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Todos los textos son propiedad de sus autores, quienes tienen todos los derechos sobre ellos (¿o será al revés?) y han decidido libremente publicarlos aquí para la difusión pública sin fines de lucro. *Este proyecto está basado, en sus orígenes, en la idea de Dulce Chiang y Alicia Quiñones



lunes, 27 de octubre de 2008

Divagaciones sobre cine, poesía y pintura..

A Maricruz Patiño

Desde hace tiempo he sospechado que el lugar que ha desempeñado el cine en el siglo XX, desde un punto de vista sociológico, fue el mismo que desempeñó en el XIX la novela, así como el teatro en el siglo XVI y tal vez en este siglo XXI sean las nuevas tecnologías virtuales y el internet. Dejo en un segundo plano a la televisión y la radio ya que me parece que su campo de acción pertenece a tiempos y a duraciones más efímeras (aunque en su flamazo se nos vayan los días y semanas en las grandes ciudades) y no de gran impacto en la sociedad, a pesar de que en México se ve mucha televisión y la radio tiene el honroso prestigio y nobleza de comunicar precisamente a las comunidades más alejadas de las grandes urbes o megalópolis del planeta. La radio comunica a ranchos, pequeñas haciendas, pueblos de playas semivírgenes y da cuenta de los hechos locales política y culturalmente informando el latir de esas comunidades. En un país como México, en que desde los tiempos en que terminó la Revolución se habla de que las ciudades han superado a la sociedad campesina y que debemos ingresar a la modernidad en términos de legitimidad de gobierno, democracia sin cortapisas y un definitivo alto a la corrupción y al narco, nos hemos dado cuenta de que estamos condenados a que esas ideas sigan viniendo sin cesar, siempre prometedoras, siempre inalcanzables, siempre esperanzadas. Así lo vio Vasconcelos cuando tuvo que empezar desde cero la tarea educativa del país. No importaba que la gente no leyera si es que acaso sabía: era preciso penetrar con los clásicos griegos por todos los rincones del país: Aristóteles, Píndaro, Homero. Ya después se cotejarían los resultados: lo importante era darle a México un pasado de dimensión internacional.
Me he referido al latir de las comunidades y lo hago ahora también de las grandes urbes: en los años cincuenta del siglo pasado ese latir estaba perfectamente empatado entre cine y literatura en México, no en balde es llamada la “época de oro” de nuestro cine. Por ejemplo, las películas del guionista Alejandro Galindo estaban basadas en reminiscencias de textos fundamentales de ésa época: El laberinto de la soledad, La región más transparente, El perfil del hombre y la cultura en México, etcétera. Entre las luminarias de nuestras letras había un debate muy importante sobre la identidad nacional que Galindo, con un enorme colmillo y conocimiento de las tretas cinematográficas, plasmó en películas como Los hermanos de hierro. Y creo que esto tuvo y tiene mayor impacto en las sociedades y que definen mejor el sentir de una época y que reflejan lo que la gente quiere y quiere ser, muy aparte de los fenómenos mediáticos. Por ejemplo, en la actualidad, hace poco tiempo películas como Sexo, pudor y lágrimas, Amores perros, La perdición de los hombres o Y tu mamá también... y en un lugar no menor aunque de menos alcance de las grandes masas, novelas como La piel del cielo, de Elena Poniatowska, galardonada con el premio internacional de novela, Alfaguara 2001, El otro amor de su vida de Héctor Manjarrez o la multimencionada En busca de Klingsor de Jorge Volpi. (Finalista de la encuesta de las mejores novelas mexicanas hecha por la revista Nexos) Y así lo seguiré creyendo, ya que me niego a definir a nuestra sociedad por el número de partidos de fútbol que se ven en las cantinas de la ciudad de México.
Vuelvo a mi sospecha: el cine deja atrás a la novela como hecho cultural que se inserta en el cotidiano histórico. Pero a su vez, el cine debe mucho a las grandes novelas del siglo XIX. Así lo vio Tolstoi en una enorme profecía citada por Fernando Savater en un hermoso artículo titulado “La palabra imaginaria” (revista Intermedios, marzo de 1992):
“Ya veréis cómo este pequeño y ruidoso artefacto provisto de un manubrio revolucionará nuestra vida: la vida de los escritores. Es un ataque directo a los viejos métodos del arte literario. Tendremos que adaptarnos a lo sombrío de la pantalla y a la frialdad de la máquina. Serán necesarias nuevas formas de escribir”.

Las deudas del cine a la literatura y su relación son brillantemente exploradas por Savater. Pero yo me pregunto: ¿Y la poesía, y la pintura, la música? La música se ha revelado como una hermana casi gemela del cine, al nacer el cine sonoro y más adelante, el soundtrack, así que entre la combinación de música y escenas sentimentaloides o emotivas en la pantalla, la gente las confunde con poesía y cree que de un plumazo se pueden borrar a Baudelaire, Vallejo o Huidobro. Hablando en plata, es sabido que el cine es una bola de trucos que obligan al espectador a interesarse, a desbordarse y a entusiasmarse con una trama o unos personajes. No hablo aquí de los grandes creadores de cine, como Orson Welles, Bergman, Kurosawa, Tarkovski, Kubrick o Buñuel. Sino el cine normal, norteamericano, hoolywoodesco, predigerido y de hecho mucho más disponible para el espectador de a pie: usted o yo. En esos terrenos, la poesía y la pintura casi no tienen nada qué hacer junto con el cine. Tal vez esta aparente lejanía se deba a que el pintor es un poeta por otros medios, es decir, que presenta un mundo estético acabado al igual que el poeta con sus palabras, se trata de una estética que no se conforma con re-presentar al hombre o la naturaleza, como lo hacen la novela y el cine, sino que en realidad presentan ese otro mundo donde vivimos nosotros: el alma, la otredad en el yo o la ensoñación, tema brillantemente explorado por el franchute Gaston Bachelard en su ensayo La poetica del espacio. Existen ciertas ideas psicoanalíticas que defienden al cine comparándolo con los sueños. “Soñamos como si viéramos una película”, parece ser la conclusión con la cual el psicoanálisis avala al cine y lo declara moralmente sano y recomendable. A los que así piensan y (sobretodo): ahí se detienen, los remito al espléndido cuento de Bertrand Russell Ajuste. Una Fuga para que descubran lo que le pasó al psicoanalista que intentó someter a diván a los grandes personajes de Shakespeare. ¿Qué pensaba Freud sobre lo que descubrió Lumiére? Por lo menos hasta donde yo tengo noticia no hay un texto freudiano amplio y contundente al respecto. Por tal motivo, creo que en ésta tónica (por lo menos la de ésta nota) Bachelard fue mejor detective: es la ensoñación el estado en el que verdaderamente el individuo se revela, dialoga y examina su propia vida. Cuando se trata de penetrar en el interior de un personaje, el cine se vale de una nubecita (ahora este efecto está casi ya superado) u otros que nos muestran un mundo onírico, pero pintores y poetas saben que esto no basta para hacer poesía; poetas y pintores reflexionan, se inspiran (es decir, tienen visiones de la materia o sustrato poético sobre el cual trabajarán, lo cual es muy distinto a imaginar propiamente imágenes: el binomio imagen visual-imágen poética no existe) y no sólo sugieren, como lo hace el cine. El arte pictórico y poético expresan la fascinación y el vértigo de sentir o indagar en el alma propia, lo cual es una defensa preciosa de la subjetividad: poesía y pintura insinúan lo otro, el cine insinúa un truco. Aunque partimos del hecho de que ambos caminos seducen, (en el sentido de que en cualquier seducción hay algo de trampa y espejismo), en poesía y pintura la seducción nunca acaba: la prueba estriba en que un buen observador de cuadros o un buen lector nunca se cansan o se aburren de las buenas pinturas o los buenos poemas; en cambio, mirar la misma película más de una o dos veces resulta un tanto bruto. En fin, el cine tiene muchos grandes novelistas, en el sentido de la estructura narrativa, pero aún le faltan un Borges, un Neruda o un Salvador Dalí. El día en que esto se muestre, será gracias a que los hoy aprendices de cine habrán leído a Bachelard, la ensoñación se desnudará y así comprenderemos una vez más, que el cine puede y debe ser un arte, que al igual que todos los demás, necesita revolucionarse en contenidos y no sólo en aspectos puramente técnicos.

Abril 2003
Me postro ante Tu hijo,
Me levanto.
Lo veo en el templo,
adormilado,
adolorido,
crucificado.

Se oyen rezos entremezclados.
Todos oran,
se persignan en Tu nombre
y se van.
Nadie puede salvarlo,
debe morir.

Es un hombre
clavado
triste
solo,

Yo me acerco.
Le quito la tela
y dejo su sexo al descubierto,
me empino
y comulgo con su vino derramado.

Relamo su sangre
beso sus pies
y me largo.
Salve Dios
mi cuerpo estructurado en el caer de sus piernas,
al lamer sus llagas
y saciar el hambre de mis senos,
al intercambiar mis pezones
por sus clavos.

Salve Dios
la incapacidad de mis sueños
al no evitar sobre la cruz
mis orgasmos.

Dale Dios
Misericordia a mi alma,
no a mi corteza,
para separar al amor de la concupiscencia
sin evitar que el segundo Adán
yerre en la humedad de mi garganta
al tragar mi salvación
y sentenciarlo.

Sálvame Dios
de lo que soy
de lo que no soy
de lo que fui
al clavarme en su cruz
y llevarlo al pecado.

Salve Dios
la caída,
su caída entre mis manos.
Piedad, Señor,
para la infidelidad del cuerpo,
no de mi cuerpo,
sino de aquel que se cansa
del mismo falo
y busca en la trinidad de cada nueve hombres
cimentar su orgasmo.
Mi cuerpo se parece al de María
María madre
María esposa
Vírgen María.

Su alma no se parece a la mía
mujer lenta,
mujer puta,
mujer lenta
mente
puta.
El vacío de mi vientre no engendra vida y sangra
el vacío de su vientre engendró vida y una corona de espinas
lo desangra.
Busco a su Hijo:
un clavo en la pared detiene su cruz
tres clavos detienen su cuerpo en esa cruz.
Me observo en su cuerpo
beso sus labios
palpo la perfección de sus ángulos
se lubrican mis muslos
cada clavo es un falo
mi clítoris murmura
la madera endurece mis senos
y me siento virgen-puta
virgen con sangre en vientre vacío
puta de cuatro labios humedecidos;
cierro mis ojos
me rezo
me rozo
razono mi cuerpo
advierto mi cuerpo
me siento Él y cambia a Mujer
mujer en cruz
virgen-mujer dando a luz...

y regreso a un cuerpo no tan virgen
no tan puta
mujer virgen porque los falos no hieren mi vientre
mujer puta porque los clavos me acechan y el pecado me dice
que mi cuerpo se parece al de María:

María madre
maría esposa
virgen María.

martes, 21 de octubre de 2008

preguntado por ti

Y solo te volví a rodear
con mis manos te estreche,
para que nunca te alejaras
pero tu cuerpo aun así escapo,
y busque en el silencio
pero un ruido me cegó,
te miraba con mis manos
pero mis ojos no te observaban,
así que caímos juntos
pero solo estaba en la nada,,
junte estrellas para recordar tus ojos,
mire al sol para recordar tu piel,
y adore al diablo recordando tu ser,
todo fue tan fugaz
que durara por siempre
tu presencia solía hacerme temblar
tanto como la oscuridad
tu ser solía ponerme de buen humor
tanto como las drogas
tanto como el alcohol
y un día todo acabo
pero aun sigo preguntado por ti

lunes, 20 de octubre de 2008

Dos

Cuando partan

Cuando partan
pararé los relojes,
el del buró, el despertador,
los tres relojes que tenía ella:
el azul, el morado y el negro.

Me quedaré sentado
unas horas, quizá unos días.

Me pondré de pie
daré una última ronda a la casa:
lavaré los trastes,
vaciaré la tina,
haré las camas.

Un tiempo después de terminar
de oír sus pasos alejarse,
limpiaré el refri,
desconectaré todos los enseres:
la cafetera, la lavadora, el micro.

Limpiaré el comedor,
dejaré todo reluciente.
Borraré el mensaje del teléfono,
borraré el disco duro del ordenador.

Después de dejar todo listo
y reluciente,
después de hacer todas las llamadas:
saldré corriendo,
desquiciado,
llorando y lamentándome.

Saldré arrastrándome,
atenazadas las piernas de dolor,
con miles de nudos en la garganta.

Saldré corriendo,
con el miedo detrás mío.

Cuando partan,
saldré corriendo
detrás suyo.

Cuando partan,
saldré tras ellos.
Mis días vacíos, grises.
Cuando partan,
moriré con ellos.

Caminarás al horizonte

Me quedaré sentado,
tú, caminarás al horizonte,
alejándote.

No me fijaré en tus huellas,
no te seguiré,
ni buscaré tu rastro.
Dejaré que te pierdas
en la memoria,
en las rocas.

Viajarás muy lejos,
no volveré la vista
y me quedaré aquí
a heredar el viento.

Aún sin título...

[fragmento]


«¡La poesía..., la poesía eres tú!»
Gustavo Adolfo Becquer


Soy nube y tú campo y cielo y el viento
que sube, pasea, viaja y estalla
rojizo
—sin tiempo—
en la hora que escapa
desnuda,
presa entre un par de montañas:
dos fauces terrestres e inexorables.

Tú eres el viento debajo del ala;
el dedo que apunta inmóvil al ave
fijada en el lienzo, ya vespertino,
de un pueblo lejano
y siempre culpable
de mi gentilicio, tu gentilicio:
la patria que es nuestra y huye en la noche
y hay que alcanzarla cubiertos de cielo.
¡De pronto despierto! Tú: omnipresente:
eres el halo que cubre la estrella,
la estrella y la mano que la sostiene.

Pero también yo soy yesca; tú chispa
y brasa y el viento
—constante viento—
que juega entre abrazos de nube y de humo.

sábado, 4 de octubre de 2008

Autopromoción (Novela)


Para algunos amigos míos y conocidos, éste proyecto mío se llamó durante mucho tiempo (EL jardín del pulpo), bueno. El proyecto de escribir éste libro empezó en 1998 y terminó ese mismo año. La historia original dio pie a tres novelas, una de ellas fue EDAD EN EL ALBA, premio Salvador Gallardo 2002 Aguascalientes, la otra novela, fueron trescientas cuartillas con las cuales no quedé satisfecho (pero la intención era la misma: contar las peripecias y los anhelos artísticos, viajeros, de búsqueda personal, de insolencia y de vivir en el Altiplano o centro del País, Aguascalientes, con la nostalgia del monstruo del Distrito Federal. Dos almas y dos geografías y dos memorias diferentes en los 90s me parecían suficiente para contar bastante....) Pero además estaba ésta otra historia, más intimista y con el carácter de un diario: El jardín del Pulpo, que ahora, ya salida de la imprenta con el nombre de ANTES DE TODOS LOS PARTIDOS y con un tiraje de 500 ejemplares se presentará entre varias veces y en varios sitios, en La Casa del Poeta en Álvaro Obregón Col. Roma En la parte alta en el café bar-las hormigas el 5 de noviembre miércoles a las 7 de la noche. Iván Ríos Gascón, Elena Bravo y José Vicente Anaya harán algunos comentarios de este texto que he denominado "ficción autobiográfica". Habrá vino de honor, la edición es casi de autor y no creo que circule en librerías. Pako Puente y Alicia Quiñones ¿Cuándo volveremos a vernos, en la bruma el trueno o el relámpago? naa.


miércoles, 1 de octubre de 2008

viejos hipocondriacos ...


Sacio una vida en la coladera
Vierto mi sangre y tu miras el espejo,
acaricio las luces de la noche
y las pongo a tus pies,
tu solo miras tus ojos cafés
arrugas penetrantes hay,
mi coraje se extirpo
en un amargado cuadro
no hay nada que pueda explotar,
deja de mirar lo que fue
las sobras marcan tus relieves,
no hay nada mas que caminar y caer,
yo caeré atado a ti,
los gritos no se oyen
hay mucho alcohol,
esperanza de ver la luz
temor de vivir en la noche,
miedo de prender una vela
no hay dios al que ame,
solo te pido un rezo por tu alma
para seguir prendiendo fuego a tu cuerpo,
un cigarrillo suele consumirse,
una vida suele apagarse
tras botella y botella,
todo lo que veo ami alrededor se inundara
es muy grande la sequía,
solo me preguntanos que sigue después?
encender una vela tener fe?
volverá el pasado a pasar?
las arrugas se marchitaran
y en mi espejo no esteras tu...

sábado, 27 de septiembre de 2008

8

Por si no te vuelvo a ver,
y hoy fuese mi último día,
quiero que sepas:
En tus olas mi balsa anduvo serena
en las horas aciagas del mediodía
y en las horas nocturnas.
Llegaste a mí muy tarde ya,
¿mas a quién le importan las horas en la mar?
La tuya fue una senda sin huellas en el agua,
sin nortes conocidos,
sin vidas despeñadas,
un amor en potencia, canas en calma;
y una ruta que a ciegas
de nueva cuenta navegaría mi alma.

domingo, 7 de septiembre de 2008

bailando con tu olvido

Hablame despacio

que mi vida se va rápido

Dame un suspiro

y dame un susurro

dame un ultimo beso

antes de irte,

vi al cielo mire la noche

en la oscuridad el frió llego a mi

si he de llorar por alguien ya no seria por ti

si he de morir no quiero que sea por ti

a un corre adrenalina si pienso en ti,

buscando una razón

pero no la encuentro,

¿siempre luces así de bella?

O solo fue que extrañaba

cuando devoras corazones

sueles reír porque sonreíste esta vez,

yo caigo y tu solo me vez caer

yo muero y tu solo me vez morir

¿la quieres mucho?

No lo sé creo que si

lo que quiero es que sea feliz;

sangra mi pecho

un disparo mortal

el corazón partido en pedazos

rápido corramos al un vació

¿no te inmuta el dolor

¿no te importaba yo?

¿Porque me importaras tu?

Ardamos en llamas

robemos una noche

destruyamos un día

analicemos la nada,

jugamos con el infierno

cuando estuvimos en el cielo,

Cuando mueras bailaremos y reiremos

cuando muera nos besaremos y cantaremos,

¿porque me importaría a mi?

¿porque he de seguir enamorado?

detener mi caída

es inevitable,

buscando una razón

pero no la encontré

así que dije adiós...




domingo, 31 de agosto de 2008

Soneto de autodestrucción

Soneto de autodestrucción

visión nublada
en un piso que se movió,
coloque mis explosivos
en mi carne mortal
y en tu un ser inmortal,
es mi pecho de ti exclusivo
lleno de una carga letal,
lo que me hace ser menos
añorando viejos tiempos
cabizbajo veo mis pies
¿cuanto faltara?

El día esta helando
suicidame con chocolate,
dije por siempre pero mentí
dije que hoy pero tarde,
lo puedes estallar
solo ve mis ojos
llamas provocaras,
si vuelvo a tardar
si no vuelvo a llegar
o si te vuelvo a besar,

nada detiene mi marchar
consumiéndolo todo
arrojo despojos a mi paso
alejado estoy de aquí

si escucho tu voz no resistiré
soy tan fácil caeré,
en la cuerda floja
espero tu soplido para caer,
triste es mi rincón
necesito gotas de licor
a tu salud y a tu recuerdo
ya todo es tuyo

espera un tiempo
antes de jalar el telón,
abre la ventana para vomitar
las palabras de mi corazón,
y mi cara te mostré
un grito escuche
caíste al suelo
algo se rompió
y estirpe de tu boca
todo el odio a la vida
todo lo que quise lo tengo ya
llorado por lo que tengo
y no he podido tomar

el alcohol no sacia mi necesidad
era mi viejo yo
el que se apodero de mi
lastima que eras tu
la que estaba ahí

suspiramos lo mismo
en el mismo sentido
esperando ecos pasados
recuerdos a tu lado
explotado planetas
destruimos galaxias
y estallo un corazón
al final de una botella de licor
y mas me embriago tu amor

miércoles, 27 de agosto de 2008

Del Poemario Infinitos dispersos (Alforja, 2001)

Variaciones Sobre La Madrugada

Es el sereno de las seis de la mañana. Las estrellas han dejado de estrellar sus puntitos blancos sobre los charcos, y dejan que los crucen las motocicletas cargadas con el periódico de tinta fresca recién sacado de las imprentas. Es el sereno de los amantes que se agitan desnudos en sus lechos igual que las golondrinas en sus nidos; algunos, tal vez, navegan por el incierto derrotero del deseo. Es el sereno de los autobuses humeantes y los trailers cuyo sonido atrae a la memoria el de los tablones de madera cayendo uno tras otro sobre el aserrín que provoca la sierra eléctrica de las madererías, o tal vez, quizá, por el mismo sereno esos camiones y trailers pasan por las calles como murmurando, como ronroneando, para vigilar por la propia virtud de su sonido, a los cientos de párpados cerrados que sueñan con sus propias galaxias, donde hay mundos llenos de ríos, de caribúes y de tigres, o donde Nueva York, el Cairo, París y la ciudad de México quedan del otro lado de ese mismo río de peces multicolores. Es el sereno de luz enamorada, que comienza su bajada a las comarcas y deja que se disipen los ateridos fantasmas que pueblan nuestro mundo. Es el sereno de los vasos sobre la mesa en la que ayer se discutió y se bebió. Es el sereno de las piezas de ajedrez que esperan quietecitas en su caja, el sereno del periódico que fue leído ayer por la mañana.
Pronto habrá que levantarse a reinventar el mundo y sus rutinas, pronto los pequeños ruidos volverán a ser la vorágine en la que nos movemos todos los días, pronto habrá que bañarse, poner el café y leer ese periódico que ya viene en camino; salir del sueño como un barco de su astillero y hacerse a la mar.
Pronto, ya es hora.

lunes, 11 de agosto de 2008

AQUÍ ESTAMOS
otra vez tu y yo
aunque me tildes de loco
mientras viajamos
y al dormir eres como mariposa
húmeda
perfume ocasional
en mis manos.
Poema parte de Infinitos dispersos, ediciones Alforja 2001.

martes, 15 de julio de 2008

Reflexión central

No tengo el gusto de conocer personalmente a Sergio Loo, pero definitivamente ha colocado en Hápax poético una reflexión central, y central no por la ultrajante pregunta ¿cuáles son tus 10 mejores poetas jóvenes? Sino por el cuerpo de la reflexión. Hace tiempo, charlando con un amigo en el deefe, José Vicente Anaya director de la revista de poesía ALFORJA que creo que todos conocen, al cuestionarle yo algunos parámetros personales en cuanto a calidad de ciertos poetas, me contestó: "Es necesaria la voz de todos los poetas, es necesario darle cabida a todos y cada uno". Después de leer a Sergio Loo, me da la impresión de que la gran opinión de Vicente Anaya (al que supongo nadie tildaría de mal poeta), como digo, es una idea que ya no se sostiene. Sergio Loo ha puesto el dedo en la llaga de la republicana idea de nuestras letras nacionales. Por tal motivo, sugiero a los demás miembros de hápax que reflexionemos en torno al asunto pero no desde lo oscuro sino en primera plana de hápax. En primer lugar porque no estoy de acuerdo en una idea exluyente de cuántos debemos ser 10? 20? 200? Finalmente casi todo ser humano ha escrito un verso, pasa como con los pecados: los pecados o los cometemos todos o no los comete nadie. Si de lo que se trata es de una cuestión FISCAL de CONCIENCIA para que se vea por la obra QUIEN ES QUIEN, yo Marcos García Caballero, dejo de ser poeta ahora mismo. Aunque vomite mis versos en el excusado. El espíritu propio de la poesia es todo lo más lejano a la fiscalización de la conciencia. Escribir es un acto de libertad, no hay más. Pero claro, me preocupa el asunto que debate Sergio Loo, porque entonces los buenos estarán en el Norte o en la Capital y no en niguna otra parte. Entonces, celebro en parte su texto, pero celebro también que nos coloque de espaldas a la pared. Alguien quiere opinar? Expandamos nuestras opiniones, al fin y al cabo no necesitamos a Letras Libres. Sergio Loo nos ha convocado.

miércoles, 9 de julio de 2008

Velocidad y Multitud
¿Quiénes son tus diez poetas jóvenes mexicanos favoritos?

Sergio Loo

La misma sabiduría del pueblo aceptó otra grave decisión estructural básica; tal vez la más comprometida que la nación ha tomado como el fin último de nuestro proyecto nacional: disminuir en el sexenio como lo hicimos, el incremento poblacional del 3.6% al 2.5% (…). Se concilió la necesidad, con respeto a la libertad de pareja que ha resuelto el número y esparcimiento de su prole. Fue otro logro estructural que puede convertirse en irreversible.

Avanzamos, de mantenerse esta tendencia decreciente, podremos esperar que para el año 2000 seremos alrededor de 100 millones de mexicanos en vez de 130.

Grave decisión ética entre lo cualitativo, y lo cuantitativo. El nivel de vida, el desarrollo social, frente al crecimiento inmoderado de población que lo hace imposible en este mundo lleno de contradicciones y limitaciones. En este momento de aturdimiento, tal vez no lo valoremos en su cabal importancia.

Para México, se trata de su futuro: cuántos mexicanos debemos ser.


“¿Quiénes son tus 10 poetas jóvenes mexicanos favoritos?”. La primera vez que me lo preguntaron me pareció, cabe obviarlo, ociosa, vanidosa, pretenciosa y tendenciosa. Me lo sigue pareciendo a todas luces, pero, pese a ello, resulta una cuestión que se responde, voluntaria o involuntariamente, una y otra vez, con la nueva selección para el encuentro, la antología, la revista, la reseña. Para mí, esta pregunta, es parte fundamental de mi generación.


Velocidad y multitud

¿Por qué diez y no tres o, simplemente, tu poeta joven favorito? Por azar tal vez, pero sobre todo porque somos muchos, quizá demasiados. Como en el VI Informe de Gobierno del entonces Presidente José López Portillo, pronunciado el 1 de septiembre de 1982 y anteriormente citado, México se debía preparar, ya que de 1976 a 1982 su crecimiento demográfico fue del 3.4. Por ello, años después, vendría la enorme demanda insatisfecha de aspirantes a cursar el nivel medio superior de educación, la implantación del CENEVAL, el examen único y, tres años después, la huelga de la UNAM y el desempleo.

Este es el primer paradigma de la generación: su cantidad. Si bien se piensa, un tanto románticamente, que el oficio poético es de unos pocos, resulta que en nuestro país esos pocos (no nos metamos ahora en cuestión de originalidad, manejo del lenguaje, etc.), quizás en parte a nuestra densidad demográfica, rebasan la centena. Para comprobarlo basta revisar algunas de las antologías o “muestras” de jóvenes poetas publicadas los últimos años.

¿Cuál es entonces el panorama de la multitud de jóvenes poetas de México? ¿Cuál el camino a seguir? Enclaustrarse, escribir con la ilusión de ser un día descubierto y recompensado, como la Cenicienta; o lanzarse al ruedo, al coliseo de popularidad, al Top Ten “¿Quiénes son tus diez poetas jóvenes mexicanos favoritos?”.

Descarto aquí la opción “madura y razonable” de escribir meramente por el placer, sin importar el reconocimiento. En una industria cultural y editorial como la nuestra, donde el nombre del escritor ha devenido en marca, y su persona en una especie extraña, entre rockstar y vocero de sociedad; donde si no eres marca registrada, avalada por, al menos, algún premio prestigioso, pocos, realmente pocos arriesgan capital por un libro tuyo, por la promesa del autor que un día puedes llegar a ser. Y quienes sí lo arriesgan (instituciones, centros culturales, universidades) no entienden en su mayoría el proceso editorial. Burócratas por editores, secretarias por correctores de estilo. Mal editan, mal corrigen, mal diseñan, mal eligen papel, mal empastan, mal imprimen, mal planean tiraje y, definitivamente, no promueven ni distribuyen: embodegan. Por ello la necesidad del Top Ten, porque las oportunidades, las buenas, son pocas. Nosotros demasiados: “¿Quiénes tus diez poetas mexicanos jóvenes favoritos?”.

Otra razón para la pregunta es la proliferación de premios, becas y estímulos a jóvenes creadores. De suerte que hay más de uno que lleva la misma cantidad de becas que de premios que de libros publicados. Otros que llevan subsistiendo cinco o seis años de becas estatales y nacionales ¿Es esto un pecado? ¿Es condenable ser retribuido por el trabajo? Si fueron ganados legalmente, creo que no. Lo que sí es evidente es que quienes escriben por el mero gusto, han quedado un poco en jaque, un poco en entredicho dentro de esta especie de olimpiadas juveniles.

¿Es esta una lucha voraz de premios y reconocimientos? ¿Es necesaria? No lo sé. Espero que no. Lo que tampoco sé es cuánto y cuántos jóvenes creadores pueden resistir, porque, aunque parte medular del oficio se llama resistencia, sin alguna retribución que valide o anime a seguir trabajando (y con retribución no me refiero a la farándula y el dinero, sino también el comentario, simple y llano, de alguien que te leyó, ver tu nombre impreso, la oportunidad de hacer llegar el mensaje) es difícil seguir produciendo. Más si se toma en cuenta que de algo debemos vivir, que empleos para poetas hay pocos, que los libros cuestan, que la renta…

Somos muchos y tenemos internet. Si bien es cierto que las generaciones antecesoras habían estado interesadas en conocer la obra de sus contemporáneos en otras latitudes, es a nuestra generación a la que le toca la posibilidad de acceder o “accesar” a obra de autores prácticamente inéditos, dentro del marco de la inmediatez, sin ningún filtro o previo reconocimiento de nadie más. La gestación de revistas culturales, independientes e institucionales de finales de los 80`s y principios de los 90`s, los encuentros de escritores, colectivos culturales, etc., nos han permitido contactar a toda clase de gente, proceso que, a otras generaciones, les llevó más de un par de años. Ahora nos es fácil mandar colaboraciones a revistas cuyos ejemplares jamás hemos tenido entre las manos, provenientes de Estados que nunca hemos visitado. En el Catálogo de Revistas de Arte y Cultura de 2006, publicado por CONACULTA, se registran 67 revistas en el área de literatura, 6 en teatro, 9 en cine, 108 en arte y cultura. Esto sólo en medios impresos. Cabe mencionar que no pocas de ellas tienen por cabeza y/o comité editorial a jóvenes creadores, de manera que se tiene, en distintas medidas, influencia directa en la decisión de lo que se va a publicar, lo que no se ha de difundir, las formas en que se ha de proceder. Otro paradigma es que, de haber grupos, ya no es forzoso que estén todos sus miembros localizados en una misma entidad geográfica. Esta es una nueva dinámica.

Con tantos autores lo lógico es trabajar juntos, hacer mancuerna, coludirnos, armar encuentros, mesas de lectura, eventos culturales, debates, foros de discusión, revistas, fanzines, editoriales; criticarnos, antologarnos, descalificarnos, aborrecernos, agredirnos, formar mafias y aplastar al contrincante. Recuérdese, yo dije lógico, no ético.

Otra característica es que siendo tantos, tan entusiastas y tan competitivos, seamos autogestivos. Somos los suficientes como para formar una micro sociedad de autores, editores, críticos y lectores. Lo que nos permite prescindir, si lo queremos, del patrocinio gubernamental, el padrinazgo, el reconocimiento previo de “las autoridades” de la cultura. Por supuesto, no todos lo están haciendo, hay muchos que babean (y seguirán babeando) por encontrar su nombre en, digamos, Letras Libres, pero en definitiva nadie se ha quedado sentado a esperar ese día.

De hecho, la generación de los 70`s y los 80`s ha mostrado interés en darse a conocer, incluso, por un medio poco prestigioso y nada crítico; inmediato y accesible al sólo dar click: internet. Caso especifico, Las Elecciones Afectivas, un blog con un fácil y acrílico sistema operativo: el primer autor sube su foto, algo a lo que pueda llamarle “poética”, su ficha biobibliogràfica, una muestra de su obra y una lista de autores, de quienes son sus amigos, compañeros estéticos, influencias; con quienes sale a tomarse la cerveza, con quienes quiere quedar bien, a los que reivindica, a los olvidados, a los de siempre, etc. de manera que, más que una antología, resulta un socio grama de la actual escena poética. En este blog la brecha generacional se ha marcado. Ya sea por indiferencia o apatía de las generaciones mayores, o por la impulsividad de los más jóvenes, la muestra es prioritariamente joven (30 nacidos en los 80`s, 46 en los 70`s, 21 en los 60`s o anteriores. Siendo Gerardo Deniz, de 1934, el mayor, y Eduardo de Gortari, de 1988, el más pollito). En dicha muestra, más que denotar tal o cuál estética o su valor, quiero resaltar que estamos muy lejanos a la homogeneidad estética que la hegemonía que Paz había trazado. Multitudinarios y caóticos.

La última cuestión es el centralismo y el caso de los Estados del norte. Por un lado, teniendo CONACULTA, con todo y Tierra Adentro, y las editoriales independientes (comerciales y emergentes) más grandes y consolidadas en el Distrito Federal y, por otro lado, un convenio concerniente únicamente a los Estados fronterizos que promueve a sus creadores mediante premios y encuentros regionales, apoyo monetario para la organización y/o traslado de un autor a otro Estado, se genera una dinámica que promueve (y presiona) el crecimiento (o desbordamiento) de autores fronterizos y defeños. Situación que deja un tanto incomunicado (y hoy en día incomunicado va siendo sinónimo de rezagado) a los Estados del centro y, sobre todo, al sur.

Ante estas circunstancias es más fácil optar por un Top Ten, una gráfica de popularidad inmediata y efímera, ajena al valor que sólo el tiempo y la crítica objetiva puede dar: el libro como un producto más. El autor como su vendedor.

Supongo que lo coherente sería ahora dar mi lista, mi Top Ten de jóvenes autores mexicanos (y nótese aquí que la pregunta siempre fue por los nacionales, como si no tuviéramos ya capacidad de vernos dentro de un complejo al menos latinoamericano o hispano parlante). Al respecto digo que no, que no son autores, que son obras, libros en específico, porque me resulta ridículo canonizar a un autor por su primer o su segundo libro tan tempranamente. Y que no creo prudente anexar mi lista de libros porque como toda mesa de novedades, al mes siguiente puede cambiar.

Para México, se trata de su futuro: cuántos (jóvenes poetas) mexicanos debemos ser.

miércoles, 2 de julio de 2008

Ya no sueñan los poetas cubanos, ya no sueñan."
Carta de Heberto Padilla a su jurado frustrado

Me arranco de cuajo
la capa romántica y todo el psicoanálisis y rujo
¡Arggg!
Me duele hasta el acero taimado
del aire que pregunta bajo el cielo
sin respuesta a lo que no se plantea,
surco la ciudad de México, trabajo,
voy a librerías y hundo mi mirada en los pezones
de una ciudad y una rubia esbelta que me mira
aletargada desde el fondo del bar,
quizá preguntándome: ¿qué sentido?
Regreso y lo encuentro entre estas cuatro paredes
que no tienen sentido pero rugen y segregan
mi propia conciencia atormentada:
ya no soy Rimbaud en una carretera de Puerto Vallarta en 1995,
pero sí quizá tal vez maestro que analiza los ensueños de Bachelard
a quien nunca ha comprendido la gloria que significa crear y ser poeta,
además de metiche donde geofísicamente nadie me ha llamado.
He dicho que me arrancaba el romanticismo y el psicoanálisis,
pero no puedo hacerlo, son estructuras de mi pensamiento,
y dictum más o dictum menos, nadie puede remar contra sí mismo,
a menos que se trate de un re menso, y entonces (en éste instante mirando al pobre ser humano ante la Historia: la ilusiones del gusano como dijo Hegel)
Y entonces…
¡Celia Cruz y la limusina naranja!
con tres millones de obreros y desempleados para mirar
y perder un poco de sentido donde quizá ya todo sentido esté perdido
menos el sustantivo abstracto, el mejor hermano,
la más temible prueba, la cara, la agresividad y un sonido de oboe que dice:
es el hombre, el hombre, con su pesada estulticia,
con su estúpido sufrimiento miserable y sus sueños diáfanos color bandera,
el hombre, el que recobra, el que mira cómo cae la mega tendencia y la pepita, la geopolítica y la carabina de ambrosio,
la ananké y la afros, Tales de Mileto, Sócrates, Napoleón y el lenguaje decodificado de todos los brutos misterios
que nos sorprenden día con día en el atajo hacia cualquier parte,
en el ir hacia la amada o hacia la metáfora,
hacia el destino o hacia un semáforo,
hacia el sexo como perfecto motivo de estallar en un binomio de imágenes paralelas o en la soledad de la inteligencia que debe redescubrir y sintetizar su propia experiencia.
¿Metadiscurso o micro chip? ¿Microsoft o Mac? ¿Salsa verde o roja?
¿Salir de vacaciones o quedarse a redactar la ultra novela?
¿Pero es que tú no ves televisión? ¿No has…?
Un color jade transparente palpitante,
madera de triángulo llamada esto es por ti:
Un azar ambarino pululante en un tacto y mirada de microbio llamado pesero,
una paleta, la alberca olímpica, mi propio pasado glorioso,
y todo ha pasado ya y todo está escrito,
y todo está bien y todo está mal, sin duda alguna,
pero es la ironía que hace chocar como rocas vivas a dos oleajes de pensamientos diferentes y brota la pregunta:
ruido, mucho ruido y basta, antes de enloquecer,
pero ya llegó la noche y uno se pone a escribir para atrapar los colmillos torcidos de dios entre palabras,
sin ser espejo, sin ser sudor, sino, para ser mejor,
por pura puta palabra, oscura, diminuta, brillante, acaso diamante,
sortija o camastro para el beso indicado,
que mi mitad es diferencia para lo mejor que tuvo éste poema y lo demás, como dijo Hamlet, es arreglar el mundo, y lástima,
uno nació para eso, no para el silencio.



18 de abril, 2004, ciudad de México.

domingo, 15 de junio de 2008

OCTUBRE 2004

Para Gabriela Botello

Esta noche evoco un suspiro,
que me lleve a la vorágine de un sueño tuyo,
ese temblor en los labios cuando se detiene
en mi saliva una sombra que no es la tuya,
sino de ti, sólo tu silueta,
la transparencia del amor que debe de doler
como si fuera pena ajena.
Es decir, detengo al arquero,
para llegar al continente de tu fundamento,
allá donde las huellas que cada flecha deja
son la constatación de lo que nos pertenece,
lo que en el tiempo y la tempestad hemos perdido,
para recobrarlo, para sacrificar el orgullo,
más no la paz incontenible de las sábanas
que más yo quisiera, para llevarte por un sendero,
que a pesar de ser de noche, ésta ciudad desconoce.
La vida y la ciudad, grave altisonancia,
la puerta conduce a la mirada donde todo es silencio,
un silencio repetido, silencio con una boca que sueña besarme
para conjurar la soledad de una memoria
que se levanta y echa a caminar, es deseo,
es la cautela, es la víspera de una mirada bajo
los techos de los antiguos tormentos,
pero es esa la mirada que los dislocará
y les exprimirá el siniestro,
el verdadero rumiar de lo cotidiano,
el siniestro… este portento que siempre aboga por lo nuestro,
no lo maldigas, déjalo llegar hasta tu pie,
para luego que se prenda de tu sueño y en soledad,
ya en reposo continuo, devuélvemelo como aquél suspiro.

lunes, 9 de junio de 2008

Caminando sin sentido entre lagunas cósmicas

Caminando sin sentido entre lagunas cósmicas

Donde voy, cuando camino

El cosmos me es tan impar

Reconociendo el mismo lugar,

Monótono marchar

A ninguna parte camine,

Mi caballo se aturde por el ruido

El mismo paisaje aburrido

El espacio es reconocido,
en ningún lugar nuevo volé

Solo destruyo los mismos senderos,

Y me ocupo de no detenernos

No caerme en el firmamento

Perseguir un mensaje oculto,

Mientras tu...

Me ocultas me escondes

Me tapas con una mentira
mientras yo grito

Estrellas marchitas
lo que tú ocultas,
quisiera no escondernos

En este espacio sempiterno
un miedo de creer todo,

La vida se recorre en una gota
y sin embargó no ser aun nada,

Caminando entre estrellas calcinantes

Ante los jueces más importantes

El miedo de un pegaso desplumado
tanto tiempo y seguimos en círculos

Las estrellas no recuerdan nuestros pasos
engañándome más y más…