general estadounidense Tommy Franks.

Al inicio de la invasión se publicó en la portada de los periódicos británicos una fotografía de Tony Blair besando la mejilla de un niño iraquí. "Un niño agradecido" decía el pie de foto. Unos días después apareció una historia con una fotografía, en una página interior, de otro niño de cuatro años sin brazos. Su familia había sido alcanzada por un misil. Él fue el único superviviente. "¿Cuando recuperaré mis brazos?" preguntaba. La historia desapareció. Bien, Tony Blair no lo tenía en sus brazos, tampoco el cuerpo de ningún otro niño mutilado, ni el de ningún cadáver ensangrentado.

La sangre es sucia. Ensucia tu camisa y tu corbata cuando te encuentras dando un discurso sincero en televisión.

Los dos mil estadounidenses muertos son una vergüenza. Son transportados a sus tumbas en la oscuridad. Los funerales son discretos, fuera de peligro. Los mutilados se pudren en sus camas, algunos para el resto de sus vidas. Así los muertos y los mutilados se pudren, en diferentes tipos de tumbas.

Aquí hay un extracto del poema de Pablo Neruda:

Explico Algunas Cosas:

Y una mañana todo estaba ardiendo

y una mañana las hogueras

salían de la tierra

devorando seres, y desde entonces fuego,

pólvora desde entonces, y desde entonces sangre.

Bandidos con aviones y con moros,

bandidos con sortijas y duquesas,

bandidos con frailes negros bendiciendo

venían por el cielo a matar niños,

y por las calles la sangre de los niños

corría simplemente, como sangre de niños

Chacales que el chacal rechazaría,

piedras que el cardo seco mordería escupiendo,

víboras que las víboras odiaran!

Frente a vosotros he visto la sangre

de España levantarse

para ahogaros en una sola ola

de orgullo y de cuchillos!

Generales

traidores:

mirad mi casa muerta,

mirad España rota:

pero de cada casa muerta sale metal ardiendo

en vez de flores,

pero de cada hueco de España

sale España,

pero de cada niño muerto sale un fusil con ojos,

pero de cada crimen nacen balas

que os hallarán un día el sitio

del corazón.

Preguntaréis por qué su poesía

no nos habla del sueño, de las hojas,

de los grandes volcanes de su país natal?

Venid a ver la sangre por las calles,

venid a ver

la sangre por las calles,

venid a ver la sangre

por las calles!

Quisiera dejar claro que citando el poema de Neruda no estoy comparando de ninguna manera la República Española con el Iraq de Saddam Husein. Cito a Neruda porque en ningún otro sitio de la lírica contemporánea leí una descripción más insistente y cierta del bombardeo contra civiles.

He dicho antes que Estados Unidos está ahora siendo totalmente franco poniendo las cartas sobre la mesa. Éste es el caso. Su política oficial es hoy en día definida como "Dominio sobre todo el espectro".

Ése no es mi término, es el suyo. "Dominio sobre todo el espectro" quiere decir control de la tierra, mar, aire y espacio y todos sus recursos.

Estados Unidos ahora ocupa 702 bases militares a lo largo del mundo en 132 países, con la honorable excepción de Suecia, por supuesto.No sabemos muy bien como ha llegado a estar ahí pero de hecho está ahí. Estados Unidos posee ocho mil cabezas nucleares activas y usables. Dos mil están en sus disparaderos, alerta, listas para ser lanzadas 15 minutos después de una advertencia. Está desarrollando nuevos sistemas de fuerza nuclear, conocidos como "destructores de búnkeres". Los británicos, siempre cooperativos, están intentando reemplazar su propio misil nuclear, Trident.¿A quién, me pregunto, están apuntando? ¿A Osama Bin Laden? ¿A ti? ¿A mí? ¿A Joe Dokes? ¿China? ¿París? ¿Quién sabe?

Lo que sí sabemos es que esta locura infantil - la posesión y uso en forma de amenazas de armas nucleares - es el corazón de la actual filosofía política de Estados Unidos. Debemos recordarnos a nosotros mismos que Estados Unidos está en un continuo entrenamiento militar y no muestra indicios de aminorar el paso. Muchos miles, si no millones, de personas en Estados Unidos están demostrablemente asqueados, avergonzados y enfadados por las acciones de su gobierno, pero, tal y como están las cosas, no son una fuerza política coherente - todavía. Pero la ansiedad, la incertidumbre y el miedo que podemos ver crecer cada día en Estados Unidos no es probable que disminuya. Sé que el presidente Bush tiene algunos escritores de discursos muy competentes pero quisiera prestarme voluntario yo mismo para el empleo. Propongo el siguiente breve discurso que él podría leer en televisión a la nación.

Lo veo solemne, con el pelo cuidadosamente peinado, serio, confiado, sincero, frecuentemente seductor, a veces empleando una sonrisa irónica, curiosamente atractiva, un auténtico macho.

"Dios es bueno. Dios es grande. Dios es bueno. Mi dios es bueno. El Dios de Bin Laden es malo. Él suyo es un mal Dios. El dios de Sadam también era malo, aunque no tuviera ninguno. Él era un bárbaro. Nosotros no somos bárbaros. Nosotros no cortamos las cabezas de la gente. Nosotros creemos en la libertad. Dios también. Yo no soy bárbaro. Yo soy el líder democráticamente elegido de una democracia amante de la libertad. Somos una sociedad compasiva. Electrocutamos de forma compasiva y administramos una compasiva inyección letal. Somos una gran nación. Yo no soy un dictador. Él lo es. Yo no soy un bárbaro.
Él lo es. Y él. Todos ellos lo son. Yo tengo autoridad moral. ¿Ves mi puño? Esta es mi autoridad moral. Y no lo olvides"
La vida de un escritor es extremadamente vulnerable, apenas una actividad desnuda. No
tenemos que llorar por ello. El escritor hace su elección y queda atrapado en ella. Pero es
cierto que estás expuesto a todos los vientos, alguno de ellos en verdad helados. Estás solo, por tu cuenta. No encuentras refugio, ni protección - a menos que mientas - en cuyo caso, por supuesto, te habrás construido tu propia protección y, podría decirse, te habrás vuelto un político.

Me he referido un par de veces esta tarde a la muerte.

Voy a citar ahora un poema mío llamado

Muerte:

¿Dónde se halló el cadáver?

¿Quién lo encontró?

¿Estaba muerto cuando lo encontraron?

¿Cómo lo encontraron?

¿Quién era el cadáver?

¿Quién era el padre o hija, o hermano o tío o

hermana o madre o hijo del cadáver abandonado?

¿Estaba muerto el cuerpo cuando fue abandonado?

¿Fue abandonado?

¿Por quién fue abandonado?

¿Estaba el cuerpo desnudo o vestido para un

viaje?

¿Qué le hizo declarar muerto al cadáver?

¿Fue usted quien declaró muerto al cadáver?

¿Cómo de bien conocía el cadáver?

¿Cómo sabía que estaba muerto el cadáver?

¿Lavó el cadáver?

¿Le cerró ambos ojos?

¿Enterró el cuerpo?

¿Lo dejó abandonado?

¿Le dio un beso al cadáver?

Cuando miramos un espejo pensamos que la imagen que nos ofrece es exacta. Pero si te mueves un milímetro la imagen cambia. Ahora mismo, nosotros estamos mirando a un círculo de reflejos sin fin. Pero a veces el escritor tiene que destrozar el espejo - porque es en el otro lado del espejo donde la verdad nos mira a nosotros.
Creo que, a pesar de las enormes dificultades que existen, una firme determinación, inquebrantable, sin vuelta atrás, como ciudadanos, para definir la auténtica verdad de nuestras vidas y nuestras sociedades es una necesidad crucial que nos afecta a todos.

Es, de hecho, una obligación.

Si una determinación como ésta no forma parte de nuestra visión política, no tenemos esperanza de restituir lo que casi se nos ha perdido: la dignidad como personas.

miércoles, 6 de abril de 2011

LECTURAS POR LA PAZ

COOORRAN LA VOZ!!

Contra los poetas

"¡Cómo se ha vengado en la gente la ingenuidad de su fe en la Poesía y en el Poeta, su culto a la forma poética, su pasión por todas las ficciones que crea el ambiente de los poetas! El poeta de hoy debería ser un niño astuto, lúcido y cauto. Que se dedique a la poesía, pero que sea capaz en cada momento de darse cuenta de sus limitaciones, fealdades, estupideces y ridiculez; que sea poeta, pero un poeta dispuesto en cualquier momento a revisar la relación entre la poesía y la vida, la realidad. Siendo poeta, que no deje ni por un momento de ser hombre y que no subordine el hombre al ‘poeta’."


Wiltold Gombrowicz

Diario, 1953.

sábado, 19 de marzo de 2011

A o B, o B no es igual a A, o A es lo contrario de B...

                         A


Carreteras desbordadas, holocausto mental del deseo,

Un suspiro, un tanque de gasolina, unos pantalones vaqueros.

Silencio en esta calma de semi desierto.

Después de la lluvia ha ocurrido un fenómeno:

En el desierto la lluvia limpia igual la conciencia que las calles.

Así funciona cuando sucede

este crepitar catártico de quietudes desoladas.

He decidido no abdicar de la Tierra NO la veo NO a la Tierra,

Gramos en la arena,

super gravitaciones hechas polvo,

Soplo líquido del tedio, Baudelaire murió convencido de sí mismo,

Al mirar su foto me apiado de él, junto conmigo.



                      B

Nota íntima, prenda algebraica del habla,

Escucha tu pena desafinada,

Escucha tu dicha en otras bocas,

Aturde y rescata tu heroísmo allá lejos,

Fuera de éste tierno y leve holocausto

De sabernos periféricos.

Eleva tus manos y únete a la danza,

Al diario decir: “¿Y todo este alarde de dónde viene?”

Cuál será la tumba de la peste y la estulticia.

Retratos viejos del abuelo, se goza el viejo,

Por la novela donde lo he inmortalizado,

Aunque eso de la inmortalidad… mmm… bueno,

Lo pensaré a profundidad mientras me dura la erección

Matutina, y con la felicidad de las viejas ideas que siguen

Resonando, por ejemplo en La Lógica del conocimiento científico,

Cabalgaré lógicamente mi lengua en el cabaret que hay

En el techo de tu paladar… así será cuando sea,

De mientras… que se siga dando de qué hablar,

exponiendo pros y contras, en

La Habana Para un Infante Difunto.

lunes, 14 de marzo de 2011

Aforismos del Caos (Óscar de la Borbolla)

* * *
Existen varias formas de guardar silencio además de apretar los labios. Una es hacerse cómplice; otra, fingirse distraído y, la más frecuente, gritar a viva voz dentro de un coro. En todos los casos en los que la palabra no marca una diferencia, no propone un matiz, no objeta algo, el hombre calla. Por eso la humanidad a pesar de su estridencia es silenciosa.
* * *
Quien no se empeña conserva el consuelo de que habría podido; quien se empeña pierde la coartada.
* * *
Si la muerte no truca el amor descubrimos a los pocos meses el fastidio; si la muerte no truca el fastidio descubrimos que el fastidio dura para siempre.
* * *
Como el número de veces que hemos deseado matar a alguien es muchísimo menor que el número de veces que hemos deseado a alguien, puede decirse, a pesar de todo, que somos animales sociables.

viernes, 25 de febrero de 2011

LA INVENCIÓN DE LOS CONFINES (Cárcel y literatura) SERGIO VICARIO

Introducción


Cárcel y literatura son dos términos que se antojan irreconciliables, toda vez que el primero se utiliza para designar el lugar constituido para la detención de las personas y privarlas de su libertad, en tanto que el segundo, lo es para signar el conjunto de obras donde la experiencia humana, creativa, sensible, emotiva y racional se manifiesta a través de la palabra escrita; dicha experiencia depositada en un papel, en un libro, las más de las veces promueve o auspicia la libertad imaginativa y la riqueza cognoscitiva, que otra persona, a leer lo escrito, recibe.

El presente ensayo busca acercar al lector a una vertiente de la literatura que ha emergido tras las rejas; es aquella que con gran dificultad ha arrojado luz entre las sombras, reconocerla, quizá nos permita revalorar un oficio que acrecienta la sensibilidad humana.

Pese a la buena reputación que tienen hoy en día la mayoría de los escritores, esto no los exenta de sufrir atropellos y vejaciones, muchos son los casos de autores que han sufrido la amarga experiencia de una condena por intolerancia a sus ideas o actividades políticas. Producto de estas detenciones varios de ellos dejaron obra y es por eso que ahora contamos con una basta producción centrada en este tema. Aunque bien es cierto, también hubo autores que cayendo presos no tuvieron oportunidad de escribir acerca de esto.

Cárcel y literatura son dos aspectos que se contraponen, la cárcel coarta la libertad, en tanto que la palabra escrita libera el pensamiento. Atisbar hacia estos casos puede ayudarnos no sólo a comprender el valor de la palabra como ejercicio de liberación, catarsis, rebeldía, denuncia, expiación o condena; sino también el acto mismo de defender la vida y auspiciar el pensamiento aún en las peores condiciones. De fondo, el tema es la riqueza espiritual e ideológica que reverbera como un eco al interior de las frías celdas o mazmorras.

Sabemos que la detención de las personas ha ocurrido desde siempre, trataremos de remontarnos hacia sus orígenes, en una aproximación hipotética para observar cómo la actividad humana, en su proceso civilizatorio, ha ido también construyendo una historia plagada de injusticia e intolerancia en detrimento de sus semejantes; la búsqueda del poder y la constitución de los Estados no fue alcanzado sin que se vulnerara la condición de aquellos que se oponían: “ser escritor, disidente y homosexual (escribiera Reinaldo Arenas), eran tres de los peores pecados que uno podía cometer en la Isla de Cuba”, cuando, por supuesto, la contra revolución era o es perseguida como una peste ideológica.

En otro capítulo, daremos cuenta de los casos más significativos, tanto en nuestro país como en otras partes del mundo refiriendo aquellas obras, ahora consideradas riqueza de la historia literaria universal, hasta llegar a la fundación del PEN Club (Poetas, Editores y Novelistas), que si bien inició como una asociación de notables escritores, poco a poco se fue extendiendo y ramificando hasta crear una vertiente de escritores encarcelados, y luchando la asociación en contra de esta situación.

Es claro que a partir del siglo XX, la literatura carcelaria fue en aumento, diversas circunstancias propiciaron esto: nuevas terapias ocupacionales, grupos civiles de enseñanza interesados en promover la cultura tras las rejas, etc., pero sin que signifique que todas estas producciones son efectivamente representativas, es de notar que la escritura ha ido en aumento porque ha sido, como hemos dicho, un vehículo para gozar de un poco de libertad en aquellos ambientes de asfixia y abandono.

Las aportaciones del estudio de Michael Foucault en Vigilar y castigar, son también oportunas para este ensayo, toda vez que al conmutar el castigo corporal, es decir el escarnio, en penas purgatorias, el sistema carcelario pareciera que se legitima y con esto el derecho del Estado que tipifica los delitos y los condenas, sobre los individuos, en tanto no exista un modo de reinserción adecuado. Si bien Foucault apunta el cómo las ideas de Jeremías Bentley y su sistema panóptico para vigilar a los reos son aplicadas en casi todo el mundo, la detención arbitraria y el exterminio parecieron ser la tónica en la mayoría de sistemas carcelarios con regímenes autoritarios.

Al final de este ensayo, trataremos de resumir algunas ideas que se desprenden de este recorrido, no a modo de conclusión, sino como una apuesta a futuro para humanizar más nuestro deprimente sistema carcelario, aquí y en todo el mundo. Sobre todo hoy en día en que la violencia campea por doquier.



La Prisión…



La cárcel es el lugar para segregar a quienes por un delito o por una injusticia, se les ha condenado a padecer la falta de libertad y a vivir en cautiverio. Es el lugar de los tormentos y los horrores, reducto que auspicia la infamia y el desaliento; coto de la maldad donde sucumbe la autoestima, la individualidad y el humanismo, al menos, en la gran mayoría de los casos…

…la búsqueda, sus orígenes

En algún momento nuestros ancestros conocieron la risa y la violencia. Es ocioso preguntar qué habrá sido primero, si la risa o el homicidio, no obstante, si la risa es la negación del universo (como apuntara Octavio Paz), y por ésta, los seres se olvidan de formalismos y dan rienda suelta al humor; el homicidio en cambio, es la negación de la vida, incluso por la vida misma, porque sin duda el hombre ha tenido que matar y mata por su subsistencia. Pero, ¿qué decir cuando dio inicio a este acto y fue en detrimento de sus semejantes?



No podemos precisar cuándo comenzó, sabemos que tanto el humor como la ira son características inherentes a los seres humanos. Podemos suponer, acaso imaginar a un grupo de aquellas hordas ancestrales de sapiens que salieron temerosos de África para colonizar el mundo. Lentamente extenderse en todos los territorios posibles, multiplicarse. Podemos imaginar cómo recolectaban hierbas y frutos y cómo el hambre obligaba a alguno de ellos a quitarle a otro su posesión, pelear acaso. O imaginar su encuentro con otra horda; esta vez era para proteger al grupo familiar de los extraños, tan parecidos a ellos. Iniciar la huida o salir herido en una temprana batalla. Tal vez el hurto y el despojo fue lo primero, lo que antecedió al crimen, incluso podemos suponer que la supremacía de alguien que se apostaba como líder iniciaba algún combate, más aún, la necesidad de apareamiento cuando ya los afectos comenzaban a ser sensibles en el pequeño cerebro de este sujeto y despertaban los celos…


El desarrollo del lenguaje que experimentó el homo sapiens (antecesor de los cromagnones) fue decisivo para la transmisión de conocimiento que modificó su organización social y dio paso a una serie de innovaciones técnicas, con lo que se acercaba la hora en que habría de separar de su anclaje con la naturaleza y sus tiranas condiciones para su supervivencia, es decir, poco a poco ocurriría el dominio del hombre sobre ésta hasta que le permitiría constituir sociedades sedentarias. Para entonces, los grupos humanos ya se habían diseminado por todo el planeta, incluyendo el continente americano, último en poblarse. Hace doce mil años el hombre descubriría la agricultura en la antigua Mesopotamia, así también, por aquella región se encontrarían tablillas de arcilla y piedras con señales claras de escritura y en donde se asientan las primeras “bases legales” que habrían de buscar ordenar su vida.


La aparición de leyes o códigos de conducta es clara señal de que el hombre social había experimentado y conocido ya, la proclividad de sus semejantes hacia comportamientos nocivos que podían afectar la convivencia del grupo, por lo que requería de un ‘marco jurídico’ que regulara su convivencia. Hemos dicho que el robo fue entre sus primeras acciones en contra de sus semejantes, luego el combate, la batalla y el homicidio. También podemos apuntar que existió el maltrato, el sometimiento, el estupro, la esclavitud; que en suma, el hombre conocía de su propio peligro y su capacidad mortífera con las armas. Siete mil quinientos años antes de Cristo, Jericó ya era una ciudad amurallada ante la amenaza latente de otros pueblos. Las murallas, como las actuales fronteras, pretenden constituir un lugar protegido, y restringir el acceso a estos pueblos, ciudades, o países, como el caso de la gran muralla china que se inició su construcción en el siglo tres AC. Por cierto, la existencia de esta gran muralla da cuenta no sólo del portento y el desarrollo arquitectónico o de la estrategia militar considerada, sino de los confines establecidos para proteger un territorio, es reflejo materializado de la inseguridad humana ante sus enemigos, sus propios congéneres apartados.


Por otra parte, al desarrollarse las sociedades, se suscitan paralelamente otros hechos que dan cuenta del desarrollo cultural y religioso. Se narran historias acerca del origen y se extiende una mitología que da forma a las creencias espirituales, en ellas, comienzan a describirse situaciones que dan cuenta de las faltas cometidas por hombres y dioses en contra, incluso, de los propios dioses. Veamos dos ejemplos:

En la mitología griega, Prometeo, un Titán1 hijo de Eurimedonte con la ninfa Climene, y quién por su bondad transmitió sus conocimientos a los humanos, tuvo además la osadía de enfrentar a Zeus, robando el fuego del Olimpo para dársela a éstos. Su castigo fue quedar encadenado a las rocas del Cáucaso, y siendo sempiternamente devorado de sus entrañas por un buitre hasta que su hermano lo liberara.

En la Tradición Judeocristiana, observamos como en el génesis aparece el llamado pecado original Eva es tentada por la serpiente y acerca a Adán a probar del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal que Dios mismo había puesto ahí y les prohibió que tomaran. Al hacerlo, ambos fueron castigados y expulsados del Paraíso.

En uno de los pasajes anteriores encontramos el desafío y el hurto como práctica posible; la cólera del dios padre, y el castigo exageradamente cruel ante la falta, no había ningún código o ley sino tan sólo el criterio y juicio apasionado de Zeus. En el otro caso. La pareja original desobedece al mandato e igualmente son castigados. Desobedecen porque estaban dotados de una capacidad de elección, y deciden contraviniendo ese mandato de Dios, establecido en el Antiguo Testamento. Así ocurre, el ser humano se hace transgresor. La experiencia también se lo dijo, el padre ancestral daba un consejo o una indicación y el hijo no acataba, el líder de la horda indicaba que hacer y otro lo contravino, rebelándose a hacerlo. Conviene preguntarnos entonces, en qué momento o cómo fue que el ser humano recuperó para sí mismo la conciencia del mal, de aquello que le perjudica o le causa dolor y lo refirió en un tabú, una ley o una leyenda.



Variaciones más o menos, en casi todas las culturas con una mitología propia se da cuenta del origen de los hombres sus acciones, o de historias propias de los dioses. En muchas de éstas aparecen también sus faltas.

Una vez establecido un principio rector, en cualquier sociedad, fuese moral o cívico, trasgredir este principio se condena, ese es el delito. El crimen (del latín crimen) y el delito comienzan a tipificarse. Mientras que el crimen comúnmente implica el derramamiento de sangre el delito es de tipo genérico, varia de una sociedad a otra. Hay tantos delitos como establezca un Estado, sin duda, el mayor número de leyes es señal del grado de complejidad y deterioro en las relaciones de las personas que habitan estas sociedades. Cabe agregar que no siempre el hecho delictivo, su proclama o abolición, corresponde a un efectivo consenso social, de hecho, es el propio Estado el que se adjudica esta decisión, aun con eso, la búsqueda de una mejor legislación, ha sido empeño desde que el propio ser humano cobró conciencia y se horrorizó de su propia creación, de la pena de muerte y la tortura, de la segregación y la condena. Tal vez por ello, se fue dando poco a poco la invención de la cárcel, el confinamiento y la pena. Pero pasarían muchos siglos para que las cárceles y prisiones del mundo fuesen lugares más propios al sentido de lo humano, sin que esto signifique que las prisiones hoy en día, rehabiliten, a quienes desafortunadamente caen y sobreviven en ellas.

La organización social de las antiguas civilizaciones, como la sumeria, fenicia, siria, babilónica, hitita, egipcia, hindú, mongola, griega o romana, desarrollaron para su supervivencia, además del comercio y el avance técnico, un aparato de guerra que les permitió la expansión y el dominio, desde luego, la estructura era piramidal y en la punta estaba el jefe supremo, rey, emperador, faraón, monarca, mogul, etc., apoyado en las clases de mercaderes, sacerdotes y, por supuesto, guerreros y militares. Pero además, en la base social estaba el sujeto ordinario y los esclavos, como resultado de las conquistas iniciadas se capturaba a legiones enteras de seres humanos que se veían forzados a trabajar en las grandes empresas de estos pueblos, así, por ejemplo, las tumbas faraónicas emplearon a miles de hombres que se veían sometidos, a los designios de los poderosos, las cárceles entonces y en el antiguo Egipto, lo constituía un pueblo entero, habitantes en casas simples o campamentos y vigilados por guardias y en otro extremo, el desierto.



Si desde la antigüedad, el sometimiento de un ser humano por otro o de un pueblo entero por otro, implicaba la supresión de derechos, es claro que el ser humano se ha apoyado en la supremacía de la fuerza física o tecnológica para lograrlo, en el control de la misma y en un sistema de apartado y detención de los cautivos; así, el uso de cuerdas, cadenas, y enclaustramiento eran las prácticas habituales que debieron ser empleadas para el manejo de los prisioneros. De esta forma los hombres capturados padecían una forma primigenia del presidio, aún cuando no hubiesen cometido falta alguna. Era tan sólo por el hecho de ser conquistados, y ya se sabe, eran los varones quienes padecían el rudimentario presidio, por el uso de su fuerza, y las mujeres, ya eran comercializadas, esclavas o eliminadas. Pero su fuerza de trabajo era necesaria para la agricultura, la recolección, el cuidado del ganado y otras tareas. Los hombres también eran requeridos para la construcción, la guerra, el servicio doméstico, la carga, el transporte (cuando eran confinados a las galeras, como remeros), o eran capturados para pedir rescate o intercambio por ellos, hombres, mujeres y niños cuyo destino fue impuesto por sus opresores.



En los antecedentes a las obras sobre cárceles, una obra capital después del Tratado de los delitos y de las penas (1764), del italiano César Bonesano, Marques de Beccaria, ha sido un estudio sobre El estado de las prisiones en Inglaterra y Gales, que el inglés John Howard, publicaría en 1777. Ambos trabajos, dieron paso a una serie de reformas que fueron poco a poco cambiando la penosa situación que se vivía en las cárceles de aquellos años, particularmente la obra de Beccaria aportó una manera distinta de observar el trato de los prisioneros, en su mayoría condenados a la pena capital o el escarnio, a través de un espectáculo denigrante. Esto traería a consecuencia también la supresión de los suplicios en la mayoría de los estados europeos, y a la postre la mejoría de las leyes penales. No obstante estos cambios, las prisiones de hoy en día mantienen un estado de opresión y nuevas penurias, y en muchas de éstas no hay rehabilitación alguna de sus internos.

Sabemos que desde la antigüedad han existido los calabozos o los lugares de confinamiento, no así existía el derecho penitenciario que es muchos más reciente, escasos doscientos años. También sabemos que más que condenas impuestas de acuerdo a la gravedad de las faltas, muchas veces los prisioneros eran confinados literalmente a podrirse en las mazmorras y calabozos o lo que era de uso más corriente: el suplicio, la mutilación o la pena capital.

Mucho antes de lograr efectivos cambios en las prisiones del mundo, en varias de ellas se padeció y hubo el exterminio masivo de seres humanos. Bastaría asomarnos al tremendo testimonio de Alexander Soljenitsin, o de Valar Shalamov, acerca del Gulag en la extinta Unión Soviética, para dar cuenta de esto.










1 Mitología griega, Ángel María Garibay.- Edit. Porrúa



(continuará...)